Lo de los relojes inteligentes es un “quiero y no puedo”

Escrito por Emmanuel Jiménez

Los relojes inteligentes no acaban por despegar en el mercado. Ya conocemos rumores de lo que está por llegar con respecto a los nuevos relojes de Samsung y Apple, los que parecen los más prometedores. Sin embargo, lo cierto es que estos smartwatches no parecen ser tampoco algo que vaya a revolucionar el mercado. Es un claro caso de “quiero y no puedo”.

Les faltan funciones

Hoy por hoy, los relojes inteligentes son dispositivos a los que todavía les faltan más funciones para ser verdaderos rivales de los smartphones. Bien es cierto que nunca podrán sustituirlos completamente. Pero por ejemplo, sí que podrían relevarlos con muchas de sus funciones deportivas o de comunicación. Claro está, pensar en que incluyan una gran cámara de fotos es imposible. Tampoco son útiles para jugar a videojuegos, pero las mencionadas funciones deportivas o de comunicación sí que podrían ser una realidad. Aun así, estas funciones deberían llegar, y no acaban por llegar. Al menos, no si comparamos los relojes inteligentes a lo que tenemos en los relojes deportivos especializados. Los smartwatches tienen muchas más carencias y una vida mucho más corta, de poco más de un año.

Motorola Moto 360 2015

La batería es la clave

Y cuando decimos que el problema de los smartphones es que es un “quiero y no puedo” nos referimos principalmente a lo que tiene que ver con la batería de estos dispositivos. No es que sea imposible integrar las funciones de comunicación en los relojes inteligentes, o las funciones deportivas. Podrían incluirse barómetros, GPS, y conectividad móvil. De hecho, ya hay relojes inteligentes que cuentan con alguna o incluso con todas estas funciones. ¿Su problema? Tener que incluir también elementos como una pantalla a color, lo que nos lleva a final a un consumo de energía muy alto. A tal grado es este, que resulta imposible utilizar estos relojes de una forma útil. Por ejemplo, muchos relojes, por no decir todos, tienen que ser cargados todos los días. Si algunos relojes están diseñados para llevarlos constantemente y medir la cantidad de calorías que quemamos, ¿qué lógica tiene entonces que tengamos que tenerlos conectados todos los días a la red eléctrica durante unas horas? Es un problema, entre otros.

Claro está, eso no es culpa únicamente de los fabricantes, ni del diseñador del software, que son Google y Apple en el caso de Android Wear y watchOS. El gran problema está en que no hay soluciones en el mundo de la tecnología para poder crear un reloj inteligente que sea realmente perfecto, o que sea al menos, realmente útil. Si el problema es la autonomía, no podemos crear un reloj con una batería gigante, porque sería como llevar un smartphone. ¿Qué opciones nos quedan? Un reloj con una pantalla que sea en realidad una placa solar, por ejemplo. Cualquier idea que tengamos se aleja mucho de las posibilidades reales y de lo que finalmente funcionaría. Es por eso que hoy por hoy, hablar de un reloj inteligente realmente útil resulta algo casi imposible.

En realidad, habrá que esperar a que alguna compañía dé con alguna solución para el problema de la autonomía y de la energía de los relojes inteligentes antes de poder hablar de un reloj inteligente que sea realmente útil y que pueda por fin convertirse en la opción perfecta para sustituir a los smartphones. De momento, habrá que seguir contando con los mismos relojes inteligentes de siempre, que añaden algunas funciones, pero que tampoco van muy allá, y que presentan ciertos inconvenientes. Ojalá todavía quedara algo de aquella Apple que tenía la capacidad de innovar y lanzar un producto realmente nuevo que nadie esperaba, porque nos encontraríamos con un Apple Watch 2 mucho más interesante, pero parece que no será así.