¿Qué es la pantalla curva en el Samsung Galaxy S6? ¿Es una novedad útil, o solo un elemento de apariencia? Sea como sea, lo cierto es que resulta difícil ver el Galaxy S6 Edge y pensar que es feo. El atractivo del diseño curvado abrió la puerta a nuevas funciones y a que Samsung apostara por extenderlo a más dispositivos. Quizás eso es lo que ha llevado a la compañía a contar ya con que el Samsung Galaxy Note 5, así como los tablets Galaxy Note, llegaría también en una versión con pantalla curva.
Pantalla curva en más dispositivos

Al menos, eso es lo que podemos deducir por las palabras de Roh Tae-moon, vicepresidente ejecutivo de estrategia de producto de Samsung, que ya ha hablado de que hay una posibilidad de que la pantalla curva llegue a los dispositivos Galaxy Note. Realmente no era algo inesperado. De hecho, el Samsung Galaxy Note 4 fue el primero en contar con una versión con pantalla curva, por lo que resultaba lógico que el nuevo Samsung Galaxy Note 5 contara con dicha pantalla curva. El concepto evolucionó desde el Note Edge (curva en un lateral) al S6 Edge (curvas a ambos lados), aportando accesos rápidos, notificaciones discretas, reloj nocturno y paneles personalizables.
En estas declaraciones se dan a entender algunas cosas que podríamos tener en cuenta: Samsung observó demanda real del formato Edge y, además del impacto visual, buscó dar usos prácticos como contactos por color, accesos a apps y una mejor gestión de la información en el borde sin invadir la pantalla principal.
Galaxy Note 5, única versión con pantalla curva

El Samsung Galaxy Note Edge fue un smartphone con pantalla curva cuyo éxito no fue tampoco demasiado alto. Empezó a llamar la atención, sí, pero no fue un teléfono que fuera a retirar al Galaxy Note 4 estándar. Sin embargo, el Samsung Galaxy S6 Edge sí llamó mucho más la atención y sentó las bases del formato curvo doble. De ahí que el Note 5 y el S6 Edge+ se entiendan como dos caminos: productividad con S-Pen en el Note 5 y experiencia multimedia maximizada en el Edge+, que prescinde del puntero.
Samsung trasladó a esta generación avances de hardware como procesadores Exynos de 64 bits en 14 nm, 4 GB de RAM LPDDR4 y almacenamiento UFS 2.0. En pantalla, los 5,7 pulgadas Super AMOLED QHD (1440 x 2560, ~518 ppp) ofrecen un nivel de brillo y color que laboratorios de referencia han situado entre los mejores del mercado. Se mantienen cámaras de alto nivel con 16 MP, apertura f/1.9 y OIS, y una frontal de 5 MP f/1.9.
En batería, el Note 5 integra 3.000 mAh con carga rápida por cable e inalámbrica (compatible con WPC/Qi y PMA), con tiempos de recarga muy competitivos. Eso sí, se confirma la tendencia a no incluir microSD ni batería extraíble, y no hay USB Type‑C en esta generación. A cambio, el conjunto gana en diseño con metal y vidrio, y un grosor comedido.
En software, el Note 5 potencia el S-Pen: notas rápidas con la pantalla apagada, Air Command renovado, selección inteligente, capturas con desplazamiento y mejor integración con productividad. Además, Samsung Pay con MST y NFC amplía los pagos móviles incluso en datáfonos con banda magnética, mientras que SideSync permite usar teclado y ratón del PC, compartir pantalla y transferir archivos con gran fluidez.
Pantalla curva en tablets
La gran novedad sería que la pantalla curva llegaría también a los tablets Samsung Galaxy Note, y no únicamente a los smartphones. Es de esperar que cada vez sean más los smartphones con esta pantalla. Precisamente el Samsung Galaxy Tab S destacaba por ser el primer tablet de la compañía, después de mucho tiempo, en contar con una pantalla SuperAMOLED. Una posible evolución curva en tablets tendría sentido tanto para consumo (vídeo y lectura más inmersivos) como para productividad (paneles laterales para herramientas, notificaciones y controles sin invadir el lienzo principal).
En su momento, incluso se barajaron opciones técnicas ambiciosas (se llegó a especular con resoluciones 4K y proyectos con doble curva como parte de una línea interna apodada Project Zen). Más allá del rumor, el enfoque práctico es claro: aprovechar los bordes como espacio útil, manteniendo la calidad AMOLED y un ecosistema de funciones que ya demostró valor en los teléfonos.
Especificaciones y funciones clave a tener en cuenta
Pantalla: 5,7″ Super AMOLED QHD (~518 ppp). Procesador: Exynos de 8 núcleos (big.LITTLE) con GPU Mali de alto rendimiento. Memoria: 4 GB LPDDR4. Almacenamiento: UFS 2.0 (32/64 GB). Conectividad: LTE Cat 6/9, Wi‑Fi 802.11ac MIMO 2×2, Bluetooth 4.2, NFC, GPS. Cámaras: 16 MP OIS f/1.9 y 5 MP f/1.9. Batería: 3.000 mAh, rápida e inalámbrica. Seguridad: lector de huellas y actualizaciones periódicas.
Software y multimedia: TouchWiz más ligero con multiventana, Live Broadcast a YouTube, estabilización digital de vídeo, capturas con scroll y audio UHQ (24‑bit/96 kHz). En audio, el altavoz es correcto aunque no estéreo; conviene ajustar el ecualizador para equilibrar graves y detalle. La cámara rinde muy bien en la mayoría de escenarios, con buen control de exposición y enfoque táctil preciso; en escenas muy complejas puede aparecer algo de ruido, pero el nivel general es sobresaliente.
Disponibilidad y enfoque de mercado
En su lanzamiento, el Galaxy S6 Edge+ llegó a más mercados que el Note 5, y el Note 5 no aterrizó inicialmente en Europa. La estrategia diferenciaba claramente a los públicos: quienes priorizan diseño curvo y consumo de contenidos frente a quienes buscan productividad con S‑Pen. Colores, capacidades y precios variaron por región, manteniendo la ambición de competir en la gama más alta.
Con este contexto, la apuesta por la pantalla curva deja de ser estética pura y gana sentido cuando se acompaña de funciones de valor real (paneles laterales, atajos, notificaciones, herramientas creativas y de trabajo). Si Samsung extiende la curva como componente estándar, especialmente a tablets, reforzará un ecosistema coherente entre productividad y entretenimiento.
Fuente: Korea Herald.
