El HTC One M9 ha sido uno de los grandes lanzamientos del Mobile World Congress, junto al Samsung Galaxy S6. Una de sus características principales, y diferenciadoras con respecto al buque insignia de Samsung, reside en el procesador con el que cuenta, el Qualcomm Snapdragon 810, que pareció dar en su momento problemas de sobrecalentamiento. Pues bien, parece que el HTC One M9 no asume demasiado bien el calor. El comportamiento térmico del terminal es clave para entender su rendimiento sostenido. Y os lo explicamos a continuación.
Problemas de benchmarking

Nuestros compañeros desplazados al Mobile World Congress se han encargado de comprobar qué le ocurre al HTC One M9 cuando se somete a un esfuerzo serio a la hora de ejecutar procesos. Como sabéis, los procesadores alcanzan altas temperaturas cuando tienen que operar procesos de alto consumo. Eso es algo común. Sin embargo, a veces hay problemas de sobrecalentamiento en los que se supera la temperatura máxima y empiezan a aparecer limitaciones y avisos del sistema.
Esto era lo que se creía que ocurría al Qualcomm Snapdragon 810, el nuevo procesador de gama alta y de 64 bits de la compañía americana. También era este uno de los motivos por los que, aparentemente, Samsung había instalado el Exynos 7 Octa en el Galaxy S6, en lugar del procesador de Qualcomm. Aun así, la compañía afirmaba que su procesador no tenía ningún problema y que incluso los niveles de temperatura eran mejores que en el anterior procesador. Lo cierto es que no sabemos si tiene que ver con esto o no, pero lo que sí sabemos es que el HTC One M9 se complica cuando sube la temperatura.
Fuera de nuestras pruebas, medios especializados midieron con cámara térmica el comportamiento del M9 al ejecutar GFXBench (un test muy exigente) y registraron picos de 55,4 ºC en la superficie. El chasis metálico ayuda a disipar más rápido, pero la lectura fue notablemente superior a la de rivales como HTC One M8 o iPhone 6 Plus —también metálicos—, en nuestra comparativa HTC One M9 vs iPhone 6, con diferencias de hasta más de 16 ºC frente al M8. En otras comparativas, el M9 llegó a situarse muy por encima de terminales que rondaban los 38–40 ºC, con el Note 4 como uno de los que menos se calentaban (en torno a 37,8 ºC).
Nuestros compañeros en Barcelona se dedicaron a ejecutar varias veces los benchmarks de AnTuTu en el HTC One M9. ¿El resultado? El que veis en la imagen que acompaña a este post. Aparece un mensaje en pantalla diciendo que la temperatura del smartphone es demasiado alta, que se realice el benchmark después de enfriar el dispositivo, y que si se continúa el smartphone podría reiniciarse o apagarse. En paralelo, otros equipos comprobaron que el aviso era fácil de reproducir tras varias pasadas de tests intensivos.
¿Y con los juegos o vídeos?
Uno podría pensar que eso no es tan relevante, al fin y al cabo, los usuarios no van a estar realizando benchmarks constantemente. Sin embargo, también es cierto que un benchmark no es otra cosa que la ejecución de procesos de altos recursos, muy parecido a lo que ocurre al jugar a títulos exigentes o al reproducir vídeos de alta tasa de bits. ¿Qué ocurrirá con el HTC One M9 al ejecutar los mejores videojuegos para Android? Desde luego, que el smartphone llegue a estas temperaturas no es algo positivo.
Pruebas prolongadas con juegos como Asphalt 8 o Assassin’s Creed Pirates mostraron que el M9 tendía a estabilizarse alrededor de 42–43 ºC en sesiones largas, mientras que otros móviles se quedaban por debajo de 38 ºC. En escenarios de estrés con GFXBench, algunos análisis captaron picos de 55,4 ºC; cifras que, además de ser incómodas en mano, no son saludables para la batería a largo plazo; para prevenir el sobrecalentamiento se pueden usar aplicaciones específicas como Coolify.
HTC afirmó que una actualización de software ajustaría el control térmico. Tras esa OTA, distintas fuentes reportaron una reducción de alrededor de 10 ºC en condiciones similares, quedándose en el entorno de los 45 ºC en pruebas exigentes. La contrapartida fue un thermal throttling más severo: mediciones comparativas situaron caídas de rendimiento de aproximadamente un 15% en multinúcleo y un 25% en mononúcleo en CPU frente a las primeras unidades, y hasta un 41% en GPU tras varias pasadas de GFXBench.
Este equilibrio entre temperatura y potencia es habitual: sin limitadores, el terminal puede destacar en la primera ronda, pero se calienta en exceso; con gestión agresiva, se protege el hardware y la piel, a costa de ver fluctuaciones en los fps después de un rato jugando. En el caso del M9, el ajuste posterior lo acercó a otros móviles con Snapdragon en temperatura, aunque sacrificando parte de la pegada respecto a alternativas Samsung Galaxy S6 y HTC One M9 en ciclos sostenidos.
Conviene recordar, además, que no todo recae en el procesador. El diseño térmico, el ensamblaje de la placa, la cámara de vapor o heatpipes (si los hay) y la configuración del kernel influyen. Por eso hubo dispositivos con Snapdragon 810 —como algunos LG— donde el calentamiento no se reprodujo igual, evidenciando que el software y la disipación del fabricante pueden cambiar el resultado final.
Sea como sea, estaremos muy atentos de todo lo que podamos conocer sobre el HTC One M9 y sus posibles problemas de sobrecalentamiento, y si estos pueden llegar a afectar al smartphone a la hora de jugar videojuegos. A día de hoy, la evidencia apunta a que las unidades con software actualizado limitan mejor el calor y mantienen valores más seguros, a cambio de recortar rendimiento sostenido. Para el usuario, la clave está en contar con la última OTA y entender que, en sesiones largas de juego, el sistema puede bajar frecuencia para protegerse.
