El nuevo teléfono Samsung Galaxy S4 es el primero que lleva un procesador de ocho núcleos, el Exynos 5 octa (que los fabrica la propia compañía coreana). Por lo tanto es uno de los grandes atractivos del nuevo dispositivo que está pensado y fabricado para reinar en el mercado de los teléfonos con sistema operativo Android.
Este SoC, que fue presentado en la feria CES de Las Vegas como ya te indicamos en Android Ayuda, utiliza la arquitectura ARM big.LITTLE, por lo que lleva dos juegos de cuatro núcleos, uno Cortex-A7 y otro Cortex-A15, que se utilizan según sean las necesidades en cada momento (el primero para las menos exigentes y, el segundo, para dar el máximo). No se pueden emplear a la vez los ocho núcleos y, según ha indicado la propia Samsung, el uso de esta tecnología permite ahorrar batería evitando que la máxima potencia se utilice en aplicaciones que no la demandan.
Aquí os dejamos un vídeo en el que se puede comprobar cómo funciona el nuevo Exynos 5 octa que incluye el Samsung Galaxy S4.
Vídeo demostrativo:
Procesadores, una evolución constante
Y esto se puede comprobar en el avance de la familia Exynos, que comenzó con modelos con una tecnología de fabricación de 90 nm y ahora utiliza 28 nm. Esto tiene como resultado que los procesos se ejecutan con una mayor eficiencia y velocidad y, además, con una disipación mucho mejor. Además, el nuevo procesador que incluye el Exynos 5 octa incluye tecnología HKMG, por lo que es capaz de ahorrar hasta un 70% de energía. Aquí os dejamos otro vídeo para conocer la eficiencia que ofrece este nuevo SoC.
Vídeo adicional:

Modos de operación big.LITTLE y su impacto
La arquitectura big.LITTLE contempla tres formas de trabajo que condicionan rendimiento y consumo:
- Migración de clúster: se activa el clúster A15 o el A7 en función de la carga. Es el modo que se emplea por defecto en el Exynos 5 Octa del Galaxy S4, priorizando el ahorro cuando es posible.
- Migración de núcleos: permite cambiar de forma granular solo los núcleos que superan su carga, combinando, por ejemplo, un A15 con tres A7. Mejora la eficiencia al evitar saltos bruscos entre clústeres.
- Multiproceso heterogéneo (HMP): el planificador distingue A15 y A7 y mezcla ambos en paralelo según la tarea. Es el enfoque más flexible, ya que adapta el hardware a cada hilo.
Para desbloquear la segunda y tercera modalidad se requiere un controlador DVFS (Dynamic Voltage and Frequency Scaling) capaz de decidir con precisión qué tipo de núcleo conviene en cada momento y un planificador del kernel que entienda la heterogeneidad de los clústeres.

Eficiencia real: kernel Linux, DVFS y soporte
La teoría de big.LITTLE es brillante, pero su efectividad depende del software. En el Galaxy S4 con Exynos 5 Octa, el soporte del kernel Linux y de los drivers condiciona los métodos de planificación disponibles. Si el planificador trata a todos los núcleos por igual, no se puede explotar bien la heterogeneidad y se termina usando solo la migración de clúster, menos fina que HMP.
El resultado es que la prometida eficiencia energética puede ser menor de lo esperado en algunos escenarios, no por el silicio, sino por la capa de software. Parte de la comunidad de desarrolladores avanzados (los conocidos “cocineros” de ROMs) ha abordado esto compilando kernels con planificadores más modernos y DVFS refinado, logrando un aprovechamiento más granular de A7 y A15. En ROMs y kernels de serie, esos cambios no siempre están presentes.
Conviene entender que, aunque la plataforma sea capaz de grandes ahorros, la clave está en que el sistema operativo active los modos adecuados y asigne las cargas con inteligencia a cada núcleo.

LTE y variantes del Galaxy S4: Exynos y Snapdragon
El Galaxy S4 se comercializó en dos configuraciones principales que se diferencian en el chipset: la variante con Exynos 5 Octa 5410 y la variante con Qualcomm Snapdragon 600. Esta última integra un módem LTE muy extendido, mientras que Samsung comunicó que el Exynos 5 Octa soporta LTE en múltiples bandas. La elección regional de uno u otro SoC estuvo ligada tanto a capacidad de producción como a la disponibilidad de módems y bandas en cada mercado.
Estas diferencias impactan también en la GPU: la edición Exynos utiliza PowerVR SGX544MP3, mientras que la edición Snapdragon recurre a Adreno 320. En ambos casos el Galaxy S4 dispone de 2 GB de RAM y almacenamiento ampliable, por lo que la experiencia del día a día depende más del perfil de uso que del nombre del chipset.

Rendimiento: pruebas sintéticas y uso cotidiano
En los primeros benchmarks públicos, el Galaxy S4 con Exynos ofreció cifras destacadas: en Quadrant se vieron resultados en torno a 12.726 puntos y en AnTuTu alrededor de 27.417, superando a varios rivales con hardware de la misma época. Estas métricas sirven como referencia de pico de rendimiento, aunque no sustituyen a las sensaciones de uso ni a la eficiencia sostenida.
Lo importante es que el Exynos 5 Octa, con sus núcleos A15 para carga pesada y A7 para tareas ligeras, responde con solvencia en apps exigentes y mantiene a raya el consumo cuando el sistema activo está bien afinado. Con kernels y DVFS maduros, la combinación puede acercarse al comportamiento ideal de big.LITTLE, equilibrando potencia y autonomía.

Uno de los grandes añadidos del nuevo Samsung Galaxy S4 es su nuevo procesador que, además de las diferentes funcionalidades que ofrece este nuevo terminal, con él es capaz de ofrecer un buen rendimiento en todo tipo de aplicaciones y, además, consumiendo mucha menos energía. Una inclusión y desarrollo totalmente diferencial, sin duda alguna… ahora las pruebas de rendimiento dictarán sentencia. Al comprender los modos big.LITTLE, el papel del kernel y DVFS, y la coexistencia de variantes Exynos y Snapdragon, es más sencillo interpretar por qué el Galaxy S4 puede brillar en benchmarks y, a la vez, depender del software para alcanzar la eficiencia prometida.