Teléfonos chinos: experiencia tras un año de uso

Escrito por José López Arredondo

Muchos nos hacemos estas preguntas cuando vemos una gran oferta en una página “desconocida”. “Si es tan barato, ¿me saldrá bueno? ¿O tendré problemas a las primeras de cambio?” En este post os hablaré de mi experiencia con uno de estos smartphones. Desde luego no se trata (o trataba) de un tope de gama, pero sí que ofrecía unas características muy interesantes.

Obviamente con teléfonos chinos no nos referimos a primeras marcas como Xiaomi, Huawei u Oppo, sino a algunas mucho menos conocidas como Star o Mlais –está claro que también clones de famosos teléfonos como el Samsung Galaxy S3-. En mi caso, compré uno de estos smartphones hace prácticamente un año con una gran cantidad de accesorios y un hardware a priori llamativo –procesador cuádruple núcleo a 1.5 GHz, 1 GB de memoria RAM, 8 GB de memoria interna, pantalla Full HD 1080p de 5 pulgadas…-  a un precio atractivo: apenas 160 euros. Tras esperar prácticamente tres semanas, llegó mi terminal y la verdad, la primera impresión fue increíble.

Un buen acabado, rapidez a la hora de ejecutar aplicaciones, pero sobre todo me sorprendió la impresionante calidad de su pantalla. En resumidas cuentas, estaba realmente contento con mi compra. No obstante, a las pocas semanas comenzaron los problemas, el primero: el GPS. Bien es sabido que los teléfonos chinos no destacan por esta funcionalidad, pero precisamente mi smartphone lo vendían como uno de los pocos que se salvaban de esta lacra. Lamentablemente, no fue así. La solución fue sencilla: rootear el terminal con un software muy sencillo, instalar una aplicación para modificar ciertos parámetros internos y voilà, satélites en menos de 1 minuto. Perfecto.

GPS-Mediatek

Tras la alegría con el GPS, el siguiente “fallo” que encontré fue el sobrecalentamiento, algo de lo que todos los usuarios se quejaban. La solución volvía a pasar por lo mismo pero esta vez sacrificando la potencia del terminal, es decir, instalando una aplicación que controlara la frecuencia de reloj según la utilización del terminal, limitándolo a 1,2 GHz normalmente para evitar ese exceso de calor. Bien, otro problema resuelto.

Tras todos estos pequeños arreglos me di cuenta de que ser un usuario root es fundamental en estos dispositivos. Sino lo eres, difícilmente podrás sacarle partido. Esta es una de las grandes ventajas de un teléfono chino: la personalización es completa sin correr apenas riesgos y sobre todo, si existe una buena scene detrás.

A partir de ese momento, tras unos 6 meses de uso, comenzaron algunos problemas que no se podían solucionar tan fácilmente. La autonomía cada vez era más baja, la cámara principal no respondía, reinicios inesperados, el GPS dejaba de funcionar, bloqueos sin sentido… En ese instante decides abrir el teléfono y comprobar que las conexiones están correctamente, algo que confirmas y que te hace preguntarte, “¿qué le ocurre ahora?”

Fui aguantando, remendando todos los problemas con parches, “bricolajes” (añadir papel de plata para aumentar la señal Wi-Fi, limpiar la cámara delantera del polvo que llegaba por el altavoz…), nuevas aplicaciones, desinstalaciones que podrían interferir en el rendimiento…, hasta que finalmente ha dicho “basta”. Tras prácticamente un año utilizándolo, algún que otro cambio de ROM para comprobar si mejoraba el rendimiento y algunas tareas más para intentar compatibilizar algunas aplicaciones (apps como Endomondo no funcionan correctamente en estos teléfonos chinos a no ser que realices algunos trucos como el que os enseñamos aquí), mi terminal comenzó a reiniciarse continuamente hasta que llegó un punto en el que se quedó en estado de “infinite loop”, es decir, no llegaba hasta el sistema operativo Android, dejándolo totalmente inutilizable –con un recovery, este inconveniente puede solucionarse con ciertos conocimientos, como veremos a continuación-.

La solución, como no podía ser de otra manera, ha sido la de cambiar de nuevo la ROM y formatear por completo el terminal. Ahora bien, ¿se han acabado los problemas? Al menos en mi caso no ya que, tras unas horas de utilización, ha vuelto a ocurrir lo mismo. Esto, unido al pésimo rendimiento que durante los últimos dos meses me ha ofrecido, me ha animado a escribir este post y aportar mi experiencia en un campo en el que cada vez más usuarios se aventuran.

ANDROID 4.3 JELLYBEAN ABRE CAMINO A LA RESOLUCIÓN 4K

Y no, éste no ha sido el único smartphone chino que he comprado ya que familiares y amigos han probado alguno de esos modelos menos conocidos y todos coinciden: barato, sí, pero con baja calidad en lo que a software y hardware se refiere (reinicios continuos, sobrecalentamiento, fallos en la conectividad, cero actualizaciones…). Mi recomendación es que, si no sois usuarios experimentados en el mundo Android, difícilmente podréis solucionar los múltiples problemas que normalmente se presentan con estos móviles chinos y por tanto, acabaréis hartos de estos muy pronto –si tenéis mucha paciencia, probablemente no lo toméis de una forma tan personal como yo-. Eso sí, si no os importa quedar estancados en una versión de Android (como actualmente lo están en la 4.2.1 o 4.2.2) o solucionar algunos de los fallos relatados anteriormente, un smartphone de estas características puede ser perfecto para vosotros: funcionalidad con buen precio. Por otra parte, también hay que tener suerte ya que unas marcas se comportan mejor que otras.

Con esto no quiero decir que no compréis estos teléfonos chinos–es más, tal y como dice el dicho, “nunca digas de esta agua no beberé”-, pero sí que seáis muy cuidadosos a la hora de haceros con uno. Espero que esta experiencia os haya aclarado algunas dudas acerca de comprar o no un teléfono chino y que os animéis a compartir vuestras experiencias.