Rootear un smartphone es legal, la garantía no se pierde

Rootear un smartphone es legal, la garantía no se pierde

Emmanuel Jiménez

Root o no Root, esa es la cuestión. Rootear un smartphone se ha convertido en algo muy frecuente entre los usuarios con sistema operativo Android. Rootear permite activar algunas funciones que sin Root serían imposibles. Sin embargo, algunos afirman que es peligroso para el smartphone, e incluso se dice que un smartphone rooteado anula la garantía. ¿Pero, qué hay de cierto en todo esto?

A lo largo de muchos años el debate se ha prolongado, argumentando los motivos por los cuales rootear un smartphone sí es algo legal, así como aquellos por los cuales rootear un smartphone puede anular la garantía de un teléfono, siendo capaz de causar daño a un smartphone. Hay un poco de verdad en todos estos argumentos, pero lo cierto es que, a fin de cuentas, lo que importa es: ¿puedo rootear mi smartphone sin perder la garantía?

Las compañías anulan la garantía

A veces no lo especifican de manera precisa, pero lo cierto es que la mayoría de las compañías dejan caer la posibilidad de que la garantía quede anulada. El sistema Knox que integra el nuevo Samsung Galaxy Note 3 es capaz de detectar si hemos rooteado el smartphone, y en tal caso, Samsung, supuestamente, anula la garantía del terminal. Este sistema ha causado mucha polémica, pues muchos usuarios se niegan a no poder rootear su Galaxy Note 3 simplemente por la amenaza de la pérdida de la garantía, y más cuando en muchos casos no activan ninguna función que pueda ser peligrosa para el smartphone. Sea como esa, no es fácil ni siquiera determinar qué compañías sí permiten rootear, qué compañías no, y con cuáles perdemos la garantía. En lo que se apoyan es en que rooteando, hay posibilidades de que el smartphone quede dañado. Por tanto, si se estropea, es por culpa del usuario. Lo que está claro es que la inmensa mayoría de las compañías recomiendan no rootear el smartphone, y afirman que la garantía se pierde.

Todas facilitan el rooteo

Lo más curioso de todo es que son las propias compañías las que facilitan el rooteo de los smartphones. ¿La razón? Simple, si un smartphone no es rooteable, los usuarios avanzados de Android no lo compran, y eso implica perder muchas ventas. Sobre todo, las primeras ventas, que son las que realizan los que tienen conocimientos amplios sobre Android y eligen un smartphone en concreto, comprándolo en cuanto está disponible. Por ello, las compañías facilitan el root. Es más, no es que lo faciliten, es que son ellas mismas las que tienen que establecer el método para rootear un smartphone.

Root

¿Es peligroso rootear?

Las compañías afirman que rootear un smartphone puede dañarlo. ¿Es cierto esto? Sí, y no. En teoría, cuando rooteamos un smartphone, adoptamos una serie de permisos de usuario que nos permiten acceder a funciones que modifican algunas características de Android. Podemos llegar a cargarnos un móvil así. Supongamos que borramos ciertos archivos del sistema y que así acabamos con Android. Nuestro smartphone habría muerto, por así decirlo. Nosotros somos culpables. Ahora bien, ¿por qué tengo que perder la garantía por rootear un smartphone? Si el altavoz del terminal se ha roto, ¿qué culpa tiene el root? Normalmente, solo rooteando no podemos acabar con el hardware de un teléfono nunca. Otra cosa sería desbloquear el bootloader, pero solo el root no nos permite acabar con el hardware. Por ello, un fallo en la pantalla, el altavoz, el auricular, o incluso una muerte súbita sin motivo, no debería ser por culpa del rooteo, y no tiene sentido que la garantía se anule por eso.

Es verdad que cuando nosotros somos lo responsables de algún daño en el terminal, la garantía no lo cubre, pero no se anula. Si se detecta que la culpa es del root, es lógico que no lo cubra la garantía, pero si no, la garantía debe seguir aplicándose.

¿Qué dice la ley?

Para concretarlo todo bien, habría que acudir a la ley. Y no a la de ninguna compañía o ningún país, sino a la que tiene funciones en España y Europa. Cualquier producto vendido en Europa tiene una garantía obligatoria de dos años. Cualquiera. Da igual si se llama Apple, Samsung o Sony. Todos tienen una garantía de dos años como mínimo. Si la empresa ofrece otra, esa es adicional, pero todas las compañías tienen que cumplir con la garantía de los dos años. Esta garantía, eso sí, tiene limitaciones. A partir del segundo año, el usuario está obligado a demostrar que el error del producto es un defecto de fábrica. Sin embargo, en el primer año no es así. Durante el primer año, se da por sentado que el error es un defecto de fábrica, y tiene que ser sustituido. Es responsabilidad de la compañía demostrar que el defecto no es de fábrica, sino por culpa del usuario.

¿Cómo se demuestra esto? Si hablamos de unos auriculares, y el cable está roto, es fácil afirmar que el defecto es por un mal uso. Sin embargo, en un smartphone es diferente. Si se detectara por ejemplo que el smartphone ha sido sumergido en agua, es obvio que ahí sí que hemos perdido la garantía, porque está claro que el agua puede estropear componentes. Todo dependería de la avería, pero un altavoz que ya no funciona no sería cubierto por la garantía si el terminal ha sido sumergido en agua. Si una pantalla deja de funcionar, y el cristal está roto, es lógico que la garantía quede anulada.

Pero si el smartphone está rooteado, y la pantalla ha dejado de funcionar, no hay motivos para pensar que es por culpa del root. Si la compañía es capaz de demostrar que, en efecto, el usuario ejecutó algún tipo de aplicación cuyo resultado puede ser el de dañar el altavoz, entonces sí se pierde la garantía. Sin embargo, asumir que ha sido culpa del usuario simplemente por haber rooteado el smartphone no es válido para anular una garantía.

La ignorancia es la clave

No obstante, el usuario debe conocer en todo momento qué tipo de garantías le amparan y en qué consisten las mismas. Por ejemplo, algo a tener en cuenta es que el primer responsable de asumir la garantía es el vendedor. Si lo habéis comprado en un centro comercial, este es el que debe responsabilizarse en primera instancia del problema, e incluso están obligados a sustituir el terminal por uno nuevo, y no simplemente a repararlo, eso es algo que indica claramente la ley. Y los gastos deben ser inexistentes. No obstante, incluso los grandes comercios se desentienden de los productos defectuosos, afirmando que es algo de lo que se tiene que encargar la compañía. Eso no es así. La responsabilidad es del vendedor, que después tendrá que ajustar cuentas con el proveedor. Todo queda muy claro en el Artículo 120 del Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias. Es el vendedor el que debería demostrar que es un fallo causador por un mal uso del usuario. Y junto al vendedor, el fabricante, que probablemente es quien lo puede probar. No hay que permitir que la ignorancia nos haga desconocer las leyes que nos respaldan en este caso, pues en realidad, lo que hacen es dejar en evidencia las condiciones de los propios fabricantes, que en muchos casos, llegan a ser no legales.