¿Cómo tiene que ser un reloj inteligente para triunfar?

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Android
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Nos hemos hartado de decir que el 2014 es el año de los relojes inteligentes, y lo cierto es que serán muchas las compañías que lanzarán su primer reloj este año, y otras las que lanzarán ya el segundo o el tercero. No obstante, ¿de verdad vamos a ver un reloj inteligente triunfando este año? ¿Cómo tiene que ser un smartwatch para ser realmente útil? Solo necesita tres cosas.

Y es que, por mucho que Samsung, Sony, Pebble, y otras compañías se han esforzado por lanzar relojes inteligentes que tuvieran éxito en el mercado, lo cierto es que distan mucho de ser relojes que vayan a tener un futuro prometedor. El mundo de los relojes inteligentes todavía tiene que cambiar mucho para que sea un mercado rentable y capte una buena cantidad de usuario. Aunque en realidad, no es tan difícil dar con la tecla, solo hay que echar la mirada atrás para ver qué es lo que puede funcionar.

1.- Compatibilidad por encima de todo

No podemos querer tener un dispositivo con Android, y limitarlo. Android triunfa por ser un sistema operativo libre que muchas compañías han hecho crecer. Apple es una compañía que se ha hecho a sí misma, y toda su división de teléfonos inteligentes tiene su propia estructura. Samsung, Sony, o cualquier otra, no puede sobrevivir son los demás fabricantes de Android. Puede que Huawei, ZTE, u otras compañías, no sean tan importantes como los líderes del sector, pero entre todas componen el edificio que hoy es Android. Sin todas esas compañías construyendo lo que hoy es el sistema operativo, Samsung no sería la que más móviles vende del mundo. Y lo mismo ocurre con los relojes inteligentes. No podemos esperar triunfar con Android y lugar querer que el reloj se utilice solo con nuestros smartphones. Ese no es el formato que triunfa. Cuando una compañía lanza un reloj que está limitado a sus smartphones o tablets, todos los demás usuarios dejan de interesarse por él, y cuando eso ocurre, el revuelo es menor. Es más, es posible que el que sí es usuario de esa marca, no quiera gastarse esa cantidad de dinero por si el día de mañana quiere comprar un smartphone o un tablet de otra marca. La compatibilidad con todas las marcas es clave. Incluso si ese reloj pudiera ser compatible con iPhone, o conectarse a nuestro ordenador cuando estuviera encendido, estaría ganando mucho, pues sería un reloj verdaderamente útil. Cuando un usuario con un teléfono Android, tiene un iPad, pierde el interés en los relojes que son solo compatibles con uno de los dos sistemas operativos. Por ello es tan importante que la compatibilidad sea lo más amplia posible.

Galaxy Gear

2.- Debe funcionar bien

Lo llamamos inteligente, pero lo cierto es que cuando falla y no nos ofrece una notificación que nos debía dar, o cuando la pantalla parpadea tres veces antes de encenderse definitivamente, o incluso cuando nos desplazamos entre los menús y la pantalla tarda en responder, ya no podemos decir que sea precisamente inteligente. En realidad, para que triunfen no necesitamos dos mil funciones, simplemente que las que tengan funcionen bien, incluso aunque estas sean pocas. Descubrí que la función más útil que encontraba en un reloj inteligente era la de recibir las notificaciones en la muñeca, y poder configurar Twitter para que me mostrara todos los tweets en el reloj de los usuarios que yo quisiera. Algo tan simple como eso. Pero tiene que funcionar bien. Si no, ya estamos partiendo de una base errónea que no va a tener ningún éxito. Cuando un usuario utilice el reloj por primer vez, los menús tienen que volar, y todo tiene que funcionar de tal manera que esa persona piense que nunca antes había tenido un dispositivo tan rápido ni tan efectivo.

3.- Debe ser un reloj

Hay tres tipos de personas en el mundo desde el punto de vista de los relojes. Están las que no soportan llevar reloj, y por tanto nunca llevarán un smartwatch. Esas son un caso perdido. Están las que solo quieren un reloj que dé la hora, y no se interesan por llevar un reloj que sea de mayor calidad o no. Esas tampoco son el objetivo, pues si no están dispuestas a comprar un reloj con un mejor mecanismo, tampoco estarán dispuestas a llevar un móvil en la muñeca. Y luego está el tercer tipo de persona, a la que le gusta lleva un buen reloj que funcione bien. Estas últimas deberían ser el objetivo de los fabricantes. Además, son personas dispuestas a gastar fácilmente 100 euros en un reloj, y les encantaría tener varios miles para comprar el reloj que les gusta. Estas personas no necesitan un reloj inteligente barato, necesitan un buen reloj inteligente. Y necesitan algo que de verdad puedan sustituir por las joyas que llevan en la muñeca. Muchas veces llevan relojes a los que tienen un especial cariño, o cuyas características son de alta calidad y de mucho carisma, como puede ser un modelo fabricado en suiza por el mismo fabricante que produce los relojes de las estaciones del país helvético. Podemos estar hablando también de relojes que han aparecido en películas. La mayoría de ellos llevan cristales de zafiro, y algunos incluso cuentan con mecanismo automático, sin pilas. Este grupo de personas es el que lleva relojes todos los días, y no van a dejar el reloj al que tienen cariño por llevar un reloj que no muestra la hora, que no es tan elegante, que no tiene nada de especial, y cuyo diseño tiene muy poco de lo que tienen un clásico de toda la vida.

Con esto queremos decir que un reloj, tiene que ser un reloj. Tiene que ser tan especial como es cualquiera de esos otros relojes, y entonces, y solo entonces, se aceptará que lleven algunas características más, como mostrar los tweets que recibimos, o decirnos cuántos pasos hemos dado. Pero no sustituyamos lo que hoy en día es un símbolo de elegancia y clase, por una aplicación, porque nadie va a renunciar a lo primero por llevar lo segundo.