Las dimensiones del panel del Samsung Galaxy Note 3 serían de 5,99 pulgadas, por lo que habría que descartar las 5,77 que se comentan en algunos medios y, también, que se ponga en juego una variante con panel LCD de menor coste. Es decir, que la apuesta sería las pantallas que fabrica la propia Samsung y que ofrecen una excelente calidad de imagen.
De esta forma la compañía coreana daría un golpe de efecto muy interesante con el Samsung Galaxy Note 3 y volvería a demostrar que es capaz de innovar… y de ser cierta la información, suministrada por MT Media, sería el primer modelo con pantalla flexible (sin tener que esperar que se pueda doblar, pero sí que sea posible torsionar sin problemas). Por lo tanto, el fabricante se podría de nuevo en la cresta de la ola… algo que es muy importante de cara a los usuarios.
Las razones que llevarían a Samsung a dar este paso
Dos son las más importantes. La primera es que la compañía coreana ya siente la amenaza de los competidores en el mercado de los phablets… como bien demuestra el anuncio del Sony Xperia Z Ultra y, además, con la posibilidad de la llegada del HTC One Max (T6). Además, no querría perder la oportunidad de ser el primero en llegar al mercado con este tipo de panel flexible, más si cabe cuando en LG parece que están ya trabajando en un modelo que incluiría este tipo de pantalla. Es decir, que Samsung no debe dormirse en los laureles… ¿verdad?
Beneficios reales de una pantalla flexible SuperAMOLED
Más allá del efecto “wow”, una pantalla flexible tipo SuperAMOLED trae ventajas prácticas: al integrar la capa táctil sobre el panel, se reducen reflejos y grosor, y se gana en eficiencia. Las fuentes del sector señalan que estos paneles, al usar una base plástica, pueden llegar a ser notablemente más ligeros: hasta aprox. la mitad frente a OLED convencionales y en torno a un tercio respecto a LCD, lo que deja margen para baterías mayores o diseños más finos.
La durabilidad es otro punto clave: los paneles flexibles son mucho más resistentes a impactos. Se ha llegado a describirlos como “prácticamente irrompibles” en caídas habituales. Ahora bien, surge la duda razonable: si se mantiene un cristal protector encima, la resistencia global no cambiaría tanto; si se prescinde del cristal y se emplea una capa plástica, se minimiza el riesgo de rotura pero se debe proteger mejor frente a arañazos con recubrimientos endurecidos.
Otro matiz importante es la diferencia entre OLED y SuperAMOLED: en las primeras suele añadirse una capa táctil independiente, mientras que las segundas integran el táctil sobre el propio panel, mejorando el contraste percibido, el control de reflejos y la delgadez del conjunto. Además, la matriz de subpíxeles y la electrónica asociada permiten optimizar consumo y vida útil.
Resolución, producción y posibles versiones
Hubo dudas sobre si los paneles flexibles alcanzarían resolución Full HD en sus primeras tiradas, algo decisivo para un phablet. La información que circula apunta a que Samsung trabajaba para llevar estas densidades a producción masiva, aunque con rendimientos iniciales modestos. Eso explicaría una posible disponibilidad limitada y, en caso de lanzarse, una versión especial con panel flexible y cantidades acotadas.
De hecho, desde medios asiáticos se llegó a hablar de una edición limitada del Samsung Galaxy Note 3 con pantalla flexible, con un diseño general muy similar al modelo estándar. Esta lectura encaja con una estrategia de segmentación por mercados si el volumen de paneles no alcanzase la demanda global, como ya ocurrió con otras familias donde se diferenciaba el hardware según regiones.
Contexto del Note 3 “clásico” y la posible variante ‘Active’
Mientras los rumores sitúan el panel flexible en torno a 5,99 pulgadas, otras fichas comerciales del modelo N9005 mencionan una pantalla SuperAMOLED de 5,7 pulgadas Full HD, con un conjunto de hardware avanzado (CPU de alto rendimiento, 3 GB de RAM, batería en torno a 3200 mAh y conectividad LTE). En ese escenario, la supuesta variante flexible replicaría en gran medida el diseño y la experiencia del Note 3 conocido, pero con el plus de una pantalla más resistente, algo que casaría con el enfoque de una hipotética gama “Active”.
Por lo tanto, parece que desde Corea se quiere dar el golpe de efecto con el Samsung Galaxy Note 3 y que, de esta forma, este phablet acompañe al Galaxy S4 en la intención de controlar el mercado… algo para lo que necesita la combinación de ambos modelos. ¿Conseguirá el fabricante demostrar que es capaz de conseguir innovar en este apartado antes que nadie? El tiempo lo dirá y, por lo que parece, puede que no falte mucho para ello.
Vía: Android Authority.

