Angry Birds: Isle of Pigs, dispara a los cerdos en el mundo real

Angry Birds es ya un clásico de los teléfonos inteligentes, un juego con historia y que batió récords. Ahora tiene a muchos por encima, pero no deja de reinventarse. Y lo último ha sido tomar ejemplo de Pokémon GO para darnos los mismos pájaros y cerdos de siempre, pero en realidad aumentada. Otra forma de jugar, con novedades interesantes y manteniendo la esencia que siempre nos enganchó.

La realidad aumentada aprovecha la cámara de nuestro dispositivo móvil para mezclar la realidad en la que vivimos con elementos virtuales, creados por el dispositivo. Así, allá donde apuntemos con el dispositivo, solo a través de su pantalla podremos ver esta interesante y atractiva mezcla. Es, en realidad, en lo que se basa Pokémon GO y uno de los muchos motivos que han llevado a tal juego a su éxito. Pero ahora, como avanzábamos, Rovio ha tomado la idea y se la ha llevado a su Angry Birds: Isle of Pigs.

Angry Birds en realidad aumentada, así es ‘Isle of Pigs’

Nada más empezar el juego ya se abrirá la cámara. Ya estaremos viendo lo que tengamos justo en frente, y Angry Birds: Isle of Pigs nos pedirá que apuntemos hacia una superficie apta. Es decir, una superficie amplia, que no refleje ni dé destellos y que no tenga texturas. Cuando estemos apuntando hacia una superficie de estas características, se empezará a marcar de forma virtual para que sepamos dónde se puede colocar el tablero de juego. Y a continuación, nos sugerirá que cambiemos la inclinación para que la visualización y experiencia sean correctas.

Una vez que hayamos definido dónde vamos a colocar nuestro tablero de juego, bastará con hacer la confirmación y veremos como, de forma automática, empiezan a aparecer los elementos. Y sin ningún tipo de narrativa, la partida comienza mostrándonos las clásicas estructuras de Angry Birds con algunos explosivos, los cerdos de color verde repartidos por ellas y, cómo no, el tirachinas en el que montar nuestros pájaros para lanzarlos contra estas estructuras.

Lo mismo de siempre, pero en realidad aumentada y sin narrativa

No hay ningún tipo de sorpresa, en Angry Birds: Isle of Pigs, más allá de que el videojuego cambia su estilo ‘plano’ de siempre, con una vista lateral al más puro estilo de los videojuegos de plataformas, por el formato de realidad aumentada. La mecánica sigue siendo la misma y, en realidad, la forma de hacer que nuestro tirachinas lance los pájaros contra las estructuras, es realmente parecida. Y esto plantea algunos problemas, porque las estructuras son tridimensionales y no podemos verlas al completo fácilmente. Pero tenemos botones para rotarlas hacia un lado o el otro.

Donde sí acepta crítica el videojuego es en la falta de narrativa. La introducción al juego es pobre, sencilla y aburrida desde el primer momento. La mecánica, como decíamos, es idéntica. Y el apartado gráfico está cuidado, sí, pero no con el detalle y mimo que se esperaría de Rovio. En cierto modo parece un videojuego hecho ‘con prisa’ o desinterés, en el que el jugador no tiene un hilo conductor para mantenerse activo destruyendo estructuras, y no se explica desde un primer momento qué hacer o cómo aprovechar las ventajas de cada tirada.

La fórmula de la realidad aumentada no vale para todos

El enorme éxito de Pokémon GO no se debe únicamente a la realidad aumentada, y videojuegos como Angry Birds: Isle of Pigs lo hacen evidente. Porque desde el primer momento, la experiencia de juego no es la misma, y desde luego no consigue mantenernos atrapados del mismo modo. Y mucho menos es un factor crucial cuando, como ha ocurrido con Rovio y este videojuego, no se exprimen verdaderamente las ventajas de esta nueva forma de juego.

Angry Birds: Isle of Pigs transmite la sensación de que se ha tomado lo más básico de Angry Birds y se ha llevado al formato de realidad aumentada, y punto. Pero faltan los elementos gráficos que han hecho a Angry Birds tan atractivo desde su primera versión. Y falta una narrativa que enganche. Porque, tal y como está planteado, el juego se hace llamativo en un primer contacto, pero aburrido y monótono cuando ya llevamos apenas unos minutos de juego.

Por otro lado, los títulos clásicos de Angry Birds podemos jugarlos en cualquier lugar y de cualquier manera. En este caso, necesitamos estar ‘establecidos’ en algún lugar y contar con un espacio bastante amplio. Ni siquiera la tecnología de realidad aumentada se ha aprovechado como debiera para que, por ejemplo, los elementos se puedan escalar y podamos jugar de forma cómoda en pequeñas superficies como una mesa. No obstante, merece la pena probarlo y darle la oportunidad de que evolucione en próximas actualizaciones del videojuego. Sobre todo porque es gratis, aunque con anuncios.