
El Samsung Galaxy Note 2 es uno de los modelos que, junto con el iPhone 5, van a calentar el final de año en el tema de la telefonía móvil y, según rumores, podría salir en octubre. Heredero de uno de los terminales más atrevidos y originales de la firma, que registra sus ventas por millones, quiere demostrar que los móviles con pantallas de más de cinco pulgadas tienen su sitio de honor en el mercado.
Cambio de fechas
Hasta el día de hoy se daba por hecho que el equipo no saldría hasta finales de año, una especie de estratagema de la firma para frenar el efecto del lanzamiento del iPhone. Pero si hay un sitio donde la información corre como la pólvora ese es Internet, y fue la agencia de noticias coreana MK News quien dejó entrever que la firma podría considerar la posibilidad de lanzar el Samsung Galaxy Note 2 en la IFA, feria de electrónica de consumo que se celebra en Berlín a finales de agosto y primeros de septiembre. Recordemos que allí fue donde se presentó el primer Note y donde la policía alemana, en base a una demanda puesta por Apple, clausuró el stand de la firma para perplejidad de todos los asistentes.
La máquina
En la misma información se analizó la posibilidad de que el equipo, al que ya le asignábamos una pantalla de 5,5 pulgadas y un procesador quad core, llevara una cámara de hasta 13 megapíxeles. Ni que decir tiene que todo el mundo esperaba que el terminal dispusiera de Jelly Bean como sistema operativo, la última iteración de Android. Además, y como es normal, aportaría su lápiz táctil S Pen, que permite, gracias a sus aplicaciones, convertir la pantalla en un verdadero lienzo digital. Faltaba por conocer la batería, clave para una diagonal así.
Pantalla y diseño
La compañía apostó por un panel HD Super AMOLED (1280×720) de 5,5 pulgadas que, al estrechar ligeramente el cuerpo frente al Note original, mejora el agarre sin renunciar al tamaño. La densidad se sitúa en torno a 267 ppp, con protección Gorilla Glass 2. Sus dimensiones aproximadas son 151,1 × 80,5 × 9,4 mm y el peso ronda los 180 g, con un diseño inspirado en las líneas del Galaxy S3.
Rendimiento y autonomía
Debajo del capó integra un chipset Exynos de cuatro núcleos a 1,6 GHz y 2 GB de RAM. Llega con opciones de 16/32/64 GB y ranura microSD (hasta 64 GB). A pesar del mayor panel, la batería crece cerca de un 25% respecto al primer Note hasta unos 3100 mAh, un salto pensado para jornadas intensas de productividad y multimedia.
- Conectividad según mercado: 3G y LTE, HSDPA+ hasta 21 Mbps
- Bluetooth 4.0, GPS/GLONASS, NFC, MHL, USB 2.0 Host
S Pen y software
El Note 2 debuta con Android 4.1 (Jelly Bean) y un S Pen rediseñado para un uso más cómodo (más largo y de unos 8 mm de grosor), con botón dedicado. Entre las funciones destacadas, Air View permite obtener vistas previas con solo acercar el lápiz, Popup Note abre notas o apps en cualquier zona de la pantalla y Quick Command lanza acciones con gestos. Con Idea Visualizer se reconocen formas y texto para enriquecer S Note, y se mantienen extras como Pop Up Play o Screen Recorder para exprimir la multitarea.
Cámaras y multimedia
La cámara trasera es de 8 MP e incorpora las mejoras vistas en la familia Galaxy S, como modos de ráfaga y funciones para escoger la mejor cara en fotos grupales. La frontal se sitúa en torno a 1,9-2 MP, pensada para videollamadas nítidas. En vídeo, graba en Full HD 1080p a 30 fps.
Disponibilidad y precio
Los rumores apuntaban a un anuncio a finales de agosto durante la IFA en Berlín, y el despliegue comercial se preveía a partir de octubre en numerosos países. Se anunciaron colores Marble White y Titanium Grey, y un precio de lanzamiento que rondaba los 659 euros según mercados. La estrategia buscaba adelantarse a movimientos de la competencia y reforzar el atractivo de un Note con el hardware del S3 y la experiencia del S Pen.
Con este conjunto de especificaciones, el Galaxy Note 2 consolidó el concepto de phablet: gran pantalla, potencia de sobresaliente y un S Pen más útil, rematado por una batería preparada para resistir el día y una conectividad completa que lo sitúa como referente en productividad y ocio.
