Los teléfonos modulares son parte del futuro de los dispositivos móviles, ya que con ellos los usuarios tendrán la posibilidad de actualizar sus terminales pieza a pieza, lo que siempre es positivo (los más viejos del lugar recordamos con esto a los ordenadores clónicos). Google esto lo tiene claro y trabaja en Project Ara, que llega con retraso, pero se ha conocido que no serán los primeros en ofrecer un modelo que ofrezca modularidad ya que este honor recaerá en el Fairphone 2.
Este modelo está muy cerca de ser una realidad en el mercado, tanto que se ha anunciado que el próximo mes de diciembre se podrá comprar (ahora mismo es posible reservar una de las primeras 20.000 unidades que se están fabricando en este enlace). De esta forma, es sencillo pensar que el diseño y desarrollo del Fairphone 2 está acabado, y que se está en la fase de ensamblaje y por lo tanto la carrera para lanzar este tipo de dispositivo móvil la ganará este teléfono.
El diseño se basa en el primer modelo con el mismo nombre (pero no llevaba el número, claro) y que ya ofrecía la opción de cambiar algunos elementos que ofrecía. Ahora con Fairphone 2 se da un paso evolutivo y el terminal en cuestión ofrece una modularidad total y dota al usuario de una libertad notable a la hora de configurar sus teléfonos, siempre con elementos compatibles (que esta es la gran deuda que ofrece el smartphone… ¿tendrá muchos disponibles?). El caso es que todas las partes son potencialmente intercambiables y con esto, la obsolescencia programada puede pasar a mejor vida. Además, fue el primer smartphone modular disponible para comprar de forma general, con una construcción que prioriza la reparabilidad por el usuario y una cadena de suministro más responsable.
Sus características
En lo que se refiere a las características que ofrece el Fairphone 2 estas son bastante atractivas si se tienen en cuenta sus condicionantes, por lo que es no hablamos de un teléfono de gama baja, ni mucho menos. Proporcionamos un pequeño listado de lo que se puede encontrar en este dispositivo:
- Pantalla de 5 pulgadas con calidad Full HD y protección Gorilla Glass 3
- Procesador Snapdragon 801
- 2 GB de RAM
- Batería de 2.420 mAh
- Almacenamiento de 32 GB ampliable mediante el uso de tarjetas microSD
- Cámara principal de 8 megapíxeles
- Compatibilidad con redes 4G e incluye conectividad Bluetooth y WiFi
- Sistema operativo Android 5.1 Lollipop
Detalles ampliados basados en su hoja técnica y documentación pública: doble SIM, sensores como acelerómetro, giroscopio, brújula digital, sensor de proximidad y luz ambiental, así como GPS. De forma intencionada no incorporó innovaciones como la carga inalámbrica o el conector USB‑C en su configuración inicial para reducir costes y evitar problemas de compatibilidad; su filosofía es que las mejoras lleguen a través de módulos donde tenga sentido (por ejemplo, las cámaras).
Conexión interna
La comunicación entre componentes se realiza mediante unos pines metálicos que son los encargados de transferir la información, pero también existen pequeños conectores donde se enchufan algunos elementos (los principales). Además, existe cierta cantidad de tornillería para el correcto amarre de los componentes, en especial los que pertenecen al chasis. Competencia para Project Ara, y de la buena.
Arquitectura modular y reparabilidad. El Fairphone 2 se compone de siete partes desmontables por el usuario con un destornillador común: chasis principal, batería, conjunto de pantalla, módulo de cámara trasera, módulo superior (selfie, auricular, altavoz y sensores), módulo inferior (altavoz, vibrador, micrófono y puerto de carga) y cubierta posterior. Muchos componentes dentro de cada módulo también son sustituibles. Esta estructura le valió una puntuación 10/10 en iFixit, la más alta en reparabilidad para un teléfono.
Evolución de cámaras y expansión. Aunque partía de 8 megapíxeles, más adelante se ofrecieron módulos con cámaras mejoradas: una trasera de 12 MP con doble LED y un módulo superior con cámara frontal de 5 MP, ampliando su vida útil. La parte trasera integra pines de expansión para que terceros puedan extender capacidades. La modularidad permitió a la marca realizar muchas reparaciones en garantía enviando solo el módulo, reduciendo tiempos e impacto de transporte.
El precio del Fairphone 2 es de 525 euros, que no es precisamente el más ajustado que se puede encontrar, pero tiene la novedad de ser modular y, esto, es lo que hace que su coste se eleve. Por cierto, el acabado externo del terminal ofrece colores mate y, también, carcasas traseras transparentes bastante atractivas (con versiones Slim más ligeras). Se pondrá a la venta en diferentes regiones, incluidas las europeas. Además, Fairphone ha publicado el desglose de costes del dispositivo: pese a su precio, el margen por unidad fue muy reducido (alrededor de 9 €), dado el bajo volumen de producción y la inversión en programas éticos y de reciclaje.
Why are we doing this?
Consumer electronics are often viewed as semi-disposable objects, to be upgraded or discarded as soon as something better comes along. We’re fighting against a market trend where the average phone is replaced every 24 months, creating a huge environmental impact. As technology advances rapidly, consumers are losing the ability to repair, and truly understand how they can keep their devices longer.
Our approach
It shouldn’t have to be so complicated. That’s why we created the first modular phone. If an accident happens, just replace the screen and not the whole phone. We’re also working on making software that can be supported for over 5 years. This way, our core value of longevity is designed directly into our smartphones.
Al combinar una arquitectura modular con piezas de repuesto y reparaciones fáciles, hemos diseñado el Fairphone 2 para que dure más que un smartphone de gama media. Y lógicamente, un teléfono que dura más tendrá un menor impacto medioambiental que uno que se sustituye cada año o dos años, ¿verdad? Bueno, eso es lo que esperábamos, pero quisimos llevar a cabo una evaluación independiente para demostrar nuestra hipótesis.
De manera que para comprender mejor las consecuencias de nuestras decisiones de diseño y saber cuál es la auténtica huella medioambiental de nuestro teléfono, recurrimos a los expertos del Fraunhofer Institute IZM. Les encargamos que realizaran un análisis del ciclo de vida (ACV) del Fairphone 2, en el que se examinó el impacto medioambiental del teléfono a lo largo de todo su ciclo de vida, incluidas las fases de producción, transporte, uso y fin de vida útil.
A continuación se describen algunos de los aspectos más destacados de las conclusiones del ACV. Si deseas pasar directamente a las conclusiones, lee el informe completo del ACV del Fairphone 2.
¿Qué es un análisis del ciclo de vida (ACV)?
Un análisis del ciclo de vida o ACV es una herramienta cuantitativa utilizada para evaluar el rendimiento medioambiental de un producto o servicio a lo largo de todo su ciclo de vida (a menudo denominado ciclo “de la cuna a la tumba”). En otras palabras, su objetivo es precisar dónde se produce el impacto medioambiental utilizando una amplia variedad de datos, hipótesis y situaciones (futuras).
El rendimiento medioambiental es un tema amplio y complejo, por lo que empezamos definiendo un marco razonable para nuestro estudio del ACV del Fairphone 2. Decidimos centrarnos en las categorías de impacto más relevantes para la electrónica de consumo: el cambio climático (medido como potencial de calentamiento global o PCG), el agotamiento de recursos abióticos (también denominado potencial de agotamiento abiótico o ADP, por sus siglas en inglés) y la toxicidad humana. Y en lo que respecta a las fases del ciclo de vida, analizamos la adquisición de materias primas, la fabricación, el periodo de uso, el fin de la vida útil (EoL) y el transporte.
Como cada ACV consiste en un estudio personalizado que es exclusivo de un producto específico, los resultados pueden resultar difíciles de comparar, incluso en una única categoría como los smartphones y aunque elijamos límites que sean similares a los de ACV ya realizados para smartphones, por ejemplo, el uso de una situación de tiempo de vida de tres años. Para representar nuestro objetivo de longevidad, hay un escenario diferente de “reparación” de 5 años que creemos que refleja mejor nuestras metas en cuanto a la vida útil del teléfono.
Los resultados del ACV destacan el valor de la modularidad
Fraunhofer completó el ACV en un periodo de seis meses y, recientemente, ha compartido sus conclusiones con nosotros. Entonces, ¿qué hemos averiguado del rendimiento medioambiental del Fairphone 2? A continuación puedes ver algunos de los aspectos destacados:
La modularidad tiene sentido: gracias al diseño modular, el estudio estima una reducción del 30 % en el potencial de calentamiento global (PCG) a lo largo de todo el ciclo de vida del Fairphone 2, pero solo si realmente sirve como herramienta para aumentar la vida útil del producto. Como intuíamos, la construcción modular (que requiere más conectores, una superficie de PCI más grande y una carcasa secundaria de plástico para cada módulo) genera un aumento en algunas áreas de impacto. Afortunadamente, las posibilidades que ofrece la modularidad en términos de reparaciones fáciles compensan dichos impactos.
Para dar un ejemplo concreto de las ventajas de la modularidad, hemos comenzado a realizar reparaciones en periodo de garantía sencillamente enviando a los clientes el módulo de repuesto, en lugar de enviar el teléfono completo al centro de reparación y de vuelta al cliente. Actualmente, este proceso tiene una tasa de éxito de más del 95 % (lo que significa que en más del 95 % de los casos, la reparación tiene éxito y no se requiere ninguna acción adicional) y ahorra algo de CO2 en el transporte.
Ciertos componentes electrónicos tienen un impacto alto: al igual que en otros productos de electrónica de consumo, el mayor impacto proviene de circuitos integrados (CI) y placas de circuito impreso (PCI), debido a la energía necesaria para su fabricación. El estudio muestra que se reduce la superficie total de PCI anidando todas en un único panel para optimizar recursos.
Los diferentes módulos aportan emisiones dispares: el módulo principal ronda el 60 % del impacto global, mientras que la pantalla supone alrededor del 7 % y la carcasa apenas el 0,3 %. Cuidar el módulo principal y prolongar su uso marca la diferencia.
Oro con alto ADP y alta reciclabilidad: la cantidad de oro en conectores eleva el potencial de agotamiento abiótico (ADP), aunque su valor impulsa su correcta recogida y reciclaje al final de la vida útil.
El transporte pesa poco en el total: considerando todo el ciclo de vida, el transporte añade aproximadamente un 6,8 % al PCG, con mayor peso del transporte aéreo. Y el reciclaje no es una panacea: aporta beneficios, pero también emisiones, resultando en un impacto neto cercano a neutro.
Software, soporte y sistemas alternativos
Plataforma Android y variantes. El Fairphone 2 se lanzó con Android Lollipop y, mediante un trabajo continuado, alcanzó Android 10. Existen dos variantes oficiales: la instalación con Google Mobile Services y Fairphone Open OS (basada en AOSP, sin los servicios de Google y fácilmente rooteable). La compañía se comprometió a liberar con regularidad parches de seguridad y otras actualizaciones durante un periodo muy prolongado, superando su promesa inicial de soporte y llegando a rondar los siete años de actualizaciones en su ciclo de vida.
Comunidad y sistemas alternativos. El ecosistema del Fairphone 2 ha albergado opciones como LineageOS (con versiones basadas en Android posteriores a las oficiales), Ubuntu Touch y el desarrollo de Sailfish OS, demostrando la flexibilidad de su hardware. La elección del Snapdragon 801, muy extendido, buscaba maximizar la compatibilidad de controladores y alargar el soporte. Cuando el soporte del proveedor del chipset cesó, la comunidad ayudó a mantener vivo el dispositivo.
Cadena de suministro ética y fabricación
Minerales responsables. El Fairphone 2 se diseñó para reducir el impacto social en su cadena de valor. La marca audita proveedores y se centra en materiales “libres de conflicto”, apoyando minas en la República Democrática del Congo que no financian grupos armados y generando alternativas económicas locales. El tántalo y el estaño proceden de minas auditadas en la región, el wolframio de Ruanda y el oro de minas con certificación de comercio justo en Perú. Además, integra plástico, cobre y tungsteno reciclados.
Ensamblaje y condiciones laborales. La producción se realiza en una fábrica auditada en Suzhou (China) por un socio como Hi‑P, cumpliendo estándares de calidad, medioambiente y condiciones laborales. Fairphone también impulsa un fondo benéfico para los trabajadores implicados en la producción y programas de reciclaje.
Financiación, reservas y distribución
Campaña de preventa. El Fairphone 2 se financió principalmente con preórdenes, superando su objetivo inicial y canalizando ventas de forma directa y por revendedores como The Phone Co‑op en Reino Unido. Tras el comienzo de la producción, la compañía alcanzó hitos de entregas y ventas destacables dentro de su nicho, consolidando una comunidad activa.
Disponibilidad y objetivo de mercado. A diferencia de Project Ara (finalmente discontinuado), el Fairphone 2 llegó como producto comercial listo para el público general, enfocado en extender la vida útil del teléfono más que en la actualización constante por rendimiento. Su propuesta presiona a la industria para abandonar la obsolescencia programada.
Fairphone 2 es un teléfono con piezas fáciles de reparar y que se ha construido siguiendo un estricto código ético
Hace unas semanas, Jordi Evole viajó «al corazón del coltán» para contar la durísima vida ligada a la minería de dicho mineral en el Congo. Este material imprescindible para la fabricación de la tecnología de consumo que usamos a diario se extrae con la sangra de miles de personas, algo que a toda España escandalizó.
No todos los fabricantes trabajan, a través de empresas subsidiarias de otras empresas subsidiarias, en estos entornos; pero son suficientes como para que exista un negocio y unos explotadores tras ello. ¿Qué se puede hacer para frenar esta infamia como usuario?
Es una pregunta complicada que no tiene una respuesta sencilla, dado como funciona el mundo de la tecnología. Sin embargo, una empresa de los Países Bajos intenta ser un ejemplo de cómo sí se puede funcionar de otro modo.
Modular y hecho de otra manera
Fairphone tiene como misión «desarrollar un teléfono inteligente y producido con le mínimo impacto negativo posible para las personas y el planeta». Dicho teléfono es el Fairphone, el ‘teléfono justo‘, literalmente. Hemos podido probar en su segunda versión, el Fairphone 2.
Como teléfono, el Fairphone 2 es algo decepcionante para lo que se puede comprar en 2016 por lo que cuesta. Su diseño es soso y demasiado gordo, funciona sobre una versión anticuada de Android (aunque la empresa trabaja en actualizarlo a Android 6.0 antes de que acabe el año), tiene poca RAM, una cámara normalita y una pantalla con la resolución justa.
Lo importante de este móvil, sin embargo, es que es modular (sus partes pueden ponerse y quitarse fácilmente) y está fabricado prestando una especial atención a todo el proceso, desde la extracción de minerales hasta su ensamblaje. También aseguran producir menos residuos que otros teléfonos.
Cualquier manitas, eso sí, disfrutará desmontando la pantalla para luego meterse con el resto de partes que se desatornillan fácilmente. Comparado con lo que cuesta cambiar la batería o la pantalla de otros teléfonos, es un sueño hecho realidad. No es de extrañar que la web especializada en reparación de móviles, iFixit, le pusiera su único 10 al Fairphone 2.
Intentando dar ejemplo
Fairphone, la empresa, nació en 2013 tras dos años y medio como campaña de concienciación en los Países Bajos. El primer teléfono, se produjo en 2013 y se renovó un poco en 2014. El Fairphone 2 se desarrolló durante 2015 y en 2016 ya está disponible para comprar con una nueva versión más fina de su carcasa exterior. De momento, han vendido algo más de 110.000 entre ambos modelos.
Por supuesto, esta cifra es mínima si se compara con lo que venden Apple, Samsung y otras grandes compañías. El objetivo de la empresa no es vender mucho, dicen, sino conseguir cumplir con cuatro objetivos: tener un teléfono con un diseño que dure, fabricarlo con materiales conseguidos de forma justa, garantizar las buenas condiciones laborales de las personas en esta cadena de producción y reutilizar y reciclar las partes del teléfono.
Esto último lo consiguen de sobra. Montar y desmontar la mayoría del teléfono es sencillo y una demostración de que es posible tener un teléfono modular. El Fairphone 2 es prácticamente el único teléfono de estas características en el mercado, en parte por lo poco rentable que es esto y por las complicaciones que suma al diseño del dispositivo.
No todo se puede cambiar o reparar, eso sí. La placa base, la RAM y el procesador son fijos; lo que sí se puede sustituir sin complicaciones son la pantalla, batería, cámaras y módulos superior/inferior, además de ampliar el almacenamiento con microSD o añadir funciones mediante el puerto de expansión.
Un compromiso para el bolsillo
Es complicado no estar de acuerdo con lo que se propone el Fairphone 2 y la empresa detrás, pero utilizarlo es otra historia. ¿Hasta qué punto se puede comprometer el uso de un dispositivo, para bien o para mal, necesario a día de hoy con razones éticas y políticas? Al funcionar en un Android anticuado, nuestra información podría verse comprometida, por ejemplo.
No es una cuestión de fluidez ni de capricho, porque en todos los sentidos, se puede funcionar bien con un Fairphone 2; pero la encrucijada en la que pone este teléfono está ahí: ¿un teléfono mejor o un teléfono justo? Por 529,38 euros, la decisión no solo es difícil por motivos políticos y éticos, sino también económicos.
Que no haya una respuesta sencilla a este dilema parece también parte integral de Fairphone. Al demostrar que sí se puede hacer un teléfono obteniendo minerales de zonas de Australia y América del Sur, sin recurrir al coltán de los señores de la guerra, buscan dar un ejemplo y hacernos sentir incómodos a los usuarios.
La tecnología, por desgracia, no es como la comida ecológica, por ejemplo, que en los últimos años ha concienciado a muchos consumidores. Entre la crianza de la vaca en pastos y sin maltrato y su puesta a la venta en un mercado concienciado hay varios intermediarios y empresas a tener en cuenta. Sin embargo, en comparación con los agentes que actúan en la fabricación de un iPhone o un teléfono Samsung, son un número muy pequeño.
La complejidad de la industria telefónica impide que otras compañías abracen una metodología como la de Fairphone, pero poderse, se puede hacer un teléfono y venderlo con un rendimiento aceptable y unas características relativamente modernas sin seguir alimentando situaciones como la que se vive en el Congo.
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Los smartphones modulares es algo que poco a poco se van haciendo más notar en el mercado de la tecnología móvil. Ya lo hace Google con Project Ara pero no es la única. Fairphone es otro fabricante que apuesta por los smartphones modulares, tras su primer smartphone (no modular pero con el mismo ideal de comercio), os mostramos la segunda generación de este smartphone.
Fairphone apuesta por los smartphones modulares y el comerico justo
El Fairphone 2 es un smartphone modular cuyas piezas podremos reemplazar a medida que se deterioren o necesitemos una mejora en cierto componente. ¿Queremos cámaras mejores o un módulo superior con nuevos sensores? Compramos el módulo y lo instalamos. Esta es la esencia de hacer modular un smartphone, la posibilidad de tener un móvil a tu gusto sin cambiar el equipo entero.
Si compramos este dispositivo tal y como lo venden por defecto, tendremos una pantalla de cinco pulgadas y resolución FullHD, todo protegido con Gorilla Glass 3. En su interior, un procesador Qualcomm Snapdragon 801 (que ha ofrecido unos excelentes resultados) y una memoria RAM de 2GB. Su sistema operativo integrado por defecto es Android 5.0/5.1 Lollipop.
En cuanto al resto de especificaciones, tendremos conectividad 4G LTE, doble SIM y una cámara trasera de 8MP (con opción a módulos de cámara mejorados). Por último, contamos con la posibilidad de expandir el almacenamiento interno con una tarjeta microSD y un puerto de expansión para añadir funciones como NFC.
Pero lo cierto es que lo verdaderamente importante de este dispositivo es que es modular, podemos reemplazar sus partes por otras que cumplan nuestras necesidades. Decir que podremos cambiar prácticamente todas las piezas. Ya sea la cámara, pantalla, batería o módulos superior/inferior, podremos cambiarlos con facilidad, manteniendo placa base, RAM y procesador como elementos fijos del sistema.
Componentes de buena procedencia: Comercio justo
Aunque también es un punto muy a favor de este dispositivo que apoye el comercio justo, es decir, obteniendo las materias primas para la fabricación de los componentes de zonas libres de conflicto y respetando a sus trabajadores. Ya hemos visto serios problemas con el coltán en las minas de países subdesarrollados..
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Fairphone 2: Modular design for you to open and repair from Fairphone on Vimeo.
Precio y disponibilidad
El precio y la disponibilidad de este Fairphone 2 es de 525€ y disponible en Europa durante el Otoño. Podéis apuntaros ya para reservar una unidad en la página oficial.
Vía | Omicrono
Más información | Página oficial de Fairphone
La combinación de módulos reemplazables, reparaciones al alcance del usuario y una cadena de suministro ética convierten al Fairphone 2 en una pieza única: no es solo un móvil, es una estrategia de longevidad verificada por análisis independientes, con software que alcanzó Android 10 y una comunidad que ha aportado alternativas como LineageOS o Ubuntu Touch. Si buscas alargar ciclos, reducir residuos y mantener el control sobre tu dispositivo, pocas propuestas han sido tan coherentes y transparentes.

