Samsung quiere acaparar la atención en el IFA de Berlín. Muchas compañías van a presentar productos, pero Samsung tiene preparado algo realmente grande, de hecho, tiene preparado el smartphone más grande del mercado, el nuevo Galaxy Note 2. Hemos oído mucho hablar sobre este dispositivo, pero pocas cosas que sean verdaderamente concluyentes. Entre estas, una acaba de coger mucha fuerza, y es la posibilidad de que la pantalla sea AMOLED de 5,5 pulgadas pero, eso sí, flexible.
Y cuando decimos flexible no nos referimos a que cuando dejemos de usarlo, podamos plegarlo y guardarlo en el bolsillo, sino a que esta podrá doblarse y combarse ligeramente. Al parecer, el objetivo de los surcoreanos no sería que el móvil pudiera ser doblado por el usuario, sino a que la forma del Galaxy Note 2 sea curva, algo para lo que es imprescindible que la pantalla sea flexible.
El dispositivo contaría con una pantalla AMOLED de 5,5 pulgadas, un gran tamaño para un móvil que tenemos que llevar diariamente encima y a todos lados. No obstante, si este es curvo, su altura total quedaría reducida, además de que sería mucho más fácil de llevar en el bolsillo, entre otros, porque se adaptaría a la forma de la pierna. Además, sería mucho más fácil de utilizar con una sola mano, puesto que la curva haría más accesibles las secciones de la pantalla más alejadas del dedo.

Pantalla AMOLED flexible: tecnología y ventajas

Desde Corea se ha señalado que Samsung lleva tiempo trabajando en paneles flexibles bajo la denominación YOUM. Estas pantallas utilizan sustratos plásticos en lugar de vidrio, lo que permite ligera curvatura y mayor resistencia a impactos. Asociado a ello, la marca ha desarrollado la tecnología UBP (Unbreakable Panel), que reduce capas internas, disminuye el grosor del módulo y libera espacio para integrar una batería de mayor capacidad, con la consiguiente mejora de autonomía.
Otra pieza del puzle que ha trascendido es la fabricación de paneles con densidades en torno a 350 ppp, suficiente para mantener nitidez a esta diagonal, y la producción de sus pantallas flexible. En el Note 2, la flexibilidad no buscaría plegado completo, sino habilitar un diseño curvo ergonómico que acerque partes de la pantalla al pulgar, mejore el agarre y haga más cómodo el transporte.
Especificaciones y diseño que se barajan
Las filtraciones coinciden en un panel de 5,5 pulgadas y en una estética inspirada en la línea del Galaxy S III, con bordes más redondeados. Se ha hablado de 2 GB de RAM y dos posibles caminos de chipset: el Exynos 4 Quad o un Exynos 5250 dual-core (arquitectura Cortex-A15), ambos suficientes para sostener un gran lienzo AMOLED y las funcionalidades del S Pen.
En fotografía, algunos reportes elevan la cámara hasta 12 o 13 megapíxeles frente a los 8 MP de generaciones previas, mientras que a nivel de software se apunta a Android Jelly Bean con la habitual capa de Samsung y funciones avanzadas orientadas al stylus. La compañía incluso ha llegado a insinuar la relevancia del Note en un teaser oficial donde se enfatiza la creatividad que permite un dispositivo así de ligero y compacto.
También han aparecido informaciones contradictorias: algunas fuentes niegan que el Note 2 estrene UBP en su primera iteración, y ciertos analistas muestran escepticismo sobre la utilidad de una pantalla flexible en un formato tipo barra. Aun con esas dudas, el beneficio práctico más inmediato sería un terminal más fino, más resistente a golpes y con mejor autonomía, además de posibilitar un chasis levemente curvado.
Como siempre, no dejan de ser rumores. Si Samsung apostara por este tipo de panel, estaríamos ante una novedad de peso y uno de los primeros dispositivos de alto nivel en incorporarla. Falta muy poco para que la marca desvele oficialmente su propuesta en el marco del IFA de Berlín, momento en el que podremos confirmar especificaciones, tecnologías y el papel que jugará la flexibilidad en el nuevo Galaxy Note 2.
