¿Eres de los que envía o de los que recibe más mensajes en WhatsApp?

Escrito por Emmanuel Jiménez

En principio, todos nosotros deberíamos ser de los que recibimos más mensajes por WhatsApp de los que enviamos. Al fin y al cabo, nos pueden escribir desde diferentes sitios, o podemos estar en grupos de bastantes personas que nos escriban más mensajes de los que nosotros escribimos, algo lógico. Sin embargo, ¿de verdad es así? Lo bueno es que con las estadísticas de WhatsApp podemos saberlo.

Enviar o recibir

Supongamos que por cada mensaje que nosotros enviamos a un usuario recibimos una respuestas. La cifra de mensajes enviados será siempre o casi siempre la misma que la de mensajes recibidos. Podría variar un poco. Las excepciones llegan en varios casos. A priori, lo lógico sería recibir más mensajes de los que enviamos. ¿Por qué? Supongamos que estamos en un grupo de 50 personas. Por cada mensaje que nosotros enviamos, deberíamos recibir uno de los otros 49, por lo que el ratio de mensajes recibidos siempre será superior al de mensajes enviados. También es posible que hablemos mucho. Pero, ¿tanto? Podemos saberlo gracias a las estadísticas de WhatsApp.

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Para ello, solo hay que ir a las opciones de WhatsApp, en el menú de la esquina superior derecha, ir a Ajustes > Uso de datos > Uso de red, y aquí nos encontraremos con que las dos primeras opciones que nos aparecen son las de mensajes enviados y mensajes recibidos. Si nunca hemos reseteado estos datos, nos aparecen desde que WhatsApp empezó a contabilizarlos. Si los hemos reseteado, nos aparecerán desde la última vez que los reseteamos.

Por ejemplo, en mi caso la cifra de mensajes enviados ahora mismo es de 16.274 mensajes, frente a los 12.403 mensajes que he recibido. La diferencia, como veis, no juega a mi favor. Es todo lo contrario de lo explicado hasta ahora. Aunque el motivo real es que yo soy de esos usuarios que en lugar de enviar un único mensaje con todo el texto, lo divide en muchos mensajes, algo heredado de la época en la que las conexiones móviles no eran tan buenas, y se convertía en imprescindible que los mensajes que pudieran llegar llegaran cuanto antes. Con el paso de los años, esa costumbre ha hecho que la diferencia entre enviados y recibidos sea grandísima.