
En Facebook están en medio de un importante periodo de cambio constante. Además de los ajustes en su feed principal para mejorar la experiencia de sus usuarios, durante los últimos años han ido dando pasos para simplificar Facebook Messenger y alejarlo de la sensación de aplicación recargada que había generado tantas críticas.
Tras una época en la que la prioridad fue añadir funciones sin parar, la propia compañía terminó reconociendo que la app se había convertido en un cajón de sastre con demasiadas pestañas, juegos, bots y opciones que pocos utilizaban a diario. A partir de ahí comenzó una nueva etapa: menos ruido visual, más foco en los chats y una interfaz más clara, inspirada en lo que mejor funciona en otras apps de mensajería.
Facebook promete simplificar Messenger tras años de añadir demasiadas funciones
«Durante los dos últimos años, hemos construido muchas funciones para encontrar aquello que nos diferencia. Algunas de ellas han encontrado su mercado, otras no. Mientras corríamos a implementar estas funciones, la app ha acabado sobrecargada. Podéis esperar que invirtamos en simplificar masivamente y redirigir Messenger en este año». Así comunicaban desde Facebook sus intenciones de transformar, esta vez a mejor, la aplicación de mensajería instantánea de la red social. Como bien dicen, en los últimos años han añadido muchas funciones, sobre todo desde que la compañía de Zuckerberg empezó el asalto sin compasión a Snapchat en busca de copiar sus mejores funciones.
Ese movimiento para integrar historias efímeras, juegos, bots en Messenger y todo tipo de utilidades hizo que Messenger se fuera alejando de lo que los usuarios esperan de una app de mensajería: rapidez, simplicidad y acceso directo a las conversaciones. La propia empresa llegó a admitir que la aplicación se había convertido en un “lío desordenado”, resultado de años de priorizar la cantidad de novedades frente a la claridad de uso.
Si bien esa estrategia ha funcionado con Instagram, ha afectado de manera negativa tanto a WhatsApp como a Messenger, que han visto cómo se añadían funciones que simplemente no tenían sentido en aplicaciones centradas en la mensajería instantánea. Especialmente Messenger se ha sobrecargado cada vez más y más, ofreciendo una experiencia de usuario peor en su aplicación para teléfonos móviles, con un consumo de recursos muy elevado y una interfaz llena de pestañas.
Finalmente, en Facebook parecen haberse dado cuenta del error de sus actos, de ahí la promesa de simplificar la aplicación. La compañía llegó incluso a compartir internamente estudios propios en los que se mostraba que alrededor de 7 de cada 10 personas consideran que la simplicidad es el factor más importante a la hora de elegir una app de mensajería. Esa presión de los usuarios, unida a la necesidad de asegurar el futuro de la plataforma, empujó a un rediseño profundo centrado en la interfaz y en la reducción de ruido.
En esa nueva etapa, una de las claves ha sido rebajar la complejidad visual de la pantalla principal, recortando el número de pestañas y reorganizando todo lo que había quedado disperso: llamadas, juegos, bots, grupos, historias, contactos y notificaciones distintas. Aunque todavía no hay detalles definitivos sobre todas las funciones que pueden desaparecer a largo plazo, deshacerse de las Historias o de la función de Rachas en la app principal (manteniéndolas en espacios mejor integrados o directamente en otras plataformas de la compañía) siempre se ha señalado como un buen primer paso para recuperar la claridad.
En qué consiste la simplificación de Messenger: menos pestañas y diseño más limpio
La simplificación de Messenger se ha centrado en reducir drásticamente la cantidad de pestañas y secciones visibles. Donde antes podían encontrarse hasta nueve accesos diferentes en la interfaz, la nueva organización pasa a mostrar solo tres grandes bloques: Chats, Personas y Descubrir. Con este cambio se busca que el usuario identifique al instante dónde tiene sus conversaciones, dónde están sus contactos y en qué lugar se agrupan todas las funciones adicionales.
En la pestaña de Chats, representada con el clásico icono de burbuja, se concentra ahora todo lo relacionado con las conversaciones individuales y grupales. Al deslizar sobre un chat es posible acceder con rapidez a acciones como iniciar una llamada de voz o vídeo, silenciar notificaciones o gestionar las opciones de ese grupo. Además, la cámara rápida sigue apareciendo en lugares destacados, ofreciendo una comunicación visual directa sin necesidad de rebuscar entre menús secundarios.
La pestaña de Personas se centra en la lista de amigos y contactos. Desde ahí se puede ver quién está activo, consultar Facebook Stories de amigos y descubrir de un vistazo quién está disponible para chatear. Esta separación entre conversaciones y contactos ayuda a reducir la sensación de desorden que generaba mezclar chats, sugerencias, grupos y actividad en un único panel.
Por último, Descubrir funciona como un contenedor para todo lo que no es mensajería pura: juegos, bots, negocios, noticias, compras y experiencias interactivas. Aquí es donde las empresas pueden ofrecer soporte, mostrar ofertas, permitir hacer reservas o integrar Instant Games, evitando que estas opciones saturen la pantalla principal. De esta forma, los usuarios que solo quieren chatear no se ven obligados a convivir con pestañas que nunca usan.
Todo este rediseño se complementa con una estética más limpia y espacios en blanco mejor aprovechados. Se han eliminado botones flotantes redundantes, se ha reorganizado la zona superior de la pantalla y se han pulido iconos y fuentes para que la app parezca más ligera incluso en dispositivos con pantallas pequeñas. El objetivo es que la interfaz resulte intuitiva desde el primer uso y no haga falta aprender dónde está cada cosa.
Colores en degradado, modo oscuro y personalización sin perder simplicidad
La simplificación de Messenger no implica renunciar a la personalización visual. De hecho, uno de los cambios más visibles es la introducción de los llamados “colores en degradado” para las burbujas de chat. Ahora, dentro de cada conversación, es posible elegir combinaciones de colores que van variando a lo largo del hilo, por ejemplo de rojo a azul, aportando un toque más moderno sin entorpecer la lectura.
Estos gradientes se pueden cambiar en cualquier momento, lo que permite ajustar el tono de cada chat al estado de ánimo o al tipo de conversación. Además, los cambios son visibles para ambas partes, generando una sensación de espacio compartido y no solo de personalización local. A pesar de ese extra de color, la interfaz mantiene una estructura clara en la que los elementos importantes —nombre del contacto, últimos mensajes, botones de llamada— siguen perfectamente identificables.
Otra de las funciones anunciadas como parte de este proceso de refinamiento es el modo oscuro, pensado para reducir el brillo del teléfono y facilitar el uso de Messenger en entornos con poca luz. Este modo no solo mejora la comodidad visual, sino que también puede ayudar a ahorrar algo de batería, especialmente en dispositivos con pantallas OLED, donde los negros profundos consumen menos energía.
Pese a reducir ruido visual, Facebook mantiene muchas de las funciones avanzadas que han hecho de Messenger algo más que un simple chat: encuestas para tomar decisiones en grupo, envío de ubicación en vivo para encuentros rápidos, división de gastos, integración de juegos, stickers, GIF y experiencias de realidad aumentada para marcas que quieren ofrecer filtros o probadores virtuales. La clave está en que ahora estas herramientas están mejor ordenadas y no colapsan la pantalla principal.
En paralelo, la compañía ha seguido trabajando en la capa de inteligencia artificial que alimenta a su asistente M dentro de la plataforma. Entre otras cosas, esto permite sugerir traducciones automáticas en conversaciones de Marketplace, ayudando a que compradores y vendedores que usan idiomas distintos puedan entenderse mejor sin abandonar la app. Es un ejemplo de cómo se intenta sumar valor práctico sin recargar más la interfaz.
Messenger Lite sí es una opción que vale la pena
Si desde Facebook realmente quieren simplificar su aplicación, deberían mirar bajo su propio tejado. Ellos mismos han desarrollado Messenger Lite, que es la versión que sí vale la pena de su aplicación. Sacrificando muchas de las innecesarias funciones extra de los últimos años, en Facebook crearon una app que ocupa mucho menos, consume menos datos y funciona igual de bien o incluso mejor. El único pecado de esta versión Lite es no disponer de chats en burbujas, algo a lo que el usuario se puede acostumbrar fácilmente tras unas pocas horas de uso.
Lite es una opción que ya es Messenger Lite. Por lo tanto, desde Facebook deberían mirar a su propia app para saber cómo actuar de cara a los cambios presentes y futuros. El contraste de tamaño entre ambas versiones habla por sí solo: mientras la app completa supera con facilidad los 100 MB de espacio en muchos dispositivos Android, la versión Lite se mantiene en cifras muy contenidas, alrededor de unas pocas decenas de megas. Esto la hace especialmente atractiva para móviles de gama baja o con poco almacenamiento libre.

La estrategia de Messenger Lite sigue una filosofía clara: mantener las funciones esenciales de chat (mensajes, envío de fotos, llamadas básicas) y prescindir de todo aquello que no resulta crítico para conversar. Al no cargar efectos complejos, pestañas adicionales ni módulos pesados, la aplicación no solo ocupa menos, sino que también consume menos datos móviles y se comporta mejor en conexiones lentas o inestables.
Para muchos usuarios, Messenger Lite representa el ejemplo perfecto de lo que debería ser una app de mensajería moderna: rápida, centrada en el texto y en el envío sencillo de contenido multimedia, capaz de funcionar en prácticamente cualquier móvil Android y sin obligar a reservar una gran parte del almacenamiento solo para chatear. La ausencia de funciones como las burbujas flotantes de chat es un sacrificio asumible si a cambio se gana estabilidad y ligereza.
Lite también encaja muy bien con la tendencia general de ofrecer versiones “Lite” o “Go” de las aplicaciones más pesadas, pensadas para mercados emergentes o usuarios que simplemente prefieren no llenar su smartphone de procesos en segundo plano. En este contexto, el desarrollo paralelo de Messenger y Messenger Lite sirve a Facebook como laboratorio: la experiencia minimalista de la versión ligera apunta el camino de lo que muchos esperan ver integrado de forma nativa en la app completa.
Lite es una opción que ya es Messenger simplificado. Por lo tanto, desde Facebook deberían mirar a su propia app para saber cómo actuar de cara a este año 2018. Puedes descargar Messenger o Messenger Lite de forma gratuita desde la Play Store:
Con todos estos cambios, la compañía intenta equilibrar dos fuerzas opuestas: por un lado, ofrecer una plataforma potente y versátil que sirva como base para juegos, bots, negocios y realidad aumentada; por otro, respetar la demanda mayoritaria de los usuarios, que priorizan simplicidad, orden y rapidez en el día a día. La evolución de Messenger y Messenger Lite muestra que el futuro de la app pasa por seguir afinando esa mezcla, reduciendo lo superfluo y potenciando lo que realmente aporta valor en cada conversación.



