
Hace 15 años, el mundo de la telefonía móvil cambió radicalmente con el lanzamiento del primer Samsung Galaxy S. Este smartphone no solo fue un éxito de ventas, sino que también estableció las bases sobre las que evolucionaría el ecosistema Android. Desde sus inicios, la serie Galaxy S ha estado a la vanguardia de la innovación, ofreciendo tecnologías revolucionarias con cada nueva generación y marcando tendencias en pantalla, diseño, cámaras, conectividad y ahora también en inteligencia artificial.
En este artículo, repasaremos cómo ha evolucionado la familia Galaxy S a lo largo del tiempo, desde su primer modelo hasta los más recientes, destacando sus avances más significativos en diseño, hardware, cámaras, conectividad, sostenibilidad y funcionalidades inteligentes impulsadas por la IA. Además, integraremos de forma detallada las innovaciones clave de las últimas generaciones, que han convertido a la serie en un auténtico referente de la industria móvil.
Los inicios de una leyenda: Samsung Galaxy S (2010)

En sus orígenes, Samsung presentó su primer Galaxy S como un teléfono diseñado para competir directamente con el iPhone y consolidar Android como una plataforma líder. Con una pantalla Super AMOLED de 4 pulgadas, un procesador de 1 GHz y una cámara de 5 MP, este dispositivo marcó el inicio de una revolución en los smartphones. Fue el primer buque insignia Android de Samsung capaz de mostrar el potencial de la plataforma de Google a gran escala.
Lo que realmente hizo destacar al Galaxy S fue su apuesta por la personalización del sistema y la flexibilidad de Android, permitiendo a los usuarios modificar la apariencia y funcionalidades de su dispositivo como nunca antes. Su interfaz TouchWiz añadió widgets, temas y ajustes rápidos que diferenciaban a Samsung de otros fabricantes. A pesar de algunas críticas por la interfaz, el Galaxy S vendió más de 25 millones de unidades, consolidando la serie como un éxito comercial y el punto de partida de una de las sagas más influyentes en la historia del móvil.
Expansión y consolidación: Galaxy S II y S III (2011-2012)
Con el Galaxy S II, Samsung mejoró todos los aspectos de su predecesor. Este modelo fue elegido como el mejor smartphone en el Mobile World Congress, gracias a su pantalla Super AMOLED Plus más brillante, su diseño ultradelgado de solo 8,49 mm de grosor y su renovado procesador de doble núcleo. La combinación de delgadez, potencia y pantalla situó a Samsung como un líder global en la industria de los smartphones.
El Galaxy S II fue además el terminal que consolidó a la comunidad de desarrolladores en torno a Samsung, con un gran soporte para ROMs personalizadas. Esto reforzó la imagen de la serie como una plataforma abierta, potente y muy modificable, algo que atrajo a usuarios avanzados y entusiastas de la personalización.
Luego llegó el Galaxy S III, con el eslogan «Diseñado para humanos» y nuevas funcionalidades como Smart Stay, que mantenía la pantalla encendida mientras el usuario la miraba. También introdujo S Voice como asistente de voz inicial de la marca, y opciones como S Beam para compartir archivos tan solo acercando dos terminales. Con un diseño inspirado en la naturaleza, efectos visuales y sonoros que recordaban al agua y al viento, y una interfaz más intuitiva, el S III superó los 50 millones de unidades vendidas, afianzando a Samsung como el gran rival de Apple en todos los mercados.
Innovaciones tecnológicas tempranas: Galaxy S4 y S5 (2013-2014)
El Galaxy S4 elevó la competencia con características avanzadas y una auténtica avalancha de funciones inteligentes. Apostó por Air Gesture, permitiendo controlar el dispositivo sin tocar la pantalla, y una cámara de 13 MP con modos innovadores como Drama Shot, Dual Shot, Borrador, Sound & Shot o Foto animada. Además, introdujo S Health, iniciando el enfoque de Samsung en el monitoreo de la salud desde el móvil con sensores de barómetro, temperatura y humedad integrados.
También sumó funciones como Smart Pause, Smart Scroll o Smart Rotation, que utilizaban los sensores frontales para pausar vídeos si dejabas de mirar, desplazar el contenido con el movimiento de la cabeza o evitar giros indeseados de la pantalla. Aunque muchas de estas funciones eran experimentales, demostraban la ambición de Samsung por diferenciarse a través del software y los sensores avanzados.
Con el S5, Samsung apostó por la resistencia y la biometría con certificación IP67 contra agua y polvo, siendo uno de los primeros buques insignia en ofrecer este nivel de protección. Este modelo también fue pionero en incluir un escáner de huellas dactilares integrado en el botón de inicio y un sensor de ritmo cardíaco en la parte trasera, anticipando el creciente interés en las métricas de salud en smartphones. Además, introdujo la grabación de vídeo en 4K, el modo Ultra ahorro de energía y el puerto USB 3.0, reforzando su papel como un dispositivo orientado a usuarios exigentes.
Diseño premium y nuevas direcciones: Galaxy S6 y S7 (2015-2016)
El Galaxy S6 introdujo un cuerpo de metal y vidrio, marcando un cambio profundo en la construcción de los smartphones de Samsung, que dejaban atrás el plástico para abrazar un estilo mucho más premium. Su diseño sentó las bases estéticas de la gama alta de la marca durante varias generaciones. También fue el primer modelo de la serie en apostar por la carga inalámbrica integrada y la compatibilidad con gafas de realidad virtual como Gear VR.
La otra gran revolución del S6 fue el Galaxy S6 Edge, el primer Galaxy S con pantalla curva Dual Edge en ambos laterales. Esta innovación no solo aportaba estética, sino también accesos rápidos y notificaciones en los bordes. A cambio, se sacrificaron algunas características como la ranura microSD, la batería extraíble y la resistencia al agua, lo que generó críticas entre los usuarios más tradicionales.
Samsung rectificó con el Galaxy S7 y S7 Edge, trayendo de vuelta la ranura microSD y la resistencia al agua y polvo con certificación IP68, pero manteniendo el diseño en vidrio y metal. Fueron, además, los primeros smartphones de la serie con refrigeración líquida interna para mejorar el rendimiento y evitar el sobrecalentamiento, y dieron un salto muy importante en fotografía con la tecnología Dual Pixel de 12 MP y una excelente calidad en baja luz.
Expandiendo los límites de la pantalla: Galaxy S8 y S9 (2017-2018)

El Infinity Display debutó con el Galaxy S8 y S8+, eliminando el botón de inicio físico y maximizando la pantalla al reducir al mínimo los marcos. Este diseño con relación de aspecto alargada supuso un antes y un después en la estética de los móviles, influyendo claramente en toda la industria. Además, se introdujo Bixby, el asistente virtual de Samsung, y la base Samsung DeX, que permitía conectar el móvil a un monitor y usarlo como si fuera un ordenador de escritorio.
El Galaxy S9, lanzado como evolución del S8, fue el primer smartphone de la serie con cámara de apertura variable, capaz de cambiar entre f/1.5 y f/2.4 para adaptarse automáticamente a las condiciones de iluminación, mejorando las fotos en diferentes entornos. Incorporó también Super Slow-Mo a 960 fps, AR Emoji y altavoces estéreo afinados por AKG con compatibilidad con Dolby Atmos, reforzando la experiencia multimedia. Para más detalles sobre el rendimiento de la cámara, puedes consultar el análisis de Live Focus en el Galaxy S9.
La madurez de la gama alta: Galaxy S10 y el salto a las familias por series (2019)
Con la serie Galaxy S10, Samsung celebró una década de innovación reuniendo en una misma generación muchas de las tecnologías que había ido introduciendo a lo largo de los años. El S10 destacó por su pantalla Dynamic AMOLED con agujero (Infinity-O), el primer sensor de huellas ultrasónico bajo la pantalla en la familia Galaxy, una configuración de triple cámara trasera con ultra gran angular y la carga inalámbrica inversa, que permitía recargar otros dispositivos compatibles colocándolos sobre el teléfono.
Además, fue la primera generación en dividirse en varias versiones bien diferenciadas: S10e, S10, S10+ y un modelo S10 5G orientado a las nuevas redes. Esta estrategia de familia por series permitió a Samsung cubrir mejor distintos rangos de precio y tipos de usuario, reforzando su dominio en la gama alta Android.
La nueva era de la conectividad: Galaxy S20 y el 5G para todos (2020)
Con la llegada de la serie Galaxy S20, Samsung decidió dar un salto en nomenclatura y en ambición técnica. Todos los modelos de esta familia integraban conectividad 5G en al menos una de sus variantes, convirtiendo esta tecnología en algo mucho más accesible. El Galaxy S20 Ultra introdujo un sensor de 108 MP y el famoso Space Zoom de hasta 100x, además de grabación de vídeo en 8K, lo que situó al terminal como uno de los más avanzados del mercado en fotografía y vídeo móvil.
Otra de las grandes novedades fue la introducción de pantallas con tasa de refresco de 120 Hz, que ofrecían una fluidez excepcional en juegos, desplazamiento y animaciones del sistema. Esta combinación de cámaras avanzadas, pantallas más rápidas y 5G marcó el inicio de una nueva etapa para la serie Galaxy S, centrada en la experiencia multimedia y la conectividad de nueva generación.
Refinamiento, diseño icónico y enfoque en creadores: Galaxy S21 (2021)
La serie Galaxy S21 supuso un refinamiento en diseño y experiencia de uso. Su rasgo más llamativo fue el módulo de cámaras con diseño Contour Cut, que integraba de forma elegante las lentes en el marco metálico del dispositivo, creando una identidad estética muy reconocible. En el interior, los chips de 5 nm mejoraron el rendimiento y la eficiencia energética, consolidando a la serie como una opción ideal para juegos, multitarea y consumo intensivo de contenido.
Un aspecto clave de esta generación fue su orientación a creadores de contenido, con funciones como Director’s View, que permitía cambiar entre diferentes lentes durante la grabación, y mejoras en el vídeo 8K, estabilización y modos de cámara avanzados. Además, el Galaxy S21 Ultra se convirtió en el primer modelo S compatible con el S Pen, comenzando la fusión conceptual entre la serie Galaxy S y la línea Note.
Fotografía nocturna y el ADN Note en la serie S: Galaxy S22 (2022)

La serie Galaxy S22 destacó especialmente por su apuesta por la fotografía nocturna con la tecnología Nightography. Sensores más grandes, un procesamiento de imagen mejorado mediante IA y nuevas funciones de cámara permitieron capturar imágenes más nítidas y luminosas en condiciones de poca luz. Con ello, Samsung reforzó su posición en uno de los apartados más valorados por los usuarios.
El Galaxy S22 Ultra dio un paso definitivo en la integración de la experiencia Note dentro de la serie S al incorporar el S Pen integrado en el chasis, con un hueco dedicado en el propio dispositivo. Además, mantuvo un diseño de bordes rectos y gran pantalla que recordaba claramente a los Note, junto con un potente sistema de cámaras y una batería de gran capacidad. El enfoque en productividad, multitarea y escritura a mano convirtió a este modelo en el sucesor espiritual de los Note dentro de la familia Galaxy S.
Potencia, sostenibilidad y sensores de 200 MP: Galaxy S23 (2023)
La familia Galaxy S23 se presentó como una evolución centrada en rendimiento, eficiencia energética y sostenibilidad. Samsung integró un procesador Snapdragon de nueva generación personalizado para Galaxy, mejorando la gestión térmica y el consumo de energía, lo que se tradujo en una mejor autonomía y rendimiento sostenido en el tiempo.
En el modelo Ultra, la cámara alcanzó la impresionante cifra de 200 MP en el sensor principal, permitiendo tomas extremadamente detalladas, recortes con gran calidad y un avance notable en fotografía nocturna gracias a algoritmos de pixel binning y procesamiento por IA. Paralelamente, Samsung reforzó el uso de materiales reciclados en chasis, botones, componentes internos y embalaje, alineando la serie con una estrategia de sostenibilidad cada vez más relevante para la marca y para los usuarios.
La era de la inteligencia artificial: Galaxy S24 y S25 (2024-2025)
La serie Galaxy S24 marcó el inicio de la era de la Galaxy AI integrada profundamente en la experiencia del dispositivo. Bajo este paraguas, Samsung introdujo funcionalidades como Circle to Search, que permite rodear cualquier objeto o texto en pantalla y buscarlo directamente en Google, asistentes de escritura y resumen de contenidos, transcripción avanzada de grabaciones y traducción en vivo de llamadas y mensajes. Estas herramientas se apoyan tanto en procesamiento en la nube como en modelos de IA ejecutados en el propio dispositivo, gracias a la colaboración con tecnologías como Gemini.
A nivel de hardware, la serie S24 incorporó pantallas de alta calidad con paneles planos en todos los modelos y materiales más resistentes como el titanio en las variantes superiores, además de asegurar varios años de actualizaciones de sistema y seguridad, alargando la vida útil de los dispositivos y reforzando la confianza de los usuarios.
Con la familia Galaxy S25, Samsung dio un paso adicional al convertir la IA en el núcleo de la experiencia móvil. Gracias a procesadores como Snapdragon 8 Elite para Galaxy, capaces de ejecutar modelos de IA más complejos en el propio teléfono, la serie S25 introdujo agentes multimodales que comprenden voz, texto e imagen al mismo tiempo, asistentes que anticipan las necesidades del usuario y un motor ProVisual mejorado para fotografía y vídeo computacional. Todo ello sin sacrificar el rendimiento bruto, la autonomía ni la seguridad del dispositivo.

Un ecosistema Galaxy cada vez más conectado
A medida que la serie Galaxy S ha ido madurando, también lo ha hecho el ecosistema Galaxy al que pertenece. Hoy en día, los Galaxy S se integran de forma fluida con tablets como la gama Galaxy Tab S, wearables como Galaxy Watch y Galaxy Buds, y otros dispositivos conectados mediante SmartThings. La IA de Galaxy AI y las funciones de continuidad permiten responder llamadas desde la tablet, compartir ventanas entre dispositivos, sincronizar notas del S Pen o controlar dispositivos inteligentes del hogar desde el móvil.

La serie Galaxy S, que comenzó como la apuesta de Samsung por competir en la gama alta de Android, se ha convertido en el eje central de un ecosistema completo de productos y servicios. Desde aquel Galaxy S con pantalla de 4 pulgadas y cámara de 5 MP hasta los modelos recientes con sensores de hasta 200 MP, IA integrada y conectividad 5G o superior, la evolución ha sido abismal. Esta trayectoria muestra cómo la familia Galaxy S no solo ha acompañado los cambios tecnológicos, sino que los ha impulsado generación tras generación, situando a Samsung como uno de los grandes protagonistas de la historia de la telefonía móvil.
Tras todos estos años de evolución, la serie Galaxy S se mantiene como una de las líneas más icónicas y deseadas del mercado, un escaparate donde Samsung estrena sus avances más punteros en pantalla, cámara, IA, seguridad y diseño, y una referencia para entender hacia dónde se dirige el futuro de los smartphones Android.
