Una mejor autonomía, el reto más deseado y complicado de conseguir

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Los usuarios de teléfonos y tablets hemos asistido a una verdadera revolución evolutiva en lo referente al hardware de este tipo de  terminales. Han pasado de ser dispositivos muy básicos a ofrecer un compendio de opciones casi ilimitadas. Eso sí, hay un apartado que no sigue el mismo ritmo: la autonomía.

Y esto es así pese a que una de las grandes demandas por parte de los usuarios es poder utilizar durante más tiempo sus terminales sin necesidad de recargarlo (todos deseamos que el poder utilizar un modelo con pantalla de cinco pulgadas por más de un día con un uso intensivo sea una realidad). Tanto es así, que un reciente estudio de IDC indica, como se puede ver en la imagen que dejamos a continuación, que este apartado es el más importante para los compradores en la actualidad -independientemente del sistema operativo del dispositivo- a cualquier otro. Por lo tanto, parece claro que la autonomía es el reto más importante y cercano que tienen todos los fabricantes.

Estudio ICD donde la autonomía es lo más importante para los usuaios

A buen seguro que todas las compañías que trabajan en el ecosistema de los dispositivos móviles tiene claro esto, por lo que parece muy evidente que no resulta sencillo mejorar la autonomía, al menos por el momento. Y, lo cierto, es que si se realizan ciertas reflexiones esto parece ser así.

El espacio siempre juega malas pasadas

Lo primero que se debe tener en cuenta cuando hablamos de la autonomía de dispositivos como teléfonos y tablets es que el espacio disponible que hay en estos es limitado. Por lo tanto, esto se convierte en un hándicap de una doble vía, ya que no se pueden integrar baterías de mayores dimensiones (y con más carga por lo tanto) y, adicionalmente, se debe considerar el apartado de la temperatura, ya que la disipación del calor no es la más idónea -en especial en terminales muy finos-, lo que juega en contra de los técnicos.

Aparte, hay que valorar también que los materiales que se utilizan ahora para almacenar la carga no han evolucionado mucho y, pese a lo que se pueda pensar, no es debido a que no se realizan todo tipo de pruebas. Dejando a un lado locuras como el uso de alcohol o similares (ideas como poco muy “peregrinas”), todos los años se realizan todo tipo de concursos y competiciones para diseñadores que consigan crear baterías que mejoren la autonomía ya sea con nuevas tecnologías de almacenamiento o materiales.

Uso del grafeno ara aumentar la autonomía

Cierto es que se han conocido opciones muy prometedoras, como por ejemplo el uso del grafeno, pero lo cierto es que por ahora tanto los costes de la fabricación (y ya hay compañías que han comenzado a trabajar seriamente en su uso), como la estabilidad a la hora de almacenar energía dista mucho de ser la ideal. Y, esto último, es muy importante ya que en caso de problemas de explosiones o quemaduras todos, yo mismo incluido, pondríamos el grito en el cielo. Por lo tanto, el uso de iones de litio parece que continuará por un tiempo… lo que reduce considerablemente las opciones de innovar en este apartado.

¿Qué es lo que están haciendo los fabricantes?

Pues lo cierto, y teniendo en cuenta otros factores como los costes a la hora de integrar nuevas tecnologías, es que se intentan dar pasos importantes en este sentido. Lo primero que se está intentando es mejorar el software para que los requerimientos energéticos de este sean menores, un claro ejemplo son los sistema operativos. Además, se están introduciendo opciones de Modos de Ahorro en los nuevos modelos, como por ejemplo el Stamina de Sony.

Modo Stamina de Sony que mejora la autonomía

Aparte, se han conseguido avances en los procesos de fabricación de baterías que se utilizan en la actualidad para que incluso las esquinas puedan contener energía, como por ejemplo hace LG. Pero, lo cierto, es que sorprende que se han lanzado dispositivos de tamaños para nada exagerados que integraban componentes de una gran carga. El que se nos viene a la cabeza es el Motorola Razr Maxx, que en su interior disponía de un modelo de 3.300 mAh con las siguientes dimensiones: 130,7 x 68,9 x 9 milímetros con una pantalla de 4,3 pulgadas. ¿Cuál es la razón para no continuar por esta línea?

Ciertamente se intentan cosas, pero no parecen suficientes. Por lo tanto, todo hace indicar que se debe dar un paso disruptivo, ya sea de materiales utilizados o conceptual, para que la autonomía de teléfonos y tablets aumente. Y, sinceramente, creemos que esto no sucederá en un breve espacio de tiempo. Por lo tanto, no queda otra que seguir considerando como más que aceptable un terminal que ofrece una autonomía de más de un día de uso habitual. ¿Para vosotros es crucial este apartado en la compra de un nuevo terminal?