Eric Schmidt y la “curiosidad” de Apple: patentes, seguridad y poder de plataformas

  • Schmidt considera “extremadamente curioso” que Apple demande a socios de Android y no a Google, apuntando a una estrategia disuasoria.
  • La relación Apple–Google es irregular: competencia feroz y, a la vez, interdependencia en servicios y ecosistemas.
  • Debate de seguridad: informes sitúan la mayoría del malware en Android, mientras iOS se beneficia de control y actualizaciones.
  • Las patentes funcionan como arma y como negocio: licencias, royalties por unidad y acuerdos que condicionan a fabricantes.

Debate Eric Schmidt y Apple

Google es una de esas compañías llena de empleados muy simpáticos, que van en pantalón corto por la oficina, todos con camisetas de colores y barba de tres días. Así es Google. Pero está claro que tiene que haber alguien formal dirigiendo la empresa, y durante todos estos años, ese ha sido el experimentado Eric Schmidt, el actual presidente ejecutivo de la compañía de Mountain View. Ahora, ha hecho unas declaraciones con respecto a la guerra de patentes que Apple está manteniendo con muchas fabricantes, y le parece «curioso».

La verdad es que la forma de expresarlo del presidente ejecutivo de la compañía del buscador es realmente capciosa, ya que el parecerle «curiosa» la forma de actuar de Apple, indica que en realidad piensa que la compañía de Cupertino tiene algo detrás que no quiere enseñar. Todos sabemos lo que es. Apple quiere acabar con los fabricantes, y de hecho, es la misma línea que lleva Google, aunque esta última lo está haciendo de una forma mucho más peculiar. En vez de acabar con ellas en una guerra de patentes, lo hace sacando un dispositivo contra el que ninguna puede competir.

Por qué Apple demanda a socios y no a Google

Schmidt trasladó en entrevistas con medios económicos que le resulta extremadamente curioso que Apple haya decidido demandar a fabricantes de Android como HTC o Samsung y no directamente a Google. Según el propio ejecutivo, esto podría formar parte de una estrategia para disuadir a los socios con menos recursos legales, evitando un enfrentamiento frontal contra el proveedor de la plataforma. También subrayó que, en el mapa de la tecnología de consumo, las plataformas con verdadero peso se cuentan entre pocas: Apple, Google, Amazon y Facebook. En su visión, ese grupo concentra la escala y la capacidad de marca que mueven el mercado.

El enfoque de Apple afectaría especialmente a compañías más pequeñas que buscan cobertura de patentes suficiente para lanzar sus productos. Para Schmidt, la forma adulta de llevar un negocio pasa por la negociación: existen disputas, pero hay una gran capacidad para llegar a acuerdos, sin convertir los desacuerdos en “bombas” legales que puedan frenar la innovación del ecosistema.

Y es que, lo que tanto llama la atención a Eric Schmidt es que la compañía fundada por el difunto Steve Jobs haya optado por atacar a los fabricantes colaboradores de Google en el tema de las patentes, pero no a la propia Google que, en realidad, es la creadora de Android, y podría estar muy metida en el asunto. Esto puede indicar dos cosas, que Apple no quiere enfrentarse a una gigante por el poder que puede tener esta, o que Apple, la de Tim Cook no la de Steve Jobs, no quiere acabar con Google ni con Android. En realidad, se complementan muy bien, no son rivales. El éxito de una conlleva el éxito de la otra. Van prácticamente de la mano, haciendo lo mismo. Ofrecen servicio por medio de tiendas de aplicaciones y contenidos. Pero además, fabrican móviles, fabrican —en el caso de Google— tanto por medio de empresas externas como con proyectos propios.

Una relación irregular entre Apple y Google

El propio Schmidt ha reconocido que la relación entre ambas compañías ha sido irregular. Hubo decisiones simbólicas, como que Apple dejase de incluir Google Maps o YouTube como aplicaciones preinstaladas, que evidenciaron la distancia. Aun así, es innegable que Apple y Google compiten y se necesitan: cada una impulsa la otra, ya sea desde el terreno del hardware, los sistemas operativos o los servicios en la nube y sus tiendas de apps.

Seguridad y percepción pública: Android frente a iOS

Schmidt también ha generado titulares defendiendo que Android es una plataforma muy segura, apoyándose en su escala y en los controles que aplica Google. Sin embargo, aquellas afirmaciones provocaron carcajadas en una entrevista pública, y dieron pie a recordar datos incómodos: informes de departamentos gubernamentales y firmas de ciberseguridad han llegado a situar en torno al 80%-90% el porcentaje del malware móvil que apunta a Android, frente a una cuota mínima en iOS. Más allá de cifras concretas, lo relevante es que las amenazas han aprovechado la fragmentación, las tiendas no oficiales y la disparidad de capas de personalización.

En el lado de Apple, el control del flujo de actualizaciones y la revisión de apps actúan como barreras de seguridad adicionales. No existe el sistema perfecto, pero la combinación de políticas de tienda, ritmo de adopción de versiones y arquitectura de permisos marca diferencias tangibles en la experiencia diaria de los usuarios y en su exposición al riesgo.

Cuota de mercado y la estrategia de plataformas

Para Schmidt, lo que se vive es un gran cambio de plataforma, comparable a otras transiciones históricas. La apuesta de Android ha sido siempre “hacer una tarta más grande”: abrir el sistema, conquistar escala y convertir ese alcance en ventajas de servicios, publicidad y datos. En determinados trimestres, informes de analistas situaron a Android con cuotas por encima del 70% del mercado de smartphones, con iOS en cifras en torno a una quinta parte. También se hablaba de más de un millón de activaciones diarias en su momento, un ritmo que dotó al ecosistema de una inercia difícil de igualar.

Ese empuje a la escala, reconoce Schmidt, viene acompañado de una menor “perfección de control”, pero a cambio favorece la innovación distribuida de fabricantes y desarrolladores. Apple, por su parte, optimiza el integrado vertical de hardware, software y servicios, maximizando valor por dispositivo y fidelidad.

Patentes: del bloqueo al negocio

El sector móvil se convirtió en un campo de batalla de patentes. Steve Jobs defendía con vehemencia la protección de las invenciones: si alguien usa tecnología patentada, debe licenciarla. En esa línea, varias demandas buscaban, o bien forzar la retirada de ciertas características, o bien conducir a acuerdos económicos. El caso de Microsoft es ilustrativo: llegó a cobrar royalties por unidad a fabricantes de Android, y algunos reportes apuntaban a pagos por dispositivo en acuerdos con compañías como HTC. Ese tipo de pactos “monetiza a la competencia” y añade costes ocultos que pueden afectar a los márgenes y a la decisión de qué plataforma impulsar.

Schmidt, en cambio, aboga por resolver tensiones mediante acuerdos que permitan a la industria avanzar sin paralizar la competencia. La litigación masiva, advierte, puede tener un impacto especialmente duro en fabricantes pequeños que no cuentan con carteras de patentes robustas.

Schmidt entre Apple y Google: cooperación y empresa

Conviene recordar que Eric Schmidt formó parte del consejo de Apple durante años. Para evitar conflictos de interés, se ausentaba cuando se trataban temas móviles, hasta que decidió renunciar. Aun así, ha insistido en que la colaboración en tecnología hace que el “pastel sea más grande”, una idea que conecta con su visión de cooperación-competencia entre gigantes.

Ya dentro del terreno corporativo, Google ha impulsado iniciativas para hacer Android más apto para empresas: perfiles de trabajo, separación de datos y controles de TI que encajan con el fenómeno BYOD. Ese refuerzo de seguridad y gestión busca responder a uno de los frentes donde Apple siempre ha sido fuerte.

Anécdota: qué móvil usa Eric Schmidt

Como curiosidad, Schmidt ha reconocido usar un iPhone 6s como teléfono personal secundario además de un Samsung Galaxy S7, al que elogió por su batería. No es raro que altos ejecutivos prueben productos de la competencia: es una forma de comparar, entender fortalezas y detectar oportunidades de mejora.

Eric Schmidt es capcioso porque dice que le parece «curioso» cuando en realidad lo que está diciendo es que Apple tiene un objetivo muy claro, y lo conoce tan bien porque Google lleva el mismo camino. Van a dominar el mercado de una forma brutal de aquí a unos años. Y cuando hablamos de mercado no se puede pensar solo en el de los sistemas operativo, hablamos en el de la telefonía móvil en general. Solo las más grandes que puedan cubrir todos los terrenos podrán mantenerse en lo alto. Para ello, tendrán que ofrecer dispositivos a un precio inmejorable y tratar de obtener beneficio por medio de los servicios ofrecidos a través de sus respectivas tiendas. Apple y Google son las dos que se encuentran ahora mismo en situación de hacer eso. Amazon está en camino, y parece que una última podría agregarse, llamada Facebook, que también tiene poder para cubrir el mercado de semejante manera. En tal caso será una verdadera lucha de titanes, cada una dominando en su campo, y tratando de sobrevivir en un mundo cada vez más homogeneizado.

Lo hemos leído en Into Mobile.

El retrato que deja todo esto es el de un pulso estratégico donde patentes, seguridad, cuota y servicios se entrelazan. La frase de Schmidt sobre lo “curioso” no es un fogonazo aislado: sintetiza cómo Apple, Google, Amazon y Facebook evalúan riesgos y recompensas en un ecosistema que premia la escala, pero también la capacidad de llegar a acuerdos y de ofrecer productos que marquen diferencia.