
El bloatware son aquellas aplicaciones que «inflan» el software de nuestro teléfono inteligente y que no son útiles, o son prescindibles. Suelen ser aplicaciones preinstaladas por los fabricantes y correspondientes a su capa de personalización. Existe forma de desinstalarlas de nuestro dispositivo, pero no siempre es tan sencillo como debería. Así que te explicamos cómo borrar el bloatware y cómo desinstalar las apps preinstaladas de tu teléfono inteligente, con todos los métodos disponibles: desde los más sencillos para cualquier usuario, hasta los más avanzados con comandos ADB o permisos root.
Además de las aplicaciones visibles, también hay componentes menos evidentes que forman parte de este problema: servicios en segundo plano, módulos del sistema, opciones extra en los ajustes o elementos de la interfaz que no aportan valor real y que, sin embargo, consumen recursos, batería y espacio de almacenamiento.
¿Qué es el bloatware y por qué es un problema?
El bloatware es un problema por varios motivos. Por el consumo de batería y datos móviles no deseados, y por la reducción para el usuario del espacio de almacenamiento disponible. Además, en algunos casos son aplicaciones molestas porque generan notificaciones que no queremos. Afortunadamente, hay varias formas de desinstalar este tipo de aplicaciones que no queremos que estén en nuestro móvil.
En Android hemos heredado el término bloatware del PC, aunque su significado es ligeramente distinto. En ordenadores, se llama bloatware al software excesivamente pesado o «software hinchado», que puede venir o no preinstalado (por ejemplo, suites de seguridad, barras de herramientas o programas multimedia enormes). En móviles, el concepto se ha popularizado para referirse sobre todo a apps preinstaladas que no hemos pedido y que apenas aportan utilidad.
Y es que el “software basura” o “de relleno” no se reduce solo a las aplicaciones. También podemos encontrar opciones extra en los ajustes del sistema, módulos, servicios residentes o componentes de la interfaz de usuario que no aportan valor y que, pese a ello, están ahí ocupando espacio, consumiendo recursos como memoria o batería, o simplemente ensuciando la experiencia con el dispositivo.
En la mayoría de teléfonos Android hay varias capas de bloatware:
- Aplicaciones de Google que quizá no necesitas (por ejemplo, Google Play Juegos, Google Duo/Meet, etc.).
- Aplicaciones propias del fabricante (galería, notas, navegador, tienda, servicios en la nube…) que duplican funciones de apps de Google o de terceros.
- Apps del operador si has comprado el móvil a una compañía telefónica (gestión de cuenta, consumo, promociones, etc.).
- Software promocional de terceros (juegos, redes sociales, servicios de streaming) que se incluye por acuerdos comerciales.
Todo este conjunto de apps y servicios supone una carga constante en el sistema: aunque no los abras, pueden ejecutarse en segundo plano, consumir memoria RAM, reducir la autonomía de la batería y, en móviles con menos almacenamiento, dificultar incluso la instalación de aplicaciones realmente útiles. En algunos casos, el bloatware también solicita permisos innecesarios, lo que implica un potencial riesgo para la privacidad.
Por qué tu móvil trae bloatware de fábrica

El bloatware suele formar parte de acuerdos comerciales entre fabricantes, operadores y desarrolladores de software. No es algo accidental: forma parte del modelo de negocio de muchos dispositivos Android.
Las razones principales por las que tu móvil trae tantas apps preinstaladas son:
- Promocionar servicios propios del fabricante, como nubes privadas, tiendas de apps alternativas, sistemas de cuentas, soluciones de pago móvil, etc.
- Cerrar al usuario en un “ecosistema” concreto, fomentando que utilices siempre las aplicaciones oficiales en lugar de alternativas de terceros.
- Ingresos por acuerdos comerciales con plataformas de contenido, juegos o redes sociales que pagan por aparecer en los móviles nuevos.
- Apps del operador para gestionar contratos, consumo, facturas, soporte técnico o servicios añadidos.
En teoría, estas aplicaciones están pensadas para “mejorar la experiencia del usuario”, pero en la práctica muchas se convierten en relleno innecesario. El resultado es un móvil que llega «cargado» desde el primer encendido, antes incluso de que el usuario instale sus propias apps.
La frontera entre lo que es bloatware y lo que no lo es puede ser difusa. Por ejemplo, las aplicaciones oficiales de Google o del fabricante pueden ser muy útiles para algunos usuarios, pero completamente prescindibles para otros. El problema aparece cuando estas apps no se pueden desinstalar de forma sencilla y acaban siendo una imposición.
Cómo eliminar las aplicaciones preinstaladas, el bloatware de tu móvil

Deshacerte del bloatware y desinstalar las aplicaciones preinstaladas se puede hacer de varias formas. Todo depende de las restricciones que haya aplicado el fabricante: en algunos casos podrás desinstalar con normalidad, en otros solo desactivar o inhabilitar, y en los casos más extremos tendrás que recurrir a comandos ADB o al root.
A grandes rasgos, las opciones son:
- Desinstalar aplicaciones normalmente (método básico desde Ajustes o el cajón de apps).
- Desactivar o deshabilitar las que no permiten desinstalación directa.
- Forzar detención regular con herramientas como Greenify para las que ni se pueden inhabilitar.
- Usar ADB desde un PC para eliminar bloatware sin necesidad de root.
- Aplicaciones específicas sin root como Universal Android Debloater o ADB AppControl.
- Desinstalar con root usando apps especializadas que acceden a la partición de sistema.
Desinstalar aplicaciones de forma tradicional

En la pantalla de inicio de nuestro Android, o en el cajón de aplicaciones, tenemos el acceso directo para desinstalar una aplicación. Solo tenemos que hacer una pulsación prolongada sobre su icono y, en la mayoría de capas de personalización, aparece el menú contextual con la opción de Desinstalar.
Si tu lanzador no ofrece esta opción, puedes seguir un método más clásico:
- Accede a Ajustes del dispositivo.
- Entra en el apartado Aplicaciones o Apps.
- Pulsa en Ver todas o una opción similar para ver el listado completo.
- Selecciona la app que quieres eliminar.
- Si el sistema lo permite, verás el botón Desinstalar y también la opción Forzar detención.
En muchos móviles, algunas apps preinstaladas por acuerdos comerciales o aplicaciones secundarias de Google (como Play Juegos o algunos servicios de entretenimiento) se pueden eliminar exactamente igual que una app que hayas instalado tú. Conviene revisar primero este método antes de usar soluciones más complejas.
Sin embargo, para algunas aplicaciones lo que nos aparece, en lugar de Desinstalar, es Desactivar o Inhabilitar. Estas son las apps que no se pueden desinstalar del dispositivo móvil siguiendo el procedimiento habitual. En ese caso, pasamos a la siguiente opción.
Mientras que AdSense sí se puede desinstalar de forma regular, Bixby únicamente da al usuario la opción de Desactivar la aplicación. Y para ello, antes habría que forzar la detención de la misma.
Desactivar, deshabilitar o inhabilitar aplicaciones

Sin llegar a pasar por el root, los usuarios tienen una opción cuando desinstalar no está disponible. Esto es lo que ocurre con la mayor parte del bloatware que incluyen los fabricantes en sus capas de personalización. Y esa opción es desactivar, deshabilitar o inhabilitar una aplicación.
Para hacerlo, el procedimiento general es:
- Abre Ajustes en tu móvil.
- Entra en Aplicaciones y luego en Ver todas.
- En el menú de opciones (⋮), activa Mostrar sistema si quieres ver también las apps del sistema.
- Selecciona la app que quieras «eliminar».
- Pulsa primero en Forzar detención para cerrarla.
- A continuación, pulsa en Desactivar, Deshabilitar o Inhabilitar y confirma.
Con esto vamos a conseguir que quede únicamente el APK original de la app, en su primera versión instalada. Es decir, sin actualizaciones, motivo por el que tendrá un menor peso y ocupará menos cantidad de espacio de almacenamiento interno. Además, la app dejará de funcionar: no aparecerá en el cajón de aplicaciones, no se podrá abrir, no generará notificaciones y tampoco consumirá batería o datos.
La gran ventaja de desactivar una app es que es un proceso reversible y bastante seguro. Si en algún momento notas comportamientos extraños o descubres que sí la necesitas, puedes volver a los Ajustes, abrir la ficha de la app y pulsar en Habilitar para restaurarla.
Esta opción suele ser suficiente para la mayoría de usuarios que solo quieren limpiar el cajón de apps y reducir el consumo en segundo plano. Si queremos llegar más lejos y borrar completamente los componentes, entonces sí, tendremos que pasar a usar ADB o hacer root.
Forzar detención de apps muy protegidas
Hay casos en los que ni siquiera está disponible la opción de Desactivar o Inhabilitar: el botón aparece atenuado o deshabilitado. Suele suceder con servicios que el fabricante considera esenciales para el sistema.
En estos casos, una opción intermedia es usar Forzar detención. Esta acción no elimina ni desactiva permanentemente la app, pero sí la detiene temporalmente, de modo que deja de consumir batería, datos o recursos hasta que el sistema la vuelva a iniciar.
Para automatizar esta tarea y evitar tener que hacerlo a mano, existen herramientas como Greenify, que no necesita root para funcionar. Greenify se encarga de enviar a «hibernación» las apps que tú le indiques, automatizando la navegación a la pantalla de información de la app y la pulsación del botón de Forzar detención, a intervalos que tú mismo puedes configurar.
Desinstalar aplicaciones con root
Contar con permisos root en nuestro teléfono inteligente o tableta nos da ciertas ventajas, y una de ellas es esta: puedes desinstalar bloatware de forma completa y definitiva. Es la única forma por la cual vamos a poder borrar cualquier aplicación, aunque sea de la capa de personalización del fabricante, sin optar por la alternativa de desactivar o deshabilitar.
Con root, las apps especializadas pueden acceder a la partición de sistema donde se encuentran las aplicaciones preinstaladas y eliminarlas físicamente. Esto hace que:
- Se recupere el espacio de almacenamiento ocupado por el APK del sistema (además del espacio de sus datos y caché).
- Se reduzca todavía más el consumo energético, al no existir ya ni el servicio ni sus actualizaciones.
- Desaparezcan notificaciones, procesos y permisos asociados a esa app.
Hay una amplia variedad de aplicaciones que nos permiten hacerlo. System app remover, que es la que hemos seleccionado, tiene filtros para encontrar apps según el tamaño que ocupan en la memoria o la cantidad de veces que la hemos utilizado. Y si tenemos problemas para encontrarla por su nombre, no hay problema porque podemos ver también el nombre de paquete. Además, tiene otras ventajas como la opción de seleccionar varias apps a la vez para que se borren de la memoria todas ellas al mismo tiempo.
En esencia, estas herramientas funcionan como el gestor de aplicaciones nativo de Android, pero aprovechando los permisos root para ofrecer la opción de desinstalar incluso cuando el fabricante ha puesto trabas. Otras alternativas conocidas son Root Uninstaller o Removedor de aplicaciones, que actúan de forma similar.
Únicamente hay que tener cuidado porque, evidentemente, en el proceso podríamos estar borrando alguna aplicación con dependencias críticas. Si lo hacemos, y desinstalamos alguna app importante del sistema, es posible que algunas de las características de nuestro dispositivo móvil no funcionen, o dejen de hacerlo con normalidad. Por lo tanto, en este sentido, es mejor probar antes a desactivar o deshabilitar una aplicación que tengamos intención de borrar de forma definitiva y, si todo sigue funcionando correctamente, valorar su eliminación con root.
Eliminar bloatware con ayuda del PC y comandos ADB

Si no quieres rootear tu móvil pero necesitas ir más allá de la simple desactivación, una de las soluciones más potentes es usar comandos ADB desde un ordenador. Este método permite eliminar apps del usuario actual de forma que desaparecen del sistema, no se ejecutan y dejan de ocupar espacio de datos y caché, aunque el APK original siga en la partición de sistema.
Para poder desinstalar las aplicaciones del sistema tenemos que preparar nuestro dispositivo Android y nuestro PC realizando varios pasos que ya son muy comunes cuando queremos conectar ambos dispositivos:
- Activar las opciones de desarrollador en el móvil (pulsando varias veces sobre «Número de compilación» en Acerca del teléfono).
- Dentro de esas opciones, activar la Depuración USB.
- Instalar los drivers ADB/SDK en el PC para que reconozca al terminal.
- Descargar las Platform-Tools del SDK de Android correspondientes a tu sistema operativo.
Una vez activada la Depuración USB, instalados los drivers y descargadas las herramientas del SDK, ya tan sólo nos falta conectar por cable USB nuestro móvil al ordenador y abrir una ventana de comandos. En la ventana de comandos tenemos que entrar en la carpeta platform-tools y realizar los siguientes comandos básicos:
adb shellpm list packages | grep "nombre del OEM/Operador/Aplicación"pm uninstall -k --user 0 "nombre.paquete.de.la.aplicacion"
El segundo comando te permite filtrar la lista de paquetes instalados para localizar el nombre de paquete exacto de la app que quieres borrar (por ejemplo, com.google.android.youtube para YouTube). El tercer comando es el que realiza la desinstalación para el usuario 0 (usuario principal del dispositivo). Técnicamente, la app sigue residente en la partición de sistema, pero ha sido eliminada para tu usuario: no aparece en el cajón de apps, no se puede abrir y no se ejecuta.
Este proceso es muy similar al que utilizan herramientas como Universal Android Debloater o ADB AppControl, que no dejan de ser interfaces gráficas para comandos ADB. La ventaja de usar estas utilidades es que:
- Muestran la lista de apps con descripciones claras y recomendaciones sobre cuáles se pueden eliminar con seguridad.
- Permiten seleccionar varias aplicaciones a la vez y borrarlas en bloque.
- Suelen ofrecer perfiles específicos según el fabricante o modelo para evitar eliminar componentes críticos.
- Registran lo que has ido eliminando y permiten, en muchos casos, restaurar aplicaciones si te arrepientes.
En cualquier caso, ADB sigue siendo un método avanzado: si eliminas un paquete esencial podrías causar errores graves o incluso bucles de arranque. Es imprescindible hacer una copia de seguridad antes de tocar nada y, si tienes dudas sobre una app, buscar información específica asociando el modelo de tu teléfono y el nombre del paquete en foros especializados.
Otras herramientas avanzadas sin root: Shizuku y Canta
Para quienes no quieren usar un PC ni rootear el móvil, hay soluciones creativas como la combinación de Shizuku y Canta. Shizuku permite que ciertas aplicaciones se comuniquen con los servicios del sistema utilizando la depuración sin necesidad de root, mientras que Canta actúa como un gestor avanzado de bloatware.
El flujo de uso general es:
- Activar opciones de desarrollador y la depuración USB.
- Configurar Shizuku siguiendo las instrucciones de la app para otorgarle los permisos necesarios.
- Instalar y abrir Canta, concediendo los permisos solicitados (incluido acceso restringido).
- Mostrar las apps de sistema y revisar los iconos de recomendación que marcan qué apps se pueden eliminar sin riesgo.
- Seleccionar las apps marcadas como seguras (bloatware y apps redundantes) y usar el icono de la papelera para eliminarlas.
- En caso de problemas, usar la lista de apps eliminadas de Canta para reinstalar fácilmente el paquete correcto.
Este tipo de herramientas tienen la ventaja de que permiten revertir cambios con un solo toque, algo muy útil si se detecta cualquier comportamiento extraño tras la limpieza.
Impacto en rendimiento, batería y privacidad

Eliminar o inhabilitar bloatware no solo es una cuestión de orden y estética. También contribuye de forma directa a:
- Mejorar el rendimiento: menos procesos en segundo plano, menos servicios arrancando con el sistema y menos consumo de RAM.
- Aumentar ligeramente la autonomía: cada app que deja de sincronizar, enviar datos o mantener servicios activos reduce el uso de CPU y, por tanto, el gasto de batería.
- Ganar espacio útil: aunque eliminar apps del sistema no siempre libera mucho en la partición de datos, sí se recupera el espacio de sus actualizaciones, datos y caché.
- Proteger mejor la privacidad: algunas apps preinstaladas recopilan telemetría o datos de uso; al desactivarlas o borrarlas, se reduce este flujo de información.
La experiencia de uso también mejora. Un cajón de aplicaciones menos saturado hace que sea más fácil encontrar lo que realmente usas, reduces distracciones por notificaciones innecesarias y, en general, sientes el dispositivo más «tuyo» y menos condicionado por decisiones del fabricante.
Precauciones antes de borrar bloatware

Antes de eliminar cualquier aplicación preinstalada, es importante comprobar su función y su importancia para el sistema. Algunas apps actúan como puentes o dependencias de otros servicios y borrarlas puede provocar fallos, cierres forzados o errores al arrancar.
Recomendaciones clave:
- Investiga cada paquete dudoso buscando el nombre de la app junto con el modelo de tu móvil en la web.
- Empieza siempre desactivando antes de desinstalar con ADB o root para comprobar si el sistema sigue funcionando correctamente.
- Haz una copia de seguridad completa antes de usar métodos avanzados (ADB, herramientas de debloat o root).
- Recuerda que algunas apps de sistema que parecen prescindibles pueden estar enlazadas a funciones críticas del teléfono (teléfono, mensajes, launcher, servicios de Google, etc.).
Una buena práctica es realizar la limpieza en varias fases: primero desinstalar las apps que se pueden eliminar sin más, después desactivar el resto de bloatware evidente, y solo finalmente recurrir a ADB o root para los casos más extremos, siempre con precaución.
Quitar bloatware es una forma muy efectiva de recuperar control sobre tu dispositivo, reducir el consumo de recursos y ganar espacio para tus propias aplicaciones y contenidos. Con las herramientas y pasos adecuados, puedes adaptar tu móvil a tus necesidades, dejando solo el software que realmente utilizas a diario.

