Aplicaciones en segundo plano: cuáles deberías cerrar y cuáles no

  • Las apps en segundo plano consumen batería, RAM y datos, pero muchas son necesarias para notificaciones y sincronización.
  • Cerrar todo a la fuerza puede aumentar el gasto de energía; conviene limitar solo las apps que no usas o consumen demasiado.
  • Android e iOS incluyen ajustes para controlar batería, datos y actualización en segundo plano sin instalar aplicaciones extra.
  • La mejor estrategia es revisar qué realmente necesitas activo, restringir lo demás y aprovechar los modos de ahorro integrados.

Aplicaciones en segundo plano cuáles deberías cerrar y cuáles no

Si notas que tu móvil va más lento que de costumbre, se bebe la batería o los datos vuelan sin que tú hagas gran cosa, es muy probable que el problema esté en las aplicaciones que se quedan trabajando en segundo plano. No se ven, no las tocas, pero están ahí, consumiendo recursos como si no hubiera un mañana.

Gestionar bien estas apps es casi como hacer limpieza en casa: no hace falta estar barriendo cada cinco minutos, pero sí viene bien poner orden de vez en cuando para que todo vaya más fluido. El truco no está en cerrarlo absolutamente todo, sino en saber qué debe seguir activo y qué conviene apagar o limitar, por ejemplo consultando cómo ver todas las aplicaciones instaladas en Android.

Qué son exactamente las aplicaciones en segundo plano

Una aplicación en segundo plano es aquella que, aunque no la tengas abierta en la pantalla, sigue ejecutando tareas en el dispositivo. No la ves, pero continúa haciendo cosas como sincronizar datos, enviar notificaciones, usar la ubicación o descargar archivos.

En Android y en iOS el sistema operativo permite que ciertas apps sigan activas tras cambiarlas o “cerrarlas” desde la multitarea. Ejemplos clarísimos son Spotify reproduciendo música mientras chateas en WhatsApp, o Google Maps guiándote por voz aunque tengas Instagram abierto.

Además de estas funciones evidentes, muchas aplicaciones aprovechan el segundo plano para comprobar actualizaciones, renovar tokens de sesión, enviar estadísticas o preparar contenido para que se cargue más rápido cuando vuelvas a abrirlas.

Esa actividad en la sombra tiene un beneficio para el usuario, pero también una cara B: consume batería, memoria RAM y, en ocasiones, datos móviles sin que seas plenamente consciente.

Cómo gestionan Android y iOS la memoria RAM y los procesos

La memoria RAM es un tipo de almacenamiento muy rápido que se borra al apagar el dispositivo y que sirve para guardar información temporal de acceso frecuente. En la práctica, permite que las apps que has usado recientemente se abran casi al instante.

En Android, el sistema está diseñado para llenar la RAM con procesos en lugar de dejarla vacía. Puede parecer contraintuitivo, pero para el sistema es más eficiente tener memoria ocupada por apps recientes que desaprovecharla sin uso alguno.

Cuando abres una aplicación pesada, como un gran juego o una red social muy cargada, Android puede cerrar procesos en segundo plano con menor prioridad para liberar memoria justo en el momento necesario. Así se mantiene un equilibrio dinámico entre lo que usas ahora y lo que está “en espera”.

iOS sigue una filosofía similar: no se preocupa por dejar mucha RAM libre, sino por que las aplicaciones que usas a menudo permanezcan en un estado listo para arrancar rápido. Cuando hace falta espacio, el sistema mata procesos menos importantes sin que tengas que hacer nada.

Por eso, aunque resulte tentador cerrar todo desde la multitarea, conviene entender que el sistema operativo ya tiene sus propios mecanismos de gestión. Forzar el cierre constante puede ir justo en contra de ese diseño.

Qué hacen las apps en segundo plano y por qué consumen tanto

Las tareas que más a menudo realizan las aplicaciones en segundo plano suelen ser bastante predecibles, pero su impacto varía mucho según la app y cómo esté programada:

  • Reproducción de audio o vídeo: Spotify, YouTube Premium u otros reproductores siguen funcionando con la pantalla apagada o mientras usas otra app.
  • Actualización de contenido: clientes de correo tipo Gmail sincronizan mensajes, apps de noticias descargan titulares, redes sociales cargan nuevos posts.
  • Notificaciones push: WhatsApp, Telegram o apps bancarias mantienen una conexión para avisarte en tiempo real.
  • Ubicación en tiempo real: Google Maps, apps deportivas o de reparto siguen usando el GPS para registrar tu ruta.
  • Subidas y descargas automáticas: servicios como Google Fotos, Drive o similares van respaldando tus archivos.

Todas esas funciones son útiles, pero cada una conlleva un coste. Las que tiran de GPS, datos móviles o sincronización constante son, por lo general, las más exigentes con la batería.

Por otro lado, cuanto más tiempo mantengas muchas apps activas, mayor será el uso acumulado de memoria y recursos. No todas están bien optimizadas: algunas tienen errores o están mal diseñadas y se convierten en auténticas devoradoras de batería o datos.

Datos en segundo plano y actualización de apps: qué son y en qué se diferencian

Cuando hablamos de “datos en segundo plano” nos referimos al uso de la conexión de datos móviles por parte de apps que no estás usando activamente. Es decir, la app no está en primer plano, pero sigue consumiendo megas para actualizarse.

Los “datos en primer plano” son los que gasta una aplicación mientras tú interactúas con ella: vídeos que ves, fotos que descargas, páginas que abres. En cambio, en segundo plano se descargan silenciosamente correos, mensajes, actualizaciones de feeds, etc.

iOS posee la opción llamada “actualización en segundo plano”, que agrupa este mismo comportamiento: permite que las apps se refresquen aunque no las tengas abiertas. En Android hablamos más de “datos en segundo plano” o “sincronización en segundo plano”, pero el concepto es el mismo.

Este tráfico no tiene nada que ver con tus datos personales vendidos a terceros: aquí hablamos solo de megabytes consumidos de tu tarifa móvil. Se puede limitar fácilmente desde los ajustes del teléfono sin necesidad de herramientas externas.

Ventajas de cerrar o limitar aplicaciones en segundo plano

Aunque Android e iOS gestionan bastante bien la multitarea, hay ocasiones en las que cerrar o restringir procesos es una buena idea. He aquí los beneficios más claros de controlar qué se queda funcionando cuando tú no miras:

Por un lado, si tienes una app claramente “tragona”, como una red social pesada o un juego que abusa de notificaciones, cerrarla puede reducir el consumo de batería y de datos durante un tiempo. Esto se nota especialmente si la app hace un uso intensivo de la red o la ubicación.

También es útil cuando el móvil empieza a ir más torpe de lo normal. Si cierras procesos que casi no usas, dejas RAM libre para lo que sí necesitas, y en algunos casos el sistema responde con una sensación de mayor fluidez al cambiar entre aplicaciones.

Otro motivo habitual es cuando una aplicación falla o se queda colgada. Forzar su cierre en segundo plano permite que se reinicie desde cero y se solucionen pequeños errores puntuales. Es el clásico “apaga y enciende” pero aplicado a una sola app.

En cuanto a los datos móviles, limitar el uso en segundo plano de apps como Spotify configurado para descargar por datos o de redes sociales que se actualizan constantemente puede suponer un ahorro importante a final de mes, sobre todo si tu tarifa es ajustada.

Inconvenientes de cerrar apps en segundo plano sin criterio

No todo son ventajas. El error típico es obsesionarse con tener la multitarea siempre vacía, pensando que así el móvil irá más rápido y gastará menos. En muchos casos ocurre justo lo contrario.

Cuando cierras una aplicación que usas mucho (WhatsApp, Instagram, YouTube, Gmail, Chrome…) obligas al sistema a cargarla de nuevo por completo cada vez que la abres. Eso requiere más trabajo de la CPU y, con ello, más consumo de energía.

Si repites esta operación continuamente con todas tus apps habituales, el gasto total de batería acaba siendo superior a dejar que el sistema las mantenga “en reposo” en memoria. La RAM está precisamente para eso: recordar lo que usaste hace poco y reabrirlo rápido y con menor coste.

Además, hay aplicaciones que necesitan seguir activas para ofrecer sus funciones. Si matas en segundo plano tus apps de mensajería o correo, puedes dejar de recibir notificaciones en tiempo real o perder subidas y descargas que estaban en marcha.

Otro problema es apoyarse en “optimizadores de RAM” o apps milagro que prometen acelerar el móvil cerrando procesos. Lo único que consiguen es forzar cierres que el propio sistema reabrirá enseguida, generando un bucle de trabajo extra para la CPU y, en consecuencia, más consumo de batería.

Qué aplicaciones conviene dejar en segundo plano y cuáles no

Aplicaciones en segundo plano: cuáles deberías cerrar y cuáles no

La clave no es cerrarlo todo a lo loco, sino distinguir entre apps que deben seguir activas y otras que puedes limitar sin miedo. Una regla general bastante sensata es respetar lo que te aporta un beneficio inmediato y constante.

Suele ser buena idea permitir que se ejecuten en segundo plano:

  • Apps de mensajería y comunicación (WhatsApp, Telegram, apps de llamadas): si las cierras, puedes dejar de enterarte de mensajes y avisos urgentes.
  • Correo electrónico y apps de trabajo que necesitas tener al día para temas importantes.
  • Servicios de música o navegación mientras los estés usando (Spotify, Google Maps, apps deportivas).
  • Aplicaciones del sistema relacionadas con seguridad, copias de seguridad o sincronización básica.

En cambio, normalmente puedes limitar o cerrar sin demasiadas consecuencias:

  • Juegos que solo abres de vez en cuando, sobre todo si se empeñan en mandarte notificaciones de “vuelve a jugar”.
  • Redes sociales que no necesitas refrescar al segundo y que consumen muchos datos cargando vídeos y fotos.
  • Aplicaciones que no reconoces o que casi nunca utilizas; en muchos casos es mejor desinstalarlas directamente.
  • Herramientas duplicadas o de prueba que instalaste un día y se quedaron olvidadas.

Al final, se trata de revisar con cierta calma qué tienes instalado, ver qué realmente te aporta algo en segundo plano y quedarte solo con lo imprescindible. “Menos bulto, más claridad”.

Cómo ver qué apps están consumiendo recursos en segundo plano

Antes de empezar a cortar por lo sano, conviene identificar con datos qué aplicaciones están abusando de tu móvil. Tanto Android como iOS ofrecen paneles bastante claros de consumo de batería y de datos.

En Android, una ruta habitual es ir a Ajustes > Batería > Uso de batería. Ahí verás qué apps han gastado más energía en un periodo determinado, y muchas veces podrás diferenciar entre consumo en primer y en segundo plano.

En algunos dispositivos Android también tienes un apartado tipo “Aplicaciones en ejecución” o “Servicios en ejecución”, donde se muestra qué procesos están activos en este momento y cuánta RAM usan.

En iOS, la información se centraliza en Ajustes > Batería, con un listado de apps y su porcentaje de uso. Si profundizas en cada una, puedes ver si el gasto se debe a actividad en pantalla o en segundo plano.

Además, tanto Android como iOS disponen de secciones para controlar la actualización de apps en segundo plano: Ajustes > Aplicaciones > Uso de datos en Android y Ajustes > General > Actualización en segundo plano en iPhone, por ejemplo.

Métodos prácticos para cerrar o limitar apps en segundo plano en Android

En Android tienes varias formas de mantener a raya las aplicaciones que se pasan de listas, sin necesidad de instalar nada raro ni complicarte demasiado.

El método más rápido es usar el menú de apps recientes o multitarea. Tocando el botón correspondiente (suele estar en la parte inferior) verás una galería de apps abiertas. Basta con deslizar una tarjeta hacia un lado o hacia arriba, según el fabricante, para cerrarla.

Esta opción es útil para cerrar algo puntual que se ha quedado colgado o que ya sabes que no necesitas más, pero no conviene usarla como deporte cada vez que bloqueas el móvil, por lo que ya hemos comentado del sobreconsumo al reabrir.

Una forma más inteligente de control es recurrir a los ajustes de batería y las funciones de optimización automática. Muchos móviles modernos incluyen modos que restringen por su cuenta las apps que abusan en segundo plano.

Normalmente, accediendo a Ajustes > Batería o Cuidado del dispositivo puedes activar perfiles que limitan la actividad en segundo plano de apps poco usadas o muy gastonas, sin que tengas que ir una por una todos los días.

Si quieres ir aún más al detalle, desde Ajustes > Aplicaciones puedes entrar en cada app y revisar opciones como “Optimizar uso de batería”, “Restringir datos en segundo plano” o valores similares. Activarlos hace que el sistema recorte la libertad de esa app cuando no la estés usando.

Control avanzado: servicios en ejecución y opciones de desarrollador

Para usuarios que quieren un control fino sobre lo que corre en su Android, existen herramientas un poco más avanzadas, pensadas originalmente para desarrolladores pero accesibles para cualquiera con cuidado.

Una de ellas es el menú de Servicios en ejecución, donde puedes ver procesos activos, la RAM que consumen y detenerlos manualmente. En algunos modelos, esta sección aparece directamente en los ajustes; en otros hay que habilitar antes las Opciones de desarrollador.

Para activar las Opciones de desarrollador, hay que entrar en Ajustes > Acerca del teléfono y pulsar varias veces seguidas sobre el “número de compilación” hasta que el sistema confirme que se han activado. Después, en el menú principal de ajustes, suele aparecer un nuevo apartado de desarrollador.

Desde ahí puedes acceder a herramientas como la vista detallada de servicios en ejecución y, con ello, identificar apps que no deberían estar consumiendo tanto. Eso sí, es recomendable no tocar procesos del sistema ni ir cerrando cosas al azar.

Este método tiene que usarse con responsabilidad: detener procesos críticos puede causar fallos temporales o comportamientos extraños, aunque normalmente basta con reiniciar el móvil para que todo vuelva a la normalidad.

Cómo restringir datos en segundo plano en Android

Si el problema principal no es la batería sino la tarifa de datos, te interesa controlar específicamente qué aplicaciones pueden usar datos móviles cuando no están en primer plano.

En muchos Android, el camino típico es Ajustes > Redes e Internet > Redes móviles > Uso de datos de aplicaciones. Ahí verás cuánto ha gastado cada app en un rango de fechas. Entrando en una aplicación concreta, puedes desactivar la opción de “Datos en segundo plano”.

En móviles Samsung, los pasos pueden variar un poco, y es probable que tengas que ir a Ajustes > Conexiones > Uso de datos > Uso de datos móviles, tocar una app y desmarcar “Permitir uso de datos en segundo plano”.

Si quieres ser todavía más radical, Android ofrece un modo Ahorro de datos que bloquea de golpe el uso de datos en segundo plano para casi todas las apps. Sueles encontrarlo en Ajustes > Redes e Internet > Ahorro de datos y activarlo con un interruptor.

Este modo permite normalmente marcar excepciones: puedes elegir hasta unas pocas apps que seguirán usando datos en segundo plano aunque el ahorro esté activo. Así, dejas paso libre a lo esencial (por ejemplo WhatsApp) y frenas al resto.

Cómo gestionar la actualización en segundo plano en iPhone

En iOS el enfoque es parecido, pero los nombres cambian un poco. La gran palanca para controlar qué hace tu iPhone a tus espaldas se llama “Actualización en segundo plano”.

Entrando en Ajustes > General > Actualización en segundo plano verás un listado de aplicaciones con un interruptor al lado. Desmarcar una app evita que se actualice mientras no la uses, con lo que ahorras tanto batería como datos.

En la parte superior de ese mismo menú puedes decidir si la actualización en segundo plano está completamente desactivada, permitida solo por Wi-Fi o permitida por Wi-Fi y datos móviles. Es una forma rápida de adaptar el comportamiento del teléfono a tu tarifa.

Si la desactivas del todo, las apps solo renovarán contenido cuando las abras. Si la dejas en Wi-Fi, se refrescarán automáticamente siempre que estés conectado a una red inalámbrica, pero no tocarán tus datos móviles ni por despiste.

Y, como en Android, en iOS también puedes consultar en Ajustes > Batería qué apps consumen más energía, y cruzar esa información con la actualización en segundo plano para decidir cuáles recortar.

Impacto en rendimiento, batería, datos y privacidad

Todo este baile de procesos y conexiones en segundo plano tiene efecto directo en la experiencia diaria con el móvil. Entender estas consecuencias ayuda a tomar decisiones más sensatas.

En cuanto al rendimiento, un exceso de apps activas puede hacer que el sistema tarde más en cambiar entre tareas o que ciertas acciones se sientan más pesadas. No es tanto por “falta de RAM” como por procesos mal optimizados que se pelean por los mismos recursos.

En el terreno de la batería, lo más crítico son las aplicaciones que usan GPS, redes móviles y sincronización frecuente. Un teléfono que se descarga a toda velocidad sin apenas tocarlo suele ser síntoma de alguna app en segundo plano haciendo más de la cuenta.

Respecto a los datos, casi todas las apps tienen permiso para conectarse cuando quieren. Las redes sociales, las plataformas de vídeo y la música en streaming son campeonas del consumo silencioso si no se controlan bien las descargas y la reproducción automática.

Y está también el ángulo de la privacidad: una app con permisos activos y funcionando en segundo plano puede recopilar más información de la que imaginas, desde tu ubicación hasta tus hábitos de uso, incluso cuando tú crees que “no la estás usando”.

Por todo ello, no se trata de vivir obsesionado con cerrar cosas, sino de revisar permisos, quitar lo que no necesitas y permitir solo a unas pocas apps hacer trabajo constante en segundo plano. Tu batería, tus datos y tu tranquilidad lo agradecerán.

Si entiendes qué hacen las aplicaciones en segundo plano, cómo gestionan Android e iOS la memoria y qué opciones tienes para limitar o permitir su actividad, es mucho más fácil mantener el móvil fino, con buena batería y sin sustos en la factura. Ajustando un poco los permisos, cerrando solo lo que no utilizas y aprovechando las herramientas de ahorro de datos y de batería que ya trae el sistema, puedes conseguir que tu teléfono rinda mejor cada día sin renunciar a notificaciones importantes, música de fondo o mapas mientras te mueves por la ciudad.

Dónde veo las aplicaciones que he instalado en Android
Artículo relacionado:
Dónde ver todas las aplicaciones instaladas en Android y cómo gestionarlas a fondo