Hace unos años pudimos ver como Samsung se atrevÃa a apostar, por primera vez, por sus procesadores en la gama alta. El Note 4 fue uno de los primeros en tenerlo, ya que en algunos paÃses llevaba el Snapdragon 805 y en otros el Exynos correspondiente. No fue hasta el año siguiente cuando Samsung decidió apostar, completamente, por sus procesadores propios, debido al mal trabajo que hizo Qualcomm con el Snapdragon 810. El S6 y S6 Edge llevaron el Exynos 7420, un procesador que nos le dio un mal resultado, y desde entonces, Samsung, en sus terminales de gama alta, apuesta tanto por Qualcomm como por sus procesadores, dependiendo del mercado al que esté dirigido.
El Exynos 8895 estará a la altura del Snapdragon 835
Ya comentamos hace unos dÃas que Samsung iba a ser el encargado de fabricar y ensamblar en nuevo procesador de Qualcomm, ya que tiene la tecnologÃa suficiente para desarrollarlo en 10 nanómetros. Pues la noticia que nos llega hoy es cómo será el rival del procesador de Qualcomm, que casualmente, también estará fabricado por la compañÃa coreana.
Este nuevo Exynos 8895 estará fabricando en 10 nanómetros, utilizando exactamente la misma tecnologÃa que el Snapdragon 835. En el apartado de los núcleos, vemos que será un procesador octa-core con 4 núcleos Exynos M2. Su velocidad será de 2,5 GHz, acompañado de 4 núcleos Cortex-A53. Además, soportará la categorÃa 16 LTE, tendrá almacenamiento UFS 2.1 y la memoria RAM que soportará será de tipo LPDDR4.
Ampliando detalles técnicos, el Exynos 8895 pertenece a la serie Exynos 9 y está construido con proceso FinFET de 10 nm. La CPU combina cuatro núcleos personalizados Mongoose M2 y cuatro Cortex-A53 en arquitectura big.LITTLE, con variantes que han trascendido: Exynos 8895M (hasta 2,5 GHz y GPU Mali-G71 MP20) y Exynos 8895V (hasta 2,3 GHz y Mali-G71 MP18), con la GPU operando alrededor de 550 MHz. La microarquitectura se beneficia de cachés L1 y L2 generosas y, en plataformas donde está presente, un caché L3; incrementar el tamaño de L1, L2 o L3 se traduce en mejor rendimiento de CPU y del sistema al reducir accesos a memoria más lenta.
En gráficos, la GPU Mali‑G71 implementa la arquitectura Bifrost y ofrece soporte para Vulkan y OpenGL ES 3.2, con especial foco en realidad virtual (VR) y reproducción de contenido 4K. El SoC incorpora un códec multifomato y una Vision Processing Unit (VPU) dedicada para acelerar tareas de visión por computador como seguimiento de objetos, panorámicas y mejoras de imagen, además de una unidad de seguridad separada para pagos móviles, huella y reconocimiento de iris.
El módem integrado es Gigabit LTE Cat.16 con 5CA, capaz de gestionar hasta 1 Gbps en descarga y 150 Mbps en subida. En pantallas, admite resoluciones como WQUXGA (3840 × 2400) y 4K UHD (4096 × 2160). En memoria y almacenamiento, el soporte abarca LPDDR4X, eMMC 5.1, UFS 2.1 y tarjetas SD 3.0. Para cámaras, permite configuraciones de hasta 28 MP (incluida cámara dual) y grabación 4K hasta 120 fps. Aunque no integra una NPU dedicada, las funciones de IA se aceleran mediante CPU/GPU con latencias contenidas para procesos comunes.
En eficiencia, Samsung comunicó que el salto a 10 nm aporta aproximadamente un 27% más de rendimiento y hasta un 40% menos de consumo frente a procesos previos de 14 nm, algo clave para mantener temperaturas y autonomÃa bajo control.
¿Dónde veremos este procesador?
Pues viendo cómo ha sido la experiencia de Samsung con los últimos procesadores, podemos apostar que Samsung en el próximo Galaxy S8 utilizará, en el mercado europeo, este procesador Exynos 8895, mientras que en los demás mercados y sobre todo en Estados Unidos, utilizará el Snapdragon 835.
Esta polÃtica que lleva siguiendo muchos años Samsung la hace porque es lo más rentable para ellos en términos de producción, teniendo a Qualcomm, que es una compañÃa americana, en el mercado estadounidense.
Más allá del coste, influyen acuerdos comerciales, disponibilidad de módems y compatibilidad con bandas de red de cada región. En mercados donde Qualcomm tiene mayor cuota o requerimientos especÃficos de operadoras, la variante Snapdragon suele ser la elegida; en otros, la opción Exynos aporta integración vertical y control de roadmap.
Rendimiento medido y capacidades multimedia
En pruebas de rendimiento que trascendieron con dispositivos identificados como SM-G955F (Exynos 8895) y SM-G955U (Snapdragon 835), ejecutando Geekbench 4, se observaron resultados muy parejos con una ligera ventaja para Exynos: 1978/6375 puntos (single/multi-core) frente a 1929/6084 del modelo con Snapdragon. Aunque las unidades evaluadas podÃan ser de preproducción, el dato refuerza que ambas plataformas compiten de tú a tú.
En el uso real, el conjunto CPU+GPU del Exynos 8895 apunta a fluidez en multitarea, reproducción y grabación de vÃdeo 4K e incluso experiencias de realidad virtual con baja latencia. La VPU aligera el procesado de imagen, y la unidad segura mejora la protección de datos biométricos. En conectividad local, los fabricantes que integran este SoC suelen acompañarlo de Wi‑Fi 802.11ac y Bluetooth 5.0, suficiente para streaming exigente y accesorios modernos.
Veremos cuál de los dos procesadores es mejor este año, aunque no creemos que Samsung se tire piedras sobre su propio tejado y haga mejor el Snapdragon 835 que su propio procesador, aunque en distintas comparativas uno u otro puede imponerse según la carga: en gráficos sostenidos Adreno tiende a ser muy competitivo, mientras que en multi-hilo CPU el Exynos 8895 ha mostrado cifras destacadas.
Exynos 8895 reúne proceso de 10 nm, CPU de dos clústeres con núcleos M2, Mali‑G71 preparada para 4K/VR, módem Gigabit LTE Cat.16 con 5CA, soporte LPDDR4X y UFS 2.1, más una VPU y una unidad de seguridad dedicadas. Frente a su alternativa Snapdragon 835, la diferencia práctica para el usuario es mÃnima en la mayorÃa de escenarios, con matices de rendimiento que dependen del tipo de tarea, la gestión térmica del dispositivo y la optimización del software.



