Comparativa entre cinco smartphones icónicos que marcaron la gama alta Android: HTC 10, Samsung Galaxy S7, Huawei P9, LG G5 y Meizu PRO 6. El objetivo es ofrecer una visión clara y práctica de sus puntos fuertes y debilidades para elegir con criterio según tus prioridades de pantalla, cámara, rendimiento, autonomía, audio y extras como resistencia al agua o carga inalámbrica.
Quad HD o Full HD
¿Tiene que contar un buque insignia con una pantalla con resolución Quad HD (2.560 x 1.440)? No necesariamente. Para muchos usuarios, la diferencia frente a Full HD en diagonales cercanas a 5–5,5 pulgadas es sutil, mientras que el coste y el consumo energético pueden aumentar. Dentro de esta comparativa, HTC 10, LG G5 y Galaxy S7 apuestan por paneles QHD, mientras que Huawei P9 y Meizu PRO 6 mantienen Full HD, lo que ayuda a contener el precio y mejorar la eficiencia.
La elección no es solo resolución: intervienen tipo de panel (AMOLED, LCD/IPS), calibración de color, brillo y tratamiento del reflejo. En esta generación, Samsung brilló con su Super AMOLED por negros profundos y modo Always On, mientras que HTC apostó por Super LCD5 con fidelidad de color muy cuidada. Huawei y Meizu se centraron en paneles Full HD bien calibrados, suficientes para uso diario e incluso para fotografía y vídeo, con menor demanda de GPU.
Si te atraen las pantallas más grandes, conviene recordar la tendencia de las phablets QHD a partir de 5,5 pulgadas, con opciones de paneles curvados y bordes mínimos que popularizaron funciones como Always On y carga inalámbrica en algunos modelos. Aunque en este grupo concreto ninguno pasa de 5,3 pulgadas, estas tecnologías sentaron bases para la evolución posterior.
Entre 5 y 5,5 pulgadas
Curiosamente, ninguno de estos modelos se va al extremo de las 5,5 pulgadas ni baja de 5: Galaxy S7 es el más compacto con 5,1″, HTC 10 y Huawei P9 se sitúan en 5,2″ y LG G5 sube a 5,3″. Las diferencias de maniobrabilidad entre ellos son pequeñas, y la decisión se inclina más por ergonomía, curvatura del cristal y aprovechamiento de frontal que por décimas de pulgada.
Quien busque un formato muy distinto suele mirar a las variantes de corte phablet o a diseños con bordes curvados que aparecieron en la misma generación con otros modelos. En esta comparativa, la apuesta es por el equilibrio entre tamaño y usabilidad, con cuerpos compactos y buena densidad de píxeles.
La Guerra de las Cámaras
Fue la categoría más disputada. Samsung Galaxy S7 y HTC 10 optaron por sensores de 12 MP con píxel grande para maximizar la entrada de luz. Samsung popularizó el enfoque Dual Pixel con rapidez y fiabilidad sobresalientes, y HTC complementó con OIS y f/1.8 logrando un rendimiento sólido en baja luz. En evaluaciones especializadas de la época, ambas cámaras se situaron entre las mejores del mercado.
LG G5 innovó con su doble cámara trasera: una estándar y otra gran angular para paisajes con perspectiva extrema, ideal para viajes y arquitectura. Además, su ecosistema modular añadió un grip fotográfico con controles físicos pensado para creadores.
Huawei P9 apostó por la asociación con Leica y una configuración de doble cámara (RGB + monocromo). La cámara monocroma capta más luz y detalle, combinándose con la de color para mejorar textura y contraste. El modo monocromo puro ofrece blancos y negros de gran carácter sin pérdida por decolorado digital.
Meizu PRO 6 sorprendió con enfoque por láser y un llamativo flash anular de 10 LED, útil como flash de relleno y para escenas cercanas con tonos de piel más naturales. Aunque no alcanzó el top fotográfico de S7 o P9 en escena nocturna, su propuesta fue creativa y útil para retrato y macro.
Extras comunes que marcaron esta generación: grabación 4K, OIS en varios modelos, modos manuales avanzados y mejoras en la cámara frontal para selfies, con gran angular y estabilización electrónica.

El diseño ya no destaca
Hace tiempo el diseño era el diferenciador. En esta hornada, todos ofrecen acabados premium. Galaxy S7 combinó metal y cristal con curvas suaves; HTC 10 apostó por un chasis metálico con biseles amplios de gran presencia; Huawei P9 y Meizu PRO 6 optaron por unibody de aluminio muy pulido; LG G5 se atrevió con un diseño modular que, aunque polarizante, abrió la puerta a accesorios funcionales.
Más allá del material, lo que de verdad marca la experiencia es la ergonomía, la ubicación del lector de huellas, la respuesta de los botones y el agarre. El “salto” estético se reservó a otros modelos fuera de este quinteto que exploraron pantallas curvas y marcos más reducidos.
La gran ausencia
El audio rara vez encabezaba fichas técnicas, y se notó. HTC 10 integró su reconocida apuesta BoomSound con perfil Hi-Res y un DAC competente, logrando una experiencia superior con auriculares. Meizu PRO 6 también cuidó el sonido. En cambio, LG G5 delegó su mejor audio en un módulo B&O opcional, y ni Huawei P9 ni Galaxy S7 destacaron por sus altavoces, aunque ofrecían audio correcto.
Como tendencias del momento, algunos fabricantes externos a este grupo comenzaron a destacar con altavoces estéreo frontales y tecnologías como Dolby Atmos en terminales centrados en multimedia. Si el sonido es prioritario, conviene mirar especificaciones de DAC, perfiles Hi-Res y configuración de altavoces, no solo la potencia máxima.
¿Empatados en rendimiento?
En bruto, el rendimiento estuvo muy parejo. Exynos 8890 del Galaxy S7 y Snapdragon 820 (HTC 10, LG G5) dominaron en CPU y GPU; Kirin 955 del P9 aportó gran eficiencia y buen rendimiento sostenido; Helio X25 del PRO 6, con su arquitectura de 10 núcleos, ofreció un desempeño equilibrado en multitarea. Las diferencias reales se vieron más en gestión térmica, estabilidad bajo carga y optimización de cada capa de software.
Para juegos y tareas pesadas, las GPU de S7 y los modelos con Snapdragon 820 ofrecieron una ligera ventaja. En uso diario, todos respondieron con fluidez. Lo más determinante a medio plazo fue la optimización del sistema, el tipo de almacenamiento y el soporte de actualizaciones.
Las últimas características
Entre los extra que pueden inclinar la balanza, la resistencia al agua y polvo fue un diferenciador claro en el Galaxy S7, con certificación alta. HTC 10 ofrecía protección frente a salpicaduras, útil pero por debajo de una certificación IP elevada. LG G5, Huawei P9 y Meizu PRO 6 no apostaron por esta protección en sus configuraciones estándar.
En carga, todos incorporaron carga rápida, pero solo el Galaxy S7 añadió carga inalámbrica (estándares Qi y PMA). En puertos, la transición a USB Tipo C comenzó a generalizarse: HTC 10, LG G5 y P9 adoptaron Type-C, mientras Galaxy S7 mantuvo microUSB en esa generación.
Otros imprescindibles: lector de huellas rápido, NFC para pagos, y modos Always On en algunos modelos para revisar notificaciones sin encender del todo la pantalla.

Autonomía y diseño
En batería, los números rondaron los 3.000 mAh para HTC 10, Galaxy S7 y Huawei P9, mientras que LG G5 se quedó ligeramente por debajo aunque añadió un factor diferencial: batería extraíble. Meizu PRO 6 optó por una capacidad más comedida, compensando con rapidez de carga.
La autonomía real dependió mucho del panel elegido y de la capa de software. AMOLED con Always On está muy optimizado para notificaciones; LCD bien calibrados también rindieron bien. Si priorizas batería, considera además la eficiencia del SoC y la frecuencia de carga rápida compatible.
Almacenamiento y velocidad de memoria
No solo de CPU y GPU vive un smartphone. La velocidad de la memoria marca la diferencia al abrir apps, instalar juegos o copiar archivos grandes. En pruebas públicas de aquella generación, LG G5 sobresalió en escritura, Galaxy S7 lideró en lectura secuencial, y HTC 10 mostró un desempeño más discreto en algunos test de lectura aleatoria. Estas variaciones ilustran que el rendimiento global es el resultado del conjunto (almacenamiento, CPU/GPU, software) y no solo de un procesador.
Consejo práctico: prioriza configuraciones con UFS frente a eMMC cuando sea posible, y valora la presencia de microSD si necesitas ampliar espacio. En este grupo, prácticamente todos salvo el PRO 6 apostaron por microSD en alguna configuración.
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Multimedia y conectividad
En multimedia, el foco estuvo en foto y vídeo, pero la experiencia se completa con pantalla, audio, conectividad y sensores. Hubo soporte generalizado de LTE, WiFi de doble banda, Bluetooth y NFC. El lector de huellas se volvió omnipresente y rápido. USB Tipo C modernizó la carga y transferencia en tres de los cinco; Samsung, como se dijo, se mantuvo en microUSB en este ciclo concreto.
En vídeo, la posibilidad de grabar a 4K fue ya estándar en la gama alta, con estabilización óptica o electrónica en la mayoría. Para streaming, las antenas y la compatibilidad con bandas LTE de tu región son cruciales si viajas.
Software, experiencia y soporte
Todos los modelos Android comparados llegaron con versiones recientes para su momento y capas propias (Sense, TouchWiz, EMUI, etc.). La realidad es que el rendimiento percibido depende tanto de la optimización como del hardware: animaciones, gestión de RAM y apps en segundo plano. En líneas generales, estas capas evolucionaron hacia una experiencia más ligera, con añadidos útiles (gestos, modos de ahorro, herramientas fotográficas) y menor duplicación de servicios.
Un apunte de contexto valioso: la familia Google Pixel se posicionó como referencia en actualizaciones rápidas y funciones de software exclusivas, fijando expectativas para el resto del ecosistema. Al elegir, valora historial de soporte del fabricante y políticas de seguridad.
Precio y valor
Otra diferencia clave fue el posicionamiento de precio. Huawei P9 y Meizu PRO 6 partieron con etiquetas más contenidas en sus versiones base, acercando tecnologías de gama alta a un público más amplio. HTC 10, LG G5 y Galaxy S7 se situaron en el escalón premium, justificado por cámaras top, resistencia al agua (en el caso de S7) y extras como carga inalámbrica o módulos.
Si buscas relación calidad/precio, conviene fijarse en la fotografía que más te gusta (rápida y fiable, versátil con gran angular o creativa monocroma), los extras que realmente usarás (IP alta, carga inalámbrica, batería extraíble, audio Hi-Res) y el coste de las versiones con más almacenamiento. Muchos usuarios consiguen el mejor valor eligiendo el modelo cuyo fuerte coincide con su uso diario.
Contexto de mercado y popularidad
Los datos agregados de plataformas de benchmark y analítica de aquella generación mostraron patrones interesantes: Samsung dominó en mercados como Estados Unidos y Europa, especialmente con el S7 en su variante edge; en Corea la pugna fue principalmente entre Samsung y LG; en China y otros mercados emergentes, marcas locales como Xiaomi ocuparon gran cuota por su agresiva propuesta de valor. Estas tendencias ayudan a entender por qué algunos fabricantes se centraron más en cámara y diseño, y otros en precio y eficiencia.
El «mejor» móvil no existe de forma absoluta; existe el que mejor encaja contigo. Si priorizas foto en baja luz y resistencia, Galaxy S7 fue y sigue siendo una referencia de su generación. Si buscas audio y acabado metálico, HTC 10 brilla. Si te seduce la versatilidad fotográfica, el gran angular del LG G5 es diferencial. Si valoras colorimetría Leica y un diseño elegante, Huawei P9 encaja. Y si quieres un equilibrio potente con precio ajustado y un toque creativo, Meizu PRO 6 es una opción sólida.





