Mark Zuckerberg no tiene límites. Cerca de tener una red social en la que haya registrados más de 1000 millones de usuarios, el CEO de Facebook pretende seguir haciendo crecer su empresa. Los últimos rumores apuntaban a que desde Palo Alto desean lanzar un Facebook Phone, es decir, un móvil propio de la compañía, y no uno con funciones adaptadas, como hemos visto últimamente con algunos modelos, que finalmente dejaban mucho que desear. Ahora bien, cuando todos pensábamos que este sería Android, ha entrado en juego Microsoft, que está presionando para que este sea Windows Phone.
La noticia, de confirmarse, podría ser muy importante, y más si Facebook tiene verdadera intención de lanzar un buen producto. Solo por lo extendida que está la red social, puede afirmarse con total seguridad que el dispositivo será muy conocido, y que tendrá detrás una campaña de marketing bastante importante, lo que le da ventaja sobre muchos móviles de otras fabricantes.
Microsoft está realmente interesada en que el Facebook Phone utilice Windows Phone como sistema operativo, y no Android. Con este paso, y la colaboración con Nokia, los chicos de Redmond podrían conseguir que por fin su sistema operativo comenzara a echar raíces. Además, Microsoft tiene fácil la tarea de empujar a Facebook para que el dispositivo sea Windows Phone. Para empezar, llevan desde el año 2007 colaborando de forma muy cercana, concretamente, después de que Microsoft comprara el 1,6 % de Facebook, parte que ahora les pertenece y que hizo que el precio de mercado de la red social alcanzara un gran nivel. Sabemos además que Bing, el buscador de la compañía regentada por Steve Ballmer, está muy presente en la red social, tanto para realizar búsquedas por Internet, como para la muestra de mapas y demás.
Por si esto fuera poco, la integración de la red social en Windows Phone es mucho mejor que la que tiene en los dispositivos Android. Pero además de esta integración interna, también hay una aplicación aparte, que pronto se actualizará por la propia Microsoft, no por Facebook, que pretende ampliar las funcionalidades de los usuarios, gestionando las páginas, los grupos y otros elementos.
Por último, no debemos olvidar que Google sí que es un rival directo de Facebook, tanto por la red social Google+, como por su plataforma de publicidad. Ya veremos si, al final, Facebook acaba eligiendo al enemigo de su enemigo para su dispositivo Facebook Phone.
Microsoft, Windows Phone y el sueño del Facebook Phone

La apuesta de Microsoft por ser el tercer ecosistema móvil pasaba por alianzas potentes y por una integración nativa muy superior a la de sus rivales: People Hub, sincronización de contactos, eventos y álbumes de fotos, así como Bing para búsquedas y mapas, estaban profundamente conectados con la experiencia de Facebook en Windows Phone. En esa línea, la propia Microsoft llegó a mantener y actualizar la app de Facebook para su plataforma, con mejoras de rendimiento, nuevo diseño, compatibilidad con más idiomas, subida de vídeos y una integración de Messenger que permitía alternar entre conversaciones y muro con mayor fluidez, todo ello probado previamente en un programa beta.
El encaje estratégico era claro: un Facebook Phone con Windows Phone hubiera capitalizado una base de usuarios masiva y el apoyo de Nokia en hardware, resolviendo dos puntos críticos de cualquier plataforma: tracción de mercado y catálogo de apps. Esta posición, unida a la inversión histórica de Microsoft en Facebook y a los acuerdos de servicios, explicaba la presión para que el sistema elegido no fuese Android.
Soporte de apps, cuota de mercado y lecciones para el ecosistema

Con el paso del tiempo, la realidad del ecosistema dejó lecciones claras. Facebook, Instagram y Messenger acabaron dejando de funcionar como aplicaciones nativas en Windows Phone, y quienes quisieran acceder tuvieron que usar el navegador del móvil, como si estuvieran en un ordenador. En ese contexto, WhatsApp se mantuvo operativo durante un periodo adicional, aunque su modelo (dependiente del teléfono activo) complicaba el uso equivalente al de una web independiente.
La situación se vio agravada por la fragmentación entre ramas del sistema: la transición a Windows 10 Mobile rompió parte del soporte de Windows Phone 8.x y Windows 8.1, y desde la propia Microsoft se listaron versiones en desuso de Facebook y Messenger en distintas plataformas, incluyendo las ediciones de Windows Phone y Windows 8.x, lo que en la práctica empujó a los usuarios a actualizar a versiones más recientes o a cambiar de dispositivo.
Según firmas de análisis, la cuota de mercado de Windows Phone acabó siendo residual, con cifras globales en torno a una décima porcentual. Este dato confirmó la dificultad de sostener un tercer ecosistema cuando las aplicaciones clave prefieren concentrarse en iOS y Android.
Para un hipotético Facebook Phone, las lecciones son contundentes: asegurar soporte prolongado de apps críticas, fomentar PWA como vía de continuidad, cerrar acuerdos con desarrolladores para evitar abandonos, y garantizar integraciones de servicios (búsquedas, mapas, mensajería) que aporten valor real al usuario sin depender de cambios de rumbo en la plataforma.
El interés de Microsoft por un Facebook Phone con Windows Phone fue coherente con su estrategia y con una profunda conexión de la red social; sin embargo, la evolución del soporte de apps y la fragmentación mostraron los riesgos de no alinear ecosistema, desarrolladores y usuarios. La historia ayuda a entender por qué un dispositivo así necesitaría blindaje del acceso a funciones clave y cuidar la experiencia a largo plazo.