Pantalla curva de mejor nivel
El LG G Flex 2 llega con una serie de mejoras importantes. Pero si hay algo que destacar de este smartphone, es sin duda su pantalla. Se parece al LG G Flex, con una pantalla muy semejante, cuya curva es vertical. No obstante, no tiene nada que ver con el anterior. Mientras que el LG G Flex que se presentó contaba con una pantalla que no era Full HD de seis pulgadas, este nuevo smartphone lleva una pantalla de 5,5 pulgadas, y sí es Full HD (1.920 x 1.080). Eso hace que la pantalla tenga una densidad de píxeles mucho mayor, y por tanto, la calidad sea superior.
La dificultad estaría en conseguir encontrar una manera de fabricar una pantalla de esa resolución que además fuera curva y en un tamaño de smartphone normal, que hoy en día está en las 5,5 pulgadas. Aun así, lo vemos lejos de los buques insignia en lo que a pantalla se refiere. El Samsung Galaxy Note Edge, que es el smartphone que más se acerca a este LG, cuenta con una pantalla de 5,6/5,7 pulgadas Quad HD con una resolución de 2.560 x 1.600 píxeles y un panel Super AMOLED. Además, su borde lateral curvo añade una zona táctil adicional para accesos directos, notificaciones, control de música y herramientas, lo que aporta un uso diferenciado que no existe en el G Flex ni en la mayoría de móviles tradicionales.
Parece claro que optar por una pantalla curva también supone renunciar a cierta resolución en algunos casos. Aun así, hablamos de una pantalla Plastic OLED (P-OLED) en el LG, que consumirá menos energía que las LCD, con negros profundos y buena resistencia a impactos por su naturaleza plástica. En el Note Edge, el Super AMOLED ofrece una nitidez mayor por densidad de píxeles, y protección con Gorilla Glass en el cristal, mientras que LG refuerza su panel con soluciones propias como Dura-Glass y, sobre todo, con el formato curvo integral del cuerpo.
Otro punto relevante es el aprovechamiento frontal. El LG G Flex 2 optimiza marcos y mantiene una pantalla de 5,5 pulgadas en un cuerpo muy contenido, mientras que el Note Edge gana funcionalidad con su panel lateral, sacrificando un poco la simetría. El G Flex original, por su parte, ofrecía una diagonal de 6 pulgadas con resolución HD (1.280 x 720), claramente por detrás en densidad y detalle, aunque ya adelantaba la experiencia inmersiva que hoy potencia el G Flex 2. El G Flex original ya mostraba esa naturaleza flexible en vídeos demostrativos.

Gran potencia
No obstante, el hecho de que la pantalla no sea como la de los buques insignia, no significa que este LG G Flex 2 no sea un buque insignia. Y es que lleva como procesador nada más y nada menos que el Qualcomm Snapdragon 810. Este procesador destaca especialmente por ser un chip de 64 bits con arquitectura big.LITTLE (4x Cortex-A57 + 4x Cortex-A53) y la GPU Adreno 430, preparada para gráficos exigentes. A esto habría que sumarle su memoria RAM de 2 GB LPDDR4, más rápida y eficiente que la LPDDR3 habitual, lo que compensa en parte el menor tamaño frente a otras propuestas.
Si lo comparamos con el anterior LG G Flex, nos encontramos una diferencia importante, pues aquel contaba con el Qualcomm Snapdragon 800, que por aquel momento también era de gran nivel pero con arquitectura de 32 bits y GPU menos capaz para juegos actuales. LG ha lanzado sus dos smartphones curvos como si fueran buques insignia. De hecho, el LG G Flex 2 cuenta con un mejor procesador que el Samsung Galaxy Note Edge, aunque este último lleva una memoria RAM de 3 GB (LPDDR3) y un potente Snapdragon 805 con Adreno 420, que todavía rinde muy alto en tareas de productividad y multimedia.
En almacenamiento, el G Flex 2 se ofrece en 16 y 32 GB ampliables por microSD, mientras que el Note Edge parte de 32 GB con opción de 64 GB, también ampliables por microSD. En conectividad, ambos ofrecen LTE Cat.6, Wi-Fi ac de doble banda, NFC e infrarrojos, con extras como ANT+ y MHL/OTG en Samsung o SlimPort en LG. En ambos casos, la carga rápida Quick Charge 2.0 reduce drásticamente los tiempos, y LG presume de alcanzar alrededor del 60% en unos 30 minutos con cargadores compatibles.

Carcasa autorreparable
Otra de las grandes características del LG G Flex 2 tiene que ver con su carcasa. Y se trata de una característica que viene del pasado, pues ya contaba con esta el LG G Flex original. Se trata de la carcasa de plástico autorreparable, capaz de hacer que arañazos leves desaparezcan. Llega con una novedad, eso sí, y es que esta nueva carcasa repara los daños en 10 segundos aproximadamente, frente a tiempos superiores del primer modelo. Esta propiedad suma durabilidad en el día a día sin necesidad de fundas robustas.
Si lo comparamos con el Galaxy Note Edge, que cuenta con un marco de metal y trasera plástica de alta calidad, el enfoque de Samsung apuesta por la rigidez estructural y la sensación premium, con protección de pantalla tipo Gorilla Glass, pero sin posibilidad de “curar” microarañazos en la cubierta. Asimismo, el Note Edge añade el valor del S Pen, un puntero activo con funciones de escritura, recorte y selección inteligente, que refuerza su perfil de productividad, algo de lo que carece el G Flex 2.
Más allá de la resistencia, el cuerpo curvo del G Flex 2 mejora la ergonomía al adaptarse a la mano y al rostro durante llamadas, y su curvatura favorece la visualización de vídeo al reducir reflejos. En el Note Edge, la curvatura lateral cumple una misión más funcional que ergonómica, al ofrecer un panel rápido para atajos, avisos y controles sin invadir el contenido principal.
Más pequeño y ligero
El LG G Flex original era un smartphone de 6 pulgadas en un momento en el que el mercado ya llegaba a las 5 pulgadas, pero todavía criticaba los smartphones demasiado grande. El LG G Flex 2 llega con una pantalla de 5,5 pulgadas en un momento en el que Google ha lanzado al mercado el Nexus 6 con una pantalla de seis pulgadas. Ahora ya parece un smartphone estándar. Su tamaño se ha reducido llegando a los 149 mm de altura, y 75,3 mm de anchura, siendo más pequeño que el Samsung Galaxy Note Edge, por ejemplo. Y todo, pesando menos que este, y que su antecesor. A los 176 gramos del LG G Flex original, y los 174 gramos del Galaxy Note Edge, el LG G Flex 2 se presenta pesando 152 gramos.
Además, el G Flex 2 afina grosor en puntos de la curvatura hasta cerca de 7,1 mm, mientras que el Note Edge ronda los 8,3 mm. Esa combinación de menor peso y dimensiones más compactas se traduce en mejor manejo a una mano, con un aprovechamiento frontal cercano al 74% en el G Flex 2. El Note Edge, por su parte, es algo más ancho para acomodar el panel lateral curvo, con unas medidas aproximadas de 151,3 x 82,4 mm.
En materiales, el G Flex 2 apuesta por un plástico técnico flexible y capa autorreparable, mientras que el Note Edge combina estructura metálica y policarbonato, logrando una sensación más sólida. Ninguno de los dos dispositivos fue concebido con certificaciones de resistencia al agua, por lo que conviene extremar precauciones en ese escenario.

Android 5.0 Lollipop
Y por si eso fuera poco, llega contando con Android 5.0 Lollipop, la última versión del sistema operativo a la que se ha actualiza también el Samsung Galaxy Note Edge, aunque no el LG G Flex. Eso sí, no solo nos encontramos con ello sino también con algunas funciones especiales para este LG G Flex 2, como la posibilidad de tomar una selfie con un gesto táctil, o el conocido Knock Code para desbloqueo por toques. En el Note Edge, además del software de la curvatura (paneles, accesos y notificaciones laterales), la capa TouchWiz integra utilidades para el S Pen como Escritura a mano, Selección inteligente o Acción Memo.
Ambos modelos llegaron a recibir actualizaciones relevantes durante su ciclo de vida, mejorando estabilidad, notificaciones y rendimiento. El soporte de 64 bits del Snapdragon 810 permite al G Flex 2 aprovechar mejor las mejoras del sistema, mientras que el Note Edge compensa con 3 GB de RAM y gran optimización en multitarea. En conectividad, los dos presumen de LTE Cat.6, Wi-Fi ac, NFC e infrarrojos; el Note Edge añade MHL/OTG para salida de vídeo por cable y ANT+, y el G Flex 2 presume de radio FM, ausente en el Samsung.
En cámaras, el G Flex 2 monta un sensor de 13 MP con láser autofocus (LAF) y OIS+, capaz de grabar en 4K a 30 fps y 1080p a 60 fps, con una frontal de 2,1 MP para vídeo a 1080p. El Note Edge eleva la resolución trasera a 16 MP con OIS, 4K a 30 fps y 1080p a 60 fps, y una frontal de 3,7 MP con vídeo hasta 2K. La diferencia práctica está en el enfoque por láser del LG (muy rápido a corta distancia) frente al mayor detalle del Samsung, que además añade sensores como frecuencia cardíaca, huella dactilar, barómetro y UV, útiles en apps de salud y previsión.
La autonomía es muy pareja: ambos integran una batería de 3.000 mAh, con carga rápida y gestión eficiente del panel OLED. El Note Edge ofrece batería extraíble, una ventaja para quienes realizan jornadas largas y prefieren intercambiar módulos, mientras que el G Flex 2 apuesta por un diseño más cerrado y ligero, beneficiándose de su menor consumo por resolución y panel P-OLED.
En cualquier caso, os dejamos a continuación la tabla comparativa entre estos tres smartphones, el LG G Flex 2, el LG G Flex y el Samsung Galaxy Note Edge, para que vosotros mismos podáis evaluar los diferentes teléfonos inteligentes.

Vistos en conjunto, el LG G Flex 2 es el que mejor equilibra ergonomía curvada, potencia de nueva generación y peso contenido; el Samsung Galaxy Note Edge ofrece la experiencia más versátil y productiva gracias al panel lateral y al S Pen, con pantalla de mayor definición; y el LG G Flex original queda como pionero que introdujo el concepto curvo, hoy superado en resolución y tamaño manejable. La elección ideal dependerá de si priorizas la funcionalidad del borde curvo y el lápiz, o la comodidad de uso, la resistencia del cuerpo flexible y el enfoque láser de la cámara en el LG.