¿Qué es una Custom ROM y para qué sirve?

Tu móvil viene con un software preinstalado, una ROM del fabricante. Sin embargo, puedes instalar una custom ROM; es decir, una imagen del sistema –al completo- personalizada por terceros. Y esto implica algunas ventajas e inconvenientes que deberías conocer; además, no es un proceso sencillo para cualquier tipo de usuario, porque no se puede hacer la instalación de forma directa en el dispositivo.

La ROM con la que viene un móvil de fábrica se denomina stock ROM, que no es lo mismo que Android Stock. Tanto una custom ROM como una stock ROM pueden estar basadas en cualquier versión del sistema operativo Android, y algunas son exclusivas para determinados modelos o fabricantes, mientras que otras populares como LineageOS son compatibles con muchos. Pero para comprender bien qué es una custom ROM, lo mejor es conocer cuáles son sus diferencias, ventajas e inconvenientes.

Las diferencias de una custom ROM y stock ROM, ventajas e inconvenientes

Una custom ROM puede estar basada en una stock ROM o en AOSP. La primera diferencia es que no existe bloatware en ellas, y además cuentan con funciones y características específicas, como por ejemplo el root preinstalado. Entre sus ventajas está esto anterior, o que nos permita actualizar Android a una versión posterior en un dispositivo sin soporte oficial del fabricante, además de seguir recibiendo actualizaciones periódicas. Por este y otros motivos, una custom ROM puede darnos más rendimiento y ayudarnos además a ahorrar batería de una forma significativa.

¿El problema? Que al instalar una custom ROM tendremos que empezar de cero formateando el dispositivo y, si la tuviéramos, se perderá la garantía del fabricante. Por otro lado, hay custom ROMs estables y con rendimiento excelente, pero otras son versiones experimentales que pueden dar algunos problemas en el funcionamiento de características concretas. Por otro lado, nos obligarán a instalar las GAPPS de forma independiente.

Las custom ROM se suelen instalar en dispositivos con cierta antigüedad, cuando el fabricante ha dejado de lanzar actualizaciones para el mismo. Así podemos tener versiones de Android posterioris, que de forma oficial nunca llegaríamos a recibir. O para conseguir funciones adicionales que la stock ROM del terminal no nos ofrece. Algo que, por otro lado, se puede conseguir con modificaciones más pequeñas como, por ejemplo, instalando Magisk. No obstante, la instalación es igual de sencilla o compleja, porque es necesario un custom recovery y un bootloader desbloqueado para el flasheo de archivos en el sistema.


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  1.   Cristian Jaramillo dijo

    Yo siempre que tengo la oportunidad le instalo una ROM a un dispositivo, actualmente uso dos dispositivos con Android, un Sony Xperia X Perfomance con Android 8, el cual no veo necesario instalar una ROM porque su capa funciona excelente y una Galaxy Tab S 8.4 la cual si le instalé Lineage OS con android 7.1 ya que la capa de Samsung me parece muy lenta.