
Si miras a tu alrededor seguro que no te cuesta mucho localizar a un niño con un smartphone en sus manos. Incluso bebés que pasean en el carrito están viendo videos o escuchan música. Sin embargo, ya existen evidencias científicas de que esta conexión tan temprana no es positiva, más bien todo lo contrario. El uso del móvil antes de los 13 años puede estar relacionado, en algunos casos, con problemas de salud mental.
Es hora de examinar qué dice la ciencia sobre este tema y cómo la hiperconectividad temprana puede afectar a las nuevas generaciones.
Una generación totalmente digital
Los móviles se han convertido en algo totalmente cotidiano en nuestro día a día. De hecho, ya hay más personas que vuelven a casa si se han dejado el móvil que si detectan que se han olvidado de la cartera.
Según el último estudio de Common Sense Media, el 53% de los niños estadounidenses poseen un teléfono inteligente antes de llegar a los 11 años. Un dato que también es extrapolable a lo que ocurre en países de Europa y de América Latina.
Si bien es cierto que la tecnología ofrece ventajas a nivel educativo y de comunicación, ahora sabemos que también tiene efectos colaterales nocivos. Porque causa un fuerte impacto en la salud mental de los niños y los adolescentes. De ahí que cada vez se extiendan más los movimientos sociales que abogan por retrasar la edad de entrega del teléfono móvil hasta los 16 años.
Uso del móvil antes de los 13 años: consecuencias en el desarrollo cerebral y emocional
La infancia y la preadolescencia (de los 8 a los 12 años) son etapas críticas en el desarrollo cognitivo, emocional y social. Es en estos años cuando el cerebro experimenta una profunda transformación: se forman nuevas conexiones neuronales, se desarrolla la autorregulación emocional y se consolidan habilidades sociales fundamentales.
Si en el momento en el que un niño empieza a utilizar un móvil esas áreas no están completamente desarrolladas, pueden surgir dificultades. Se ha demostrado que la atención sostenida, la empatía, la tolerancia a la frustración y la autoestima se ven afectadas cuando existe una exposición constante a estímulos digitales como las notificaciones, los «likes» o las recompensas instantáneas que tan fáciles son de obtener en internet.
Problemas de salud mental asociados

Las autoridades sanitarias no quieren alarmar, pero sí que los padres tomen conciencia de lo que el uso temprano del móvil puede hacer sobre la salud mental de sus hijos.
Las patologías más detectadas incluyen:
Ansiedad y estrés
Cuando los jóvenes acceden a las redes sociales desde una edad temprana, desarrollan una mayor dependencia de la validación externa.
Además, el miedo a perderse algo (conocido como FOMO), el ciberacoso y la sobreexposición contribuyen a que aumente la ansiedad social de los preadolescentes.
A ello se suma que el hábito de estar siempre conectados dificulta el descanso mental, lo que agrava los episodios de estrés y ansiedad.
Depresión
Las redes sociales llevan a una comparación constante con los demás, y eso puede afectar de manera muy nociva a la autoestima.
Ver imágenes de la aparentemente perfecta vida de otros, cuando no se tiene madurez emocional suficiente para procesarlas, puede generar un sentimiento de inferioridad, tristeza crónica y, en los casos más graves, una depresión clínica.
Déficit de atención
Vivimos en la era de la productividad y la multitarea digital, y eso no siempre es bueno. Porque atender a varios estímulos a la vez, especialmente si estos nos ofrecen dopamina de manera inmediata (como suelen hacer los juegos y las apps), da lugar a problemas para concentrarse.
Varios estudios han vinculado el uso excesivo del móvil con síntomas similares al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Trastornos del sueño
Descansar es siempre importante, pero más todavía en las etapas de desarrollo. Sin embargo, los móviles están afectando negativamente a la calidad del sueño de los niños y adolescentes.
Porque la luz azul que emiten las pantallas suprime la producción de melatonina, la hormona responsable del sueño.
Esta falta de descanso impacta de forma directa en la salud:
- Incrementa la irritabilidad.
- Aumenta la sensación de fatiga.
- Dificulta la concentración y desemboca en un bajo rendimiento escolar.
Factores de riesgo

¿Todos los niños que utilizan móviles antes de los 13 años están en riesgo de desarrollar este tipo de problemas? Lo cierto es que no. El móvil puede ser una herramienta muy útil de entretenimiento y comunicación si se utiliza bien.
Los factores que aumentan la vulnerabilidad de los niños son:
- Falta de supervisión parental. Si los niños no tienen límites claros sobre el tiempo y cómo deben usar el móvil, están más expuestos a contenidos inadecuados o a caer en dinámicas nocivas.
- Bajo nivel de interacción familiar. Si en casa no hay vínculos afectivos fuertes, es más probable que los niños busquen refugio emocional en las redes sociales.
- Problemas preexistentes. Los niños y jóvenes con ansiedad, baja autoestima o dificultades sociales, pueden agravar su situación si se refugian en el mundo digital en lugar de recibir la ayuda que necesitan.
La mayoría de los expertos confirman que hay una relación bidireccional entre uso del móvil antes de los 13 años y los problemas de salud mental: los móviles pueden agravar los problemas existentes, pero también pueden contribuir al desarrollo de nuevos síntomas si el uso de los dispositivos no está regulado por los adultos.
Recomendaciones para un uso sano del smartphone
Prohibir totalmente el uso del móvil en el contexto actual no es una solución realista, pero sí hay medidas que pueden ayudar a proteger a los niños:
Retrasar la edad de acceso a un móvil personal
Los expertos recomiendan que los niños no tengan un móvil propio hasta los 13 años. Antes de esa edad, si es realmente necesario, se les puede entregar un dispositivo limitado o permitir el uso del móvil de los padres siempre bajo supervisión.
Establecer normas claras
Para evitar conflictos, es aconsejable definir horarios, lugar de uso y tipos de uso permitidos. Por ejemplo, prohibiendo el uso de móviles durante la hora de la comida o cuando llega la hora de irse a la cama.
Modelar el comportamiento digital
Los adultos debemos ser un ejemplo para niños y adolescentes. Si nosotros hacemos un uso equilibrado de la tecnología, ellos se sentirán inclinados a imitar esta conducta.
Fomentar actividades offline
Hay que procurar que el teléfono no se convierta en el único ocio para niños y adolescentes. Es importante fomentar el desarrollo de otras actividades como el deporte, jugar al aire libre, leer, etc.
La relación entre el uso del móvil antes de los 13 años y el desarrollo de problemas de salud mental es compleja, pero está cada vez más respaldada por evidencias científicas. No hay que demonizar la tecnología, pero sí implementar unas pautas de uso responsable que contribuyan al bienestar emocional de los menores.