Cómo funciona un cargador inalámbrico Qi: explicación completa y ventajas

  • La carga inalámbrica Qi transfiere energía mediante campos electromagnéticos entre dos bobinas, una en el cargador y otra en el dispositivo.
  • Ofrece gran comodidad, reduce el desgaste de puertos y cables y permite cargar varios dispositivos compatibles con el mismo cargador.
  • Es más lenta y menos eficiente que la carga por cable rápido, y su rendimiento depende de la alineación, la distancia y las fundas.
  • Los cargadores inalámbricos certificados Qi incorporan sistemas de seguridad que protegen la batería y garantizan compatibilidad entre marcas.

cargador inalambrico sobre mesa

La alternativa a la carga por cable más difundida en la actualidad es la carga inalámbrica. Cada día son más los usuarios que buscan dispositivos que sean compatibles con este tipo de carga, pues la popularidad de la misma ha aumentado significativamente en los últimos años y se ha extendido a móviles, relojes inteligentes, auriculares, tabletas e incluso accesorios del hogar.

Si no sabes nada sobre cómo funciona un cargador inalámbrico, aquí encontrarás una explicación detallada y sencilla, con ejemplos prácticos y resolviendo las dudas más habituales para que entiendas bien qué hay detrás de esta tecnología.

La carga inalámbrica Qi es el estándar más utilizado en este momento, por lo que casi todos los dispositivos compatibles con carga sin cables funcionan con este protocolo. Aunque es cierto que, en muchos casos, se trata de un proceso de carga más lento que la carga rápida por cable, también es verdad que ofrece ventajas muy interesantes que explican por qué ha ganado tanta relevancia y aspira a sustituir en gran medida a los cables en el día a día.

¿Cómo funciona un cargador inalámbrico?

como funciona un cargador inalambrico

La carga inalámbrica, también conocida como carga inductiva o carga por inducción electromagnética, permite cargar dispositivos electrónicos sin que estos deban hacer un contacto físico mediante un cable con el cargador. En lugar de eso, la energía se transfiere gracias a un campo electromagnético que se genera entre dos bobinas: una en el cargador (transmisora) y otra en el dispositivo (receptora).

Un cargador inalámbrico posee una base de carga en la cual se encuentra una bobina de cobre enrollado, conectada a una fuente de energía eléctrica (el enchufe de pared, un puerto USB de un ordenador, una regleta inteligente, etc.). Cuando esta bobina se alimenta, genera un campo electromagnético alterno que se extiende a corta distancia alrededor de la base.

En el interior del dispositivo compatible (por ejemplo, un smartphone, unos auriculares o un smartwatch) hay otra bobina de recepción. Cuando colocas el dispositivo sobre la base, ambas bobinas quedan lo suficientemente cerca como para que el campo magnético generado por el cargador induzca una corriente eléctrica en la bobina receptora. Esa corriente se rectifica y se convierte en la energía que recarga la batería.

La potencia del campo electromagnético está directamente relacionada con la distancia entre las bobinas, su tamaño, el número de espiras y la frecuencia de la señal. Cuanto mejor alineadas estén y menos obstáculos haya entre ellas, mayor será la eficiencia y menor la pérdida de energía en forma de calor. De ahí que los fabricantes recomienden colocar el móvil lo más centrado posible sobre la base.

Además, el sistema de carga inalámbrica incorpora circuitos de control y comunicación que permiten que el cargador y el dispositivo «hablen» entre sí. De esta manera, el teléfono puede indicar al cargador cuánta potencia necesita, cuándo reducirla y cuándo detener por completo la carga para proteger la batería.

base carga inalambrica qi

A partir de lo expuesto, podemos resumir el proceso de carga inalámbrica de la siguiente forma:

  1. Al conectar el cargador inalámbrico a una fuente de energía eléctrica (toma de corriente o puerto USB), la bobina que se encuentra en la base de carga comienza a emitir señales y a generar un campo electromagnético oscilante que será reconocido por la bobina receptora del dispositivo compatible.
  2. Cuando colocas el dispositivo sobre la base y se detecta compatibilidad, se establece la comunicación entre ambos equipos. El dispositivo indica qué potencia admite y el cargador ajusta la energía de salida para que la carga sea segura.
  3. El flujo de electrones que se produce en la bobina receptora se transforma en corriente continua gracias a un circuito interno del propio dispositivo, que gestiona la carga de la batería tal y como haría un cargador con cable.
  4. Durante todo el proceso, se monitorean la temperatura, la tensión y la corriente. Si alguno de estos parámetros se sale de los márgenes de seguridad, el sistema reduce la potencia o interrumpe la carga.

Todo esto sucede de manera automática; para el usuario, el acto se reduce a apoyar el móvil sobre la base y esperar a que se encienda el indicador de carga.

¿Qué tipo de carga inalámbrica usan los dispositivos Android?

tipos de cargadores inalambricos

En los dispositivos Android, y también en la mayoría de smartphones de otros sistemas, existen varios tipos de tecnologías de carga inalámbrica, aunque a nivel práctico el estándar Qi es el protagonista absoluto.

La carga inalámbrica Qi (se pronuncia «chi») es la carga inalámbrica estándar definida por el Wireless Power Consortium. Es el sistema al que son compatibles la mayoría de móviles Android, así como muchos auriculares, relojes, cargadores de sobremesa y bases integradas en muebles, coches o espacios públicos.

Tal y como te explicábamos anteriormente, este tipo de carga inalámbrica utiliza una bobina que interactúa con una fuente de energía eléctrica para la generación de un campo electromagnético. Ese campo permite la carga en dispositivos electrónicos tales como smartphones, tabletas, relojes inteligentes, auriculares True Wireless y otros accesorios.

Este estándar trabaja con un rango de frecuencia entre aproximadamente 110 y 205 KHz en su modalidad de carga inductiva. La distancia máxima a la cual se puede producir la carga de forma efectiva suele ser de unos 4 centímetros, aunque en la práctica el dispositivo se coloca prácticamente en contacto con la base para garantizar la máxima eficiencia.

Además de Qi, existieron otras tecnologías como PMA (Power Matters Alliance), que también permitían carga inalámbrica en determinados lugares públicos (cafeterías, aeropuertos, etc.). Sin embargo, la industria ha ido convergiendo claramente hacia Qi, por lo que hoy en día es el estándar predominante y el que debes priorizar siempre que compres un nuevo cargador.

Dentro de Qi existen variantes y versiones que aumentan la potencia de carga. Al principio las bases apenas ofrecían 5 W, pero actualmente hay modelos que alcanzan potencias superiores (10 W, 15 W o más) para aquellos dispositivos que soportan «Qi rápido». Algunos fabricantes, como Samsung o Google, integran perfiles de carga rápida propios sobre Qi en sus cargadores oficiales, manteniendo siempre mecanismos de seguridad y compatibilidad hacia atrás.

Componentes principales de un cargador inalámbrico

Un cargador inalámbrico moderno está formado por varios elementos que trabajan de forma coordinada para que la experiencia sea cómoda y segura.

Bobina de transmisión y bobina de recepción

En el interior de la base de carga se encuentra la bobina de transmisión, encargada de generar el campo magnético. Está fabricada con un hilo de cobre muy fino enrollado en múltiples espiras, optimizadas para la frecuencia de trabajo de Qi.

En el dispositivo (móvil, reloj, auriculares, etc.) se integra la bobina de recepción. Esta bobina capta el campo magnético y lo transforma en corriente eléctrica. Ambas bobinas deben estar alineadas de la forma más precisa posible para que la transferencia de energía sea eficiente y se minimicen las pérdidas.

Placas de circuito y sistemas de control de energía

El corazón del cargador inalámbrico está en sus placas electrónicas, donde se encuentra el circuito encargado de convertir la corriente continua que llega desde el cargador de pared o el puerto USB en una señal alterna de alta frecuencia adecuada para la bobina transmisora.

Estos circuitos incluyen controladores inteligentes que regulan la potencia, detectan la presencia de un dispositivo compatible, gestionan la comunicación con él y supervisan constantemente los parámetros eléctricos. Gracias a esta electrónica, el cargador puede adaptar dinámicamente la energía que entrega y cortar la alimentación cuando la batería está llena.

Sistemas de protección y seguridad

Los cargadores inalámbricos de calidad incorporan múltiples sistemas de protección para evitar problemas durante la carga:

  • Protección contra sobrecalentamiento, limitando o parando la carga si la temperatura de la base o del dispositivo sube en exceso.
  • Detección de objetos extraños (FOD, Foreign Object Detection), que interrumpe la carga si se detectan llaves, monedas u otros elementos metálicos entre el cargador y el móvil.
  • Protección contra sobrecorriente y sobretensión, evitando daños en la batería o en la placa del dispositivo.
  • Desconexión automática cuando la batería está al 100 %, reduciendo el estrés sobre la celda y alargando su vida útil.

Todo esto hace que la carga inalámbrica Qi sea un sistema muy seguro y maduro para el uso cotidiano, tanto en casa como en la oficina o en espacios públicos.

Factores que afectan a la eficiencia de la carga inalámbrica

La eficiencia de un cargador inalámbrico, es decir, la cantidad de energía que realmente llega a la batería frente a la que se consume en el enchufe, depende de varios factores.

Distancia entre el dispositivo y el cargador

La distancia física entre la base y la bobina del dispositivo es uno de los aspectos clave. Cuanto mayor sea la separación, más se debilita el campo magnético y más difícil resulta transferir energía de manera eficaz. Por eso, aunque Qi permite cierto margen de separación, la mayoría de cargadores están diseñados para usar el dispositivo prácticamente en contacto directo con la superficie de carga.

Interferencias de materiales y fundas

Algunas fundas de móvil o materiales intermedios pueden interferir con el campo magnético. Las carcasas muy gruesas, con soportes metálicos, imanes fuertes o placas de metal (típicas de muchos sistemas de soporte magnético para coche) pueden provocar que la carga no se inicie o se vuelva muy ineficiente.

Para aprovechar al máximo el cargador inalámbrico, es recomendable utilizar fundas delgadas y que no incorporen elementos metálicos en la zona de la bobina. Muchos fabricantes de accesorios ya indican en sus cajas si una funda es «compatible con carga inalámbrica».

Velocidad de carga frente a los cargadores con cable

La carga inalámbrica, en general, suele ser algo más lenta que la carga por cable, sobre todo si la comparamos con los sistemas de carga rápida más agresivos que llegan a potencias muy altas. Aun así, los cargadores Qi modernos han mejorado mucho y ya ofrecen velocidades perfectamente válidas para usos cotidianos como la carga nocturna o la recarga en el escritorio.

Algunos modelos de bases, como los cargadores oficiales de ciertas marcas, incorporan perfiles de carga rápida específicos que permiten reducir notablemente los tiempos, siempre y cuando el móvil también sea compatible con esos perfiles.

Temperatura ambiente y ventilación

La temperatura del entorno y la capacidad del cargador para disipar calor también influyen. Cuando la base y el dispositivo se calientan en exceso, los sistemas de protección reducen automáticamente la potencia para evitar daños. Por eso, es recomendable colocar el cargador en superficies planas, bien ventiladas y alejadas de fuentes directas de calor.

¿Qué tipo de carga inalámbrica usan los dispositivos Android hoy?

En la práctica, la mayoría de dispositivos Android que admiten carga inalámbrica utilizan Qi como estándar base. Marcas como Samsung, Google, Xiaomi, OnePlus, OPPO o Motorola han ido incorporando esta tecnología en buena parte de su catálogo de gama media y alta.

moviles compatibles cargador inalambrico

En muchos casos, estos fabricantes han desarrollado modos propios de carga rápida inalámbrica que funcionan sobre Qi, ofreciendo más potencia cuando se usan con sus cargadores oficiales, pero manteniendo compatibilidad con cualquier base Qi estándar a menor potencia.

¿Qué beneficios tiene cargar nuestros dispositivos con un cargador inalámbrico?

ventajas cargador inalambrico

Como ya mencionamos, la carga inalámbrica suele ser más lenta que los cargadores clásicos de cable. Aun así, las ventajas que esta tecnología posee hacen de ella una de las opciones que más se han popularizado y que más sentido tienen en muchos escenarios reales.

Entre sus principales ventajas se encuentran:

Practicidad

Al usar un cargador inalámbrico, nos libramos de tener que usar varios cables para cargar nuestros dispositivos. Tener el cargador inalámbrico en la mesita de noche, en el escritorio o en un punto accesible resulta muy cómodo: basta con dejar el móvil apoyado para que empiece a cargar, sin buscar cables ni comprobar el sentido del conector.

Esta practicidad es especialmente útil cuando llegas cansado a casa, cuando quieres cargar el móvil de forma intermitente mientras trabajas o cuando tienes varios dispositivos y no quieres estar intercambiando cargadores constantemente.

Uso universal

La carga inalámbrica se ha convertido en un lenguaje común entre diferentes marcas. Gracias al estándar Qi, un mismo cargador puede alimentar smartphones Android, relojes inteligentes, auriculares e incluso móviles de otros sistemas, siempre que sean compatibles.

Estos cargadores inalámbricos son generalmente de uso universal, o traen adaptaciones para ser compatibles con un gran número de dispositivos. Por ello, no es necesario contar con un cargador específico para cada dispositivo, lo que reduce tanto el gasto en accesorios como el desorden de cables en casa.

Carga varios dispositivos simultáneamente

En función del modelo de cargador inalámbrico que tengas, podrás cargar uno o varios dispositivos de manera simultánea. Existen bases con dos o tres zonas de carga independientes, diseñadas para alimentar a la vez el móvil, el reloj y los auriculares, por ejemplo.

Esto es posible gracias a que muchos modelos que se comercializan hoy incorporan varias bobinas y superficies diferenciadas, lo que permite crear auténticas estaciones de carga personales sobre la mesa de noche o el escritorio.

Evitar daños en el puerto de carga

Uno de los componentes que más frecuentemente se suelen dañar en los dispositivos móviles, tabletas y otros aparatos electrónicos es el puerto de carga físico. El uso continuado de cables, tirones accidentales, suciedad e incluso humedad pueden terminar generando falsos contactos o averías.

Esto es algo que podemos prevenir si utilizamos un cargador inalámbrico, ya que basta con colocar el dispositivo encima de la base y nada más. Cuanto menos uses el conector físico, más tiempo se mantendrá en buen estado y menos habrá que recurrir a reparaciones.

Cargadores más duraderos

Los cargadores inalámbricos para dispositivos Android tienen, por lo general, un tiempo de vida útil más largo que los cargadores de cable. Al no tener conector que se fuerce a diario, su desgaste es menor y suelen presentar menos daños mecánicos con el paso del tiempo.

Dispositivos más elegantes y sofisticados

La apariencia de los cargadores inalámbricos suele ser bastante sofisticada y minimalista. Muchas bases están diseñadas para integrarse en la decoración, con líneas discretas y materiales agradables. Colocar uno de estos cargadores en la mesa del salón, en la oficina o en la mesita de noche aporta una sensación de modernidad tecnológica y ayuda a mantener el espacio más ordenado.

Mayor seguridad y gestión inteligente de la carga

A diferencia de algunos cargadores antiguos o de baja calidad, las bases inalámbricas modernas incluyen protecciones avanzadas contra sobrecarga, picos de tensión y excesos de temperatura. El propio protocolo Qi obliga a cumplir ciertos requisitos de seguridad para obtener la certificación.

Además, la comunicación constante entre el dispositivo y la base permite que la carga se adapte automáticamente, reduciendo la potencia al acercarse al 100 % y evitando así un estrés innecesario en la batería, lo que contribuye a que mantenga mejor su capacidad con el paso del tiempo.

Impacto ambiental potencialmente menor

Aunque un cargador inalámbrico no es, por sí mismo, un producto ecológico, su uso generalizado puede ayudar a reducir el número de cables y cargadores de repuesto que se fabrican y desechan cada año. Al funcionar como punto de carga común para diferentes dispositivos y modelos, se disminuye la necesidad de tener un cargador distinto para cada aparato.

Desventajas de la carga inalámbrica

La principal desventaja de cargar tu dispositivo con un cargador inalámbrico es que, a día de hoy, el proceso de carga suele ser más lento que con un cargador de cable convencional, especialmente si hablamos de cargadores rápidos de alta potencia.

Adicionalmente, los dispositivos suelen calentarse algo más durante la carga inalámbrica debido a las pérdidas energéticas en forma de calor. Aunque los sistemas de protección se encargan de mantener la temperatura bajo control, es algo a tener en cuenta en entornos muy calurosos.

android cargando inalambrico

Es importante también tener en cuenta que los cargadores inalámbricos suelen tener un mayor costo inicial que un cargador de cable sencillo, aunque su tiempo de vida útil también es mayor. Además, mientras te encuentres cargando un dispositivo con un cargador inalámbrico, la libertad de movimiento es menor: necesita permanecer sobre la base o en un soporte concreto para que la carga sea efectiva, por lo que en muchos casos no podrás usarlo cómodamente en la mano mientras se carga.

En entornos donde la movilidad durante la carga es imprescindible, la carga por cable sigue siendo la opción más práctica.

¿Qué es exactamente la carga inalámbrica y por qué se ha popularizado?

Los dispositivos electrónicos han ganado un enorme protagonismo en la vida diaria, hasta el punto de convertirse en accesorios imprescindibles para trabajar, estudiar, comunicarse y entretenerse. Eso implica que necesitamos mantener sus baterías siempre con suficiente energía, lo que ha impulsado la búsqueda de soluciones de carga cada vez más cómodas y versátiles.

La carga inalámbrica se puede definir, de forma sencilla, como el traspaso de energía entre dos aparatos mediante ondas electromagnéticas. Su finalidad es reponer la carga de los dispositivos electrónicos para que sigan funcionando sin necesidad de conectar y desconectar cables físicos una y otra vez.

En la práctica, se trata de un sistema que produce un flujo energético por inducción. Solo se necesita de un equipo que genere el campo electromagnético (el cargador) y otro que lo reciba (el teléfono, reloj, auriculares, etc.). Aunque a nivel interno el proceso es complejo, desde el punto de vista del usuario se resume en enchufar la base de carga y apoyar el dispositivo encima.

Tradicionalmente, los dispositivos incluían únicamente una conexión por cable (USB, microUSB, USB-C, Lightning, etc.), que sigue siendo muy eficiente y rápida, pero que a largo plazo puede desgastar los puertos. La carga inalámbrica llega como una alternativa más práctica y, en algunos casos, más sostenible, especialmente cuando se integra en mobiliario, vehículos o espacios públicos para ofrecer energía de forma accesible.

¿Qué es un wireless charger y cómo se utiliza con un móvil?

Un wireless charger o cargador inalámbrico permite cargar dispositivos compatibles sin necesidad de un cable directo entre el terminal y la base. En su lugar, emplea la inducción electromagnética para transferir energía desde el cargador hasta el dispositivo.

El uso de un cargador inalámbrico es muy intuitivo: solo necesitas colocar el dispositivo en el área de carga de la base. Si el móvil es compatible con Qi, se establecerá la comunicación, se alinearán las bobinas y la batería comenzará a cargarse. Muchos modelos incluyen un indicador luminoso LED que muestra si la carga se ha iniciado correctamente.

Para cargar tu móvil con un wireless charger basta con:

  • Conectar la base a la corriente mediante el adaptador recomendado.
  • Colocar el teléfono boca arriba sobre la zona indicada, procurando centrarlo para mejorar la eficiencia.
  • Comprobar que el móvil muestra el icono de carga inalámbrica activa en la pantalla o en la barra de estado.

Si al apoyar el móvil no se inicia la carga, conviene revisar si la funda es demasiado gruesa o tiene elementos metálicos, o si el dispositivo realmente soporta el estándar Qi.

Tipos de carga inalámbrica: por contacto y por resonancia

La carga inalámbrica se suele clasificar en dos grandes tipos: la carga por contacto y la carga por resonancia, cada una adaptada a distintas necesidades y usos.

En la carga por contacto, también conocida como carga inductiva, el dispositivo tiene que estar en contacto directo con la base de carga para que el proceso funcione correctamente. Es el sistema más extendido en smartphones, auriculares y relojes inteligentes.

La carga por contacto tiene una ventaja clara: es muy eficiente en términos de energía siempre que exista una buena alineación entre las bobinas. Esto permite que las pérdidas sean relativamente bajas y que la mayor parte de la energía se destine realmente a recargar la batería.

La carga por resonancia, por su parte, permite una carga inalámbrica con menos exigencia de alineación exacta y con algo más de distancia entre el cargador y el dispositivo. Es ideal para aparatos que necesitan cierto margen de movimiento o que no pueden estar perfectamente apoyados sobre una base.

Este sistema funciona ajustando las frecuencias entre el cargador y el dispositivo, logrando una transferencia de energía a cortas distancias sin contacto directo estricto. Aunque suele ser menos eficiente que la carga por contacto, es muy útil en escenarios donde la comodidad y la libertad de colocación son prioritarias.

Un ejemplo clásico es el cepillo de dientes eléctrico, que se coloca en una base sin necesidad de gran precisión. También es común en relojes inteligentes, que se cargan en bases magnéticas, y en auriculares inalámbricos, cuyos estuches integran sus propias bobinas de carga.

El estándar Qi: compatibilidad y dispositivos

Qi es un estándar de carga inalámbrica establecido y en constante evolución, propiedad del Wireless Power Consortium, aceptado por más de 200 empresas tecnológicas punteras, como Apple, Philips, Belkin, Samsung, Google y muchas otras.

Su objetivo es ofrecer al usuario una carga inalámbrica fácil y segura, además de garantizar una compatibilidad completa para todos aquellos dispositivos que cuenten con el logotipo de Qi. Esto significa que un mismo cargador certificado puede utilizarse con productos de diferentes marcas sin problemas.

Entre los productos que incluyen el estándar Qi se encuentran:

  • Modelos de iPhone que soportan carga inalámbrica.
  • Diversas generaciones de la gama Samsung Galaxy S y Note.
  • Muchos teléfonos Android de gama media y alta de distintos fabricantes.
  • Relojes inteligentes, auriculares y otros accesorios compatibles.

Es importante asegurarse de que tienes el cargador adecuado para tu smartphone o tableta. Antes de comprarlo, busca en la caja el logotipo Qi para verificar que es compatible con tu teléfono con función Qi y que cumple con los requisitos de seguridad del consorcio.

cargadores inalambricos qi

¿Cómo saber si mi teléfono es compatible con carga inalámbrica?

Para saber si tu teléfono es compatible con carga inalámbrica, debes verificar si el fabricante ha incluido en él una bobina de recepción para carga por inducción. La mayoría de los smartphones modernos de gama media y alta ya incorporan esta función de serie.

Algunas formas rápidas de comprobarlo son:

  • Consultar la ficha técnica oficial del dispositivo, donde suele aparecer la mención a «carga inalámbrica» o al estándar Qi.
  • Buscar el logotipo de Qi en la caja o en la documentación del teléfono.
  • Comprobar en la web del fabricante o en su centro de ayuda si el modelo concreto admite carga inalámbrica.

Si tu móvil no es compatible, existen adaptadores externos finos con bobina Qi que se conectan al puerto de carga y se colocan bajo la funda, aunque la experiencia no es tan integrada como en los dispositivos que traen la bobina de recepción instalada de fábrica.

¿Por qué apostar por cargadores inalámbricos personalizados y estaciones públicas?

Más allá del uso doméstico, los cargadores inalámbricos se han convertido en herramientas de marketing y servicio al cliente. Empresas y marcas utilizan bases y estaciones de carga personalizadas con su logotipo en oficinas, ferias, eventos y espacios públicos.

Los motivos principales para apostar por esta solución son:

  • Menor deterioro físico en los conectores de los dispositivos de empleados y visitantes, al no manipular cables constantemente.
  • Comodidad para el usuario, que solo tiene que apoyar el móvil para recargarlo mientras espera o participa en una reunión.
  • Visibilidad de marca, ya que los cargadores con logotipo permanecen sobre mesas y mostradores, actuando como publicidad pasiva.
  • Imagen de compañía innovadora y comprometida con la sostenibilidad, al reducir cables desechables y fomentar soluciones tecnológicas modernas.

Existen incluso tótems y mobiliario de carga con wireless Qi pensados para aeropuertos, hoteles, restaurantes o centros comerciales, que ofrecen al usuario la posibilidad de recargar sus dispositivos mientras se relaja o consume otros servicios.

En conjunto, la carga inalámbrica se ha consolidado como una tecnología madura, segura y cada vez más extendida, capaz de aportar comodidad, versatilidad y un toque de modernidad a la forma en que recargamos nuestros dispositivos electrónicos en el día a día, ya sea en casa, en la oficina o en espacios públicos.

¡Y esto ha sido todo por hoy! Déjanos saber en los comentarios qué te ha parecido esta recopilación sobre cómo funciona un cargador inalámbrico así como las ventajas y desventajas que nos trae este tipo de carga. Cuéntanos, ¿qué prefieres: carga inalámbrica o carga por cable?


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