El iPhone obligó a Google a comenzar Android desde cero

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A veces se trabaja en la dirección inadecuada, o con el personal inadecuada. Lo que Google había creado con Android en aquel momento solo lo saben los que lo crearon. Pero lo que sí sabemos es que aquello no valió para nada cuando Steve Jobs presentó el nuevo iPhone. Google tuvo que comenzar desde cero en su desarrollo con Android, aunque el trabajo ha valido la pena.

Así lo cuenta Chris DeSalvo, especialista en software de Google, cuyo corazón se vio dividido en dos cuando se anunció el nuevo iPhone. Él mismo cuenta que como consumidor no pudo hacer otra cosa más que querer hacerse con uno de los nuevos iPhone que acababa de presentar Steve Jobs allá por el año 2007. Sin embargo, como ingeniero de Google la situación era muy diferente, pues supo que lo que habían hecho no valía para competir con Apple, y que tendría que volver a comenzar a trabajar desde cero en el sistema operativo que habían creado.

Una vuelta por el mundo

Antes de aquello, los ingenieros de Google habían estado trabajando muy duro en el nuevo sistema operativo, en el nuevo móvil que lanzar al mercado. Habían ido por diferentes partes del mundo, tratando de determinar cómo sería el nuevo móvil que iban a lanzar al mercado. Querían sorprender, querían lanzar algo diferente, algo que nadie esperara. No se habían limitado a copiar, sino que habían estado trabajando en algo totalmente nuevo que consideraban que era mejor que todo lo demás que había en el mercado. Y por ello la sorpresa fue tan grande cuando Apple presentó el nuevo iPhone.

El objetivo equivocado

Google se equivocó al buscar competencia. Los objetivos que tuvo Google en aquel momento eran equivocados. Al parecer, la compañía estaba tratando de crear un móvil que rivalizara con los móviles de Microsoft. Habían visto en los de Redmond la competencia, y todo se reducía a lanzar un mejor sistema operativo que el que ellos tenían, un móvil mucho mejor que los que se lanzaban al mercado con Windows Mobile. En aquel momento, mejorar a Microsoft en sistemas operativos móviles era muy diferente a lo que es ahora, pues suponía revolucionar por completo el panorama de los smartphones.

El mayor error que cometió Google fue no darse cuenta de que otra compañía podía estar trabajando con el mismo objetivo, podía tener mucho más dinero y recursos que ellos, y podía llevar mucho más tiempo tratando de crear el producto, además de un personal más cualificado. Hoy Google es una empresa muy grande, pero en aquel momento no lo era tanto como Apple. Aunque, todo hay que decirlo, Apple tampoco lo era tan grande como lo es ahora, pero al menos tenía una grandísima historia, y una financiación que probablemente solo unas pocas tecnológicas se podían permitir, además de un genio como Steve Jobs, que sabía mucho más por viejo que por genio.

Google Logo

Reconducir la situación

Pero desde luego, el hecho de que una compañía hubiera lanzado un producto mejor no hizo que Google se equivocara de nuevo. Lo más normal hubiera sido que hubieran lanzado su producto, esperando que los usuarios lo recibieran mejor, aunque eso hubiera supuesto una fracaso total a la larga. Es el ejemplo de lo que están haciendo algunas compañías hoy en día. En cambio, en lugar de eso, comenzaron de cero con su sistema operativo, cambiaron totalmente lo que iban a hacer, y lanzaron un sistema que pudieran utilizar otros fabricantes. Hoy, dominan en cuota el mercado, con un porcentaje abismalmente superior al de iOS. Y aunque han tardado mucho tiempo en estar al nivel de los de Cupertino, y habrá muchos usuarios que preferirán iOS, es innegable que el éxito de Google es tal que ningún otro sistema operativo se puede comparar con este.

La misma piedra

Eso sí, todas las compañías en el mercado tienen que tener cuidado de que no ocurra lo mismo esta vez, de no equivocarse pensando que el rival es una compañía que no lo es. En el 2007, el rival más poderoso parecía ser Microsoft, y Apple no parecía tener nada que hacer en el mercado de la telefonía móvil. Hoy en día podría ocurrir lo contrario. Google no es el rival más fuerte, aunque lo parezca, y Microsoft no es el más débil, aunque los números así lo digan. Han hecho un gran trabajo, y los de Redmond podría tener un arma lista para acabar con el predominio de Apple y Google en el mercado de los sistemas operativos móviles.