Samsung Gear 2 y Gear Fit, repararlos es fácil, pero costoso

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iFixit analizó los dos nuevos relojes inteligentes de la compañía surcoreana, el Samsung Gear 2 y la pulsera Gear Fit. Los resultados fueron relativamente positivos, pues se pudo indicar que se podían reparar con cierta facilidad. No obstante, hay un problema vital, y es que aunque es fácil, es una tarea costosa, que nos hará tener que gastarnos una cantidad considerable de dinero.

Y es que, el hecho de que un Ferrari se pueda desmontar con facilidad, no indica que cambiarle el motor sea algo barato. Es algo así lo que ha ocurrido en este caso. Los responsables de iFixit solo se limitan a evaluar la facilidad con la que se pueden reparar los dispositivos. Un reloj inteligente que no se puede reparar será un reloj inteligente que directamente habrá muerto cuando haya recibido un golpe, o haya dejado de funcionar. No obstante, no es lo que ocurre con los Samsung Gear 2 y Gear Fit. Son fáciles de reparar. Eso es verdad.

Pulsera Samsung Gear Fit

Pero también es verdad que la reparación será algo simple cuando solo se haya estropeado una soldadura. Si lo que le ha ocurrido al reloj es más grave, como una rotura de pantalla, o una batería que ya no funciona, entonces es cuando nos vamos a encontrar con el problema, pues estos componentes tienen un precio relativamente alto. Se estima que el coste de reparar una pulsera Samsung Gear Fit con componentes dañador es de 240 dólares. Cuesta incluso más que reparar el Samsung Gear 2, que costaría 170 dólares.

Batería curvada de la pulsera Gear Fit de Samsung

Son componentes costosos porque son componentes casi únicos. Tengamos en cuenta que una pantalla del tamaño de la pulsera Samsung Gear Fit no se fabrica de manera masiva. Y lo mismo ocurre con la batería curvada con la que la pulsera cuenta. Casi podríamos decir que a nivel de complejidad tecnológica, esta pulsera está a un nivel superior que muchos smartphones y que otros relojes inteligentes. Eso sí, hay que tener en cuenta que si se trata de un problema en el cual no hay fallo de un componente, el coste de la reparación será más económico. Por otra parte, sabiendo que se puede reparar fácilmente, al menos podemos tener la certeza de que ante un golpe podremos repararlo, y no lo habremos perdido definitivamente.