¿Está Google abusando de su dominio? Así avanza el escrutinio de la Comisión Europea en Android y publicidad

  • Bruselas investiga si Google usa su dominio en Android para favorecer servicios propios y limitar alternativas.
  • En adtech, se señalan ventajas a AdX desde DFP y Google Ads/DV360, con impactos en editores y anunciantes.
  • El marco legal (art. 102 TFUE y DMA) permite exigir cambios conductuales y, si procede, medidas estructurales.
  • Coordinación con reguladores internacionales y plazos para proponer remedios verificables.

Investigación Comisión Europea sobre Google

Google, una de las compañías más grandes del mundo, podría ser investigada por la Comisión Europa por monopolio. Al parecer, la Comisión Europea va a investigar si Google ha aprovechado el dominio que tiene en el mercado de los sistemas operativos móviles para conseguir beneficiar otros de sus servicios, como es el caso de Google Maps, Google Search o Google Play Store.

Y es que, casi que cualquiera de nosotros tiene muy claro que Google ha aprovechado el dominio del mercado de los sistemas operativos móviles, en el cual Android está presente en el 85% de los smartphones vendidos en el segundo trimestre del periodo analizado, que comprende los meses de abril, mayo y junio, para obtener beneficio de otros de sus servicios, como es Google Maps, Google Search, o Google Play Store, y existen debates sobre las licencias y uso de Android. No obstante, si finalmente se llegara a la conclusión de que Google ha aprovechado el monopolio con el que cuenta en el sector de los sistemas operativos móviles, podría incluso imponerse una multa a la compañía americana.

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Nexus 7 segunda generación Android 4.3
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Al parecer, lo que se va a estudiar es si en el acuerdo que los fabricantes firman con Google para instalar las aplicaciones como Google Maps, Gmail, Google Search o Google Play Store, se establece que no se pueden instalar aplicaciones de la competencia, como Nokia Here o Microsoft Bing. En caso de ser así, Google habría aprovechado su dominio del mercado de los sistemas operativos, que lleva a que todos los fabricantes quieran utilizar Android y las aplicaciones de Google, para conseguir que no se instalen las aplicaciones de la competencia.

Para realizar la investigación, la Comisión Europea ha solicitado a algunas compañías información de los últimos siete años sobre los acuerdos, e incluso correos electrónicos que pudieran tener información sobre dichos acuerdos. Las compañías están obligadas a ofrecer esta información a la Comisión Europea, por lo que tendrán que cumplir con lo que se haya solicitado.

Qué examina Bruselas en Android y acuerdos de preinstalación

Dominio de Google en Android y apps

Además de los acuerdos con fabricantes, la Comisión analiza posibles cláusulas de exclusividad, empaquetamiento y autopreferencia que podrían limitar la libertad de elección del usuario y la competencia de apps rivales. El foco está en si el acceso a Android y a servicios clave se condiciona a instalar o destacar apps y buscadores de Google frente a alternativas.

  • Restricciones a la competencia: impedimentos a preinstalar o promover alternativas como otros mapas o motores de búsqueda.
  • Pantallas de elección y valores por defecto: necesidad de permitir cambiar con facilidad el search o el navegador predeterminado y mostrar opciones equitativas.
  • Derecho a dirigir fuera de la tienda: obligación de permitir que desarrolladores informen y lleven al usuario a ofertas externas sin tasas adicionales.

Publicidad digital y adtech: AdX, DFP, Google Ads y DV360

La investigación de competencia no se limita a móviles. En el ecosistema publicitario, Bruselas ha señalado presuntos conflictos de interés por la integración vertical de Google en la cadena adtech. Según el regulador, durante un periodo prolongado Google habría favorecido su intercambio de anuncios AdX desde su servidor para editores (DFP) y desde sus herramientas de compra (Google Ads y DV360).

  • Autopreferencia en pujas: ventajas para AdX en subastas organizadas por DFP y concentración de pujas desde Google Ads/DV360 en su propio intercambio.
  • Información privilegiada: acceso anticipado al valor de la mejor oferta de competidores que reforzaría la posición de AdX.
  • Efectos en el mercado: mayores costes para anunciantes, menores ingresos para editores y reducción de la competencia entre intercambios.

El Ejecutivo comunitario puede exigir el fin de las prácticas de autopreferencia y solicitar medidas para eliminar conflictos de interés. Entre los remedios considerados están cambios de comportamiento y, si fuera necesario, soluciones estructurales como desinversiones en partes del negocio adtech. Las empresas disponen de un plazo breve para proponer medidas efectivas y verificables.

Base legal, obligaciones del DMA y alcance transatlántico

La base jurídica es el artículo 102 del TFUE (abuso de posición dominante). La normativa permite multas de hasta el 10% del volumen de negocios mundial y, en caso de reincidencia, porcentajes superiores. Paralelamente, el Acta de Mercados Digitales (DMA) impone a los grandes gatekeepers obligaciones como permitir redirigir a ofertas externas, facilitar el cambio de valores por defecto y garantizar trato no discriminatorio en resultados, incluyendo servicios verticales como vuelos u hoteles.

Las pesquisas europeas avanzan coordinadas con otras autoridades como el Departamento de Justicia de EE. UU. y la autoridad de competencia del Reino Unido, dada la similitud de las preocupaciones en el mercado de búsqueda y la tecnología publicitaria. Google, por su parte, sostiene que la publicidad digital es un sector competitivo y que sus herramientas financian contenido y ayudan a empresas, reservándose el derecho a recurrir.

Si el regulador confirma infracciones, puede ordenar el cese inmediato, imponer compromisos vinculantes y, si las medidas no bastan, adoptar correcciones más estrictas para restablecer la competencia efectiva y proteger a editores, anunciantes y consumidores.

El caso sobre Android y acuerdos con fabricantes convive con otros expedientes europeos en búsqueda, compras programáticas y tiendas de apps. El mensaje regulatorio es claro: no se prohíbe ser dominante, pero sí abusar de esa posición mediante autopreferencia, exclusividades o restricciones que limiten la elección del usuario y la innovación del mercado.