Facebook tiene una especial capacidad para copiar funciones de sus rivales, integrarlas en una plataforma con muchísimos más millones de usuarios y, con ello, hundir el empuje de las apps que inspiran esas ideas. Lo hemos visto en muchísimas ocasiones, siendo Vine uno de los casos más sonados. Ahora el nuevo objetivo apunta a Prisma y los efectos en las caras, con una apuesta por filtros artísticos y máscaras que viven directamente en la cámara de la red social.
Prisma
Prisma se ha caracterizado por darle a nuestras fotografías un look muy artístico, inspirado en estilos pictóricos conocidos, logrando que las imágenes parezcan auténticos lienzos gracias a redes neuronales que transforman el estilo. Su llegada a Android comenzó en forma de Beta y, además de aplicar efectos sobre fotos, el enfoque se ha ampliado hacia el vídeo y la segmentación inteligente de la escena.
Entre sus avances, destaca la posibilidad de aplicar los filtros solo a tu cara, solo al fondo o a ambos. Esto es posible porque la aplicación utiliza reconocimiento facial y segmentación para distinguir la persona del entorno. El resultado, cuando la escena es sencilla, suele ser bastante convincente y abre la puerta a composiciones impactantes.
Este tipo de filtros basados en IA es justamente lo que Facebook habría decidido replicar dentro de su cámara: efectos artísticos en fotos y vídeos, con un procesamiento que reconoce el contenido y aplica el estilo sin que el usuario tenga que editar manualmente. El objetivo es claro: llevar la estética de Prisma al flujo nativo de publicación para Live Videos, historias y publicaciones tradicionales.
Vídeo: https://youtu.be/SnqzXaXnIDw

Efectos para las caras
Y algo parecido ocurrirá con los efectos para las caras. ¿Quieres añadirte un hocico de perro o una nariz de oso? Ya no necesitarás ninguna otra aplicación más que la app de Facebook. Dentro de la misma se incluirá una sección de Cámara para poder hacer fotografías y añadirles todos estos efectos con los que conseguiremos una repercusión en la red social mucho mayor, pero también lograremos modificar las fotos para guardar un recuerdo con un estilo muy personal, llamativo y variado.
La compañía ha apostado por un repertorio de máscaras con realidad aumentada que se adaptan automáticamente al rostro. El funcionamiento es simple: eliges la máscara y el sistema detecta la cara en tiempo real para acoplarla. Esta tecnología deriva de adquisiciones como MSQRD e integra filtros que reaccionan a gestos, abren la boca o cambian con el movimiento, lo que los hace ideales para vídeos en directo y stories.
Además, los efectos artísticos no solo se aplican sobre la piel: la cámara identifica el contenido del vídeo para adaptar el filtro al encuadre y, en algunos casos, permite variar la intensidad o combinar capas (rostro/fondo) al estilo de Prisma. Facebook ha experimentado también con máscaras personalizadas por ubicación, impulsando campañas locales y eventos con efectos temáticos.

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Más allá de la diversión, Facebook ha anunciado su intención de convertir la cámara en la principal plataforma de RA. ¿Qué significa? Que los desarrolladores pueden crear filtros, máscaras y efectos 3D que se colocan sobre objetos 2D en la imagen, como una nube que «llueve» sobre una planta, o rótulos informativos que reconocen productos y muestran reseñas o enlaces de compra. Todo sin hardware adicional: funciona dentro de la app y aprovecha lo que ofrece el móvil.
El botón de cámara ya está presente en las aplicaciones de Facebook y, desde ahí, la compañía empuja a los usuarios a compartir más con fotos y vídeos enriquecidos. El despliegue de funciones suele ser gradual por regiones y plataformas, y se integra en el feed, el perfil, las historias y los directos, apuntalando la cámara como el centro de la experiencia social.

El gran problema de este lanzamiento no es para los usuarios, que tendrán muy fácil utilizar este servicio, sino para todos los demás desarrolladores, que ven cómo Facebook consigue copiar sus servicios e incluirlos en la red social, con muchísimos más millones de usuarios, lo que complica muchísimo la vida a estas aplicaciones en lo que respecta a su crecimiento y a su futuro. El claro caso de esto es el de Vine. Llegaron antes. Socialmente parecían haber hecho un mejor trabajo. La interfaz y la plataforma estaban más trabajadas. Y Facebook llegó después con los vídeos a Instagram. A pesar de eso, nada cambió el panorama: Instagram ganó más y más usuarios, y Vine cerró de forma definitiva, lo que demuestra con claridad el potencial de Facebook cuando lanza un nuevo servicio.
La combinación de filtros tipo Prisma con máscaras de RA y un ecosistema abierto a creadores sienta las bases de un efecto red imbatible: más formatos para contar historias, mayor engagement en directos y una cámara que, por sí sola, puede convertir cualquier publicación en una pieza visual memorable.
