Ni móviles ni wearables, un mercado un poco descafeinado

Escrito por
Asus

Bueno va, pues alguien tiene que decirlo. No está siendo uno de los mejores años en el mundo de la tecnología, o al menos en el mundo de los dispositivos móviles. Si bien algunos grandes lanzamientos sí han sido destacables, no estamos viendo móviles que nos ofrezcan algo que de verdad sea revolucionario. Y hay que ir muchos años atrás para ver un móvil con una verdadera novedad. Junto a esto tenemos unos wearables que además de no ser autónomos, no parece que sean realmente útiles. Nos queda un mercado un poco descafeinado.

Ni los móviles…

Nos prometen cámaras mejores. Pero hay una realidad, y es física. Sin sensores más grandes, sin objetivos más grandes, es imposible conseguir más luz, o conseguir más detalle en una fotografía. Mientras tengamos un móvil y lo comparemos a una cámara de nivel, vamos a tener un dispositivo que no consigue captar fotos de gran nivel. Lo mismo ocurre con las otras novedades que han ido llegando al mundo de los móviles. Ya en resoluciones muy superiores a las que podemos percibir con el ojo humano. Diseños que parecen novedosos y que tienen sus propias carencias. Metal, se aboya. Cristal, se rompe. Al final los móviles no son muy diferentes de los de hace unos años. Más potentes, capaces de ejecutar mejores apps, pero ¿para qué?, para que luego triunfen las apps más simple y las más minimalistas, las ideas que son capaces de utilizar un concepto simple y llevarlo a otro nivel. Los móviles no nos han sorprendido este año, porque han llegado a su techo, simplemente.

Asus ZenWatch 3 Dorado

…ni los wearables

Pero es que el camino que siguen los wearables tampoco está siendo el que esperábamos hace años. Sí, es verdad que cada vez se venden más, que están siendo una supuesta revolución en el mercado. Samsung habla de 5,5 millones de wearables vendidos para el año completo. Genial. El problema es que, aun así, son muy pocos, y los que se venden son poco útiles. No sustituyen al smartphone, son como segundas pantallas de nuestro móvil. Y en esa situación, no son nada interesantes. Y mucho menos al precio que están. Cada vez son más caros, pero no incluyen casi mejores funciones, sino solo diseños más cuidados, propios de relojes tradicionales, a pesar de que su vida útil es infinitamente más corta.

Así, se nos queda un mercado un tanto descafeinado. Quizás habrá que esperar al año que viene para tener algo realmente interesante que comprar. Veremos si al menos los relojes del año que viene consiguen ser algo más parecido a los dispositivos revolucionarios que esperamos.