Los usuarios de Android son mucho más propensos a tratar de buscar mejorar el rendimiento de su smartphone o tablet. Esto ha hecho que surgieran debates sobre la utilidad de cerrar las apps que hay en ejecución, y que podemos ver pulsando el botón de Aplicaciones Recientes –al lado del botón Home–, o dejarlas en ejecución. Si quieres, puedes ver cómo cerrar todas las apps a la vez. Pues bien, cerrarlas perjudica al rendimiento y a la batería en la mayoría de los casos.
Seguro que muchos de vosotros conocéis, y en algún momento habéis instalado alguna de esas aplicaciones denominadas como «Task Killer». Estas aplicaciones se dedican a cerrar las aplicaciones que dejamos en ejecución. El objetivo es liberar la memoria caché, de manera que el smartphone vaya más rápido. Al menos, esos son los resultados en teoría. Pero lo cierto es que con el paso del tiempo se descubrió que utilizar estas apps perjudica tanto al rendimiento del smartphone como a la batería, debido a que los sistemas de caché están optimizados para funcionar con un sistema determinado, y cuando nosotros modificamos ese funcionamiento, estamos impidiendo que funcione de manera correcta, haciendo que se consuman más recursos, perjudicando al rendimiento y a la batería.
Sin embargo, nosotros mismos podemos estar llevando a cabo una tarea muy semejante a la de los Task Killer, cuando nos dedicamos cada poco tiempo a ver las aplicaciones que hay en ejecución –por medio del botón de Aplicaciones Recientes–, e ir cerrando todas estas. Quizás pensemos que esto ayuda a que el smartphone funcione mejor, pero lo cierto es que no es así en la mayoría de los casos. Sí es cierto que cuando el smartphone tiene problemas de caché, y se cierran las aplicaciones de manera inesperada, podría ser recomendable ir a Aplicaciones Recientes y cerrar algunas de estas. No obstante, esto no debería ser una costumbre, porque reiniciar constantemente procesos genera más trabajo para el sistema.
Cuando cerramos las aplicaciones por culpa de Webview de manera reciente, lo único que conseguimos es que el smartphone tenga que borrar la memoria caché, algo que consume batería. Por otro lado, cuando volvamos a ejecutar esa aplicación, habrá que consumir más datos para ejecutarla que si esta se hubiera quedado guardada en memoria caché, y eso también consume batería, además de afectar al rendimiento del smartphone, y conseguir que la app tarde más tiempo en ejecutarse.
Si además de todo esto, no solo no hablamos de aplicaciones que consumen pocos recursos del sistema, sino que se trata de aplicaciones de gran rendimiento, como son los videojuegos, entonces el problema todavía se agrava más. El desarrollador de Greenify, una aplicación que se encarga de hibernar las aplicaciones que no utilizamos casi nunca, afirma que cerrar las aplicaciones en ejecución constantemente reduce la eficiencia del proceso de la memoria caché en Android, y que esto afecta al rendimiento del dispositivo. Hay que tener en cuenta que los ingenieros que trabajan en Google llevan muchos años tratando de mejorar Android, y si ellos hubieran llegado a la conclusión de que lo mejor es cerrar las aplicaciones en ejecución cada cierto tiempo, hubieran integrado un sistema que se encargara de ello. Y de hecho, algo parecido existe en Android. Evitemos por tanto forzar la detención y cerrar las aplicaciones que se quedan en ejecución, y hagámoslo únicamente cuando el smartphone tenga un problema de rendimiento, y las aplicaciones vayan muy lentas, o se cierren inesperadamente.
Es posible que también te interese este vídeo-tutorial en el que hablábamos de algunos trucos sobre cómo ahorrar batería. Para optimizarlo, conviene conocer cuándo cerrar apps y cuándo dejar que Android las gestione por sí mismo.
RAM, caché y Android: por qué cerrar apps puede empeorar todo
Cuando cambias de una app a otra, la primera suele quedar «dormida» en segundo plano para poder reanudarse rápido. Android está diseñado para llenar la RAM con procesos útiles y liberar lo innecesario cuando hace falta. Si cierras una app que usas a menudo, el sistema deberá cargarla desde cero, usando más CPU y batería y tardando más en abrir.
Además, funciones del sistema como la optimización de batería y mecanismos tipo suspensión en reposo limitan la actividad de apps con consumo excesivo sin necesidad de matarlas a mano. Por eso, cerrar indiscriminadamente apps recientes no aporta beneficios sostenidos y puede provocar picos de consumo.

Cuándo sí conviene cerrar o forzar la detención
- Fallos o bloqueos: si una app se queda congelada, ciérrala desde recientes o usa Forzar detención para reiniciarla limpia.
- Consumo anómalo: si una app drena batería o usa datos en segundo plano sin motivo, restríngela o ciérrala puntualmente.
- Privacidad: apps con permisos de ubicación o actividad en segundo plano que no necesitas pueden cerrarse y limitarse.
- Casos puntuales: juegos pesados o apps que no usarás en horas pueden cerrarse para liberar recursos de forma temporal.
Evita cerrar apps de sistema o servicios críticos: Servicios de Google Play y componentes similares son necesarios para notificaciones, sincronización y estabilidad.

Cómo identificar y controlar el consumo sin cerrar todo
- Ajustes > Batería > Uso de batería: revisa qué apps gastan más en primer y segundo plano. Activa la optimización de batería en todas las que lo permitan y, si el sistema lo sugiere, pulsa Restringir.
- Ajustes > Aplicaciones: entra en una app concreta y usa Forzar detención solo si causa problemas. Considera desinstalarla o inhabilitarla si venía preinstalada y no la usas.
- Datos en segundo plano: en Ajustes > Red e Internet > Uso de datos, desactiva datos en segundo plano en apps que sincronizan sin necesidad. En Samsung, ve a Ajustes > Conexiones > Uso de datos > Uso de datos móviles.
- Permisos: en Privacidad > Administrador de permisos, revisa Ubicación y otros permisos sensibles; limita el acceso «Solo al usar la app» para reducir actividad innecesaria.
- Aplicaciones recientes: cerrar una app desde el conmutador es útil si está fallando; no lo conviertas en hábito porque Android reabrirá procesos que necesita.
- Opciones de desarrollador: en Servicios en ejecución puedes detectar procesos activos y detener los prescindibles con conocimiento. Úsalo con cuidado, ya que detener procesos clave puede afectar la estabilidad.
- Funciones del fabricante: en secciones como Batería o Cuidado del dispositivo puedes activar optimización automática para limitar apps que abusan en segundo plano.
- Diagnóstico: en algunos teléfonos Pixel existe un apartado de diagnóstico de batería que sugiere restricciones y anomalías de consumo.
No instales «optimizadores» o task killers: suelen cerrar procesos que Android considera importantes y el sistema los volverá a lanzar, provocando más consumo y posibles fallos. Mejor usa herramientas como Greenify.

Cerrar aplicaciones en segundo plano es como barrer el porche: no hace falta hacerlo cada cinco minutos, pero a veces ayuda si hay suciedad concreta. Deja que Android gestione la memoria, limita los excesos con las herramientas del sistema y cierra solo lo que falle o consuma de más. Así obtendrás un equilibrio real entre rendimiento, batería y notificaciones sin esfuerzos inútiles.
