En los últimos meses, el nombre del códec APV se ha colado en todas las quinielas sobre el futuro del vídeo móvil profesional. Detrás de estas siglas está la gran apuesta de Samsung y Qualcomm para plantar cara, de una vez por todas, al dominio de Apple con ProRes en el terreno de la grabación avanzada desde el smartphone.
Lo interesante es que no estamos ante una simple función de cámara más: APV (Advanced Professional Video) llega acompañado de cambios profundos en hardware, en Android y en el propio ecosistema de edición. El resultado es que el futuro Galaxy S26 y el procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 apuntan a convertir el móvil en una herramienta real de trabajo para creadores, y no solo en un dispositivo para grabar clips sueltos para redes sociales.
Qué es el códec APV y qué lo hace diferente
El códec APV, siglas de Advanced Professional Video, es un estándar de vídeo pensado desde cero para ofrecer calidad casi sin pérdidas sin disparar el tamaño de los archivos como ocurre con los formatos RAW tradicionales. Fue presentado inicialmente por Samsung en 2023 y, desde entonces, ha ido ganando tracción hasta convertirse en una de las grandes bazas de la próxima generación de móviles Android de gama alta.
Frente a codecs más extendidos como HEVC o incluso el propio ProRes, APV promete un equilibrio muy trabajado entre fidelidad de imagen y eficiencia de compresión. La idea es clara: permitir a quienes graban en 4K u 8K trabajar con material de altísima calidad, pero sin llenar el almacenamiento en cuestión de minutos ni quedarse sin margen para grabar secuencias largas.
Desde el punto de vista técnico, APV admite profundidades de color que van de 10 a 16 bits, aunque en el terreno móvil lo más habitual será el uso de 12 bits. Eso se traduce en gradaciones de color muy suaves, menos banding en cielos o fondos uniformes y más margen a la hora de hacer correcciones agresivas de color en postproducción sin que la imagen se rompa.
Otro punto clave es el soporte para amplias opciones de muestreo de color, que cubren desde 4:0:0 hasta 4:4:4:4. En el entorno del Galaxy S26 y del uso profesional, el gran protagonista será el muestreo 4:4:4, que conserva toda la información de crominancia y ofrece una fidelidad de color máxima, ideal para trabajos que exigen precisión en cada tono de piel, luces de neón o escenas con luces complicadas.
La arquitectura del códec también contempla funciones como el procesado mediante mosaico de fotogramas para repartir la carga de trabajo y mantener la calidad incluso tras varias rondas de edición, recorte y exportación, algo muy relevante cuando se reencadena el mismo material para campañas, reels o versiones para diferentes plataformas.
Calidad casi sin pérdidas y eficiencia en almacenamiento
Uno de los argumentos estrella de APV es su eficiencia de almacenamiento respecto a otros códecs profesionales. Diversas especificaciones y filtraciones coinciden en que el nuevo estándar puede ser alrededor de un 10% más eficiente que ProRes en algunos escenarios y hasta un 20% más eficiente que HEVC a igual nivel de calidad percibida.
Aplicado al día a día, esto significa que los archivos ocupan bastante menos espacio que el material RAW o incluso que ciertos perfiles ProRes, pero siguen manteniendo una calidad que se aproxima mucho al material original capturado por el sensor. Para quien viaja, graba eventos o produce contenido de forma intensiva, ese ahorro de gigabytes se convierte en horas de vídeo adicionales sin necesidad de ir vaciando la memoria cada dos por tres.
En el caso concreto de los móviles de Samsung, se han mencionado dos perfiles de grabación APV orientativos para resolución Full HD: un modo HQ (alta calidad) con tasas aproximadas de 1 GB por minuto, y un modo LQ (calidad algo más comprimida) que rondaría los 0,75 GB por minuto. No son cifras ligeras comparadas con el vídeo convencional del móvil, pero sí resultan razonables para quien busca calidad profesional sin llegar a los tamaños inmanejables del RAW.
Además de ser compacto, APV está diseñado como códec libre de regalías. Al no arrastrar el peso de licencias restrictivas, se hace mucho más atractivo para fabricantes, desarrolladores de software y plataformas de vídeo, que pueden integrarlo sin asumir costes adicionales por reproducción, codificación o distribución en sus aplicaciones y servicios.
En el terreno creativo, todo esto se traduce en que es más fácil grabar sesiones largas en 4K HDR o incluso en 8K, mantener varias versiones en el mismo dispositivo y seguir guardando espacio para apps, juegos o archivos personales, algo que siempre es un quebradero de cabeza cuando se graba vídeo avanzado en un smartphone.
Colores de 12 bits, muestreo 4:4:4 y HDR de alto nivel
Uno de los grandes motivos por los que los creadores están pendientes de APV es su manejo del color. Gracias al soporte de hasta 16 bits en el estándar, la implementación en móviles con 12 bits por canal permite trabajar con más de 68.000 millones de colores, una cifra que deja muy atrás las configuraciones de 8 bits habituales en la mayoría de modos de vídeo de los smartphones actuales.
Esa profundidad adicional no es un simple dato técnico: ayuda a conseguir transiciones extremadamente suaves en degradados, evita la aparición de bandas de color en escenas con cielos, luces suaves o fondos uniformes, y ofrece un margen de edición mucho más cómodo al aplicar LUTs, curvas de nivel o ajustes de exposición significativos.
A esto se suma el uso de muestreo de color 4:4:4 en los perfiles avanzados de APV, que mantiene intacta la información cromática de cada píxel. En escenas con texto, gráficos, luces intensas o detalles de color muy finos, la diferencia frente a formatos con submuestreo 4:2:0 o 4:2:2 es notable, sobre todo cuando se re-escala, se hace keying, se compone o se corrige color en profundidad.
El códec no se queda ahí, ya que la compatibilidad con HDR10 y HDR10+ garantiza un rango dinámico amplio, con mejor manejo de luces altas y sombras profundas. Esto encaja muy bien con los sensores de última generación y con las pantallas OLED de gama alta, capaces de reproducir esos rangos de brillo con mucha fidelidad.
En la práctica, quien grabe con APV en un Galaxy S26 o en otros móviles compatibles tendrá material perfectamente preparado para flujos de trabajo HDR, tanto para plataformas de streaming como para reproducción local en pantallas compatibles, sin tener que pasar por conversiones complejas ni perder información por el camino.
APV, Android 16 y el papel de Qualcomm con Snapdragon 8 Elite Gen 5
La llegada de APV no es solo cosa de Samsung. Google ha movido ficha al integrar soporte oficial para el códec en Android 16, lo que abre la puerta a que otros fabricantes puedan adoptarlo de forma relativamente sencilla en sus propias capas y aplicaciones de cámara, sin tener que pelearse con soluciones propietarias o parches a medida.
Por su parte, Qualcomm ha colocado una pieza clave con el Snapdragon 8 Elite Gen 5, el primer SoC que integra soporte por hardware específico para APV. Esto no se limita a poder reproducir o grabar, sino a hacerlo con una eficiencia energética y un rendimiento muy superiores a lo que se conseguiría por pura potencia de CPU o GPU sin aceleración dedicada.
Gracias al nuevo ISP (procesador de señal de imagen) del chip, las tareas de codificación y decodificación de APV se reparten de forma inteligente, reduciendo consumo, evitando cuellos de botella y permitiendo mantener tasas de bits altas en 4K o 8K sin que el sistema se arrastre ni la batería caiga en picado.
Esta integración a nivel de hardware también ayuda a que la respuesta del sistema sea más fluida: la previsualización en tiempo real, la aplicación de LUTs o el uso de perfiles LOG se pueden gestionar sin lag apreciable, algo fundamental cuando se trabaja con tomas complejas, cambios de exposición o movimientos rápidos de cámara.
El respaldo industrial al códec es otro factor importante. La estandarización en el seno de la IETF (Internet Engineering Task Force) aporta estabilidad a largo plazo, mientras que el apoyo de compañías como Adobe, ArcSoft, Blackmagic Design (DaVinci Resolve), Company 3, Dolby o incluso plataformas como YouTube indica claramente que el contenido generado con APV tendrá un ecosistema amplio donde editarse, etalonarse y distribuirse sin fricciones.
Galaxy S26 y S26 Ultra: el escaparate perfecto para APV
Dentro del mundo móvil, el gran escaparate de esta tecnología será la serie Samsung Galaxy S26, con especial protagonismo del modelo Ultra. Según las filtraciones más consistentes, estos serían los primeros smartphones en estrenar de forma masiva el códec APV aprovechando tanto el soporte de Android 16 como las capacidades del Snapdragon 8 Elite Gen 5.
En el caso del Galaxy S26 Ultra, se espera un sensor principal de 200 megapíxeles con apertura más amplia, capaz de captar más luz y mejorar el rendimiento en escenas nocturnas o interiores con iluminación complicada. Este hardware de cámara de primera línea se complementa muy bien con APV, que puede exprimir al máximo la información capturada sin tirarla por la borda con una compresión excesiva.
Los rumores también apuntan a mejoras específicas en lentes con zoom, como un teleobjetivo 5x con apertura más luminosa, algo que ayuda especialmente en vídeo a larga distancia y en situaciones de baja luz, donde cualquier punto extra de luminosidad marca la diferencia entre un clip útil y uno lleno de ruido y trepidación.
Además del modelo Ultra, la compatibilidad con APV se extendería a los Galaxy S26 y S26+, lo que significa que el salto al vídeo casi sin pérdidas no quedaría restringido únicamente al terminal más caro de la familia, sino que podría llegar a un público algo más amplio dentro de la gama alta.
Para muchos usuarios avanzados, lo atractivo de este enfoque es que el móvil deja de ser solo un “apunta y graba” para convertirse en una pieza central del flujo de trabajo. Es decir, se puede capturar, revisar, aplicar LUTs provisionales, compartir versiones preliminares e incluso hacer gran parte de la edición sin salir del dispositivo.
Funciones de grabación profesional: LOG, LUTs, frame rates y 8K

El códec APV no llega solo: todo apunta a que Samsung acompañará este formato con un conjunto de herramientas pensadas específicamente para creadores que quieran exprimir el modo vídeo más allá de lo que permite la app básica de cámara.
Entre estas herramientas, una de las más destacadas es la grabación en formato LOG. Este tipo de perfil genera una imagen muy plana en contraste y saturación, poco “apetecible” a primera vista, pero que retiene una enorme cantidad de información útil para la corrección de color posterior. Es un clásico en cámaras de cine digital y ahora se abre paso en el bolsillo.
Sobre esa base LOG, la galería de Samsung y la aplicación de vídeo ofrecerían soporte nativo para aplicar LUTs (Look-Up Tables) personalizadas. Estas LUTs funcionan como plantillas de color o estilos visuales predefinidos que se pueden aplicar a las tomas para previsualizar o exportar con un look cinematográfico sin necesidad de pasar siempre por un ordenador con software pesado.
En lo relativo a resolución y velocidades de fotogramas, las filtraciones apuntan a que APV en el Galaxy S26 permitiría grabar en Full HD y 4K hasta 25, 50 y 100 fps, cubriendo así tanto estándares de cine y televisión como opciones muy útiles para cámara lenta fluida. En el terreno del 8K, se maneja la posibilidad de 25 fps, una cifra suficiente para contenidos de alta resolución con estética cinematográfica.
Todo ese margen en frame rates proporciona mucha flexibilidad para la creación de efectos creativos, desde ralentizados suaves y detallados hasta motion blur más natural, pasando por la posibilidad de adaptar el contenido a diferentes regiones y normativas de emisión sin problemas de compatibilidad.
Combinado con el ISP del Snapdragon 8 Elite Gen 5 y el propio diseño de APV, el rendimiento en grabación continua debería mejorar tanto en estabilidad como en control térmico, algo vital cuando se graba durante largos periodos en alta resolución, con HDR y a altas tasas de bits.
Estabilización Horizon Lock, Motion Photos y otras mejoras de cámara
Más allá del códec, Samsung está preparando una serie de funciones pensadas para mejorar la experiencia global de grabación de vídeo y fotografía en la serie Galaxy S26, aprovechando tanto el nuevo hardware como las capacidades de software recién estrenadas.
Una de las grandes novedades será Horizon Lock, un sistema de estabilización que mantiene el horizonte perfectamente nivelado aunque el móvil rote, se incline o se mueva con fuerza. La idea bebe directamente de lo que ofrecen cámaras de acción como GoPro y del Modo Acción de los iPhone más recientes, y está orientada a deportes, grabaciones en exteriores o tomas muy dinámicas.
Este tipo de estabilización avanzada no solo reduce temblores, sino que evita que el vídeo parezca “torcido” cuando giramos el móvil, ofreciendo un resultado mucho más profesional sin necesidad de pasar por estabilización en postproducción, que suele recortar bastante el encuadre.
Otro ajuste interesante es la posibilidad de personalizar las Motion Photos, esas fotos animadas que capturan unos segundos antes y después del disparo. Se espera que el usuario pueda controlar mejor qué parte del movimiento conservar, cómo se reproduce y cómo se exporta, dándole algo más de juego creativo y menos carácter puramente anecdótico.
También se ha mencionado la mejora del escaneo de documentos desde la app de cámara. El Galaxy S26 podría permitir capturar varias páginas consecutivas con reconocimiento automático, algo muy útil para quienes digitalizan contratos, apuntes o documentación sin querer recurrir a un escáner dedicado.
Uniendo todas estas funciones con APV y Horizon Lock, la sensación general es que el apartado de cámara de los S26 va claramente orientado a cubrir tanto el uso diario como las necesidades de creadores intensivos, ofreciendo un abanico de herramientas que antes solo se encontraba en cámaras específicas o en móviles muy concretos.
Grabación en almacenamiento externo y control manual avanzado
Un punto que muchos creadores llevan años reclamando en móviles Android es la posibilidad de grabar directamente en almacenamiento externo vía USB-C. Con la llegada de APV, todo indica que Samsung habilitará esta opción en los Galaxy S26, igualando y en algunos casos superando lo que ya ofrecían los iPhone con ProRes.
Grabar en un SSD o unidad externa permite evitar que la memoria interna del móvil se llene en plena sesión, tener una organización más clara del material y, de paso, pasar esos archivos a un ordenador simplemente desconectando el cable, sin andar copiando y borrando a golpe de transferencia interna.
Eso sí, una función así solo resulta útil si está bien implementada. De ahí que se espere que Samsung trabaje para minimizar la latencia y asegurar un funcionamiento estable, sin cortes, errores de escritura ni limitaciones extrañas que conviertan la opción en algo anecdótico.
Junto al soporte de almacenamiento externo, todo apunta a que el modo vídeo de los S26 ofrecerá controles manuales avanzados para quienes quieran “meter mano” a los parámetros. Ajuste de ISO, obturador, enfoque manual, control de curvas LOG y quizá incluso herramientas de monitorización más profesionales podrían formar parte del paquete.
Este tipo de control fino es fundamental para quienes no se conforman con un modo automático bonito: permite adaptar la exposición a situaciones concretas, mantener una velocidad de obturación coherente con el movimiento de la escena, jugar con desenfoques y efectos de luz, y sobre todo conseguir que todas las tomas de un mismo proyecto mantengan una coherencia estética clara.
El único gran enemigo de todo esto es el calor: grabar en 4K u 8K con códec exigente, HDR, LUTs y estabilización avanzada es una receta perfecta para subir la temperatura del dispositivo. Aquí entran en juego tanto la eficiencia del Snapdragon 8 Elite Gen 5 como el diseño térmico de los nuevos Galaxy, que deberán gestionar esa carga de trabajo sin recortar funciones a los pocos minutos.
Para usuarios que trabajen en bodas, videoclips, vlogs largos o grabaciones de eventos, la estabilidad térmica será casi tan importante como la calidad de la imagen, ya que de poco sirve un códec espectacular si el teléfono se ve obligado a limitar la grabación justo cuando más se le necesita.
Apoyo del ecosistema profesional y rivalidad con Apple
El empuje de APV no se entiende sin mirar el contexto: Apple lleva años marcando el paso en vídeo móvil profesional con ProRes, convirtiendo el iPhone en una herramienta habitual en rodajes, publicidad o contenidos de alto nivel para redes. Samsung, Qualcomm y Google han decidido que ha llegado el momento de plantear una alternativa sólida desde el lado Android.
En esta estrategia, resulta clave que no solo los móviles, sino también el software de edición y las plataformas de distribución se suban al carro. De ahí la relevancia del apoyo de empresas como Adobe o Blackmagic Design, que pueden integrar decodificadores y codificadores APV en herramientas como Premiere Pro, After Effects o DaVinci Resolve, facilitando un flujo de trabajo directo desde el móvil al timeline profesional.
La colaboración de compañías como Dolby y YouTube también resulta significativa, porque marca el camino para que el contenido en APV pueda visualizarse y distribuirse sin trabas en servicios de streaming y plataformas de vídeo, ya sea manteniendo el formato original o tras conversiones optimizadas que aprovechen la elevada calidad de la fuente.
El hecho de que APV sea un códec estandarizado y libre de regalías reduce barreras de entrada para pequeños fabricantes de cámaras, desarrolladores indie y aplicaciones de nicho, que podrán apoyarse en este estándar sin temor a verse atrapados por costes de licencia inesperados o cambios unilaterales en las condiciones de uso.
Frente a este movimiento, la rivalidad entre Samsung Galaxy S26 Ultra e iPhone 17 Pro se perfila como una de las grandes batallas en la historia reciente del vídeo móvil. Mientras Apple seguirá afinando su ProRes y su Modo Acción, Samsung responderá con APV, Horizon Lock, LOG y LUTs integradas, compitiendo directamente por el favor de creadores, influencers y profesionales del sector audiovisual.
Si las filtraciones se cumplen y la implementación es tan sólida como promete el papel, la serie Galaxy S26 podría marcar un cambio de tendencia para quienes hasta ahora veían el iPhone como única opción “seria” en vídeo móvil, abriendo un nuevo capítulo en la eterna guerra entre iOS y Android, esta vez con el códec como arma principal.
Todo este conjunto de novedades en torno a APV, el Snapdragon 8 Elite Gen 5 y los Galaxy S26 apunta a un escenario en el que el smartphone se consolida definitivamente como una cámara de cine de bolsillo, capaz de grabar en 4K y 8K con calidad casi sin pérdidas, controlar de forma avanzada cada parámetro de la imagen, estabilizar el horizonte en situaciones extremas, trabajar con LUTs y LOG desde la propia galería y gestionar flujos de trabajo profesionales sin depender tanto de un ordenador o de equipos dedicados, algo que muchos creadores llevaban años soñando y que por fin empieza a ser viable en el bolsillo.