Ahora que ya conocemos las características completas del nuevo reloj inteligente de LG, el Watch Urbane LTE, presentadas de forma oficial, es un buen momento para hacer una comparativa con el que será su gran rival en el mercado, el Samsung Gear S. La idea es ayudar a decidir entre dos enfoques distintos: el de un smartwatch con conectividad LTE independiente y el de un reloj con 3G integrado y un ecosistema muy asentado.
Pantalla
El cuarto reloj inteligente de LG se presenta con una pantalla P‑OLED de 1,3 pulgadas, con una resolución de 320 x 320 píxeles, como su predecesor; lo que contrasta con la pantalla Super AMOLED de 2 pulgadas y 480 x 360 píxeles del modelo de Samsung. Éste último, al ser mayor, permite una interacción más cómoda con menús y notificaciones, pero su tamaño puede molestar al llevarlo en la muñeca. No obstante, gracias a su curvatura, con la cual no cuenta el LG Watch Urbane LTE, se mejora la adaptación y el ajuste.
Más allá del tamaño, conviene tener en cuenta dos puntos: la tecnología P‑OLED del LG destaca por sus negros profundos y eficiencia energética, mientras que la Super AMOLED del Gear S ofrece colores muy vivos y excelente visibilidad. El smartwatch de Samsung añade además cristal resistente Gorilla Glass 3, un plus frente a arañazos en el día a día. En ambos, el brillo automático y los modos de pantalla ambiente ayudan a cuidar la autonomía sin perder legibilidad.

Procesador y memoria
En potencia bruta, los dos modelos siguen caminos distintos. El LG Watch Urbane LTE integra el Qualcomm Snapdragon 400 de cuatro núcleos a 1,2 GHz con GPU Adreno 305, una receta conocida por su equilibrio entre fluidez y consumo. El Samsung Gear S recurre a un chip Exynos de doble núcleo a 1,0 GHz con GPU Mali‑400 MP4, optimizado para su sistema. Es en la memoria RAM donde el LG le saca ventaja: 1 GB frente a 512 MB del Gear S, lo que se traduce en mejor multitarea, animaciones más estables y margen extra para apps exigentes. En almacenamiento, ambos coinciden con 4 GB de memoria interna para música y aplicaciones.
Sistema operativo
Una de las importantes novedades del LG Watch Urbane LTE se encuentra en su sistema operativo. Y es que, al contrario que su predecesor, que integraba Android Wear, viene directamente con su plataforma propia webOS. La interfaz se organiza en tarjetas y accesos rápidos, y aprovecha funciones como NFC para pagos y emparejamientos sencillos. Habrá que ver cómo le sienta este cambio al terminal según el uso real y el catálogo de apps disponibles.
En eso coincide con el modelo de Samsung, que ya destacó por incorporar Tizen y dejar a un lado también Android Wear. Tizen es ligero y está bien optimizado para ofrecer transiciones rápidas, acceso a S Health, comandos de voz con S Voice y un buen puñado de esferas y aplicaciones. Ambos sistemas buscan independencia del teléfono en funciones clave y mantienen compatibilidad con móviles Android para ampliar posibilidades.
Diseño
Este es otro aspecto que llama la atención en ambos modelos, porque cada uno apuesta por un tipo de líneas. Mientras que el de Samsung integra unas líneas cuadradas y una pantalla curva que se adaptan al contorno de la muñeca, el de LG recurre a un diseño de reloj más tradicional y redondeado. Incluso incorpora funciones analógicas a las que se puede acceder mediante sus tres botones. Con el botón superior se llega al menú de ajuste rápido, el del centro permite moverse por las aplicaciones instaladas y el de abajo da la posibilidad de volver atrás. El modelo de Samsung cuenta, por su parte, con un único botón en la parte frontal y una pantalla táctil. También sirve para activar el reconocimiento de voz si se pulsa dos veces o bien para apagar el terminal del todo cuando se deja pulsado.
En materiales y durabilidad, ambos ofrecen resistencia al polvo y al agua con certificación de la familia IP, por lo que soportan salpicaduras y uso deportivo moderado. Además, la caja metálica del Urbane LTE transmite un carácter más clásico y la curva del Gear S aporta ergonomía. La elección aquí depende en gran medida del estilo y del tamaño de muñeca de cada usuario.
Conectividad
Es en el apartado de conectividad donde el LG Watch Urbane LTE da un paso adelante incorporando conectividad LTE, algo poco habitual en un reloj. Y no sólo es atrevido en este sentido, sino que también cuenta con NFC, algo que en ningún caso es trivial, pues puede utilizarse para realizar pagos o emparejar accesorios con un toque. También ofrece push‑to‑talk y función walkie‑talkie, algo de lo que carece el modelo de Samsung.
El Samsung Gear S responde con 3G integrado mediante nano‑SIM, lo que le permite realizar y recibir llamadas, mensajes y datos sin depender del móvil, además de Bluetooth 4.1 y WiFi b/g/n. En posicionamiento, el Gear S integra A‑GPS y GLONASS, y el Urbane LTE también dispone de GPS para registrar rutas con precisión. Que un reloj incorpore GPS resulta clave en apps de mapas, navegación o deporte al aire libre. En ambos, el Bluetooth con perfil A2DP permite reproducir música en auriculares inalámbricos y aprovechar el almacenamiento interno sin necesidad del teléfono.
Batería y sensores
En la batería también sorprende el nuevo reloj inteligente de LG, puesto que integra un modelo de 700 mAh, frente a los 300 mAh del Gear S, lo cual le asegura una mayor autonomía en escenarios de uso similares. La gestión de la pantalla, los modos de ahorro y el uso de redes móviles influyen mucho: con 3G/4G activo, la autonomía baja; en modo reloj con notificaciones, se alarga. La carga se realiza mediante base propietaria en ambos casos, y ciertos modelos admiten carga inalámbrica.
En su interior tampoco faltan sensores de todo tipo, como acelerómetro, giroscopio, brújula, presión atmosférica y ritmo cardíaco. El modelo de Samsung añade además sensor UV y sensor de luz ambiental para ajustar brillo y aportar métricas extra a S Health. También cuenta con podómetro para conteo de pasos. Ambos integran GPS, por lo que el registro de entrenamientos en exteriores es mucho más rico y preciso.
Para entender mejor qué aporta cada sensor:
- GPS: habilita posicionamiento global, útil en mapas, navegación y etiquetado de rutas. Con barómetro calibrado, ayuda a fijar altura con mayor precisión y acelera el bloqueo de señal.
- Giroscopio: mide la velocidad de rotación y permite detectar gestos, orientar la pantalla y mejorar el conteo de repeticiones en ejercicios.
- Brújula: contribuye a la orientación en apps de mapas y navegación, especialmente útil al girar la muñeca sin moverse.
- Barómetro: mide la presión del aire; bien calibrado, predice cambios de tiempo y sirve para estimar desnivel en actividades.
- Ritmo cardíaco: registra la frecuencia cardiaca para controlar carga de entrenamiento.
- Cadencia y temperatura: son sensores presentes en algunos accesorios externos; ninguno de estos relojes los integra de serie, pero pueden complementarse con dispositivos compatibles para ampliar métricas.
Precio y valoración
Todavía se desconoce el precio de mercado en España del LG Watch Urbane LTE, aunque se estima que estará cerca del de Samsung, que tiene un coste de 399 euros. LG da un paso más en su estrategia de tecnología “wearable” con este modelo que, sobre todo, destaca por su conectividad LTE, su potencia y sus líneas clásicas. Veremos si es capaz de plantar cara al «todopoderoso» Gear S de Samsung en cuanto inicie su aventura en el mercado.
El LG Watch Urbane LTE se postula como la opción para quien busca independencia total con LTE y pagos NFC, y el Samsung Gear S como el reloj con ecosistema Tizen maduro, 3G integrado y un perfil deportivo muy completo con sensores extra. La elección acertada depende del equilibrio que busques entre diseño, autonomía, conectividad y métricas de salud.



