HTC es una de las compañías que mejores smartphones fabrica. Sin embargo, su éxito en el mercado no está al nivel de compañías como Samsung y LG. La nueva estrategia de HTC podría ser olvidarse de los teléfonos de gama media, y centrarse en los smartphones de gama alta de tanta calidad que fabrican.
Una estrategia que prioriza la gama alta
En los últimos lanzamientos HTC no ha presentado ningún smartphone claramente de gama media. La compañía ha optado por el HTC Desire Eye, y por el HTC One M8 Eye, dos teléfonos inteligentes de gama alta que, si bien son de diferente nivel, ninguno de ellos se puede considerar de gama media, pues sus especificaciones técnicas son de alta calidad. Y en realidad, ese podría ser el futuro de la compañía: menos modelos y un enfoque claro en lo que mejor sabe hacer.
Son varias las compañías que están optando por nuevas estrategias, como ocurre con Samsung, que redujo la cantidad de smartphones diferentes que lanza, y HTC también optaría por una hoja de ruta parecida. Claro está, en el caso de HTC, reducir la cantidad de smartphones diferentes que lanza implica también dejar de lanzar smartphones de una gama en concreto. En este caso, sería la gama media.
Detrás hay razones sólidas: la sección premium permite mayores márgenes, mejor control del mensaje de marca y una diferenciación más clara en diseño, cámara, materiales y soporte de software. Además, el usuario que compra alta gama es menos sensible al precio y valora detalles como resistencia al agua, audio, o experiencias fotográficas avanzadas que HTC ha cultivado históricamente.
- Rentabilidad: vender menos modelos, pero más rentables.
- Diferenciación: hardware y diseño donde HTC destaca.
- Marca: reposicionamiento aspiracional que evita guerras de precio.
Qué pasa con las versiones Mini y la gama media
Según parece, la compañía ya no lanzaría más versiones Mini de los buque insignia que lanza cada año. Estos smartphones suelen contar con un diseño similar, los mismos materiales de fabricación, aunque con un tamaño inferior y con especificaciones de menor nivel. Su precio también es inferior, pero lo cierto es que son notablemente más caros que otros smartphones del mercado que cuentan con especificaciones técnicas similares, pero que no se llaman como el buque insignia de la compañía. En general, a nosotros nunca nos gustan las versiones de gama media de los buques insignia, pues su relación calidad/precio nunca suele ser la mejor.
Además, el hecho de que HTC decida centrarse en los smartphones de gama alta también nos parece lo mejor debido a que estas compañías no pueden competir con otras como BQ, Xiaomi o Motorola, dispuestas a comercializar smartphones con precios muy inferiores, como es el caso del Motorola Moto G 2014, que incluso ya cuenta con Android 5.0 Lollipop. La gama alta es el verdadero negocio de HTC.
Ahora bien, el mercado ha evolucionado con una “gama media premium” donde HTC también ha coqueteado: dispositivos como la familia U23/U24 Pro apuestan por procesadores Snapdragon 7 Gen 3, hasta 12 GB de RAM, pantallas OLED 120 Hz y cámaras de alta resolución, además de detalles distintivos que la comunidad aprecia, como el jack de 3,5 mm o un LED de notificaciones. Es una forma de competir con experiencia premium sin alcanzar los precios de la súper gama alta.
Este enfoque intermedio reduce la presión del precio puro y duro, y acerca a HTC a su territorio natural: un diseño cuidado, materiales de calidad, certificaciones como IP67 y extras como la carga rápida, inalámbrica e incluso inversa en algunos modelos.
Lecciones del mercado y del catálogo de HTC
La trayectoria de HTC está ligada a los cimientos de Android: fue la marca del primer Android comercial (HTC Dream) y colaboró con los primeros Google Nexus. También firmó hitos como el HTC Evo 4G o la serie One, que popularizó diseños en aluminio y gran sonido frontal. Esa herencia pesa, y explica por qué la marca conserva un nicho de seguidores.
Con el tiempo, algunas apuestas resultaron demasiado rupturistas o no conectaron con el gran público (doble cámara temprana, Edge Sense o pantallas auxiliares). En paralelo, HTC reordenó su estructura, transfiriendo parte de su talento a Google bajo la iniciativa “Powered by HTC”, y simplificó su catálogo para ganar eficiencia. También hubo decisiones operativas, como el cierre de HTC España, que evidencian el foco en reducir costes y centralizar operaciones manteniendo la presencia en distribución.
En este contexto, apostar por menos modelos y de mayor impacto encaja con lo que ya hacen otros actores líderes: menos dispersión, más valor por lanzamiento, y una promesa clara de actualizaciones y soporte.
¿Y la gama de entrada?
La gama de entrada es cada vez más exigente: márgenes muy ajustados y una competencia feroz. Filtraciones recientes sobre la familia Wildfire apuntan a propuestas como un hipotético Wildfire E7 con pantalla LCD 6,67″ HD+ a 90 Hz, chip Helio G81, 6/256 GB, cámara de 50 MP y batería en torno a 5.000 mAh con carga de 10 W. Especificaciones suficientes para lo básico, pero que ilustran lo difícil que es competir ahí sin escala ni agresividad de precio.
Por eso, si HTC decide priorizar alta gama y “media premium”, tendría más posibilidades de diferenciarse mediante diseño, experiencia fotográfica, resistencia, audio y una política de software clara. El usuario que busca un HTC lo hace por “algo más” que la hoja técnica: un conjunto equilibrado que se nota en el día a día.
Todo apunta a que la vía más coherente para HTC es la que maximiza su ADN: menos catálogo, más propuesta premium y, si hay gama media, que sea con sabor a alta gama. Así se esquiva la batalla de precio y se refuerza el valor de una marca que ayudó a definir lo que hoy entendemos por smartphone.