Las pantallas flexibles, ¿qué nos depara el futuro?

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Samsung
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Después de años esperando que se lanzara un smartphone con una pantalla flexible, por fin se han oficializado los teléfonos inteligentes de Samsung y LG. Sin embargo, lo cierto es que están muy lejos de aquellos conceptos que permitían convertir un tablet en un pequeño gadget que nos cabía en el bolsillo después de doblarlo 20 veces. ¿Qué nos deparan las pantallas flexibles en realidad?

Más que pantallas flexibles, deberíamos acostumbrarnos a denominarlos como smartphones curvos. Y es que, a pesar de que en realidad sí que llevan una pantalla flexible, todo lo demás es rígido, con lo que las limitaciones del smartphone al final son prácticamente las mismas. Lo único que nos encontramos con los nuevos Galaxy Round y el smartphone que LG va a lanzar al mercado, son terminales con un diseño diferente, pero que en funcionalidad tienen muy poco nuevo que ofrecer.

Carcasas rígidas

Y aunque algunas compañías, como la propia LG, ya ha afirmado contar con una batería flexible. Todavía nos encontramos con toda una serie de problemas. Para empezar, todos los smartphones hoy en día están fabricados en un chasis principal. Este chasis es el que conforma el propio terminal, y sin él, solo tendríamos un smartphone realmente frágil y que se rompería con facilidad. En poco tiempo, dejaría de funcionar por un problema con las conexiones. Pero aunque hubiéramos solucionado el problema del chasis, seguimos encontrándonos con las carcasas, cuya función es la misma que la del chasis, dar conformidad al propio teléfono. Sin una carcasa rígida, la pantalla misma se caería del terminal, por lo que su capacidad flexible acaba teniendo poca importancia.

Primer vídeo del Samsung Galaxy Round mano a mano con el Galaxy Note 3

La pantalla flexible tiene ventajas

Eso sí, todavía seguimos contando con algunas ventajas por tener una pantalla que es flexible. Como es obvio, una pantalla que se puede doblar nunca se partirá cuando la sometamos a tensión. Por ejemplo, si intentamos doblar el smartphone, probablemente no romperemos la pantalla, algo que con otro tipo de terminales sí podemos hacer con facilidad. Y puede parece imposible romper una pantalla, pero no es tan difícil si lo guardamos en alguna funda con otros objetos que puedan presionar la pantalla. Así, con una pantalla flexible nos evitamos ese problema.

No obstante, no parece ser una ventaja lo suficientemente buena. El precio de una pantalla flexible es más caro, y las posibilidades de la misma son inferiores, en resolución y en autonomía. Si a esto le sumamos que podríamos romper otros elementos como el cristal protector, que quedaría rajado, pues entonces nos damos cuenta de que la ventaja que ofrece una pantalla flexible no es tan alta. Aun así, sí es positivo si los fabricantes deciden incorporarla por el mismo precio.

LG confirma oficialmente la primera pantalla flexible para smartphones

¿Qué llegará en el futuro?

Lo que sí podría ocurrir a este paso es que acabáramos viendo los smartphones transparentes de los que tanto se ha hablado. Y aunque pueda no tener nada que ver, en realidad están muy relacionados. Para que una pantalla flexible sea realmente útil es necesario que todo el smartphone sea flexible, pero eso no es casi posible si no le quitamos al chasis y a la carcasa la importancia vital que tienen en el smartphone. Para ello, habría que hacer que otro elemento del terminal se convirtiera en el principal al que todos los demás componentes están adheridos. Lo ideal en este caso sería la propia pantalla. Adaptando todos los componentes a la pantalla, tendríamos un smartphone con un grosor muy pequeño, y además casi totalmente flexible. El siguiente paso sería convertir los demás elementos en translúcidos, pero eso no es algo demasiado complicado y es un campo en el que, aunque parezca mentira, ya se ha avanzado bastante. En cualquier caso, estamos hablando de un par de años. Sin embargo, si lo pensamos en realidad no es tanto. El iPhone 7, o incluso el Galaxy S6, podrían ser ya smartphone transparentes, o casi transparentes, y totalmente flexibles. Eso sí, tengamos en cuenta que su flexibilidad todavía será limitada. Podremos combarlos, pero no doblarlos.


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