La llegada al mercado del Samsung Galaxy S6 está despertando una expectación realmente grande, ya que con él se espera que la compañía coreana de un “golpe encima de la mesa” a la hora de revertir la situación en el mercado de dispositivos móviles con sistema operativo Android. Y su procesador, puede ser uno de los apartados que lo hagan diferente al resto de los teléfonos de gama alta.
Ya hemos comentado en alguna ocasión que el SoC Snapdragon 810 de Qualcomm parece que tiene problemas de sobrecalentamiento que se están intentando solucionar a marchas forzadas (incluso Samsung habría detectado esto en sus pruebas). El caso es que el tiempo que habría que esperar para recibir las grandes cantidades de este procesador que necesita no es del agrado de la compañía coreana.
Ya se habría dado el paso para utilizar otro procesador
En un primer momento, se pensaba que lo que sucedería es que el porcentaje de uso del componente de Qualcomm se reduciría, pero ahora todo hace indicar que el Samsung Galaxy S6 será un modelo que utilizará exclusivamente un SoC Exynos de ocho núcleos de fabricación propia. Es decir, que este fabricante daría un paso importante y que le diferenciaría de otros terminales de gama alta (además, es una de las pocas compañías que puede tomar esta decisión).
Incluso, algunos medios como Reuters han indicado que tienen fuentes que les han confirmado la ausencia de procesadores Snapdragon 810 en el Samsung Galaxy S6. Además, algunos analistas como Greg Roh (MMC Investment) lo dan por seguro ya que de otra forma “su nuevo teléfono no podría ser presentado en el Mobile World Congress”.
El enfoque encaja con la estrategia de independencia tecnológica: Samsung refuerza su músculo de I+D, controla producción y suministro, y reduce exposición a terceros. Directivos de la compañía han recalcado que siempre emplearán los mejores componentes disponibles y que usarán soluciones externas solo si cumplen sus estándares.
En paralelo, las filtraciones de especificaciones apuntaban a un conjunto sólido: procesador Exynos de 14 nm y 64 bits, al menos 3 GB de RAM y almacenamiento de 32/64/128 GB. Este salto conviviría con un chasis de metal y cristal con protección Gorilla Glass 4, una pantalla Super AMOLED QHD de 5,1 pulgadas y conectividad de primer nivel con NFC, LTE y carga inalámbrica.
También se habló de una batería en torno a 2.550 mAh con carga rápida capaz de ofrecer varias horas de uso con minutos de enchufe, y de un apartado fotográfico ambicioso: cámara principal de 20 MP con OIS y frontal de 5 MP con apertura luminosa y HDR en previsualización para selfies mejor expuestos.
Otro ángulo es el empresarial: apostar por Exynos evita las tasas de licencia asociadas a Qualcomm (que se sitúan de forma aproximada entre un 2,5% y 5% del precio del terminal) y optimiza costes en un dispositivo cuyo coste de producción se habría incrementado por el número y calidad de componentes. En pruebas de rendimiento conocidas, los Exynos 7 llegaron a superar al Snapdragon 810 en mononúcleo y multinúcleo (con cifras próximas a 1.520 y 5.478 frente a 1.241 y 3.587, respectivamente).
Un nuevo rumor aparece
Pues sí, algunos medios se ha hecho eco respecto a la posibilidad de que el nuevo Samsung Galaxy S6 no incluya protección frente al agua y polvo. Es decir, que la compatibilidad con el estándar IP67 que se vio en el Galaxy S5, no sería de la partida en su sucesor.
Lo cierto es que esto no tiene gran sentido, ya que es algo que otros modelos de gama alta sí incluyen (un ejemplo son los Xperia) y, además, si se busca que el Samsung Galaxy S6 sea un modelo sin fisuras, esta opción no debería faltar. El caso es que la razón que se esgrime para ello es el ahorro de costes. Nosotros no creemos que esto sea así, pero ofrecemos la información para que nada se escape respecto a la llegada del esperado teléfono de la compañía coreana.
Otra lectura de este rumor es el cambio de prioridades: un diseño unibody de metal y cristal complica juntas y tapas necesarias para la certificación IP, y la marca podría reservar la máxima resistencia a variantes como la familia Active. A cambio, ganarían ligereza, mejor acabado y compatibilidad total con carga inalámbrica.
La ausencia de Snapdragon en favor de Exynos refuerza la autonomía de Samsung, desbloquea mejoras de eficiencia gracias al proceso de 14 nm y permite unificar hardware y software. Si a ello se suman pantalla QHD, cámaras ambiciosas y un cuerpo premium, el Galaxy S6 apuntaría a diferenciarse donde más importa: rendimiento, diseño y experiencia de uso.

