La Unión Europea investigará a Google, la gigante compañía del buscador, por un posible monopolio en lo relacionado a su sistema operativo móvil, Android. Al parecer, Nokia y Microsoft podrían ser las acusadoras, que afirmarían que Google vende su sistema operativo por debajo de lo que le cuesta, y que a cambio trata de imponer el uso de sus aplicaciones en los smartphones.
Quizá eso de que una empresa de este tipo pueda estar incurriendo en un delito por monopolio parece difícil de entender, y de hecho lo es. Microsoft fue acusada de monopolio solamente por incluir de forma predeterminada su navegador en Windows. Cualquiera pensaría que, siendo su sistema operativo, puede fijar el navegador predeterminado que quiera, pero se consideró que no era así y que tendría que permitir que fueran los usuarios los que eligieran el navegador antes de acceder a Internet. ¿Quién fue beneficiada por esto? Los navegadores de la competencia, y principalmente Chrome, de Google.
Pues ahora la situación podría ser semejante, aunque siendo Google la acusada. Parece que Nokia y Microsoft podrían ser las promotoras de todo esto, que tiene como consecuencia que la Unión Europea haya dado comienzo a la investigación de la compañía de Mountain View. Google tendrá que responder a un total de 82 preguntas que mostrarán cuál ha sido el funcionamiento de Android desde sus primeras versiones. Al parecer, podría considerarse monopolio el que hayan ofrecido su sistema operativo con un precio inferior al que les cuesta, a cambio de que se utilicen otras de sus aplicaciones en un porcentaje muy elevado de los smartphones del mundo.
Qué está investigando realmente la UE
La comisaria europea de Competencia ha señalado su preocupación por un posible abuso de posición de dominio, tanto en Android como en otros frentes, si Google favorece de forma sistemática sus propios servicios y apps. La indagación busca comprobar si existen acuerdos anticompetencia con fabricantes y operadores, y persigue un objetivo claro: que las grandes tecnológicas no limiten de forma artificial la libre elección de los consumidores ni frenen la innovación.
En estas pesquisas se ha descrito como prioritaria la revisión de prácticas señaladas por empresas como Microsoft, Tripadvisor o Streetmap, que denuncian que productos de Google (por ejemplo, Maps, YouTube o anuncios de su red) aparecen con ventaja frente a enlaces de la competencia, en un mercado donde Google concentra una cuota muy elevada de búsquedas en la UE. En paralelo, se han pedido explicaciones formales con plazos concretos para responder y se ha recabado documentación sobre Android a lo largo del tiempo.
Esta forma de verlo está un poco tergiversada, puesto que en realidad Google no vende Android, sino que permite el uso del mismo. No obstante, habrá que ver si de verdad obliga a los fabricantes a utilizar sus aplicaciones, como Chrome, Gmail, o Google Talk, en lugar de dejar que elijan las aplicaciones que cada fabricante quiera. Por otro lado, parece que también se investigaría si la compañía ha intentado modificar los lanzamientos de smartphones con Windows Phone de grandes compañías como HTC y Samsung.
Acuerdos con fabricantes y prácticas señaladas
Según el pliego de objeciones conocido en el sector, la Comisión ha puesto el foco en tres grandes áreas de conducta potencialmente restrictiva: la preinstalación condicionada de Google Search y Chrome para acceder a Play, los incentivos económicos o pagos para evitar la instalación de buscadores rivales y las restricciones a versiones alternativas de Android mediante pactos de compatibilidad. Google argumenta que no obliga a precargar sus apps, que distribuir Search junto con Play permite ofrecer servicios sin coste a los usuarios y que su enfoque fomenta un ecosistema más seguro.
Desde la compañía se ha defendido además que la interpretación del regulador podría traducirse en menos innovación, menos opciones y precios más altos. También subraya que los consumidores cuentan con la alternativa de iOS en el mercado. En algunos países ya se han aplicado medidas de compromiso: en Rusia, por ejemplo, se introdujo una pantalla de elección para seleccionar motor de búsqueda en el primer uso del navegador, con opciones como Google, Yandex o Mail.ru, y la cuota de un competidor llegó a ganar varios puntos tras el cambio.
Precedentes, multas y recursos
El marco europeo contempla multas que pueden alcanzar un porcentaje significativo de la facturación si se constata un abuso, y los casos contra Google han incluido sanciones multimillonarias: desde multas récord por favorecer su comparador de compras hasta la penalización por conductas en Android, que fue confirmada en gran parte por la justicia europea con un ajuste en la cuantía a algo más de 4.100 millones de euros. La empresa ha mostrado su disposición a recurrir cuando lo considera necesario, y expertos legales señalan que estos litigios suelen medirse en años, no en meses.
Más allá de Android: el frente de la publicidad digital
Más aún, la decisión de la Comisión en materia publicitaria sirve como base para que editores y anunciantes reclamen indemnizaciones por daños, ya que las resoluciones europeas son prueba concluyente de la infracción. Todo ello eleva la presión regulatoria y puede acelerar cambios estructurales en servicios clave.
Consecuencias posibles para usuarios y fabricantes
Si se determina un abuso, lo más probable será una multa elevada y compromisos vinculantes. Entre los remedios que suele considerar Bruselas están las pantallas de elección, la eliminación de cláusulas que impidan preinstalar apps rivales y límites a paquetes obligatorios. Lo que sí parece más complicado es que se prohíban ventas de smartphones con Android en Europa, aunque puedan imponerse cambios en la forma de distribución del software y en las condiciones de los contratos con fabricantes y operadores.
Recordemos que Google obtiene parte de sus beneficios de los servicios publicitarios que ofrece a través de sus aplicaciones y de los datos obtenidos de las mismas. El alcance real de estas investigaciones no solo afectará a la empresa, sino también a la competencia entre servicios y a la libertad de elección de los usuarios. MóvilZona – La Unión Europea investiga a Android por posible monopolio.
La combinación de denuncias, pliegos de objeciones, precedentes sancionadores y nuevas líneas de investigación en publicidad dibuja un escenario en el que Google deberá explicar y, si procede, reformular parte de su estrategia con Android y con su negocio publicitario para cumplir con los criterios de competencia en la UE.

