Si creíais que las Google Glass eran el proyecto más innovador en el que la compañía de Mountain View estaba trabajando, es que no conocíais el posible vehículo volador en el que están trabajando, más propio de un libro de ciencia-ficción. Por cierto, ya existe un prototipo de dicho vehículo.
El vehículo que podéis ver a continuación fue visto desde un helicóptero. La mala calidad de la imagen es porque, en realidad, se utilizó una cámara de vídeo con gran zoom para ver el vehículo, y entonces se fotografió la pantalla LCD de dicha cámara. En ese momento, el vehículo estaba en una base naval abandonada en Alameda. Aunque la calidad de la fotografía no es muy buena, sirve para ver las ocho hélices verticales con las que cuenta, y las dos hélices horizontales que se encuentra en la sección trasera. Los alerones frontales, traseros y laterales también se ven perfectamente en la fotografía.
Y solo queda comparar dicha fotografía con la ilustración de la patente, que podéis ver también en este artículo.
En realidad, no podemos asegurar que se trate de un vehículo de Google. La patente de dicho vehículo volador es de Zee Aero, que a priori no pertenece a Google. Y decimos a priori porque esta compañía está en Mountain View, y está muy cerca del laboratorio de investigación Google X. Como está claro, nadie diseña un prototipo de estas características sin el financiamiento adecuado, y es demasiado casual que dicha compañía se encuentre tan cerca del laboratorio de investigación de Google, sobre todo cuando los de Mountain View ya han demostrado estar interesados por los proyectos de gran innovación, como los drones de Google. Ahora bien, podría tratarse simplemente de un avión teledirigido de gran tamaño. Sin embargo, la siguiente ilustración que fue patentada permite saber que no es simplemente un avión.
Es un vehículo volador. No necesita pista de aterrizaje, ni pista de despegue. Según la ilustración, sería capaz de elevarse verticalmente, desplazarse y volver a tomar tierra verticalmente, aparcando en su plaza de parking, tal y como cualquier otro coche. Y no debería extrañarnos que Google pretendiera combinar su tecnología de coches autónomos con este nuevo vehículo. Sea como sea, esperamos que no se controle por medio de Android. Lo último que querríamos es que alguien fuera conduciendo su vehículo volador por la calle mientras trata de superar el correspondiente nivel de Candy Crush. Por cierto, el vehículo también ha sido visto aparcado en las oficinas de Zee Aero, por lo que queda muy claro que es una realidad.
Qué es un eVTOL y por qué encaja con lo que vemos
El diseño observado y la patente apuntan a un eVTOL (electric Vertical Take-Off and Landing), es decir, una aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical. Estas plataformas usan múltiples rotores para elevarse como un dron y, una vez en el aire, pueden transicionar al vuelo horizontal para ganar eficiencia. La presencia de ocho rotores verticales y superficies de control dedicadas a la sustentación concuerda con esta arquitectura, orientada a operar sin pistas convencionales y con menor ruido y mantenimiento frente a helicópteros clásicos.
Alef Aeronautics y el impulso del coche volador eléctrico
Mientras el prototipo vinculado a Zee Aero y al ecosistema de Google X sugiere una vía clara, el sector ya muestra avances tangibles. La californiana Alef Aeronautics ha presentado un vehículo de estética automovilística que rueda por asfalto y, mediante hélices integradas bajo una carrocería en rejilla, logra elevarse. En demostraciones en vídeo, su prototipo pasa por encima de un todoterreno y mantiene un vuelo estable durante segundos, con una cabina giratoria que mantiene la orientación de los ocupantes.
Según la compañía, su propuesta es un eVTOL 100% eléctrico con ocho hélices, concebido para alternar entre conducción y vuelo. Declaran autonomía aproximada de unos 320 km por tierra y alrededor de 177 km por aire, y una velocidad mostrada en pruebas en torno a 40 km/h. Además, aseguran disponer de sistemas de detección de obstáculos, aterrizaje planeado y paracaídas, junto con optimización VTOL para entornos urbanos; incluso afirman consumos por viaje inferiores a los de algunos coches eléctricos y a taxis aéreos eVTOL.
La empresa ha recibido apoyo de inversores de Silicon Valley, entre ellos figuras como Tim Draper, y ha generado un fuerte interés: se mencionan reservas que superan las 2.800 y también comunicados que hablan de más de 3.000. Respecto a precio, se sitúa en el entorno de los 300.000 dólares (con estimaciones que rondan los 275.000/286.000 euros al cambio). Ofrecen la posibilidad de entrar en un club por 100 dólares para optar a un descuento de 2.000 dólares. Por ahora, el plan comercial contempla vender en Estados Unidos y restrictivamente operar sobre el agua, así como una capacidad de una sola persona en las primeras versiones.
En el plano industrial, destaca la colaboración con compañías españolas: MYC (Madrid) y Pucara Aero (valenciana), ambas con trayectoria en aeronáutica para Boeing y Airbus, aportan componentes y know-how en aerodinámica y propulsión. El proyecto ha sido mostrado en foros tecnológicos de relevancia internacional, como ferias de movilidad y congresos en Barcelona, reforzando la visibilidad de esta nueva movilidad.
El entusiasmo y las dudas conviven. Voces expertas como Brad Templeton han ironizado con la conveniencia social: es atractivo poder despegar desde el jardín, pero no todos querrán a su vecino volando encima de casa. Es precisamente ahí donde el enfoque eVTOL asociado a Google y las propuestas de Alef convergen: seguridad, ruido, energía y regulación serán la clave del despliegue real.
Si finalmente el prototipo observado ligado a Zee Aero culmina en un producto de Google, la combinación de piloto automático, IA de navegación y VTOL abriría el camino para rutas cortas y estacionamiento en espacios compactos. Paralelamente, iniciativas como la de Alef, con su diseño de hélices ocultas y cabina estabilizada, muestran que el coche volador eléctrico no es solo una fantasía. La pregunta ya no es si se puede, sino cómo y cuándo podremos convivir con ellos en ciudades reales.




