Es una completa estupidez, lo sé. Muchos diréis que algunas de las cosas que voy a decir aquí no tienen lógica. Pero trataré de apelar a vuestro sentido del humor para que entendáis lo que quiero explicar y consigáis sacar alguna conclusión.
Contextualización
Para que la gente lo entienda. No estoy en una isla desierta. Concretamente, estoy en Brihuega, Guadalajara, uno de los mejores lugares de España para fotografiar la lavanda. El problema que tengo es que mi conexión móvil no es la mejor de todas. Últimamente me pasa en muchos sitios que no son la ciudad en la que vivo. Me encuentro con que tengo un móvil sin conexión. Y eso me impide hacer muchísimas cosas. En esa situación, me he parado a pensar y a decir, “¿y ahora qué hago?”. No podía hacer nada de lo que forma parte de mi día a día. Y me he puesto a pensar en qué podía hacer con mi móvil. ¿Qué podría hacer si estuviera en una isla desierta y tuviera un móvil sin conexión? Aquí tienes 7 cosas que puedes hacer.
Por supuesto, todo esto parte de una premisa básica: alguna fuente de energía para el móvil. Una batería externa, un cargador solar o, como en Brihuega, un enchufe en el alojamiento. Sin energía no hay juego, ni fotos, ni nada de nada.

1.- Deberías haber descargado un juego
Lo primero de todo es que deberías de llevar algún juego offline en tu móvil. Algún juego, como Blendoku. Siempre hay que llevar algún juego de emergencia. Aunque sea un ajedrez con un motor muy complejo. Cualquier cosa que te sirva para que el tiempo pase hasta que descubras que ningún avión o helicóptero te va a rescatar y vas a morir. Mejor es jugar a ese juego que volverte loco sin más. Claro que, damos por sentado que estás en algún sitio en el que puedes conectar tu móvil a una fuente de energía. Supongamos que tienes un cargador solar, o que hay un enchufe, o que estás en Brihuega y no en una isla desierta, ¿ok?
Si no quieres pensar demasiado, guarda una colección variada: puzles ligeros que consumen poca batería, roguelikes sin conexión para partidas largas, arcades de un toque para matar minutos, y clásicos eternos como ajedrez, damas o sudoku. Activa el modo avión y baja el brillo para que el juego dure más si te queda poca batería, y recuerda que los juegos 3D suelen devorar energía.
2.- El juego de Chrome
Sin querer, me he dado cuenta de que existe un juego que llevamos instalados en casi todos los móviles. Al menos si tenemos Chrome y su modo de ahorro de datos. Cuando no tenemos conexión e intentamos realizar una búsqueda, nos aparece una ventana que nos dice que no tenemos conexión y un dinosaurio. Si pulsamos sobre este, se inicia un juego en el que el dinosaurio va avanzando y tiene que ir santando obstáculos. Si juegas lo suficiente verás que tienes que esquivar también dinosaurios voladores. En fin, una buena opción si no descargaste ningún juego.
Ok, tampoco es que sea un juegazo, y si es el último juego al que vas a jugar antes de morir, será un motivo más para desear la muerte, pero en cualquier caso, no está mal tenerlo como opción. Consejo útil: prueba con toques cortos para cactus bajos y toques más largos para cadenas de obstáculos; si dominas el ritmo, sorprendentemente engancha.

3.- Escribe tu testamento
Probablemente eres demasiado joven para morir. Si eres ya muy mayor e ibas en el avión y el avión se ha estrellado… bueno, es posible que ya tuvieras un testamento preparado. Si ese es tu caso, pasa al siguiente punto. Si no lo es, y eres joven, es probable que nunca hayas pensado en dejar un testamento. ¿Quieres decirle a tus hijos a cuál querías más y a cuál le dejarías más herencia? Te digo ya que no tendrás fácil que tus hijos no se peleen por la herencia igualmente, pero en cualquier caso, un testamento nunca está de más, incluso aunque sea para decir cómo te gustaría que te enterraran.
Si te lo tomas en serio, abre tu app de notas o un editor de texto y crea un archivo claro con: inventario de bienes, personas de contacto, contraseñas en pistas memotécnicas (nunca las escribas completas; mejor guarda las contraseñas en tu móvil con Password Safe), últimas voluntades y un apartado de “qué no hacer con mis cosas digitales”. Si tienes grabadora, deja mensajes de voz cortos; ocupan poco y dicen mucho.
4.- Escribe tus memorias
Puedes escribir lo que quieres que ocurra después de morir, o puedes escribir lo que recuerdas de tu vida (obviamente, antes de morir). Es lo contrario, pero es que no tienes muchas más opciones que utilizar la app de notas para escribir. Así que plantéate escribir tus memorias. Una biografía que cuando algún día alguien encuentre se pueda vender y pueda dar a tus hijos muchas ganancias con la historia. Lo curioso es que esto no va a derivar en que haya menos peleas entre ellos. Pero en fin…
Trucos prácticos: redacta por capítulos con títulos cortos, añade marcas temporales y lugares (aunque sean aproximados), inserta listas de “aprendizajes” al final de cada etapa, y si el teclado te desespera, usa el dictado offline si tu móvil lo permite. También puedes grabar vídeos o audios como diario, pero vigila el almacenamiento.
5.- Aprende fotografía
Ok, volvemos a la base de que necesitas energía para tu móvil. Pero incluso aunque no sea así, aunque no tengas. Puedes dedicar el tiempo a intentar capturar fotografías de calidad. La fotografía es una disciplina que no tiene por qué gustarte ahora, pero sí gustarte si le dedicas el tiempo suficiente. Quizás, antes de morir, o abandonado en una isla desierta, o en un pueblo en el que no tienes conexión a Internet, quieras dedicar comenzar a aprender fotografía. O quieras captar algunas instantáneas de las preciosas vistas que tienes en una isla la que no ha ido nadie nunca. Si algún día las encuentran, será algo magnífico.
Pautas rápidas que funcionan sin internet: activa la cuadrícula para componer con regla de los tercios, dispara en HDR si la escena tiene mucho contraste, aprovecha las horas doradas para luz suave, usa soporte improvisado (una roca, una mochila) para fotos más nítidas y juega con el modo manual si tu móvil lo tiene (ISO bajo para reducir ruido, velocidad alta para congelar acción). Practica retratos, texturas, huellas o rastros; tu archivo de fotos puede convertirse en tu relato visual.
6.- Haz un videoblog
Vas a morir, acéptalo. Puedes escribir tus memorias, o puedes contar a la cámara por lo que estás pasando. Cómo es quedarte sin comida. Cómo estás intentando encontrar agua. Lo que es quemarse al Sol y no poder hacer nada. Cómo un animal gigante ha destrozado el pequeño refugio que has construido. Si tienes Youtube, sube los vídeos. Tú vas a morir. Pero si algún día descubren una tecnología gracias a la cual haya conexión en todo el mundo, y esa tecnología sea retrocompatible con las tecnologías de conectividad de la actualidad, los vídeos se subirán, y serás un éxito viral. ¿Siempre quisiste crear tu canal en Youtube?
Si no puedes publicar todavía, graba en 1080p en vez de 4K para ahorrar espacio, usa el estabilizador si tu móvil lo permite, planifica episodios cortos (presentación, problema, intento de solución, cierre), y captura planos recurso (detalles, paisaje, manos trabajando) para montar mejor después. Un trípode improvisado con palos y cuerda te dará tomas estables sin gastar batería en corrección electrónica.
7.- Lee el acuerdo legal de tu móvil
Para que lo sepas, en Ajustes > Acerca del teléfono, tendrás una sección Legal en la que estará el acuerdo legal de tu móvil. Un acuerdo gigante que nadie lee, que es larguísimo y que no te importa. No obstante, puede que sea un buen momento para leer dicho acuerdo legal. Realmente no te va a valer para nada. Pero digamos que es una de esas pocas situaciones en las que quizás tiene algo de lógica leerlo. La otra es dentro de un ataúd esperando a que se acabe el oxígeno, como recurso para evitar entrar en pánico. Casi casi que lo de la isla desierta mola más. No digamos ya lo del pueblo sin conexión.
De paso, revisa términos de privacidad, permisos de aplicaciones y ajustes de seguridad que funcionan sin internet (bloqueo por PIN, cifrado del dispositivo, contactos de emergencia). No te salvará del hambre, pero aprende qué has aceptado sin mirar y, si puedes, activar el modo antirrobo.
No entiendo cómo existen pueblos sin conexión. No lo entiendo. No entiendo cómo puede ocurrir algo así en España. Hace poco estuve de vacaciones en un sitio de playa, y la operadora de mi móvil anunciaba en los carteles, prueba tu 4G aquí. No tenía tampoco conexión. Cuando llamé a mi operadora, me dijo que tenía que restaurar los ajustes del móvil, y que si sabía cómo hacerlo. Antes de reírme, decidí hacerle caso. Restauré los ajustes, le dije que no funcionaba, tal y como esperaba, y me dijo que entonces debía esperar 48 horas a ver si seguía sin funcionar, y luego llamar, decir la hora a la que me quedaba sin conexión, y el lugar exacto para poder abrir una incidencia, cuando el problema era que en toda la región todos los usuarios con dicha operadora no tenían conexión.
He decidido prepararme para una crisis apocalíptica de cobertura. ¿Y si algún día nos quedáramos sin conexión? ¿Han pensado ya en Niantic en qué vamos a hacer con Pokémon GO sin conexión? Esperemos que estén trabajando en ello.
Más ideas prácticas que sí funcionan sin Internet
Hasta aquí, el humor. Ahora, cosas útiles que no requieren ni una barra de cobertura, inspiradas en una visión realista: el móvil no es solo un juguete social; en situaciones aisladas es una herramienta más de supervivencia.
- Biblioteca en el bolsillo: descarga ebooks y guías (supervivencia, primeros auxilios, mapas en PDF). Un lector ligero con brillo bajo te dará horas de lectura por muy poca batería.
- Mapas y música sin conexión: prepara listas y podcasts offline en tu app favorita y lleva mapas guardados de tu zona. Ocupan espacio, pero te sacan de apuros.
- Dibuja y escribe: una app de dibujo o notas te sirve para hacer croquis de tu refugio, trazar rutas, apuntar recursos (agua, madera, conchas) y registrar eventos.
- Linterna y zoom: la linterna integrada es oro de noche. Complementa con la cámara y su zoom para observar a distancia. Úsalo con cabeza: la luz continua consume mucha batería.
- Radio FM: si tu móvil incorpora radio FM (suelen requerir auriculares como antena), tendrás información y compañía sin datos. Si no, recurre a música previamente descargada.
- Llamadas y SMS: puede no haber datos, pero sí cobertura de voz o SMS. Un mensaje de texto consume poquísimo y atraviesa situaciones donde los datos fallan.
- Aprender idiomas: muchas apps permiten lecciones offline. Ideal para entrenar la mente y pasar el tiempo de forma productiva.
- Finanzas y notas de gastos: hay aplicaciones de presupuesto que funcionan localmente, sin nube, con copia en archivo exportable. Lleva también conversores de moneda offline.
- Agenda y tareas: calendarios y gestores de tareas mantienen tu rutina aun desconectado. Anota recordatorios para beber agua, revisar trampas o reforzar el refugio.
- Meditación y respiración: descarga sesiones guiadas para gestionar el estrés y evitar decisiones impulsivas cuando el aislamiento aprieta.
Navegación y mapas sin datos
Los móviles actuales pueden posicionarte por GPS sin datos. El truco es llevar mapas y rutas descargadas. Con apps de senderismo y mochilero puedes crear y guardar tracks y waypoints; así exploras, apuntas dónde hay agua, recoges madera o marcas áreas a evitar. Además, podrás volver a tu refugio aunque el paisaje se parezca sospechosamente a sí mismo por todas partes.
Cómo preparar Google Maps sin datos (versión corta y práctica): busca la zona, entra en el menú del lugar y elige la opción de descargar para usar sin conexión; ajusta el rectángulo al área que te interesa. Ojo con el almacenamiento: áreas grandes ocupan cientos de megas y los mapas caducan si no los actualizas cada cierto tiempo. Otras apps especializadas permiten mapas topográficos con curvas de nivel y exportar/abrir archivos GPX para compartir rutas cuando vuelvas a tener internet.
Comunicarte cuando no hay cobertura: satélite y otras soluciones
Si de verdad no hay red móvil, hay tecnología pensada para emergencias que te da un hilo de esperanza. Algunos teléfonos incorporan Emergency SOS vía satélite: el dispositivo te guía para orientar el móvil y enlazar con un satélite en órbita terrestre baja y así enviar un mensaje de auxilio con tu ubicación. No es magia: requiere cielo despejado, paciencia y seguir instrucciones en pantalla, pero puede marcar la diferencia y ofrecer tus coordenadas a los servicios de emergencia.
Existe también hardware específico para zonas sin cobertura:
- Antenas parabólicas portátiles: equipos compactos que se conectan a redes satelitales y crean una pequeña Wi‑Fi a tu alrededor (alcances típicos de decenas de metros). Ofrecen velocidades modestas, del orden de unos pocos cientos de kilobytes por segundo, suficientes para mensajería y correo básico, no para retransmitir vídeo. Las tarifas suelen cobrarse por megabyte y por minuto de llamada, con costes que conviene revisar antes de salir.
- Fundas o carcasas satelitales: accesorios tipo “chaqueta” para móviles que añaden conectividad vía satélite, a veces con botón SOS que envía tu posición por GPS sin depender del teléfono en sí. Algunas alternan entre red celular y satélite automáticamente si detectan cobertura.
- Teléfonos satelitales: los clásicos de expedición. Se pueden comprar o alquilar por semanas, y funcionan con redes globales especializadas. Son robustos, con antenas retráctiles y baterías pensadas para durar. El coste por minuto suele ser elevado, pero la fiabilidad en lugares remotos es su valor.
Ten presentes sus límites: necesitan vista al cielo (vegetación densa o cañones complican el enlace), la latencia es alta, y el consumo de batería es considerable. Aun así, para montañistas, navegantes o viajeros solitarios, son la diferencia entre la incomunicación total y un “estoy bien, coordenadas aquí”. También hay iniciativas en desarrollo que prometen acceso satelital alimentado por energía solar, con pequeños dispositivos que comparten Wi‑Fi local; buena idea para expediciones ligeras, siempre verificando su disponibilidad real.
Energía: cómo estirarla cuando cada porcentaje cuenta
Sin energía no hay plan. Para alargar la vida útil del móvil:
- Activa modo avión y reactiva solo GPS al usar mapas.
- Baja el brillo al mínimo legible y activa el tema oscuro.
- Cierra apps pesadas, desactiva vibración y usa sonidos cortos.
- Graba vídeo a 1080p/30 y fotos en JPEG/HEIF en lugar de RAW si vas justo de almacenamiento y batería.
- Usa cargadores solares plegables colocados al sol directo y baterías externas con indicador de nivel. Carga por la mañana, cuando el dispositivo está más fresco.
Seguridad, salud y gestión del tiempo sin red
Además de entretenerte, el móvil puede ayudarte a mantener la cabeza fría y el cuerpo a salvo. Descarga antes guías de primeros auxilios, crea atajos a checklists diarias (revisar agua, comida, sombra, fuego), configura recordatorios recurrentes para hidratarte y estira. Graba audios con tu estado físico y entorno; te sirve para seguir patrones (por ejemplo, qué horas hace más viento) y tomar mejores decisiones.
La cámara no es solo para fotos bonitas: documenta puntos de referencia, marcas en árboles, nidos o rastros. Usa notas con marcas de tiempo para anotar qué comiste, cuánta agua te queda y qué tareas cumpliste. La rutina reduce el estrés y te mantiene enfocado.
Almacenamiento y copias sin nube
Sin internet, tu móvil es tu propia nube local. Gestión básica para no quedarte sin espacio en el peor momento:
- Limpia cachés y elimina descargas duplicadas.
- Ordena fotos por carpetas (rutas, refugio, recursos) y evita disparar ráfagas interminables.
- Si tu móvil acepta microSD, mueve allí los archivos más pesados.
- Haz copias locales periódicas: duplica lo importante en la SD o en otra memoria externa.
- Considera comprimir vídeos antiguos con una app offline para liberar espacio sin borrarlos.
Elijas humor, productividad o supervivencia, un móvil sin conexión sigue siendo útil si lo preparas: juegos ligeros, mapas guardados, listas de reproducción offline, una biblioteca digital, y, si te lo puedes permitir, un plan B satelital para emergencias. Con cabeza y batería, pasar del “no hay cobertura” al “tengo un plan” deja de ser tan absurdo como parecía al principio.