Project Ara es una de las mayores innovaciones que hemos visto en los últimos tiempos en el mundo de la tecnología, y trata de crear un smartphone modular, en el cual el usuario pueda elegir qué componentes comprar, y los pueda integrar él mismo en el dispositivo. El primer prototipo funcional de Project Ara estaría listo a finales de este mes.
Pero no solo hemos podido conocer nuevos datos sobre el posible lanzamiento del este móvil modular, sino que además también hemos podido precisar algunas características de este nuevo dispositivo, gracias a una visita realizada por el equipo de la revista de análisis tecnológico del MIT al laboratorio en el que trabajan en Project Ara. Algo que han confirmado es que el primer prototipo conservará el mismo diseño que la idea original que todos conocemos, por lo que lo más probable es que no haya cambios notables cuando este sea lanzado al mercado, si es que finalmente acaba llegando a las tiendas.
Además de todo eso, también se sabe que el prototipo contará con ocho ranuras en la sección trasera, y con dos ranuras en el frontal, una para la pantalla, y otra para un posible teclado o panel que los usuarios pudieran querer integrar, tengamos en cuenta que el objetivo es crear un dispositivo que cada usuario pueda personalizar al máximo.
El primer prototipo estará listo a final de mes

Parece que Google está trabajando activamente en Project Ara, y lejos de ser un proyecto en el que no se avanza, la compañía de Mountain View tendría listo el primer prototipo de este a final de mes, por lo que en unas pocas semanas podría estar ya listo. Será un momento determinante, pues se podrá comprobar si puede funcionar con normalidad, y si de verdad tiene potencial para llegar al mercado y ser una opción viable para los usuarios. Por otro lado, es posible que intenten utilizar Android como sistema operativo, y no sería nada raro que llegaran las primeras noticias sobre cómo funciona ese nuevo móvil con Android y si no presenta ningún problema.
En las conferencias para desarrolladores, Google ha mostrado avances del MDK (Ara Module Developers Kit) y versiones de su software que incluyen un gestor de módulos en Android para ver, activar o desactivar componentes por software. También se han realizado demostraciones públicas del prototipo, con funciones tan llamativas como expulsar un módulo por voz diciendo “Ok Google, expulsa la cámara”, sin reiniciar el teléfono.
Entre las iteraciones de los prototipos destaca una denominada Spiral 2, que integró los imanes en la estructura (en lugar de en cada módulo) y añadió módem de datos, mejorando la estabilidad del conjunto. En una demostración más avanzada se ha visto incluso una unidad de desarrollo identificada como A8A01, con especificaciones como Snapdragon 810, 3 GB de RAM, 32 GB de almacenamiento, pantalla Full HD de algo más de cinco pulgadas, batería de 3.450 mAh, conectividad WiFi, Bluetooth LE y NFC, USB-C y jack de 3,5 mm. El software de esa unidad corría una versión moderna de Android, dando pistas de su madurez como plataforma de pruebas.
Por otra parte, parece que el desarrollo del proyecto, que culminaría con el lanzamiento de este móvil en las tiendas, va a toda máquina, por lo que el objetivo es lanzar el smartphone al mercado, y no dejarlo como una simple idea que no ha llegado a buen puerto.
Los componentes los podrán fabricar todas las empresas

Se ha dejado claro que los componentes podrán ser fabricados por cualquier empresa. No será únicamente Google la que pueda fabricar estos componentes, o la que pueda licenciarlos, sino que cualquier compañía podrá diseñar estos y fabricarlos, al menos en este momento. Google se ha asociado con 3D Systems, como ya dijimos, para que estos sean los fabricantes de los componentes que la compañía de Mountain View diseñe. Esta compañía se dedica a la impresión 3D, y no solo son capaces de fabricar las carcasas de los componentes sino que incluso fabrican los propios componentes enteros. Y todo gracias a la tecnología de impresión 3D.
El modelo de distribución previsto contempla una tienda oficial de módulos y la posibilidad de que existan tiendas de terceros. De forma predeterminada, los teléfonos aceptarían módulos oficiales, aunque el usuario podría permitir módulos no oficiales desde la configuración, de un modo similar a cómo Android gestiona la instalación de apps desde orígenes desconocidos.
En el ecosistema expuesto por Google, los usuarios podrían adquirir módulos en una tienda online o incluso en puntos de contacto móviles al estilo “carritos” para conocer y elegir sus piezas. La comunicación con la comunidad ha sido clave desde el inicio, colaborando con iniciativas como Phonebloks y reclutando entusiastas mediante programas de scouting para pruebas de campo y feedback.
Para democratizar el hardware, la compañía ha explicado que el teléfono está pensado para ser utilizado por miles de millones de personas, reduciendo la barrera de entrada para que existan muchos desarrolladores de hardware y no solo grandes fabricantes. Los marcos (endos) tendrían un coste estimado bajo, en torno a 15 dólares por unidad según los planes iniciales, incentivando la creación y el intercambio de módulos.
¿Qué componentes están ya listos?
Algunos de los componentes que ya están funcionando, se fijan al smartphone por medio de imanes alimentados eléctricamente, por lo que no resulta fácil separar estos. Al parecer, el objetivo de Google sería que se pudieran crear smartphones personalizados para cualquier fin, como podría ser la fotografía, o incluso la medicina. Por ejemplo, ya hay un componente que permite medir el nivel de oxígeno en la sangre, así como una cámara termal, algo que hoy en día es imposible ver en un smartphone. Por otro lado, también están trabajando en una cámara de infrarrojos. Son solo algunas de las opciones de componentes que podrían existir, aunque es obvio que el potencial es prácticamente infinito. ¿Qué hay de un smartphone para ciegos capaz de «hablar» en código braille?
Más allá de los ejemplos visibles, la documentación oficial describe módulos para cámaras, altavoces, baterías, sensores biomédicos, proyectores pico, impresoras de recibos, visores de visión nocturna o controles de juego. Cada ranura del marco acepta cualquier módulo del tamaño adecuado, y las traseras se estandarizan en 1×1, 1×2 o 2×2. Los módulos pueden añadirse o retirarse con el teléfono encendido, y la estructura integra una batería de reserva para permitir el intercambio en caliente.
La sujeción emplea imanes electropermanentes que aseguran los módulos con precisión y sin holguras. En generaciones más actuales del prototipo, la electrónica de comunicación entre módulos evolucionó de una implementación basada en FPGA a una solución ASIC de mayor rendimiento del protocolo UniPro, corriendo sobre una capa física M-PHY. Esta transición ha permitido reducir latencias y mejorar el consumo, habilitando configuraciones complejas como cámaras duales gestionadas por software.
La pantalla ocupa el frontal completo del endo, junto a otra ranura alta reservada para elementos como botoneras o paneles de control. En la parte trasera, el usuario distribuye módulos a su gusto. Google mostró distintos tamaños de endo, desde un formato mini compacto hasta un medio tipo smartphone y un grande de corte phablet. Esta variedad permite que el mismo módulo pueda moverse entre dispositivos de diferentes tamaños.
Una ventaja relevante de la plataforma es la personalización estética: las carcasas de los módulos son imprimibles en 3D, por lo que se pueden diseñar patrones y acabados únicos, e incluso reemplazarlos cuando se desee sin afectar a la electrónica.
¿Cuándo llegará al mercado?
Aunque no se ha confirmado ninguna fecha de lanzamiento, parece que el objetivo sería poder lanzar una versión muy básica que solo contara con WiFi, un procesador y una pantalla en los países de América Central y América del Sur, donde es más común este tipo de dispositivos. El coste de producción sería de 50 dólares, aunque su precio de venta todavía habría que calcularlo. Habrá que ver en qué acaba este Project Ara, aunque solo las fotografías ya son un buen indicio de que tiene muchísimo potencial..
Google ha planteado un kit inicial asequible en torno a 50 dólares que incluiría el marco, pantalla, batería, CPU económica y conectividad WiFi. Para validar el concepto, se barajan mercados piloto en regiones donde los usuarios están habituados a terminales accesibles, con pruebas en territorios seleccionados de Centro y Sudamérica, e incluso se ha llegado a mencionar la posibilidad de un piloto en Puerto Rico. Este enfoque busca recopilar feedback real sobre uso, oferta de módulos y logística.
En el plano regulatorio, el carácter modular abre debates como la homologación por configuraciones, ya que cada combinación podría requerir ensayos específicos. Los responsables del proyecto han señalado que los reguladores se han mostrado receptivos, lo que sugiere que se podrían acordar criterios prácticos para aprobar familias de configuraciones.
No todo ha sido un camino de rosas: algunas demostraciones públicas de prototipos se toparon con bloqueos en la fase de arranque, y a lo largo del tiempo el proyecto ha experimentado pausas y cambios de rumbo. Aun así, los avances tangibles en hardware y software, junto con unidades de desarrollo vistas en manos de terceros, corroboran que la base tecnológica es sólida y que la visión de un teléfono realmente modular es viable desde el punto de vista técnico.

Si el despliegue comercial llega a materializarse, el impacto sería notable: ciclos de vida más largos, reducción de residuos electrónicos, posibilidad de actualizar solo lo que importa (como la cámara o el módem) y un nuevo mercado de módulos para fabricantes y desarrolladores independientes. En conjunto, Project Ara apunta a una plataforma abierta y escalable pensada para llegar a miles de millones de usuarios, con un ecosistema donde la innovación en hardware se acelera del mismo modo que ocurrió con las aplicaciones en sus primeras etapas.

A día de hoy, los datos acumulados sobre prototipos funcionales, kits de desarrollo, tamaños de endo, estándares de comunicación, tiendas de módulos y planes piloto pintan un panorama en el que un smartphone deja de ser un bloque cerrado para convertirse en un conjunto de piezas intercambiables. Esa es precisamente la promesa que hace tan especial a Project Ara: dar al usuario el control de lo que hace su teléfono, de su aspecto y de su evolución con el tiempo.


