Ya están criticando a las Google Glass: ¿principio del fin?

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Las Google Glass son el producto del futuro. Podrían ser las responsables de dejar atrás el teléfono inteligente, para que las gafas inteligentes se conviertan en el nuevo estándar. No obstante, no iban a tener una alfombra roja hacia el éxito. Algunos usuarios que ya las están utilizando las critican. Estos son los motivos por los que no deberías comprar unas Google Glass.

Y es que, no todo iba a ser positivo en las nuevas gafas inteligentes. Algunas de las características negativas de las que hablaremos a continuación son una consecuencia de la falta de costumbre, ya que requieren un periodo de adaptación, pero otras necesitan una solución de manera imperativa, ya que no podemos hablar de unas gafas inteligentes de alta calidad con estos problemas.

En primer lugar, nos encontramos con el problema de la batería, que al parecer, tiene una duración pésima. Básicamente, la autonomía de las Google Glass está entre las 3,5 y las cinco horas. Como bien podemos deducir todos, es una autonomía muy baja, ya que debería durar al menos el suficiente tiempo para que podamos conectar las gafas y recargar la batería. Siendo esta la duración, podríamos salir a la calle unas seis horas al día, y la batería no aguantaría, lo que es un problema bastante grave. Esperemos que tengan una solución para el futuro, que incluya una mejora de la batería, y una mayor eficiencia. En este caso, no es una cuestión de adaptación, sino que ya estamos cansados de tener que ir cargando los smartphones cada dos por tres como para encima tener que quitarnos las gafas y tener que recargar la batería también. Las Google Glass deben acabar con ese problema, y permitir que nos podamos olvidar siquiera de que tienen batería.

Además de esto, dicen que el sistema de proyección de luz en dirección al ojo acaba siendo molesto, hasta el punto de que produce dolores de cabeza, mareos y una sensación de desorientación general. Asimismo, también es un problema para el enfoque de determinados elementos. Obviamente, estos últimos detalles negativos sí que son diferente a los anteriores, ya que podrían variar de unas personas a otras. Además, las Google Glass requieren adaptación. Debemos tener en cuenta que utilizar gafas normales también produce mareos y una sensación de desorientación, aunque con el paso del tiempo esa sensación desaparece totalmente. Es probable que con las Google Glass ocurra lo mismo.

Google Glass

Sin embargo, otro de los defectos de las gafas inteligentes de la compañía de Mountain View es que en condiciones de mucha luz es difícil ver la pantalla. Y este sí que es un problema grave. No es un secreto que sacar un tablet e intentar utilizarlo en la calle no es lo ideal. Aunque podemos hacerlo, normalmente no conseguiremos bien la pantalla. No obstante, los tablets no están pensados para ir utilizándolos por la calle. Todo lo contrario que ocurre con las Google Glass, que sí están pensadas para utilizarse por la calle. Es más, parece que tienen mucho más potencial cuando vamos por la calle, gracias a la realidad aumentada. En cualquier caso, tener unas Google Glass y no utilizarlas por la calle es un sacrilegio, y el hecho de que no se vea bien la pantalla cuando hay mucha luz es un problema gravísimo en el que tendrán que trabajar

Por otro lado, otro de los aspectos que se destacan en contra de las Google Glass es que cuentan con un sistema que no puede ser modificable. Aunque están basadas en Android como sistema operativo, no permiten realizar ajustes como modificar el brillo de la pantalla, o desconectar el Bluetooth. No obstante, lo más probable es que en el producto final que se venda en la tienda esto se haya modificado, ya que parecen opciones muy comunes en cualquier smartphones e incluso en las Google Glass. No es lo mismo estar en la calle al mediodía en un día muy soleado, que estar viendo una película en el cine. Mientras que en la primera situación nos conviene que el brillo esté al máximo, en la segunda solo conseguiremos que alguien se enfade con nosotros.

Pero no es lo único criticable del sistema de las Google Glass, ya que el control por voz no está ganando muchos aficionados. Como es de esperar, no es capaz de reconocer algunas de las palabras que le decimos. Pero eso era de esperar, lo peor de todo es que las palabras de los que nos rodean pueden hacer que las gafas se activen. Podemos imaginar la locura de las gafas inteligentes cuando entremos a un lugar lleno de gente hablando.

En último lugar, aunque decimos que son gafas inteligentes, siguen sin ser unas gafas normales. No pueden plegarse, lo que implica que tenemos que almacenarlas en una caja bastante grande, y no vale la funda de unas gafas cualquiera. Sin duda, son cosas en las que tendrán que pensar antes de que las Google Glass sean presentadas oficialmente como un producto que se puede comprar.


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Comentarios

3 comentarios
  1. Frank Meyer-Pfauder 05 May, 13 19:06

    Bueno… también criticaban el iPhone en su salida, y míralo ahora.

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  2. Gutenberg Alexis Torres Brouss 05 May, 13 19:54

    Son el peor producto jamás creado, ¡¡oh sí!!

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  3. 2thunder 05 May, 13 23:01

    Es curioso que quienes las critican ni si quiera las han usado, el otro día leía un post en Google+ de un periodista y desarrollador que tiene en su poder un par de Google Glass, decía que durante un día normal, grababa un par de videos, tomaba fotografías, leía su email, y leía varios artículos desde la App del New York Times y la bateria le duraba aproximadamente 10 horas.

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