Muchas dudas sobre Tizen. ¿Qué ocurrirá al final con este sistema operativo?

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Samsung
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El sistema operativo Tizen tiene un futuro cada vez menos claro, o al menos eso es lo que parece. Su desarrollo, que lidera Samsung, no es que esté detenido –ni mucho menos-, pero los diferentes retrasos y noticias que llegan y que le afectan directamente hacen que surjan como mínimo dudas más que razonables.

Lo cierto es que como “backup” respecto a Android, la idea de apostar por Tizen de una forma continua pero pausada (incluso ya se han celebrado conferencias de desarrolladores, y en el Mobile World Congress de este mismo año existieron conferencias específicas al respecto) a mí me parecía muy inteligente. Me explico: si algo no funcionaba bien con el sistema operativo de Google, o con la propia compañía de Mountain View, siempre se podría recurrir a Tizen que se estaba evolucionando con solvencia y apoyo de un buen número de desarrolladores.

Pero, por lo que indican los últimos movimientos que se han conocido, puede que la apuesta finalmente sea mucho menos arriesgada a la hora de poder utilizar el desarrollo como una opción completa y global, el menos en lo que se refiere a los productos compatibles. Un ejemplo de lo que decimos son los sucesivos retrasos en los teléfonos con este desarrollo. Sin ir más lejos se esperaba el Samsung Z con Tizen y, este, parece totalmente cancelado… y ahora la esperanza es que llegue como mucho a terminales de gama media (y veremos si en todo el mundo). Es decir, una apuesta menos y, además, sin teléfonos o tablets destacados. En definitiva, un cambio de panorama bastante importante.

Logotipo de Tizen

Pero ahí no acaban las noticias que hacen pensar en el cambio que se ha producido por parte de Samsung al uso y desarrollo de Tizen. Ayer mismo se conocía que Samsung restructuraba su división de movilidad y 500 de sus ingenieros, muchos de ellos trabajaban en el sistema operativo, pasaban a otras divisiones como por ejemplo las de impresión o de imagen y vídeo. Por lo tanto, se abandona en parte el músculo de Tizen para, presumiblemente, que no sea tan importante finalmente como era de esperar.

Por lo tanto, hay que pensar que es más que probable que la compañía coreana haya decidido que Tizen se quede para ser utilizada en dispositivos como televisores, accesorios wearables y, quizá, teléfonos de menor calado (si es que llega finalmente a estos). En definitiva, un paso atrás respecto a lo que se esperaba.

Posibles razones para que esto sea así

Una de estas es que el mercado de la movilidad está cada vez más competido y, por ello, las compañías deben centrar sus objetivos en dispositivos concretos y, por extensión, lo mismo en lo referente a sistemas operativos. Así, al tener que elegir ahora que Samsung está restructurando partes de su compañía, la apuesta final sea Android. Y, lo cierto, es que es lógico que sea así ya que ahora mismo es el desarrollo más utilizado y el que hace que la compañía coreana esté en el lugar que ocupa en el mercado.

Smartwatch Samsung Gear 2 con Tizen

Además, hay que tener en cuenta que Google a buen seguro que ha presionado a Samsung para que Tizen no pise terreno en el que ya está Android, aunque sea desde hace poco tiempo. Y, ante una tesitura semejante, quizá la decisión haya sido mucho “más sencilla” de tomar. Lo que habría que ver es si esto hará que los smartwatch de la compañía coreana den el salto en toda su gama a Android Wear, por ejemplo.

El caso es que una apuesta interesante y valiente puede, si no cambian mucho las cosas, quedarse en algo que finalmente no tenga un gran impacto. Y, por ello, es posible que en el camino exista un nuevo cadáver que acompañe a desarrollos como los “tristemente desaparecidos” Bada o WebOS.