HTC One M8: un gran móvil que no frenó la caída de ventas de HTC

  • El HTC One M8 brilló en diseño y experiencia, pero no revirtió la tendencia negativa de ventas tras su lanzamiento.
  • Las cifras reflejaron descensos intermensuales e interanuales y presión bursátil, con errores de timing, marketing y catálogo.
  • La competencia y la falta de una gama de entrada sólida limitaron la escala; la diversificación (Vive) y acuerdos con Google aportan oxígeno.
  • La salida pasa por gama media/entrada competitiva, optimizar costes y reforzar marketing sin abandonar el ADN premium.

HTC One M8 ventas caidas

HTC ha lanzado recientemente el HTC One M8. Fue lanzado en abril, y el lanzamiento debía servir para que la compañía levantara el vuelo definitivamente. Sin embargo, no ha sido así, y después de dos meses en los que habían conseguido buenos resultados, los números negativos vuelven en el mes de mayo.

HTC ha publicado sus resultados financieros del mes de mayo, con noticias negativas para la compañía, que podrían tener consecuencias determinantes de cara al futuro de HTC. Después del lanzamiento en abril del HTC One M8, en lugar de conseguir buenos resultados financieros en el mes de mayo, el siguiente al lanzamiento del smartphone, ha ocurrido lo contrario, y las cifras negativas son las que firman el informe de resultados del pasado mes de mayo.

El HTC One M8, un smartphone de alta calidad

Lo cierto es que los malos resultados financieros de la compañía no tienen nada que ver con el lanzamiento del buque insignia. En realidad, el HTC One M8 es uno de los mejores teléfonos inteligentes del mercado. Es más, podríamos decir que un gran porcentaje de usuarios con conocimientos de Android lo considera el mejor teléfono inteligente que hay ahora mismo a la venta, superando al Samsung Galaxy S5, y al iPhone 5s de los de Cupertino. La carcasa de aluminio, y el hecho de que sea probablemente el smartphone Android con mejor diseño de todos, lo convierten en una de las mejores compras para aquellos usuarios que quieran un smartphone premium.

En esta comparativa ya analizamos cuál era el mejor smartphone de los cuatro buques insignia que ya están a la venta en el mercado: el LG G3, el Samsung Galaxy S5, el HTC One M8 y el Sony Xperia Z2.

Además de su diseño, el M8 destacó por adelantarse con una doble cámara pensada para el desenfoque por profundidad y por un sonido convincente con BoomSound. Este tipo de innovaciones, aunque discutibles en ejecución en algunos escenarios, reflejan la apuesta de HTC por diferenciarse por hardware y experiencia, un factor que explica por qué las críticas fueron positivas incluso mientras los números no acompasaban.

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Buenos resultados en marzo y abril

HTC venía de dos meses con resultados positivos. Marzo y abril habían sido meses de finanzas positivas. Y eso no es una noticia sin más, sino una buenísima noticia para una compañía que había firmado un periodo anterior realmente malo, y que venía de una tendencia decreciente en lo que a finanzas se refiere. De hecho, solo el último trimestre de ese ejercicio consiguió salvarse, y todo fue gracias a la venta de las acciones de Beats, que les llevó a ganar una buena cantidad de dinero. Beats, que por cierto, más tarde fue adquirida por Apple.

Esos brotes verdes se interpretaron como el principio de una recuperación que el M8 debía consolidar. Sin embargo, los datos inmediatos poslanzamiento no reflejaron un impulso sostenido, señal de que el problema no era el producto en sí, sino la posición competitiva y la ejecución de la estrategia global de la marca.

Resultados negativos

Mayo sí ha sido un mes con resultados negativos para la compañía. Básicamente, la compañía ha sufrido una caída en ventas del 4,59% con respecto al mes de abril, lo que supone un golpe importante si tenemos en cuenta que el HTC One M8 fue lanzado en abril, y mayo debería ser un mes positivo en lo que a ventas se refiere. Si comparamos mayo con el mismo mes del año anterior, nos damos cuenta de lo que ha ocurrido en todo un ciclo, una caída en ventas de alrededor del 27% que muestra que HTC no consigue salir adelante, a pesar del HTC One M8 de alta calidad.

La lectura sectorial de estas cifras es clara: el terminal no logró revertir una tendencia que ya venía de atrás. En otras etapas, el fabricante llegó a experimentar desplomes bursátiles cercanos al 10% tras comunicados de resultados, redujo su previsión de ingresos trimestrales en torno al 30% y encadenó caídas acumuladas de casi el 50% dentro del mismo ejercicio. Todo ello con una cuota global que en ciertos periodos quedó cerca del 2%, síntoma de que la presión competitiva y de marketing le estaba pasando factura.

La cuestión operativa tampoco ayudó: retrasos de producción en generaciones previas y ventanas de lanzamiento menos favorables frente a rivales con cadenas de suministro más afinadas terminaron penalizando la tracción comercial en momentos clave. Incluso con mejoras importantes de producto, el time-to-market y la disponibilidad a escala marcan diferencias en el resultado final.

Gran competencia

Uno de los problemas es que la competencia es de altísimo nivel. El Samsung Galaxy S5 y el Sony Xperia Z2 han llegado al mercado en el mismo momento que el HTC One M8, y eso hace que los usuarios hayan tenido que elegir entre los tres smartphones. A la vez, hay que tener en cuenta que todavía quedaban varios teléfonos inteligentes de gama alta por ser lanzados al mercado, como el LG G3, el iPhone de nueva generación del que tanto se había hablado, y el Motorola Moto X+1 del que también había muchos rumores. Esto hace que los usuarios tengan todavía más complicada la tarea de elegir un smartphone.

Además de la guerra de especificaciones, hay una batalla de ecosistemas y precios. Marcas como Apple o Xiaomi han reforzado su propuesta con servicios integrados y modelos de lanzamiento/onboarding muy eficientes. Mientras tanto, algunos fabricantes asiáticos apostaron por una relación calidad-precio muy agresiva en la gama media, lo que erosionó el espacio de marcas con enfoque más premium y catálogo menos extenso en la entrada.

El marketing también jugó su papel: estrategias más generalistas y sociales, con campañas virales y venta online directa, hicieron mella frente a propuestas más especializadas. Donde algunas marcas hablaban al gran público con mensajes sencillos, HTC comunicaba con más énfasis en diseño y detalle técnico, lo que no siempre se traduce en volumen cuando la pelea es global y multicanal.

Y, por si fuera poco, las innovaciones de HTC no siempre obtuvieron el rédito esperado. El uso fotográfico de su doble cámara del M8 fue brillante en concepto, pero irregular en resultados para el gran público; un contraste con la facilidad de uso que otros fabricantes supieron posicionar como diferencial (pantallas curvas, modos retrato más consistentes o mejoras de autonomía). Esa diferencia en propuesta de valor percibida se traduce en intención de compra.

¿Y el futuro?

El futuro de HTC es lo que todavía está en el aire. No hablamos de cierre, ni muchísimo menos. Sino más bien de un cambio de estrategia de la compañía. Los buenos resultados que consiguen marcas como Samsung y Sony se deben en gran manera a su mercado de smartphones de gama básica. HTC no cuenta con teléfonos de gama básica, literalmente. Es posible que el futuro de la compañía pase por lanzar smartphones mucho más básicos y económicos. Esto no va con la filosofía de HTC, de fabricar teléfonos de alta calidad, pero es posible que sea el camino que tengan que seguir para conseguir mejorar sus resultados financieros. Quién sabe, quizás sea genial el poder conseguir un HTC de gama básica por un precio económico.

La competencia respalda esta lectura: no basta con lanzar versiones recortadas del buque insignia como One Mini o E8; se necesita una gama de entrada potente que capte volumen y sirva de puerta a la marca. La ausencia de una familia claramente competitiva en precio y distribución perjudica la escala, y sin escala es difícil sostener márgenes en la gama alta.

Más allá del móvil, la diversificación también ofrece vías. La apuesta por la realidad virtual con HTC Vive mostró que la compañía conserva músculo de ingeniería y visión de producto en categorías emergentes. Esta línea, combinada con acuerdos estratégicos, puede equilibrar ingresos mientras se ajusta el portafolio de teléfonos.

Relación con Google: en el frente industrial, HTC ha desempeñado un papel relevante como socio de referencia para los proyectos de hardware de Google. En un momento dado, la compañía transfirió un amplio equipo de ingeniería móvil a Google bajo un acuerdo que incluía licencias no exclusivas de propiedad intelectual. Esto no supuso la desaparición de la marca ni la renuncia a sus propios lanzamientos, pero sí reforzó la idea de un HTC más enfocado y ligero en estructura, con mayor flexibilidad para iterar donde aporta más valor.

Gobierno corporativo y liderazgo también importan. Al frente, Cher Wang ha reiterado el compromiso de la empresa con la recuperación, reconociendo errores de planificación y fijando prioridades: optimizar costes operativos, acelerar ciclos de desarrollo, y apuntalar el marketing en mercados clave. De hecho, en periodos complejos la marca llegó a recortar producción de modelos para ajustar inventarios, una señal de disciplina que, bien ejecutada, ayuda a preservar caja.

El gran reto es compaginar su ADN premium con una gama más accesible sin diluir identidad. Una hoja de ruta plausible pasa por: 1) mantener un flagship icónico que lidere en diseño/materiales; 2) una familia de gama media muy competitiva con software limpio y actualizaciones rápidas; 3) entrada simplificada con 2-3 modelos centrándose en autonomía, cámara suficiente y precio ajustado; 4) reforzar acuerdos con operadores y canales online con bundles de servicios que eleven el valor percibido.

Si HTC logra ejecutar esta estrategia, podrá transformar los picos de percepción positiva de sus mejores productos en tracción sostenida de ventas. El HTC One M8 demostró que la compañía sabe fabricar teléfonos sobresalientes; la clave está en alinear producto, precio, marketing y cadena de suministro para que esa calidad se traduzca en cuota y rentabilidad a medio plazo.

Fuente: TechCrunch.