El Samsung Galaxy S5 sería el nuevo buque insignia de la compañía surcoreana que lanzarían el próximo año. Poco sabemos de manera concreta sobre este, pero ya empezamos a conocer cómo será su procesador, y tenemos muchos detalles sobre el mismo. Se tratará de un Exynos de 64 bits, con arquitectura Cortex-A50 de ARM.
Procesador Exynos
Para empezar, hay que afirmar que el nuevo procesador sería fabricado por Samsung con la marca Exynos, la misma con la que comercializan actualmente sus procesadores de alto nivel. Este SoC se encuentra ya en fase final de desarrollo, por lo que Samsung podría estar muy pronto preparada para comenzar a fabricarlo y no sería nada raro que lo presentaran en el CES, tal y como hicieron con el Exynos de ocho núcleos en una edición anterior de dicho evento.
Procesador de 64 bits
Una de las características más destacables de este procesador es que sería de 64 bits. Es decir, que funcionaría con 64 bits de computación, al igual que el nuevo Apple A7 con el que cuenta el iPhone 5s y que, aunque no traerá importantes mejoras a corto plazo, sí que será muy importante de cara al futuro de los smartphones, pues permitirá una capacidad de proceso mucho mayor que los procesadores de 32 bits. Así, se confirma que el Samsung Galaxy S5 contará con un procesador de 64 bits, tal y como se había venido diciendo durante las últimas semanas desde el anuncio del nuevo smartphone de la compañía de Cupertino. No es raro, pues precisamente es Samsung la compañía que fabrica chips para terceros y domina la producción a gran escala.
Este procesador permitirá que el sistema operativo sea de 64 bits, pero que las aplicaciones de 32 bits, así como las de 64 bits, funcionen sin ningún problema. Algo que es obvio y necesario, pero que había que confirmar.
Cortex-A50
Otra de las características más destacables de este nuevo Exynos es que tendrá arquitectura de ARM, y no será Cortex-A5, Cortex-A7, Cortex A9 ó Cortex-A15. Estamos hablando de una arquitectura Cortex-A50, por lo que se trata de un procesador con una arquitectura muy novedosa de ARM. Además, tendrá dos procesadores en sí mismo, al igual que el anterior Exynos.
Tecnología big.LITTLE
Y esos dos procesadores funcionarán gracias a la tecnología big.LITTLE, que permite que un SoC esté compuesto por dos procesadores que funcionan de manera alternativa. Cada uno de los procesadores del smartphone tendrá unas características distintas. Uno de los procesadores, el más potente de todos, es el que tiene arquitectura Cortex-A57, dentro de la serie Cortex-A50. Este procesador es capaz, en teoría, de ofrecer un rendimiento tres veces superior al de los smartphones de mayor gama de este momento y con el mismo consumo energético. El otro procesador utilizará arquitectura Cortex-A53, también dentro de la serie Cortex-A50. Este procesador tiene un rendimiento algo superior que el de los procesadores de hoy en día, pero destaca por tener un consumo energético cuatro veces más eficiente, por lo que se calienta menos, y también gasta menos batería. Es el procesador más eficiente que ha creado ARM.
Podría ser de seis núcleos
La mayor novedade es que el procesador podría ser de seis núcleos, en lugar de ser de ocho núcleos. Todo sería debido a que el rendimiento de estos procesador sería mucho mayor que el de los procesadores actuales, además de que el nuevo procesador Cortex-A57 no requiere de una gran cantidad de núcleos para que operen de manera individual. El Cortex-A57 sería de doble núcleo, mientras que el Cortex-A53 sería de cuatro núcleos. No obstante, tampoco podemos descartar la disposición de ocho núcleos, pues es el modelo que utilizarían para tablets, y no sería raro que Samsung apostara por este para su buque insignia, siempre y cuando sean capaces de solucionar todos los problemas de espacio y calor generado. Con respecto a esto, lo mejor del procesador Cortex-A53 con respecto al Cortex-A9 (serían los procesadores de bajo consumo de Galaxy S5 y Galaxy S4, respectivamente), es que es cuatro veces más pequeño. En el espacio de un Cortex-A9 caben cuatro Cortex-A53, por haber sido fabricados con tecnología de 20 nanómetros. Por supuesto, esto soluciona muchos problemas de calor. Menor tamaño, menor calor generado. A su vez, es posible crear distintas combinaciones de núcleos por medio de este procesador, pues su tamaño permite muchas construcciones posibles.
El lanzamiento del Samsung Galaxy S5 se situaría en primavera, por lo que aún habrá que esperar un poco, pero sin duda podemos esperar que sea un gran teléfono inteligente si cuenta con este procesador.
Variantes reales del SoC en el Galaxy S5
Aunque la hoja de ruta señalaba un salto a 64 bits, las unidades comerciales del Galaxy S5 combinaron dos plataformas según mercado: Qualcomm Snapdragon 801 (Krait 400, 32 bits, hasta 2,5 GHz) con GPU Adreno 330, y una variante Samsung Exynos 5422 (big.LITTLE A15/A7, 32 bits) con GPU Mali‑T628 MP6. En ambos casos se apostó por 2 GB de RAM LPDDR3 en doble canal y almacenamiento de 16/32 GB ampliable mediante microSD. Esta combinación priorizó la estabilidad del ecosistema Android de la época, manteniendo compatibilidad plena con apps y un consumo contenido.
El enfoque de rendimiento fue pragmático: la experiencia en el día a día resultó fluida, con multitarea solvente y un empuje gráfico capaz para juegos exigentes. Los SoC a 28 nm, junto a optimizaciones de software de Samsung, ofrecieron un equilibrio muy sólido entre potencia y autonomía, incluso frente a rivales directos.
Pantalla SuperAMOLED y eficiencia energética
El Galaxy S5 montó un panel SuperAMOLED de 5,1 pulgadas con resolución 1080p y densidad de 432 ppp. Con la matriz Diamond, se controló mejor la reproducción cromática: colores intensos sin sobresaturación excesiva y un contraste sobresaliente. La visibilidad exterior mejoró notablemente gracias a picos de brillo automático elevados y un brillo mínimo excepcionalmente bajo, ideal para usos nocturnos.
Según datos del fabricante, los materiales orgánicos de esta generación reducen el consumo respecto a su predecesor en torno a un 30%. En la práctica, el panel ayudó de forma clara a estirar la batería, especialmente con fondos oscuros que aprovechan las ventajas intrínsecas del OLED.
Cámara: sensor ISOCELL, PDAF y vídeo UHD
Uno de los saltos más visibles llegó en fotografía. El S5 estrenó sensor propio ISOCELL de 16 MP (1/2,6″, píxel 1,12 µm) con lente f/2.2, autofoco por detección de fase (PDAF) muy rápido y grabación UHD 4K. La respuesta es ágil, especialmente en escenas con buena luz, y el modo HDR con previsualización en tiempo real facilita composiciones de alto rango dinámico sin prueba/error.
Funciones como el Enfoque Selectivo permiten simular desenfoque de fondo con resultados convincentes en primeros planos. En situaciones de baja iluminación, el rendimiento es correcto para su generación, con mejoras frente al modelo anterior y posibilidad de recurrir a modos nocturnos específicos. En vídeo, además del 4K, ofrece cámara lenta y una estabilización digital efectiva.
Conectividad, autonomía y modos de ahorro
El dispositivo llega bien servido: LTE Cat.4, NFC, WiFi 802.11ac, Bluetooth 4.0 LE, USB 3.0, infrarrojos para controlar televisores, y compatibilidad ANT+ para accesorios deportivos. La función Download Booster agrega WiFi y LTE para acelerar descargas cuando la red lo permite, un guiño claro a la productividad móvil.
Con una batería de 2.800 mAh, la autonomía diaria es holgada incluso para usuarios intensivos. Los modos de Ahorro y Ultra Ahorro reducen consumo pasando la pantalla a escala de grises, limitando procesos en segundo plano y conectividades cuando no están en uso. Este enfoque, junto con la eficiencia del panel, alarga notablemente el tiempo lejos del enchufe.
Diseño, resistencia IP67 y sensores
Samsung apostó por un chasis de policarbonato con tapa trasera extraíble, lo que permite cambiar la batería con facilidad. La certificación IP67 aporta resistencia al polvo y protección frente a agua en escenarios accidentales (hasta 1 metro y 30 minutos), siempre con las tapas bien selladas. Todo ello sin comprometer el peso, que se mantiene contenido.
En biometría, el lector de huellas se integra en el botón de inicio con lectura por deslizamiento y soporte para autenticación de pagos (como PayPal en su momento). El pulsómetro se integra con S Health para dar seguimiento a métricas básicas de actividad, apoyado por funciones de software como Toolbox o Multiventana para trabajar con dos apps en paralelo.
Qué aporta la arquitectura de 64 bits al ecosistema
Más allá de la implementación final en el S5, la transición a ARMv8‑A 64 bits con núcleos Cortex‑A57/A53 sienta las bases de la evolución móvil. Habilita direccionamiento de memoria más amplio, mejoras en seguridad e instrucciones (por ejemplo, criptografía y multimedia) y un salto de eficiencia a largo plazo. La compatibilidad con apps de 32 bits está garantizada, asegurando una adopción gradual sin fricciones para el usuario.
Gestión térmica y densidad de integración
El salto a procesos como 20 nm permite aumentar la densidad (más núcleos en menos espacio) y reducir el calor. Que en el espacio de un Cortex‑A9 quepan cuatro Cortex‑A53 ilustra cómo la miniaturización abre combinaciones big.LITTLE flexibles (2+4, 4+4…) con margen térmico para mantener frecuencias sostenidas sin estrangulamiento.
En el uso cotidiano, esto se traduce en mayor estabilidad bajo carga (juegos, grabación 4K, navegación intensiva) y menor temperatura percibida, extendiendo además la vida útil de la batería al evitar picos innecesarios de consumo.
El Galaxy S5 queda como un referente por su combinación de rendimiento sólido, pantalla eficiente, cámara versátil y un set de conectividad y sensores muy completo, mientras el camino hacia los 64 bits que aquí se describe marcó la dirección tecnológica que consolidaría la siguiente generación de plataformas móviles.



