Ajustes de red que realmente aumentan la velocidad de descarga

  • Una red cableada bien montada y un Wi‑Fi configurado en 5 GHz/6 GHz evitan que tu propia casa sea el cuello de botella de la conexión.
  • Ajustes en el router como desactivar 802.11b/g, elegir bien el canal y usar DNS rápidos mejoran mucho la velocidad percibida de descarga.
  • Mantener firmware, drivers y Windows actualizados, junto con algunos ajustes de registro, ayuda a exprimir al máximo redes rápidas.
  • Gestionar el uso del ancho de banda (QoS, limitar apps tragabanda y echar intrusos) es clave para mantener una red estable y veloz.

Cómo aumentar la velocidad de descargar

Si tienes una buena conexión contratada pero las descargas vuelan en el móvil y van a pedales en el PC, no eres el único. La mayoría de problemas de velocidad de descarga no se deben al proveedor, sino a la red interna y la configuración de los equipos. La buena noticia es que casi todo se puede ajustar desde casa, sin ser ingeniero de redes.

A partir de todo lo que has visto en las webs de referencia, vamos a hilarlo en un único artículo completo y práctico. Vas a ver qué ajustes de red aumentan de verdad la velocidad de descarga, qué es ruido de marketing y cómo poner a punto tanto tu router como tu ordenador con cambios en Windows, DNS, Wi‑Fi y hasta el registro del sistema.

Antes de tocar nada: ancho de banda, velocidad y dónde está el cuello de botella

Mucha gente confunde ambos conceptos y acaba buscando el problema donde no está. El ancho de banda es la “capacidad de la tubería” (cantidad máxima de datos por segundo), mientras que la velocidad percibida es qué rápido llegan esos datos en la práctica, con la latencia, pérdidas y saturación reales de la red.

Tu operador te “garantiza” un ancho de banda máximo, pero luego tu red doméstica y tus dispositivos pueden convertir esa fibra de 1 Gbps en descargas reales de 50-100 Mbps si algo está mal configurado. El objetivo de todos los ajustes que verás a continuación es eliminar cuellos de botella entre el router y tu equipo y afinar Windows para que aproveche al máximo la conexión.

Optimizar la red doméstica: dónde gana (o pierde) velocidad tu conexión

Prioriza siempre que puedas el cable de red

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El primer truco es tan simple como efectivo: si quieres la máxima velocidad y la menor latencia, conecta el PC por cable Ethernet directamente al router o a un switch. Nada de Wi‑Fi, repetidores baratos ni PLC de dudosa calidad para el equipo donde haces descargas pesadas o juegas online.

Con un buen cable y un router decente, una red cableada actual debe sincronizar, como mínimo, a 1 Gbps. Para conseguirlo revisa estos puntos:

  • Cable de red de categoría Cat 6 como mínimo. Cat5e suele aguantar 1 Gbps en tiradas cortas, pero por precio y margen es mejor ir ya a Cat 6 o superior.
  • Puertos Gigabit Ethernet tanto en el router como en cualquier switch intermedio. Si alguno es Fast Ethernet (100 Mbps), ahí tienes el cuello de botella.
  • Tarjeta de red del PC al menos Gigabit y correctamente sincronizada. Puedes ver la velocidad en Panel de control > Centro de redes > Cambiar configuración del adaptador y entrando en el estado de la conexión.
  • Equipo demasiado antiguo: hay máquinas viejas que, aunque el enlace marque 1 Gbps, no dan más de sí por CPU, disco duro o drivers.

Si, aun con todo bien, no llegas a la velocidad contratada, haz un test de velocidad con el PC enchufado por cable directamente al router del operador. Si ahí tampoco llegas, es cuando tienes sentido llamar a tu ISP; si solo falla en tu instalación interna, el problema es tu red, no la línea.

Subir al siguiente nivel: redes Multigigabit en casa

Si ya tienes fibra de 1 Gbps o más y transfieres muchos datos en red local (copias a un NAS, backups, edición de vídeo desde red…), te interesa saber que ya son asequibles las redes Multigigabit: 2.5G, 5G y 10G.

Para montar una red así necesitas varios elementos compatibles:

  • Router o switch Multigigabit (puertos 2.5G/5G/10G). Hay modelos de ASUS, NETGEAR, TP‑Link y similares que ya traen uno o varios puertos 2.5G o 10GBASE‑T.
  • Tarjetas de red 2.5G/5G/10G en los equipos, por ejemplo un adaptador 10GBASE‑T PCIe tipo ASUS XG‑C100C.
  • Cableado adecuado. Para 2.5G y 5G se suele ir cómodo con Cat 6, pero si aspiras a 10 Gbps sostenidos, lo serio es usar Cat 7 (o al menos Cat 6A de calidad) y respetar longitudes máximas.

Si montas este escenario, las transferencias internas van a volar y eliminarás por completo la red local como cuello de botella. Eso sí, si el router del operador no tiene puertos Multigigabit y no puedes cambiarlo, tendrás que añadir un switch Multigigabit y colgar ahí los equipos rápidos.

Cuando no queda otra que usar Wi‑Fi

En muchos casos es imposible cablear todos los dispositivos, así que toca sacar el máximo partido del Wi‑Fi. El objetivo será siempre acercar la experiencia Wi‑Fi lo máximo posible a la del cable, al menos en velocidad de descarga.

Elige tarjeta de red Wi‑Fi decente

El adaptador que lleves marca la diferencia. Muchos portátiles y PCs vienen con tarjetas Wi‑Fi antiguas o de gama baja que se quedan en 2.4 GHz o en estándares lentos (802.11n o Wi‑Fi 4), y eso limita la velocidad a la mitad o peor.

Para aprovechar bien una fibra de 500 Mbps o 1 Gbps por Wi‑Fi, apunta a estas características:

  • Wi‑Fi 5 (802.11ac) como mínimo, y si es posible Wi‑Fi 6 o 6E para ganar eficiencia y velocidad punta.
  • Doble banda simultánea (2.4 y 5 GHz) o tri‑banda si te vas a sistemas Mesh avanzados.
  • Buena potencia de antena y cobertura, especialmente si el router no está en la misma habitación.

Si el PC de sobremesa o el portátil no permite cambiar fácilmente la tarjeta interna, siempre puedes recurrir a un adaptador Wi‑Fi USB potente o una tarjeta PCIe específica para Wi‑Fi 6. Es una actualización barata que marca bastante la diferencia.

Coloca bien el router y orienta sus antenas

La típica escena de esconder el router en un armario metálico o detrás de la tele es literalmente matar tu Wi‑Fi. El router necesita aire y visibilidad para repartir bien la señal.

Algunas ideas que mejoran mucho la cobertura real:

  • Ubicar el router en una zona más o menos central y algo elevada, no en el suelo ni pegado al techo.
  • Evitar obstáculos “pesados” entre router y dispositivos: paredes de hormigón, muebles metálicos, espejos grandes, depósitos de agua, etc.
  • Alejarlo de fuentes de interferencia como microondas, bases de teléfonos inalámbricos, monitores de bebé o altavoces Bluetooth.

Si tu router tiene antenas externas, no las dejes todas perfectamente verticales “por estética”. Son antenas dipolo, y su patrón de emisión es como la forma de un donut: donde menos señal hay es en la punta. Lo habitual es:

  • Una antena en vertical (polarización horizontal del campo).
  • Otra algo inclinada u horizontal, sobre todo si tienes dispositivos en otras plantas.

Juega con la orientación hasta que la mayoría de equipos marquen buena cobertura en las zonas donde realmente los usas. Es cuestión de prueba y error, pero se nota más de lo que parece en la velocidad real de descarga.

Usa un router mejor si el del operador se queda corto

Los routers que dejan las operadoras suelen ser correctos para un uso básico, pero en cuanto pides algo de caña (muchos dispositivos, streaming, juegos, descargas simultáneas) empiezan los cuellos de botella.

Un buen router neutro moderno te da varias ventajas:

  • Mejor cobertura y Wi‑Fi más estable, con antenas de más ganancia y tecnologías como MU‑MIMO o beamforming.
  • Más capacidad de proceso para aguantar decenas de conexiones simultáneas sin quedarse frito.
  • Ajustes avanzados como QoS, redes de invitados, control más fino de canales, potencias, etc.

En muchos casos notarás menos cortes, menor latencia y hasta algún pequeño extra de velocidad punta simplemente porque gestiona mejor los recursos. No hace milagros si la línea es la que es, pero sí evita que el router sea el eslabón débil.

Dominar las bandas: 2.4 GHz, 5 GHz y 6 GHz

La mayoría de routers actuales son de doble o triple banda. No da igual en qué frecuencia te conectes si buscas la máxima velocidad de descarga.

  • 2.4 GHz: más alcance, atraviesa mejor paredes, pero sufre más interferencias y su velocidad real es menor. Ideal para domótica, móviles lejos del router o dispositivos antiguos.
  • 5 GHz: menos saturada, más canales, más velocidad y menor latencia, pero alcance algo más limitado. Es la banda “buena” para PC, consola, Smart TV y descargas intensivas.
  • 6 GHz (Wi‑Fi 6E): todavía más limpia y con ancho de canal amplio, pero con un alcance aún más corto y requisitos de hardware moderno en ambos extremos.
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La regla general es clara: si puedes, conecta tu PC y los equipos exigentes a 5 GHz (o 6 GHz) y deja 2.4 GHz para el resto. En muchos casos tendrás dos redes separadas (SSID distinto) o un único SSID con band steering automático; si ves que el router “se empeña” en engancharte a 2.4 GHz, es mejor separar nombres y elegir manualmente la red rápida.

El truco avanzado: desactivar 802.11b/g para evitar la penalización de “modo mixto”

Un ajuste muy poco conocido pero tremendamente efectivo en redes saturadas es deshabilitar los estándares Wi‑Fi antiguos 802.11b y 802.11g en la banda de 2.4 GHz, siempre que no tengas dispositivos prehistóricos que dependan de ellos.

¿Por qué? Porque cuando en la misma red conviven clientes modernos (n, ac, ax) con otros que solo hablan b/g, el router activa mecanismos de protección (mixed‑mode penalty) y hace que toda la red funcione al ritmo del más lento. Es como obligar a un coche de Fórmula 1 a ir a la velocidad de un ciclomotor.

El proceso general para quitarte ese lastre es:

  • Entrar en el panel de configuración del router desde el navegador tecleando la puerta de enlace, normalmente 192.168.1.1 o 192.168.0.1.
  • Localizar la sección de Wi‑Fi / Wireless, específicamente la configuración de la banda 2.4 GHz.
  • Buscar un ajuste tipo “modo”, “estándares Wi‑Fi”, “wireless mode”, etc.
  • Seleccionar solo 802.11n (Wi‑Fi 4) o superiores, desmarcando b y g si el firmware lo permite.

Después de aplicar los cambios y reiniciar el router, los dispositivos modernos podrán aprovechar al máximo la capacidad de la banda de 2.4 GHz. Solo perderán conexión aquellos aparatos muy antiguos que realmente solo soporten 802.11b/g, algo poco habitual a estas alturas.

Elegir bien el canal para esquivar interferencias

Las interferencias son uno de los enemigos silenciosos de la velocidad real. Redes vecinas en el mismo canal, microondas, Bluetooth y mil cacharros más comparten espectro con tu Wi‑Fi, especialmente en 2.4 GHz.

Para minimizar el ruido:

  • Instala en el móvil una app tipo WiFi Analyzer (Android) o herramientas para PC como Acrylic Wi‑Fi.
  • Escanea qué canales están más congestionados en tu entorno.
  • Cambia manualmente el canal del router en la banda que te interese, evitando los más saturados.

En 2.4 GHz, lo recomendable suele ser canales no solapados como 1, 6 u 11. En 5 GHz y 6 GHz hay más espacio y los solapes son menores, así que tendrás más margen y menos interferencias, lo que se traduce en mayor velocidad de descarga y menos cortes.

Repetidores, PLC y Wi‑Fi Mesh: cómo no perder más velocidad de la cuenta

Cuando la casa es grande o hay muchas paredes, toca ampliar cobertura. Pero no todos los métodos escalan igual de bien en velocidad real:

  • PLC sin Wi‑Fi: el PC se conecta por cable al PLC. Es la mejor forma de usar PLC, ya que no añades un salto Wi‑Fi extra. Aun así, la velocidad dependerá mucho de la instalación eléctrica.
  • PLC con Wi‑Fi: mejor que nada, pero suma las limitaciones de la red eléctrica con las del enlace inalámbrico.
  • Repetidores Wi‑Fi baratos de una sola banda: suelen partir la velocidad máxima al tener que recibir y reenviar por el mismo canal. Úsalos como cable de última instancia.
  • Sistemas Wi‑Fi Mesh de triple banda: lo ideal. Una banda se dedica como enlace de retorno (backhaul) entre nodos y las otras quedan para dispositivos, minimizando pérdidas de velocidad.

Siempre que puedas, conecta tu PC al nodo o PLC por cable Ethernet. Un salto Wi‑Fi interno menos es más estabilidad y mejor throughput efectivo para descargas.

Ajustes de software y seguridad que también influyen en la velocidad

trucos para aumentar la velocidad de descargar

Cambia a servidores DNS rápidos y fiables

Los DNS no cambian el ancho de banda bruto, pero sí afectan al tiempo que tarda en empezar cada descarga o carga de web. Si el DNS que te da la operadora es lento o falla, notarás que todo “se piensa” antes de arrancar.

Algunas opciones públicas rápidas y muy usadas son:

  • Google DNS: 8.8.8.8 y 8.8.4.4.
  • Cloudflare DNS: 1.1.1.1 y 1.0.0.1.
  • Quad9: 9.9.9.9 (con enfoque extra en filtrado de dominios maliciosos).

Lo ideal es configurarlos directamente en el router, en la sección LAN / DHCP o similar, para que todos los dispositivos de la casa los usen sin tocar nada más. Si prefieres cambiar solo el PC, en Windows puedes hacerlo desde las propiedades de Protocolo TCP/IPv4 de tu adaptador de red, fijando manualmente DNS preferido y alternativo.

Comandos útiles en Windows para “desatascar” la red

Windows trae varias herramientas en línea de comandos que ayudan a solucionar problemas puntuales de lentitud o cortes. No van a multiplicar tu velocidad contratada, pero sí limpiar configuraciones corruptas que pueden estar frenando descargas.

  • Vaciar caché DNS: abre Símbolo del sistema como administrador y ejecuta
    ipconfig /flushdns
    Con esto borras registros antiguos que pueden estar dando problemas de resolución y haciendo que ciertas webs o servicios tarden más en responder.
  • Renovar la IP: en redes Wi‑Fi especialmente, una concesión DHCP mal dada puede causar cosas raras. Lanza:
    ipconfig /renew
    para pedir al router una nueva IP y refrescar el enlace.
  • Comprobar DNS con nslookup: si sospechas que el DNS va mal, ejecuta
    nslookup dominio.com
    y fíjate en qué servidor contesta y cuánto tarda.
  • Ping al router y a Google: para medir latencia y estabilidad local, usa
    ping -t 192.168.1.1 (o la puerta de enlace que tengas) y observa si hay pérdidas o picos de tiempo de respuesta.
    Para comprobar la salida a Internet, prueba con
    ping google.com.
  • Restablecer Winsock: si las aplicaciones de red se comportan de forma errática, el stack de sockets puede estar tocado. Ejecuta:
    netsh winsock reset
    y reinicia el equipo. Muchas veces, tras esto, navegadores y clientes de juego vuelven a ir finos.

Mantén el sistema, el router y los drivers siempre al día

Otro clásico: firmware desactualizado en el router o drivers viejos en la tarjeta de red pueden traducirse en cortes, bugs raros y menor rendimiento.

Conviene revisar de forma periódica:

  • Actualizaciones del sistema operativo: en Windows, entra en “Buscar actualizaciones” y aplica tanto parches de seguridad como acumulativas. Muchas veces incluyen mejoras en el stack de red.
  • Firmware del router y repetidores: entrando en su panel de administración podrás ver la versión actual y, según modelo, o bien actualizar automáticamente (“buscar nuevo firmware”) o subir un archivo descargado de la web del fabricante.
  • Drivers de tarjeta Ethernet y Wi‑Fi: desde el Administrador de dispositivos puedes forzar “Actualizar controlador”, aunque lo más eficaz suele ser ir directamente a la web del fabricante (Intel, Realtek, Qualcomm, Gigabyte, ASUS, etc.) y bajar el último driver estable para tu modelo concreto.

Si no sabes qué hardware tienes, puedes usar herramientas como HWiNFO para identificar exactamente placa base, chipset y adaptadores de red, y a partir de ahí ir a la página de soporte correcta. Windows muchas veces dice que “todo está actualizado” cuando en realidad hay versiones más nuevas en la web del fabricante.

La seguridad también influye en la velocidad

Una red insegura no solo es un riesgo para tus datos, también puede arruinarte la velocidad de descarga si se te cuela medio vecindario o si tienes malware consumiendo ancho de banda por detrás.

Algunos básicos que conviene respetar:

  • Contraseñas fuertes y únicas tanto para el Wi‑Fi como para acceder al router. Nada de “12345678” ni de dejar la clave que viene en la pegatina si es demasiado sencilla.
  • Cifrado WPA2‑AES o WPA3 en la red inalámbrica. Evita WEP o WPA antiguo, que se rompen fácil y además rinden peor.
  • Firewall activado tanto en el router como en el sistema operativo, para filtrar conexiones no deseadas.
  • Antivirus y antimalware actualizados (Windows Defender suele ser suficiente para la mayoría), con análisis periódicos.
  • Sentido común al navegar y descargar: nada de abrir adjuntos raros o instalar programas de webs dudosas, que luego montan proxys, minan criptomonedas o envían spam desde tu red sin que lo sepas.

Además, es buena idea revisar qué dispositivos están conectados a tu Wi‑Fi desde la interfaz del router o con apps específicas en el móvil. Si ves algún aparato que no reconoces, cambia claves y sácale de la red; un “okupa” digital es ancho de banda robado.

Ajustes avanzados en el registro de Windows para exprimir la conexión

Para usuarios algo más avanzados, Windows permite ajustar la forma en que maneja ciertas estructuras internas de red mediante el registro del sistema. Estos cambios no son mágicos ni siempre necesarios, pero en entornos con mucha carga o alta latencia pueden aportar un pequeño plus.

Antes de tocar nada, eso sí, haz una copia de seguridad del registro o crea un punto de restauración. Si algo va mal, podrás volver atrás sin drama.

Aumentar SizReqBuf

El valor SizReqBuf define el tamaño de ciertos búferes de recepción crudos en entornos tipo servidor. Puede ayudar cuando el equipo aloja servicios o comparte muchos recursos en una red con latencia elevada.

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Para modificarlo:

  • Abre el editor de registro con Windows + R > regedit.
  • Navega hasta
    Equipo\HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\LanmanServer\Parameters.
  • Crea un nuevo valor DWORD (32 bits) llamado SizReqBuf.
  • Si el equipo tiene más de 512 MB de RAM (hoy en día, casi siempre), asigna 17424. En máquinas muy limitadas de memoria, se recomienda 4356.

Ajustar IRPStackSize

El parámetro IRPStackSize indica cuántas peticiones de E/S (IRP) puede manejar la pila de red de forma simultánea. Si se queda corto, podrías ver errores raros de red o limitación de conexiones concurrentes.

Para aumentarlo:

  • En el mismo árbol del registro que antes,
    Equipo\HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\LanmanServer\Parameters,
  • Crea un DWORD llamado IRPStackSize.
  • Dale un valor entre 15 (por defecto) y 50. Un valor de 32 es un buen punto de partida para equipos potentes.

Modificar DefaultTTL

El valor DefaultTTL fija el tiempo de vida por defecto de los paquetes antes de que sean descartados. Un TTL demasiado alto hace que el sistema espere más ante rutas problemáticas, lo que puede multiplicar la latencia percibida en algunos fallos.

Para tocarlo:

  • En el registro, ve a
    Equipo\HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\Tcpip\Parameters.
  • Crea un DWORD llamado DefaultTTL.
  • Asigna un valor entre 1 y 255. Windows viene con 128 por defecto; bajarlo un poco puede hacer que los paquetes problemáticos se descarten antes, pero no conviene pasarse.

Ajustar MaxFreeTcbs

Este valor controla cuántos bloques de control de conexión TCP (TCB) puede mantener el sistema “en reserva”. Afecta directamente al número de conexiones simultáneas que se pueden manejar de forma eficiente.

Para entornos con mucha carga de conexiones (servidores, P2P, etc.):

  • En
    Equipo\HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\Tcpip\Parameters,
  • Crea un DWORD llamado MaxFreeTcbs.
  • En equipos modernos con bastante memoria, un valor de 65536 es razonable. En PCs limitados podrías quedarte en torno a 16000.

Incrementar MaxUserPort

Cuando una aplicación pide un puerto efímero, Windows lo elige dentro de un rango que termina en el valor MaxUserPort. Si el rango es pequeño y hay muchas conexiones cortas y rápidas, puedes “quedarte sin puertos” temporalmente.

Para ampliarlo:

  • En la misma clave
    Equipo\HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\Tcpip\Parameters,
  • Crea DWORD MaxUserPort.
  • El valor puede ir de 5000 a 65534; poner 65534 maximiza el margen y evita problemas de agotamiento de puertos en equipos que abren muchas conexiones.

Activar Tcp1323Opts y GlobalMaxTcpWindowSize

Las extensiones TCP de alto rendimiento (RFC 1323) permiten manejar mejor ventanas de recepción grandes y marcas de tiempo, muy útiles en conexiones de alta velocidad y/o alta latencia (enlaces lejanos, servidores remotos, etc.).

Para aprovecharlas:

  • En
    Equipo\HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\Tcpip\Parameters,
  • Crea (o edita si ya existe) DWORD Tcp1323Opts y ponlo a 1 para activar al menos parte de estas opciones.
  • Crea también DWORD GlobalMaxTcpWindowSize con valor 65535 (64 KB) o, si quieres ir más allá, 131072 (128 KB), para permitir que el sistema envíe más datos sin esperar confirmación.

Estos parámetros son ya afinado fino, pero en redes rápidas con RTT alto pueden ayudar a que las descargas sostenidas alcancen mejor la velocidad de línea.

Gestionar la red para que no se sature

Ajustes para aumentar la velocidad de descargar

Por muy bien que tengas la parte técnica, si tu red está siempre al 100 % de uso, las descargas se van a resentir sí o sí. Al final, el ancho de banda es finito y se reparte.

Tres frentes que conviene cuidar:

  • Control de aplicaciones tragabanda: clientes de torrent, plataformas de streaming en 4K, copias en la nube… todo eso suma. Limita su velocidad máxima o programa las tareas pesadas fuera de las horas en las que realmente necesitas velocidad.
  • QoS (Quality of Service) en el router: muchos firmwares permiten priorizar tráfico de ciertos dispositivos o aplicaciones (juegos, videollamadas, trabajo remoto) frente a descargas masivas. Configurarlo lleva su tiempo y varía según marca, pero bien afinado evita que un usuario descargando a tope ahogue al resto.
  • Revisar dispositivos conectados: cuantos más equipos conectados, más se reparte el pastel. A veces hay decenas de cacharros IoT, consolas en reposo descargando actualizaciones y televisores que nunca se apagan del todo chupando datos de fondo.

Un pequeño ejercicio de orden y priorización hace maravillas. No todo tiene que estar siempre conectado y a plena carga.

Si pones en práctica todo lo anterior —cable donde importa, Wi‑Fi bien ajustado, DNS rápidos, firmware y drivers al día, registro afinado con cabeza y una red sin intrusos ni saturación constante— te encontrarás con que las descargas dejan de ser una lotería y se acercan mucho más a lo que marca tu contrato.

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Al final se trata de que cada pieza, desde el router hasta Windows, remen en la misma dirección: aprovechar cada megabit de tu conexión para que navegar, jugar o descargar deje de ser un suplicio y se convierta, como debería, en algo transparente. Comparte la información y ayuda a otros usuarios a conocer este truco y mejorar la velocidad de descarga de sus archivos.


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