Windows Phone 8 no aguanta la comparación con Android

Windows Phone 8 no aguanta la comparación con Android

Miguel Criado

Un defecto de los que no viajan, de los que no salen a ver mundo, es que siempre piensan que lo suyo es lo mejor. Esto parece ser lo que le ha pasado a Microsoft con la presentación de Windows Phone 8. Aunque es pronto para decir si el nuevo intento del gigante de los ordenadores por pintar algo en la telefonía móvil fracasará de nuevo o no, un repaso de las supuestas novedades del sistema operativo muestra que no hay tal novedad, en particular si se compara con lo que ya ofrece Android.

Aquí vamos a ir directamente a la fuente. Nos hemos leído el post oficial de Microsoft sobre Windows Phone 8. Advierto antes de que soy un fan de Android, de su filosofía y su libertad. Pero también reconozco que Microsoft lo ha hecho bien con sus sistemas operativos para los ordenadores. Pero en el terreno de los móviles no supo ver la revolución que suponían los smartphones (revolución que no inició Android sino el iPhone, todo sea dicho). A comienzos de la década pasada tuvieron la ocasión de encabezarla, pero se empeñaron en un camino que solo están reorientando ahora.

Y ahora veamos esas supuestas novedades que tanto ensalzan. A finales de año saldrá Windows Phone 8 y tendrá soporte para procesadores multi núcleo. En serio, desconocía que el sistema de Microsoft no tuviera soporte para los dual core, de los que ya hay unos cuantos Android en el mercado. Otro de los puntos fuerte es su soporte para nuevas resoluciones de pantalla con verdadera alta definición. Pues llegan un año tarde.

Aún más me ha soprendido que Windows 8 tendrá soporte para tarjetas MicroSD. ¿Así que las versiones anteriores no lo tenían? Ya mi primer Android, el G1, contaba con su tarjeta de almacenamiento externo que por ahí debo conservar. Venden también las virtudes de la comunicación vía NFC. Algo que ya trae Ice Cream Sandwich y que mi Nexus S de hace un año incluye. Aquí, la anunciada combinación con las tarjetas SIM seguras para su uso en pagos es quizá lo único nuevo que veo. Podría seguir, con el tema de las nuevas apps o los mapas (esta vez de Nokia), pero no haremos más sangre en el lado del usuario.

De lado de los desarrolladores, tampoco las novedades son tales, al menos si se compara con Android. Con Windows Phone 8, podrán incluir sistema de pago In-app en sus aplicaciones. Esto de hacer aplicaciones gratuitas, en especial juegos, donde ya una vez dentro se pueden hacer pequeñas compras existe desde hace unos años tanto en iOS como en Android.

Hay una cosa que sí me ha gustado. Anque los actuales terminales con Windows 7.5 o inferior no van a poder ser actualizados a Windows Phone 8, todos los que empiecen a salir a finales de año con el nuevo sistema operativo podrán recibir actualizaciones futuras en los 18 meses siguientes a su lanzamiento. No es que sea un plazo muy grande, pero al menos dan una fecha. En Android dependemos de lo que digan las operadoras y fabricantes y hay muchos terminales de menos de un año que aún esperan Ice Cream Sandwich.

Solo veo dos cosas que realmente destacan en Windows Phone 8. Una es estética, por lo que es muy personal, pero esa forma de presentar su pantalla en cajas de tres tamaños diferentes es muy visual y atractiva. La otra es la apuesta de Microsoft por el entorno empresarial. Su nuevo sistema operativo incluye temas como la encriptación de datos o la gestión remota que, en Android, deben implementar terceros, como ha hecho recientemente Samsung con su programa SAFE para el Galaxy S3.

En fin, me parece demasiada poca novedad para tanto ruido. Pero aún así, que salga un nuevo sistema operativo al mercado es positivo para todos, también para Android. La competencia es buena. Como demostró Windows Mobile hace años, su dominio en el mercado frenaba la innovación y acabó fracasando. Cuantos más haya, mejores sistemas y aplicaciones habrá para llamar la atención de nosotros, los usuarios.

Así ven a Windows Phone 8 en Microsoft