Tu móvil Android es, en la práctica, tu agenda, cartera, álbum de fotos y centro de trabajo metidos en un solo dispositivo. Si a eso le sumas que los ataques, robos y estafas digitales no paran de crecer, tiene todo el sentido del mundo pararse unos minutos y dejarlo bien blindado. Android incorpora un montón de opciones avanzadas que muchas veces pasan desapercibidas, pero que marcan la diferencia cuando algo va mal.
En esta guía vas a ver cómo activar configuraciones de seguridad esenciales en Android, desde las más básicas (bloqueo de pantalla, permisos, copias de seguridad) hasta funciones avanzadas como Protección Avanzada, detección de robo, bloqueo remoto rápido o el nuevo modo súperseguro de Android 16. Iremos agrupando los ajustes por temática para que puedas revisarlos con calma y adaptarlos a tu forma de usar el teléfono.
Protección Avanzada y seguridad del dispositivo
Google ha llevado un paso más allá la seguridad con una función llamada Protección Avanzada, pensada para quienes quieren endurecer al máximo la defensa frente a malware, phishing, robos físicos y errores de configuración. Esta capa actúa como un “modo superseguro” que combina varias funciones y evita que se desactiven entre sí.
Cuando activas esta opción, tu dispositivo se equipa con las medidas de seguridad y privacidad más fuertes de Android, pero manteniendo una experiencia bastante fluida: la idea es que tengas protección por defecto, sin tener que ir cazando ajustes escondidos uno por uno ni ser experto en ciberseguridad.
Además, la propia Protección Avanzada funciona como una especie de paraguas: impide que se desactiven de forma accidental o maliciosa las funciones críticas que incluye (por ejemplo, Play Protect o las protecciones de navegación) y coordina varias capas de defensa a la vez, lo que se conoce como estrategia de “defensa en profundidad”.
Otra ventaja clave es que sirve como punto de control central para la seguridad en las apps de Google. Chrome, Mensajes y Teléfono de Google se integran con estas protecciones (y en el futuro también apps de terceros que quieran conectarse al sistema), de manera que con un solo ajuste mejoras a la vez la protección web, de SMS y de llamadas.
¿Cómo activar y desactivar Protección Avanzada en Android?
Para poder activar Protección Avanzada necesitas tener algún método de bloqueo de pantalla configurado (PIN, patrón, contraseña o datos biométricos). Si no lo tienes, el sistema te obligará a crear uno antes de continuar, porque toda la seguridad gira alrededor de ese candado inicial.
La ruta de acceso puede variar ligeramente según el fabricante, pero en Android “puro” y versiones recientes, los pasos para activar la protección del dispositivo dentro de Protección Avanzada son muy similares:
- Abre la app Ajustes de tu teléfono.
- Accede a la pantalla de Protección Avanzada de una de estas maneras:
- Desde Ajustes del sistema:
- Entra en Seguridad y privacidad.
- Dentro del bloque “Otros ajustes”, toca en Protección Avanzada.
- Desde Ajustes de Google:
- Toca en Google y después en Todos los servicios.
- En el apartado “Seguridad personal y de dispositivos”, pulsa Protección Avanzada.
- Desde Ajustes del sistema:
- En la sección de Protección Avanzada, activa el interruptor de Protección del dispositivo.
- Confirma tocando en Activar. Es posible que:
- El sistema te pida reiniciar el dispositivo en ese momento o más tarde, porque algunas medidas solo se aplican al arrancar.
- Si eliges “Reiniciar más tarde”, podrás hacerlo después desde la propia página de Protección Avanzada, tocando Reiniciar ahora.
Vincular cuenta de Google
Una vez puesta en marcha la protección del dispositivo, puedes además vincular tu cuenta de Google al modo de Protección Avanzada de cuentas, para endurecer todavía más el acceso a tu información en la nube:
- En el mismo menú de Protección Avanzada, entra en Protección de la cuenta.
- Sigue los pasos que aparecen en la pantalla para registrar tu cuenta.
Si en algún momento quieres desactivar la protección del dispositivo (por ejemplo, para hacer pruebas o por compatibilidad con alguna app), el proceso es inverso:
- Abre Ajustes en tu móvil.
- Vuelve a entrar en la página de Protección Avanzada siguiendo las mismas rutas de antes (desde Seguridad y privacidad o desde Ajustes de Google).
- Dentro de Protección Avanzada, desactiva la opción Protección del dispositivo.
- Verás una petición de autenticación: usa tu huella, rostro o introduce tu PIN. Si además usas Protección de la cuenta, tendrás que pulsar antes en Continuar para confirmar.
- Es posible que el sistema insista en que reinicies el teléfono ahora o lo hagas más tarde, porque ciertas protecciones necesitan apagarse del todo para quedar inactivas.
Ten en cuenta que, aunque desactives el bloqueo de pantalla después de haber habilitado Protección Avanzada, el programa de protección sigue activo, pero algunas barreras dejan de ser tan efectivas y el sistema te mostrará avisos de que hay limitaciones.
Al desactivar Protección Avanzada, los ajustes que formaban parte de este modo se restauran a su estado anterior, como estaban antes de activarla. Y si habías registrado tu cuenta de Google en el programa de protección de cuentas, algunas defensas pueden seguir activas hasta que anules también ese registro.
¿Qué incluye Protección Avanzada: capas de defensa?
Protección Avanzada no es un solo botón mágico, sino un paquete de funciones que afectan a apps, red, llamadas, mensajes y navegación. Estas son las más importantes, ampliadas con lo que ya ofrece Android por defecto.
Seguridad en aplicaciones
Una de las piezas clave es Google Play Protect, el sistema integrado de Android que escanea continuamente las apps en busca de malware o comportamientos sospechosos. Con Protección Avanzada activada, Play Protect no puede desactivarse, reforzando esta vigilancia permanente sobre lo que instalas y lo que ya tienes en el dispositivo.
Otra medida es el bloqueo de apps de orígenes desconocidos y sus actualizaciones. Esto significa que Android impedirá instalar aplicaciones descargadas fuera de Google Play y evitará que se actualicen si se instalaron inicialmente desde fuentes externas. Este punto es clave para reducir el riesgo de apps que no han pasado ningún control de seguridad.
En dispositivos compatibles, también se activa automáticamente la función Memory Tagging Extension (MTE). Esta tecnología, presente en determinados chips Arm, ayuda a evitar que las aplicaciones corrompan la memoria y reduce una clase de vulnerabilidades muy explotada por los atacantes. Es una medida a bajo nivel, invisible para el usuario, pero con un impacto muy importante en la seguridad.
Protecciones de mensajería y teléfono
Si además tienes Protección Avanzada encendida, Mensajes puede advertirte cuando recibes enlaces potencialmente peligrosos de remitentes desconocidos. Esto reduce bastante el riesgo de caer en sitios de phishing que intentan robar credenciales, datos bancarios o instalar malware.
En cuanto a llamadas, la app Teléfono de Google marca las diferencias con dos funciones: el identificador de spam, que intenta avisarte de números conocidos por hacer llamadas comerciales agresivas o fraudulentas, y el filtro de llamadas automático, basado en IA y disponible en ciertos países, que responde por ti a llamadas sospechosas y las rechaza si detecta que son spam.
Seguridad de red y navegación
En el terreno de la conectividad, Android permite mejorar la protección frente a redes poco seguras o potencialmente maliciosas. En dispositivos compatibles, al activar Protección Avanzada tu móvil deja de conectarse a redes 2G, consideradas obsoletas y más fáciles de interceptar con dispositivos como simuladores de antenas.
Para la navegación web, Android cuenta con Navegación segura, un sistema que compara las URLs que visitas con listas de sitios maliciosos en tiempo real. Con el modo reforzado, se habilita una protección en tiempo real mucho más estricta frente a páginas de phishing y descargas peligrosas.
Chrome, por su parte, se configura para forzar siempre que sea posible el uso de HTTPS en todas las conexiones, evitando enviar datos sensibles por canales sin cifrar. Y, como medida extra, se desactiva el optimizador de JavaScript en Chrome, lo que reduce la superficie de ataque del navegador, aunque en algunos casos puede hacer que ciertos sitios vayan algo más lentos o tengan comportamientos inesperados.
Seguridad del dispositivo y nuevas funciones antirrobo
La evolución reciente de Android se ha centrado mucho en el escenario de robo físico del teléfono, porque es donde más se sufre la pérdida de datos. Fabricantes como Google, Samsung o Xiaomi integran ajustes específicos para frustrar al ladrón incluso aunque consiga tener el móvil desbloqueado unos segundos.
Entre esos ajustes destacan las funciones de detection de robo (Theft Detection Lock), disponibles en algunos modelos recientes: mediante sensores e IA, el sistema detecta movimientos típicos de un tirón o huida y bloquea automáticamente la pantalla. Unido a un buen PIN o contraseña, esto reduce el tiempo que el ladrón tiene acceso al dispositivo.
El bloqueo de dispositivo sin conexión (Offline Device Lock) añade otra capa: si el sistema detecta que el teléfono pasa demasiado tiempo sin conectividad, o detecta patrones raros de intentos de desbloqueo, puede forzar el bloqueo suponiendo que está en manos indebidas.
La función de bloqueo remoto rápido (Remote Lock), cuando está disponible, permite bloquear el teléfono a distancia con solo tu número de teléfono, sin necesidad de usar toda la interfaz de Encontrar mi dispositivo. Es muy útil para actuar deprisa si ves que has perdido el móvil o te lo han sustraído y no tienes a mano un ordenador.
Otra medida física importante es la protección de la tarjeta SIM. Los ataques en los que alguien cambia tu SIM por otra o manipula la eSIM para robar tu línea son cada vez más habituales. Configurar un PIN de SIM, proteger la eliminación de la eSIM y bloquear cambios de SIM física añade una barrera para impedir que un atacante tome control de tu número y de tu 2FA por SMS.
Bloqueo de pantalla, PIN y autenticación robusta
El primer muro de defensa es un bloqueo de pantalla fuerte y bien configurado. Un móvil sin bloqueo, o con un patrón ridículamente sencillo, es casi una invitación a que cualquiera pueda leer tus mensajes, acceder a tus apps bancarias o incluso cambiar la contraseña de tu cuenta de Google.
La combinación ideal suele ser utilizar un PIN o contraseña segura como base (entre 8 y 12 dígitos o caracteres, sin fechas obvias ni secuencias tipo 1234), y encima activar biometría (huella o rostro) para comodidad. Es importante ajustar el tiempo de bloqueo automático a pocos segundos o un par de minutos como mucho, para que la pantalla se bloquee rápida cuando dejas el móvil sobre la mesa.
Android ofrece además una opción muy interesante llamada Privacidad del PIN mejorada. Al activarla, se desactivan las animaciones y efectos visuales que aparecen cuando pulsas cada número, de forma que quien esté cerca tenga mucho más difícil deducir tu código mirando la pantalla. Puedes encontrar esta opción dentro de ajustes de seguridad o bloqueo de pantalla, según la capa del fabricante.
Otro ajuste relevante es el llamado modo bloqueo o lockdown, que desactiva temporalmente todo tipo de desbloqueos biométricos y mecanismos como Smart Lock, dejando solo el PIN, patrón o contraseña. Es útil en situaciones en las que te preocupa que puedan forzarte a desbloquear el móvil con tu huella o tu cara, ya que eleva la exigencia a un código que solo tú conoces.
Permisos, privacidad y control de datos
Muchas brechas de privacidad no vienen de grandes virus, sino de . Android incluye un gestor de permisos bastante completo que te permite revisar qué apps acceden a la ubicación, la cámara, el micrófono, contactos, fotos, red local y más.
En versiones recientes, puedes ir a Ajustes > Seguridad y privacidad > Controles de privacidad > Gestor de permisos y ver, permiso a permiso, cuántas aplicaciones tienen acceso. Para los más sensibles (ubicación, cámara, micrófono, fotos), tienes opciones como “Permitir solo mientras se usa la app”, preguntar siempre o directamente denegar.
Con la ubicación, por ejemplo, puedes decidir entre una ubicación precisa o aproximada. Muchas apps de tiempo, noticias o incluso algunas redes sociales funcionan perfectamente con una localización aproximada, así que reservar la precisión GPS únicamente para mapas y navegación es una buena idea.
En fotos y vídeos, puedes optar por un acceso limitado: marcar manualmente qué imágenes puede ver una app concreta. Así evitas, por ejemplo, que una app de trabajo pueda acceder por error a toda tu fototeca personal.
Android también te permite desactivar el identificador de publicidad (AAID), que sirve a anunciantes y brokers de datos para seguirte entre apps. Desde los controles de privacidad, en el apartado de anuncios, puedes eliminar este identificador y dificultar mucho el rastreo.
Como refuerzo, la función de Comprobación de privacidad de Google, accesible desde tu cuenta de Google, te guía por los principales ajustes de actividad en la web, historial de localización, YouTube, personalización de anuncios, etc., para que decidas qué quieres guardar y qué no.
Conectividad segura: WiFi, Bluetooth, 2G y más

Un uso descuidado de WiFi públicas, Bluetooth siempre encendido o redes antiguas abre vías muy jugosas para los atacantes. Hay varios ajustes que conviene revisar:
- Evita la conexión automática a redes WiFi abiertas o que no conozcas, y desactiva WiFi cuando no la uses si te preocupa especialmente la privacidad.
- Desactiva Bluetooth cuando no lo necesites; más allá del consumo de batería, cierras posibles vectores de ataque y rastreo.
- En Android 15 y versiones recientes puedes bloquear la conexión a redes WEP, un protocolo WiFi antiguo y fácil de romper, desmarcando la opción de “Permitir redes WEP” en las preferencias de red.
- En la parte celular, en muchos móviles puedes deshabilitar la 2G desde los ajustes de SIM, y en algunos casos exigir “cifrado obligatorio” con la antena para evitar conexiones sin encriptación.
En cuanto a pagos sin contacto y transferencias, si tu móvil lo permite es recomendable exigir desbloqueo para usar NFC. Así un tercero no puede acercar tu móvil bloqueado a un terminal de pago o etiqueta y efectuar una operación sin tu consentimiento.
Protección contra robo, localización remota y borrado
Si pierdes el móvil o te lo roban, lo que marque la diferencia no es tanto la marca del teléfono como lo bien que tenías configuradas las herramientas de búsqueda y borrado. Android ofrece varias capas para esto.
La base es Encontrar mi dispositivo, que debes tener activado en Ajustes > Seguridad y privacidad > Buscadores de dispositivos. Con esta opción funcionando, y la ubicación habilitada, puedes entrar en android.com/find desde otro dispositivo para ver el móvil en un mapa, hacerlo sonar, bloquearlo o borrar todo el contenido de forma remota.
Además, muchos fabricantes incluyen ajustes que evitan desactivar fácilmente la conectividad desde la pantalla de bloqueo, para que el ladrón no pueda cortar el WiFi o los datos móviles sin antes desbloquear. En iOS se consigue limitando el Centro de control desde Face ID y código; en Android, capas como HyperOS/MIUI de Xiaomi o One UI de Samsung suelen restringir por defecto esos cambios desde el bloqueo, aunque conviene comprobarlo en el apartado de pantalla de bloqueo.
Si asumes que no vas a recuperar el dispositivo, es fundamental tener configurado el borrado remoto y el bloqueo de fábrica, de modo que puedas dejar el teléfono inservible y sin datos personales. Unido a copias de seguridad periódicas, esto transforma un robo en un mero problema de hardware.
No olvides activar la opción de contacto de emergencia visible en pantalla de bloqueo, con nombre y teléfono de un familiar o persona de confianza. Esto facilita que alguien honesto pueda devolverte el móvil, y además sirve en situaciones médicas de urgencia.
Copias de seguridad, cifrado y espacio privado
Perder el dispositivo no debería significar perderlo todo si tienes copias de seguridad automáticas bien configuradas. Desde Ajustes > Sistema > Copia de seguridad puedes decidir qué se guarda en Google (apps, historial de llamadas, SMS, configuración, etc.) y cómo se hace la copia de fotos y vídeos.
Los datos de dispositivo y apps suelen estar cifrados de extremo a extremo con tu código de desbloqueo, aunque fotos y vídeos en Google Fotos en general no lo están de la misma manera. Por eso, si manejas información muy sensible, quizá quieras limitar qué subes a la nube o complementar con soluciones cifradas adicionales.
El cifrado del dispositivo y de la tarjeta microSD viene activado por defecto en prácticamente todos los móviles Android modernos. Esto implica que, si el teléfono está bloqueado, el contenido del almacenamiento es ilegible para terceros, salvo que consigan el PIN o la contraseña.
Para separar mejor ámbitos, Android 15 y superior incluyen la función de espacio privado, que crea una especie de teléfono dentro del teléfono: un entorno aislado con sus propias apps y, opcionalmente, otra cuenta de Google. Es ideal para apps de comunicación sensibles, fotos privadas o incluso apps poco fiables que prefieres confinar. Se accede desde Seguridad y privacidad > Espacio privado, y puedes protegerlo con un PIN adicional o el mismo de tu dispositivo.
Si compartes a menudo el móvil con otras personas, quizá te interese más recurrir a perfiles de usuario múltiples o modo invitado, disponibles en Ajustes > Sistema > Varios usuarios. Cada perfil tiene su propio espacio cifrado y sus apps, de manera que nadie puede acceder a los datos del otro sin su contraseña.
Autenticación en dos pasos y protección de la cuenta de Google
Tu cuenta de Google es, para un atacante, un premio enorme: correo, fotos, contactos, documentos, copias de seguridad, compras… Por eso la autenticación en dos factores (2FA) no es opcional, es casi obligatoria si te interesa minimamente tu seguridad.
Puedes revisarla desde Ajustes > Cuenta de Google (o tocando tu foto de perfil y eligiendo “Gestionar tu cuenta de Google”), entrando en la pestaña de Seguridad. Desde ahí se configura el sistema de verificación en dos pasos: apps de autenticación, llaves de seguridad físicas, prompts en el móvil o códigos por SMS (estos últimos menos recomendables como método principal).
Hoy en día, Google también impulsa las claves de acceso (passkeys), que combinan algo que tienes (tu dispositivo) con algo que sabes o eres (PIN o biometría). Es una forma más cómoda y robusta de iniciar sesión, reduciendo el impacto del phishing.
Para perfiles con más riesgo (activistas, periodistas, responsables políticos), el Programa avanzado de protección de cuentas de Google añade todavía más controles: restringe qué apps pueden acceder a tus datos, endurece la comprobación en nuevos dispositivos e integra aún más las protecciones de navegación y descargas en Chrome.
Otras funciones útiles: fijación de apps, modo invitado y más
Cuando prestas el móvil a alguien, conviene que no tenga vía libre para curiosear. Para esto existe la fijación de aplicaciones (pinning): puedes anclar una sola app en pantalla de modo que la persona solo pueda usar esa aplicación concreta hasta que introduzcas de nuevo tu PIN o tu huella.
En escenarios más amplios, el modo invitado o los usuarios adicionales permiten que otra persona use el teléfono con su propia sesión limpia, sin acceso a tu galería, tu correo ni tus apps. Esto es especialmente útil en entornos de empresa o cuando el dispositivo se comparte con frecuencia.
Por último, si quieres ir un paso más allá y controlas bien los riesgos, existen ROM personalizadas centradas en privacidad y seguridad que sustituyen al Android del fabricante por distribuciones alternativas. Pueden ofrecer más control, actualizaciones de seguridad prolongadas o menos dependencia de Google, pero también conllevan riesgos técnicos y posibles pérdidas de funciones, así que solo es recomendable para usuarios avanzados con un plan de seguridad bien pensado.
Cuidar la seguridad de tu Android no es cuestión de paranoia, sino de sentido común: configurar bien el bloqueo de pantalla, vigilar permisos, activar protección avanzada, disponer de localización y borrado remoto, usar 2FA y mantener copias de seguridad convierte la mayoría de incidentes (robo, pérdida, malware básico o phishing) en problemas gestionables.
Dedicar un rato a revisar estos ajustes una vez al año y mantenerlos al día marca una diferencia enorme tanto para tu vida personal como para la protección de los datos de tu empresa. Comparte esta guía de seguridad Android para que más usuario sepan como gestionarlo.



