Somos conscientes de que estamos todo el día navegando por la tienda de Google Play en busca de novedades. Si es un problema o no lo debatiremos otro día, lo importante es que encontramos auténticas joyas que aún ni siquiera se han lanzado en su versión final. El título del que vamos a tratar es Super Clone, un RPG futurista en mazmorras, dentro de la lista de mejores juegos MMORPG para Android.
Es un RPG que cuenta con mucha acción y muchos disparos en espacios cortos. Decimos que aún no está en su versión final porque lleva un tiempo en la Play Store, en primer lugar; y porque todavía se encuentra en fase de acceso anticipado. Esto significa que el juego se puede descargar y disfrutar, pero el estudio sigue puliendo detalles de equilibrio, añadiendo contenido y corrigiendo pequeños errores a partir de los comentarios de la comunidad.
Acción trepidante con esencia de Brawl Stars

El juego es pura acción con elementos de RPG, ya que tenemos muchas opciones para personalizar al personaje. En cuanto comenzamos a jugar el tutorial inicial, nos damos cuenta de que presenta una gran similitud en su mecánica de juego con Brawl Stars, por las animaciones del personaje y la vista aérea de la pantalla. Los personajes se mueven con rapidez, los disparos son muy visibles y las partidas son cortas e intensas, lo que invita a jugar varias rondas seguidas.
Esta sensación familiar recuerda a quienes disfrutan de títulos centrados en el PvP como Brawl Stars, donde lo más atractivo son los distintos personajes, las actualizaciones que se desbloquean con esfuerzo y la variedad de modos de juego. Sin embargo, Super Clone propone otra forma de canalizar esa energía: toma esa base de control y dinamismo, pero la traslada a una experiencia single player estructurada en mazmorras, ideal para quienes a veces no encuentran partida online o prefieren jugar sin depender de otros usuarios.
Una diferencia clave con Brawl Stars es que en Super Clone no hay competición online directa. Aquí la presión de los emparejamientos desaparece y se sustituye por un desafío constante contra oleadas de enemigos controlados por la IA. La historia se desarrolla a través de mazmorras que van cambiando, con salas conectadas entre sí, patrones de ataque cada vez más exigentes y una progresión basada en el farmeo de mejoras y la toma de decisiones tácticas sobre qué habilidades potenciar en cada intento.
Esta estructura lo hace especialmente atractivo también para quienes buscan alternativas a los títulos con un modelo de P2W demasiado agresivo. Aunque Super Clone es un juego freemium, prioriza el avance a través de la habilidad, la paciencia y la buena gestión de los recursos que obtenemos en cada run. Para muchos jugadores que disfrutan de la acción pero quieren alejarse de las dinámicas más frustrantes del matchmaking o de las ventajas de pago, esta combinación resulta muy refrescante.
Además, el ritmo de partida se adapta muy bien a sesiones cortas. Cada incursión en una mazmorra puede durar apenas unos minutos, lo que lo convierte en un juego perfecto tanto para partidas rápidas como para sesiones más largas encadenando intentos, algo que recuerda a la inmediatez de otros juegos competitivos, pero sin la necesidad de coordinarse con otros jugadores ni esperar colas de emparejamiento.

En el tutorial, comenzamos un diálogo de nuestro personaje Zero con una compañera que de repente secuestran. El objetivo en esas primeras pantallas es adaptarnos a los controles táctiles y acostumbrarnos al frenético ritmo de la partida. El control principal se realiza con un joystick virtual para movernos y disparos automáticos o semiautomáticos según la configuración, lo que permite concentrarnos en esquivar y posicionarnos bien en cada sala.
No todo va a ser disparar y esquivar disparos, sino que también encontraremos obstáculos ambientales como rayos láser o trampas a evitar si queremos acabar enteros el nivel. Estos elementos aportan una capa extra de dificultad y obligan a leer bien el escenario antes de lanzarse al ataque. En niveles avanzados, una mala gestión del entorno puede costarnos la run incluso aunque tengamos buen equipo.
Además, durante los cambiantes niveles encontramos potenciadores para mejorar nuestras habilidades, como balas perforantes o rebotantes en las paredes. Estos power-ups recuerdan a las mejoras temporales de otros títulos de acción, pero aquí tienen un peso estratégico mayor, ya que pueden cambiar por completo la forma en la que abordamos cada sala. Escoger bien entre daño bruto, cadencia de tiro, alcance o efectos especiales de nuestras balas será crucial para avanzar en las mazmorras más complicadas.
Este sistema de mejoras también favorece la rejugabilidad. Cada intento puede llevarnos a combinaciones de habilidades distintas, generando sinergias inesperadas. Algunos jugadores preferirán configuraciones de alto daño puntual, otros apostarán por builds centradas en el control de masas con rebotes y efectos de área, y otros buscarán equilibrar supervivencia y daño para runs más estables. Esa libertad de elección es uno de los grandes atractivos del título.
Cada capítulo cuenta con una serie de niveles que se desarrollan en mazmorras con numerosos enemigos, cada vez más complicados que el anterior. Se trata de una progresión típica del género roguelike, como en nuestra lista de mejores juegos de fantasía para Android, en la que debemos aprender los patrones de ataque de cada tipo de enemigo, entender cuándo conviene arriesgar y cuándo replegarse, y aprovechar al máximo cada oportunidad de mejora que nos ofrecen las salas especiales.
Si morimos, se creará un clon en el laboratorio del Dr. X, donde también podemos consultar el inventario para mejorar o cambiar armas y personalizar la skin. Este laboratorio funciona como un hub central en el que revisamos nuestro progreso, invertimos los recursos obtenidos en la partida anterior y planificamos el siguiente intento. Es aquí donde se siente con fuerza el componente RPG, ya que las decisiones de inversión en armas, armaduras y habilidades permanentes condicionan fuertemente nuestra eficacia en las mazmorras.
Además, en el laboratorio podemos diferenciar entre mejoras permanentes que se mantienen entre partidas y mejoras temporales que solo afectan a una run concreta. Esta distinción es clave para no frustrarse: aunque perdamos un intento avanzado, siempre tendremos la sensación de haber progresado al invertir recursos en mejoras que permanecerán activas para los siguientes clones.

Además, la historia no es lineal, ya que en ciertos momentos encontramos desafíos más complejos que sirven como atajos para saltar varios niveles, así como obtener grandes recompensas y conocer a otros personajes que nos ayudarán en la historia. Estos desvíos opcionales añaden profundidad al diseño de niveles y permiten adaptar el ritmo de la aventura según el tipo de jugador: quien busque un reto mayor puede optar por estos caminos, mientras que quienes prefieran ir sobre seguro siempre pueden seguir la ruta estándar.
La presencia de personajes secundarios también ayuda a dar coherencia al universo futurista del juego. A medida que avanzamos, vamos descubriendo más detalles sobre el mundo en el que se desarrolla Super Clone, las motivaciones del Dr. X, el origen de la tecnología de clonación y las amenazas que se esconden tras cada mazmorra. Aunque la narrativa no es tan compleja como en un RPG tradicional, sí aporta una motivación adicional para seguir progresando más allá de la simple superación de niveles.
Para quienes vienen de títulos centrados en el PvP como Brawl Stars y echan de menos la inmediatez de sus partidas, Super Clone ofrece una alternativa interesante: mantiene la sensación de adrenalina constante, el gusto por desbloquear y mejorar habilidades y el incentivo de exprimir al máximo cada partida, pero lo hace en un entorno PvE donde todo depende de nuestra habilidad individual y nuestra capacidad de adaptación a enemigos y patrones cada vez más complejos.
Este enfoque también resulta especialmente atractivo para quienes, en ciertos momentos del día, encuentran complicado acceder a partidas online por falta de jugadores, problemas de conexión o simplemente porque quieren desconectar del componente competitivo. Super Clone permite disfrutar de una experiencia intensa y absorbente sin necesidad de depender de servidores llenos o de una comunidad activa en ese preciso momento.
Super Clone no está mal para ser un acceso anticipado

Lo cierto es que para no tratarse de una versión definitiva del juego, está muy bien optimizado. Durante el tiempo de prueba, no hemos detectado salidas forzosas del juego ni caídas de FPS. El título corre con mucha fluidez y no tiene errores de rendimiento que arruinen la experiencia. Esta estabilidad es especialmente importante en un juego donde se mezclan tantos disparos y elementos en pantalla, ya que cualquier tirón podría significar la diferencia entre superar una sala complicada o perder la run.
Además, los controles virtuales responden muy bien, sin presentar anomalías durante la partida. El joystick táctil tiene una zona de detección generosa, lo que facilita jugar incluso en pantallas no demasiado grandes, y la respuesta al deslizamiento es precisa. La sensación general es de un sistema de control pulido, que permite moverse con soltura entre proyectiles enemigos, trampas y obstáculos del entorno.
En este tipo de juegos, donde la habilidad para esquivar proyectiles y posicionarse bien es tan importante como el daño que infligimos, una mala implementación de los controles virtuales puede arruinar por completo la experiencia. Que Super Clone funcione tan bien en este apartado, incluso estando en acceso anticipado, es una muestra de que el estudio ha dedicado atención a los detalles que los jugadores valoran en títulos de acción intensa.
Por otra parte, el rendimiento estable favorece tanto a quienes tienen dispositivos potentes como a quienes juegan en móviles más modestos. La ausencia de tirones frecuentes permite disfrutar de la experiencia sin la sensación de que el progreso está limitado por el hardware. Esto lo hace muy accesible para un amplio rango de usuarios, algo clave en cualquier título que aspire a consolidarse en la Play Store.
También se agradece que, a pesar de su condición de acceso anticipado, el juego cuente con una curva de dificultad razonablemente ajustada. Las primeras mazmorras sirven como entrenamiento, pero pronto empiezan a aparecer enemigos más complejos, patrones de disparo más densos y combinaciones de trampas que ponen a prueba reflejos y capacidad de adaptación. El equipo ha logrado un equilibrio interesante entre reto y sensación de progreso, evitando que las primeras horas se sientan ni demasiado fáciles ni injustas.
Sí que hemos notado fallos menores pero muy normales a la altura en la que se encuentra de progreso. Uno de ellos ha sido que, al abrir el juego después de bloquear el terminal, se ha parado la música. Es un elemento bastante importante durante las partidas por aquello de la ambientación, aunque solo pasa de vez en cuando. Tirando de rigor, este tipo de errores menores suele corregirse con actualizaciones posteriores, y no afectan de manera crítica al núcleo jugable, que es sólido y disfrutable.
Para quienes valoran experiencias sin un componente fuerte de pago por ganar, Super Clone se sitúa en un punto intermedio muy interesante: hay elementos desbloqueables y mejoras que se obtienen con tiempo y esfuerzo, pero el peso principal recae en la habilidad del jugador, la capacidad de aprender patrones y la gestión inteligente de mejoras en cada run. Esto lo convierte en una propuesta recomendable para quienes buscan una alternativa a juegos PvP intensos, con una acción igual de trepidante pero centrada en el PvE y la exploración de mazmorras futuristas.
Super Clone logra combinar la accesibilidad y el ritmo frenético de juegos como Brawl Stars con la profundidad y rejugabilidad de un buen roguelike de acción en mazmorras. Su ambientación futurista, el sistema de clonación y la progresión mediante mejoras lo convierten en una opción muy a tener en cuenta dentro del catálogo de acción de Google Play, especialmente para quienes buscan algo dinámico, exigente y orientado al juego en solitario sin renunciar a la sensación de estar siempre mejorando partida tras partida.