LG G Flex, el smartphone curvado que sí es flexible: análisis ampliado

  • Pantalla P-OLED flexible capaz de aplanarse sin romperse y con curvatura vertical para mejorar ergonomía.
  • Especificaciones potentes (Snapdragon 800, 2 GB RAM, 32 GB, 3.500 mAh) y botones traseros característicos.
  • Trasera auto-reparable eficaz ante microarañazos; cámara de 13 MP correcta en luz abundante.
  • Fluidez y autonomía destacables, con concesiones en resolución y fidelidad del panel.

LG G Flex smartphone flexible

Hasta el momento sabíamos de la existencia de dos smartphones con pantalla curvada. Una pantalla que desde el principio se había calificado como curvada y no flexible ya que, aunque contaban con la novedad de poder abandonar las líneas tradicionales de las pantallas de los dispositivos móviles, su forma venía dada de fábrica y el usuario no podía modificarla en absoluto. Pues bien, el LG G Flex ha demostrado en un vídeo que, al contrario de su compatriota el Samsung Galaxy Round, él sí es realmente flexible y puede hacer honor a su nombre.

Vale, de acuerdo, tampoco esperemos unas imágenes en las que se vea al smartphone de LG doblándose con una facilidad pasmosa. Aún así, en el breve vídeo al que han tenido acceso los compañeros de Engadget se nos demuestra que la pantalla P-OLED del LG G Flex es lo suficientemente dúctil como para soportar la fuerza necesaria para que el dispositivo pierda su curvatura sin llegar a romperse. Algo es algo ¿verdad? Echémosle un ojo.

Vídeo:

LG G Flex: Pantalla flexible y carcasa ‘auto-reparable’ ¿Ha llegado el futuro ya?

Aunque haya que dedicar varias horas al gimnasio como preparación previa, lo cierto es que el LG G Flex es flexible y por lo tanto se trata del primer smartphone comercial en contar con dicha capacidad. Si a ello le añadimos esa curiosa característica de ‘auto-reparación’ de arañazos en su carcasa trasera – de la que os hablamos el día que se hizo oficial – veremos que estamos hablando de un dispositivo realmente innovador  y que podría establecer un precedente de cara a los smartphones que veremos en un futuro a corto o medio plazo.

Para los que no recordéis demasiado bien de lo que estamos hablando, la carcasa trasera del LG G Flex además de contar con los ya famosos botones posteriores que ya presentase en su día el LG G2, también es capaz de subsanar pequeños arañazos al haberse incluido en su fabricación ciertos materiales elásticos. Por otro lado, el futurista dispositivo de la compañía surcoreana cuenta también con la ya mencionada pantalla P-OLED de seis pulgadas y resolución 720p, procesador Qualcomm Snapdragon 800, dos gigas de memoria RAM, batería de 3.500 miliamperios/hora, 32 gigas de almacenamiento interno y Android 4.2.2 Jelly Bean.

Curvatura vertical y verdadera flexibilidad

La propuesta de LG se distingue porque la curvatura es vertical (de arriba abajo), mientras que en otros modelos competidores la curva se planteó en el eje horizontal. Esta decisión de diseño, unida al uso de paneles P-OLED de plástico, permitió que el G Flex admitiera cierta flexión hasta quedar plano sin dañarse, algo imposible en una pantalla rígida convencional. LG defendía ventajas como menos reflejos en determinadas condiciones, sensación más inmersiva en vídeo y una ergonomía superior en las llamadas al acercar micrófono y auricular a su posición natural en la cara.

Especificaciones técnicas clave y diseño

  • Pantalla: P-OLED de 6 pulgadas con resolución 1280 x 720 (alrededor de 245 ppp).
  • Dimensiones y peso: 160,5 x 81,6 x 7,9/8,7 mm; 177 gramos, cifras notables para su diagonal y curvatura.
  • Procesador y gráficos: Qualcomm Snapdragon 800 a 2,26 GHz con GPU Adreno 330, un conjunto que ofrecía alto rendimiento.
  • Memoria: 2 GB de RAM y 32 GB de almacenamiento interno.
  • Batería: 3.500 mAh no extraíble, diseñada con cierta flexibilidad para adaptarse al chasis curvo.
  • Cámaras: principal de 13 MP con flash LED y frontal de 2,1 MP.
  • Conectividad: LTE, NFC, Bluetooth 4.0, WiFi 802.11ac y puerto microUSB.
  • Botones traseros: encendido y volumen situados en la parte posterior para maximizar el frontal.

Pantalla P-OLED: experiencia real, puntos fuertes y límites

El panel P-OLED del G Flex fue clave en su propuesta. Aporta ligereza y resistencia frente a golpes y permite la comentada flexión. Ahora bien, la resolución HD en 6 pulgadas deja una densidad por debajo de 250 ppp, por lo que el detalle no alcanza a otros paneles contemporáneos de gama alta. Además, hay situaciones en las que se puede apreciar persistencia de imagen y reproducción de color menos precisa que en AMOLED o IPS de referencia. Aun así, el diseño curvo ayuda a reducir ciertos brillos y ofrece un toque distintivo en la reproducción de contenidos.

Rendimiento, autonomía y software

Con el Snapdragon 800 y una pantalla menos exigente en píxeles, el G Flex se mueve con gran fluidez en el uso diario, multimedia y juegos. La batería de 3.500 mAh destaca con holgura y puede ofrecer más de un día de uso intenso, acercándose al día y medio en muchos escenarios. En software, el terminal llegó con Android 4.2.2 y la personalización de LG que añade KnockOn/KnockCode, ajustes rápidos y funciones como pantalla dividida en apps compatibles (Gmail, YouTube, Chrome, entre otras), facilitando la multitarea en su gran diagonal.

Cámaras, ergonomía y la trasera auto-reparable

La cámara trasera de 13 MP ofrece buen color y detalle en buena luz, aunque sin estabilización óptica sufre en escenas nocturnas con un procesado agresivo. Los botones traseros tienen un tacto mejorado que facilita su uso a ciegas y dejan un frontal más limpio. La carcasa auto-reparable es efectiva frente a microarañazos típicos de monedas o roce en mesas; no hace milagros con surcos profundos, pero ayuda a mantener un aspecto cuidado con un simple frotado que genera calor.

De pionero a referencia: lo que vino después

El G Flex inauguró un camino que evolucionó en una segunda generación con pantalla más compacta y resolución superior, refinando la idea para un uso más cotidiano. Con el tiempo, la industria ha encontrado un sentido claro a la flexibilidad del panel en formatos plegables, donde la curvatura sirve a un fin funcional: más pantalla en el mismo bolsillo o más compactación al cerrarlos. Aun así, las curvas del G Flex dejaron un legado de experimentos valientes y soluciones como la trasera auto-reparable que aún hoy resultan llamativas.

El LG G Flex demuestra en un vídeo que realmente sí es flexible

Fuente: Engadget Vía: AndroidSPIN.

Queda claro que el LG G Flex fue algo más que un móvil curvo: puso sobre la mesa flexibilidad real, ergonomía propuesta y una autonomía notable, al tiempo que asumía compromisos en resolución y calidad de panel. Su papel como pionero lo mantiene como una pieza singular para entender hacia dónde han evolucionado las pantallas flexibles.


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